En esta crónica, Pau vuelve a grabar mientras camina descalzo por la playa de Las Palmas de Gran Canaria. Entre las olas, la arena y el sol, reflexiona sobre el grounding, la contaminación ambiental, el miedo y la relación entre el estrés y la longevidad.
Pero el episodio acaba girando hacia un cambio importante en su forma de trabajar con inteligencia artificial. Después de semanas sintiendo ansiedad por aprovechar cada minuto y cada token, Pau ha encontrado una estrategia mucho más sostenible: encargar tareas grandes a sus agentes y recuperar tiempo libre mientras ellos trabajan.
Esta nueva forma de organizarse le permite dedicar las primeras horas del día a sus proyectos y después salir a caminar, leer la Biblia, entrenar o disfrutar de una cafetería sin sentir que está desperdiciando tiempo. Y todo mientras sus agentes investigan una posible estrategia para identificar techos y suelos de mercado.
Esta crónica marca un cambio importante respecto a los primeros episodios sobre inteligencia artificial. Pau ya no está tan centrado en aprovechar cada segundo para seguir dando instrucciones, sino en diseñar trabajos suficientemente relevantes como para poder desentenderse temporalmente de su ejecución.
De esa manera, la tecnología empieza a cumplir una promesa que hasta ahora parecía contradictoria: permitirle avanzar en sus proyectos mientras recupera tiempo para leer, entrenar, caminar y disfrutar de la vida fuera del ordenador.
Durante semanas, Pau estuvo trabajando para sus agentes.
Preparando tareas.
Gastando tokens.
Revisando resultados.
Lanzando nuevos prompts.
Intentando aprovechar cada minuto.
Ahora está intentando invertir esa relación.
Trabajar unas horas para que los agentes trabajen muchas más.
Preparar una buena investigación.
Dejar que se ejecute.
Leer la Biblia.
Caminar descalzo por la playa.
Entrenar al sol.
Volver y revisar los resultados.
Porque quizá la verdadera productividad no consiste en tener siempre algo que hacer.
Sino en construir sistemas que permitan seguir avanzando sin tener que estar permanentemente trabajando.
Tenemos bien documentados casos de personas que han llegado a conseguir fuerza que podríamos etiquetar de sobrehumana.
No son especulaciones porque -como veremos en un rato- hay casos en la actualidad de gente que con un peso corporal normal, son capaces de doblar hierros, levantar coches o pegar h0stias como panes.
Vale todos podemos hacer esto último, pero no al nivel que destroces al otro o lo mandes a dormir.
Si me he estado aventurando a explorar cómo conseguir esta fuerza sobrehumana es porque de casualidad, me di cuenta que todas estas personas entrenaban con el mismo método.
Algunos eran altos, otros bajos, gordos, delgados, muy marcados…
Pero lo que han tenido en común estas personas con fuerza sobrehumana es que todos, sin distinción, en su plan de entrenamiento se incluía una metodología de entreno ya olvidada.
Podéis ir al final a ver de qué se trata, pero para que la mente os diga un “ah, claro” tenemos que entender el contexto y cuáles son los contextos de esas personas que a lo largo de toda la historia han destacado por su potencia física.
Cuando hablo de personas con fuerza sobrehumana no estoy hablando del niño con una marca en el brazo, de One Punch Man, o de ese que nace sin magia pero tiene una fuerza descomunal…
Estoy hablando de personas auténticas del mundo real.
El caso más sonado que vamos escuchando de vez en cuando es el caso de la “fuerza histérica”.
Una fuerza descomunal que todos podemos obtener pero que nadie quiere hacerlo porque significaría que estamos en una situación de vida o muerte.
Todos hemos escuchados las historias de una madre levantando un coche para salvar a sus hijos.

Historias tan verdaderas como impresionantes.
Igual de impresionantes que todos los procesos que el cuerpo activa en las hormonas, el cerebro y sistema nervioso para desbloquear esta fuerza en un momento puntual.
Si no nos protegiese, podríamos destrozarnos los tendones, los huesos y los músculos. Así que el cerebro nos pone el seguro en todo momento… Menos cuando nuestra vida está en peligro.
Pero lo interesante, es que si podemos tener una fuerza sobrehumana en momentos específicos, quizás significa que podemos hackearla.
Y así es como personas que han entrenado su fuerza tanto a nivel físico con músculo y tendones, como a enseñar a su cerebro a desbloquearla, pudieron activar la fuerza histérica. Poco a poco. ¿Cómo lo hicieron? Pues mirad…
Si empezamos por ejemplos vivos y os digo Dennis Rogers nadie sabrá quien es, pero en EEUU se le conoce porque pueden doblar las páginas amarillas (o la versión americana…), doblar llaves inglesas, martillos y sartenes-
Pero aunque seguramente os viene a la mente alguien de 120kg que mide casi 2 metros, es un pavo de 70kg normal y corriente… menos cuando ves la fuerza que tiene.
Cosa que no podía usar cuando de pequeño, le hacían bullying precisamente por ser tan pequeñito.
Vamos, la típica historia de los animes y de superhéroes…
Desde entonces ha sido capaz de doblar acero, martillos e incluso detener el despegue de aviones y Harleys con sus propias manos, pero lo que más me flipa no son esas hazañas, sino que pese 70kg.
No es ningún truco de magia porque le hicieron exámenes para ver si estaba hecho de algo especial en su interior…
Encontraron mucha fuerza y puro amor.
Lo conectaron a máquinas que demostraron que puede hacer todas estas proezas de fuerza sobrehumana gracias a sus fibras musculares de contracción rápida de tipo 2A y lo rápido que sus músculos son capaces de acelerar…
Y aquí ya tenemos una de las pistas que nos dice por un lado 1) qué le ha dado esa fuerza, como también 2) cómo se genera la fuerza, se trata de…
Algo que descubriremos al final, pero es el mismo tipo de entrenamiento que el siguiente personaje.
Literalmente y figuradamente. Porque es un actor que ha sido el idolo de todo chaval que lo vio luchar tanto en sus películas, videos, o en el Tekken 3: el bueno de Bruce Lee.
Estamos hablando de una persona que pesaba incluso menos que Dennis Rogers.
A sus 57-61kg el bueno de Bruce Lee era un engendro de la naturaleza… O no. Porque construyó esa fuerza con el mismo tipo de entreno que Dennis Rogers.
¿Y cuál era el secreto en su método de entrenamiento que les daba esta fuerza tanto relativa (por su peso) como absoluta (comparado con cualquier persona de cualquier peso) absolutamente impresionantes? Pues…
La espera vale la pena. Sólo quiero transmitiros el contexto y la grandeza olvidada de algo que estaba delante de nuestras narices.
Tanto Bruce Lee como Dennis Rogers entrenaron con el mismo método que Alexander Zass para conseguir esta fuerza sobrehumana.
¿Y quien era el forzudo Alexander Zass? Pues un lituano con una fuerza increíble de la época de Tesla…
Así que no me podéis decir que se chuzaba porque los pinchitos de hormonas sintéticas ni se habían inventado.
Aún así fijaros como a parte de servir al ejército ruso fue prisionero de guerra cuatro veces, pero ojo, porque consiguió escapar todas las veces.
Y si estamos hablando de fuerza sobrehumana seguro que os imagináis que el tipo abrió los barrotes de hierro su celda con sus manos y rompió las cadenas que lo tenían retenido…
Pues eso es exactamente lo que hizo en varias ocasiones para escaparse de prisión.

Imagen: Bruce Lee y Alexander Zass demostrando su fuerza.
Cuando la guerra terminó, es lógico que las historias sobre él hubieran corrido como la pólvora (ahora que hablamos de guerra) así que se unió a un circo.
Porque está claro que si hubiese nacido en la actualidad seguramente se hubiese hecho youtuber o influencers para vender el curso del entrenamiento que siguió.
Y es que durante la guerra había cargado a cuestas con su caballo herido, así que en el circo cargaba un par de leones a sus hombros como parte de su número.
También cargó un piano de cola, el pianista y una bailarina… al mismo tiempo.
Así que vamos a responder por fin la pregunta que todos nos hemos estado haciendo no sólo con Bruce Lee o Alexander Zass para conseguir tanta fuerza, y se trata…
De encaminarlo con unas citas suyas que tengo guardadas por aquí de su propio libro. Dijo textualmente:
“El mío es el método más eficaz para obtener una gran fuerza física y desarrollo muscular. Y lo que es igualmente importante: es el método más seguro posible para conservar ambos”.
Refiriéndose tanto a fuerza física como músculo.
Os quiero recordar que Alexander Zass escapó de prisión destrozando sus grilletes y abriendo los barrotes a fuerza pura, pero lo que aún no os había dicho es que entrenó dentro de la propia celda (sin pesas) para conseguirlo.
A ver si lo siguiente que os cito de su libro nos va iluminando más sobre el método:
“Muchos culturistas poseen músculos de gran tamaño, pero les falta algo fundamental. Algunos lo poseen en mayor grado que otros, pero no se han especializado en su entrenamiento. ¿Has visto mi actuación en el escenario? Si es así, probablemente te habrás dado cuenta de que mis movimientos, cuando realizo una proeza de fuerza, son cortos. Algunas de mis proezas no requieren movimiento alguno. Hay una razón, y al explicarla, te doy el secreto de mi fuerza”.
Esto está sacado de su libro, alegando a lo mismo que vimos de la estética del cuerpo de Bruce Lee.
Poco tamaño (o más bien dicho, tamaño normal por su estatura), pero una fuerza increíble.
Alexander Zass nos alegaba que la fuerza sobrehumana está oculta.
Que no es en los músculos donde está el secreto para potenciarla… Mirad qué decía también:
“Soy fuerte en los tendones. Mi objetivo es desarrollar primero los tejidos conectivos antes que los músculos superficiales porque los tendones son los medios en forma de cuerda entre los huesos y los músculos. Un bíceps grande no es más criterio de fuerza que un abdomen hinchado lo es de digestión. Lo que cuenta es el tendón de tracción del bíceps, y así en todo el cuerpo”.
Ninjas de la vida, ahora vemos que el método de entrenamiento por esta fuerza sobrehumana, está relacionado con los tendones.
No me refiero a que el secreto es “entrena los tendones”, sino que de hecho se trata de…
Ser más específicos con la metodología, y lo vamos a ser antes de terminar el capítulo de hoy pero mirad esta cita:
“Los tendones son, en definitiva, la llave maestra de la fuerza que vence las grandes resistencias. Sin tendones, no habría control sobre el cuerpo. No habría rigidez ni firmeza en los movimientos físicos. Ellos, y su desarrollo, son el secreto de mi fuerza”.
Esto es lo que decía Alexander Zass sobre los tendones, pero se me pone un poco la piel de gallina cuando recuerdo a Bruce Lee hablando exactamente de esto porque en sus libros se veía como era un fanático del agarre y lo entrenaba religiosamente.
Si nos fijamos en la anatomía de las manos, en realidad no hay mucho músculo. Los antebrazos no tienen mucho tampoco. Entonces, ¿de dónde viene toda esa fuerza que esta peña podía ejercer.
De los tendones.
Y ahora sabemos por qué la fuerza de los tendones es clave, pero ¿cómo llegamos a ello? ¿Cómo lo entrenamos? ¿Hay una conexión con Bruce Lee, Alexander Zas y Dennis Rogers para que todos llegaron a la misma metodología de entreno?
Una metodología que involucraba fortalecer los tendones en el propio entreno…
Pues… sin duda.
Mirad lo que decía Alexander Zass en su libro The Amazing Samson.
“Querido lector (en verdad decía “hombre”), no de te conozco, pero mi método desarrollará tanto los músculos como los tendones y, por tanto, proporcionará un aspecto físico bastante respetable, como muestran mis fotografías. Pero se trata de músculos de verdad, músculos de fuerza de verdad, obtenidos a mi manera con ejercicios poco ordinarios. Están llenos de poder. Puedo hacerte más fuerte de lo que nunca creíste posible. Con este método, las posibilidades son enormes. Sólo unos pocos movimientos cortos seleccionados con aparatos especiales. He entrenado con estos aparatos durante años, y es debido a sus maravillosos poderes de fortalecimiento de tendones y músculos que soy lo que soy hoy.”
Reitero que parece que fuera a vendernos un curso o que podía aparecer en un anuncio de instagram, pero lo irónico es que he sacado este texto de su libro y que no te vende nada (más que el propio libro).
Antes de revelarlo ahora sabemos que cobra vital importancia los tendones, y el método…
También tiene que implicar no sólo tendones sino también control neuromuscular ahora que sabemos cómo y por qué el cerebro limita la fuerza física (spoiler: para protegernos de nuestro potencial).
Por esto las personas no necesariamente fuertes, sino también con unas medidas de cuerpos estético a lo dios griego definitivo, o que simplemente se les da bien el deporte, en la mayoría de casos empezaron a entrenar de pequeños.
Pero no uséis esta información como excusas para no ir a entrenar…
Porque aunque quizás ya vamos tarde para competir, al menos sí podemos volvernos mucho más fuerte empezando hoy y vivir mejor el resto de nuestros días.

Imagen: yo en el gimnasio de Estonia conocí la campeona del mundo de calistenia. No hace falta decir que llevaba desde pequeña siendo gimnasta.
Porque no es el motor (los músculos) sino la transmisión (cerebro) y los otros componentes que dan potencia al coche que es nuestro cuerpo porque entonces transfieren la energía mecánica a las ruedas.
Es normal entonces que la mayoría caigamos en la trampa de pensar que X ejercicio o X rutina o X peso me dará tal resultado muscular, porque cojas la mancuerna que cojas, no es esta mancuerna la que está haciendo que tus músculos se contraigan sino que la instrucción para levantarla viene directamente del sistema nervioso.
Cuidar del coche (el cuerpo) no es sólo cuidar el motor (los músculos), así que…
¿Cómo entrenamos el sistema nervioso (la transmisión) y los otros accesorios como los tendones?
Para desbloquear poco a poco la fuerza que el cerebro nos retiene para autoprotegernos, y a su vez para que los tendones vayan haciéndose lo más fuerte posibles…
El método de entrenamiento que primaba y nunca podía faltar en las rutinas de entrenamiento de Bruce Lee, Alexander Zass, Dennis Rogers, los luchadores de pulsos, strongman y mucho otros para desarrollar fuerza sobrehumana ha sido…
El entrenamiento con ejercicios isométricos, pero ojo.
Porque ha pesar de que los entrenaban a diario y se lo tomaban muy en serio (lo sabemos gracias a sus libros y diarios de entrenamiento), lo que no hacían eran unas planchas de abdominales 1 minutito después de entrenar y ya está…
Porque este tipo de isométricos podríamos catalogarlos de isométricos de resistencia en los que sí, puede ser útil pero hace que nos relacionemos con una fuente de resistencia (que en este caso es la gravedad) de una forma muy parecida a los ejercicios dinámicos clásicos de toda la vida.
¿Y por qué esto es algo negativo (negativo en este contexto)?
Porque en los isométricos de resistencia, igual que en los ejercicios clásicos, los hábitos subliminales del cerebro entran a protegernos mientras hacemos el ejercicio para compensar lo que no podemos hacer.
Me refiero a cuando por ejemplo estás haciendo las típicas planchas isométrica, ¿qué le ocurre a tu técnica cuando no puedes más? Que dejas de estar recto.
Los isométricos de resistencia están geniales para ganar en este caso fuerza neuronal… pero ¿qué pasa con los otros componentes para ganar conexión mente-músculo (las otras 3 patas de la conexión neuromuscular)?
Aquí es cuando entran en la ecuación los que llamaremos isométricos de fuerza o ejercicios isométricos activos.
El mismo tipo de ejercicios que todos estos superhombres han usado para ganar su fuerza antinatural.
En estos isométricos en vez de trabajar contra la gravedad o las bandas de resistencia, lo que estamos haciendo es:
Aplicar fuerza contra un objeto inamovible que crea una resistencia directamente proporcional a tu tensión muscular en todo momento del ejercicio.
Es aquí, en este escenario que creamos un entorno perfecto para desarrollar todas las cuatro áreas de control neuromuscular que ahora ya conocemos, junto con la fuerza de tendones.
En esta crónica, Pau graba desde Las Palmas de Gran Canaria, donde acaba de instalarse para escapar del frío otoñal y recuperar una de sus rutinas favoritas: madrugar, tomar café, entrenar calistenia al sol y trabajar con sus agentes de inteligencia artificial.
Lo que empieza como una actualización sobre su nueva estancia en Canarias acaba convirtiéndose en una reflexión sobre el poder, la manipulación de los mercados, las élites y la libertad individual. Pau comparte algunas de las teorías que está investigando sobre acontecimientos históricos, simbología, instituciones financieras y el papel que atribuye a los algoritmos en los movimientos bursátiles.
De fondo aparece también uno de sus últimos proyectos: un sistema de indicadores que, según sus pruebas, ha conseguido identificar grandes techos y suelos de mercado desde 1980. Una investigación que está desarrollando con inteligencia artificial y sobre la que promete profundizar en próximos episodios.
Esta crónica empieza como una postal de la vida nómada de Pau y termina siendo una exposición de cómo está conectando sus investigaciones financieras con sus nuevas inquietudes espirituales y sus interpretaciones sobre el poder.
Entre todas esas reflexiones aparece también algo muy concreto: la posibilidad de convertir años de observación de los mercados en indicadores cuantificables mediante inteligencia artificial. Una investigación que Pau promete explicar con más detalle en próximos episodios.
Pau se ha ido a Canarias buscando sol, independencia y tranquilidad.
Pero su cabeza sigue conectando cosas.
Historia.
Política.
Dinero.
Mercados.
Algoritmos.
Espiritualidad.
Inteligencia artificial.
Todas esas líneas terminan llevándole a una misma preocupación: cuánta libertad tenemos realmente para decidir cómo queremos vivir.
Mientras sigue investigando esas preguntas, intenta construir su propia respuesta cotidiana.
Madrugar.
Leer la Biblia.
Entrenar al sol.
Trabajar en sus proyectos.
Dejar que los agentes ejecuten tareas.
Y salir a caminar junto al mar.
Porque, más allá de sus teorías sobre quién controla el mundo, hay algo que Pau sí quiere seguir controlando:
cómo utiliza su tiempo y hacia dónde dirige su propia vida.
Aunque quiero terminar viviendo un poco alejado del mundo, no quiero estar tan alejado como para que me tengan que enviarme carne o pescado en casa.
Me refiero a que quiero estar en un sitio donde pueda acceder yo a mí comida de forma local.
Lo ideal sería producirla pero también que pueda ir a recogerla yo personalmente.
Uno de los motivos principales es que el propio procesamiento de la carne ya hace que se lleve daño oxidativo.
Y aquí estoy hablando de simplemente cocinar o congelar.
Un factor que aún multiplicamos más cuando no se sella correctamente durante la congelación o si la congelamos después de que la hayan procesado. Es decir, cuando ya se ha oxidado.
A efectos prácticos esto significa que perdemos vitaminas cuando congelamos, pero también cuando cocinamos.
Obvio.
Porque calentar la carne siempre destruye las vitaminas por oxidación, por ruptura celular o por calor.
Algo que ocurre en distintos procesos dependiendo del grado al que la cocinemos, claro.
Y la prueba de fuego (nunca mejor dicho) de todo lo que digo no sólo son los estudios, sino también el sabor.
Que como ya sabemos, el sabor no dice el estado nutricional del alimento (#14).
Es por esto que el sabor es totalmente distinto cuando tu carne es fresca > cuando está cocinada > cuando está congelada y la descongelas para comértela.
Si congelar o cocinar no supusiera ningún cambio en la estructura molecular, los nutrientes y el sabor una vez descongelada, pues obvio que tendría el mismo sabor idéntico a cuando nos comemos la carne cruda, lo que no es el caso.
¿Y por qué sucede este cambio?
Pues entre otras cosas por la pérdida de vitaminas.
Las vitaminas no sólo dan cierto color a los alimentos, si no también sabor.
Un sabor que se pierde al procesar (cocinar o congelar, como digo).
Y es que cada micronutriente tiene ciertas “sensibilidades” a estas exposiciones, por ejemplo:
Son micronutrientes muy sensibles a los cambios de temperatura, en cambio hay algunas que también lo son, pero no tanto:
Esto significa que, si cocina bastante nuestra comida (en el sentido que estamos bastante rato procesando el alimento), es probable que necesitamos consumir un poco más de hígado para obtener, vitamina A, por ejemplo.
Simplemente porque al cocinar, habremos perdido gran parte de estos nutrientes.
Y lo mismo con otras fuentes de grasa como las vitaminas D3, E, K2 y K.
Desde un punto de vista oxidativo, las vitaminas A, D3 y C son extremadamente vulnerables, y esto siempre depende de la frescura de los alimentos y de que se haya envasado correctamente al vacío.
Lo digo porque la mayoría de estas vitaminas son algo sensibles a la humedad.
Y no sólo esto, porque la vitamina A y el ácido fólico son muy sensibles a la luz, y el resto también.
En resumen: si podéis evitar congelar, siempre será mucho mejor.
Pero si hay que hacerlo por lo que sea:
Es decir, a menos que intentes seguir una dieta animal basada en alimentos lo más crudos posibles, definitivamente existen preocupaciones en todos los ámbitos, desde la oxidación hasta la exposición a la luz, al aire y al calor.
Así que ya sabéis…
Es difícil decir que podemos seguir una dieta basada únicamente en carne y agua cuando la tecnología moderna tiene tantas consecuencias perjudiciales.
¿Tienen nuestros alimentos suficientes nutrientes antes de transportarlos o enviarlos?
Es difícil de decir porque aunque hayamos podido verificar una buena fuente de carne, ¿te has preocupado de la misma forma, de cómo se procesa el conservado de esta carne?
Incluso si estuviéramos en condiciones ideales, no sabemos cómo están los suelos de agotados de nutrientes de los que han consumido los animales, ni cómo están las razas modernas de animales.
La verdad es que no puedo garantizarlo, pero hay un límite a lo que se puede hacer en la sociedad moderna.
Realmente la única forma que he visto de conservar un alimento que además ocurre de forma natural en la naturaleza, es la liofilización.
Hace un tiempo me compré una liofilizadora que cuesta unos 5.000€ y ya hemos estado haciendo algunas pruebas. Algunos experimentos.
Hasta algunos miembros de mi comunidad recibieron hígado liofilizado de altísima calidad, y creo que empezaremos a sacar órganos liofilizados para vender en un futuro porque es la única forma en como yo los conservaría.
Me motivé a comprarla porque vi como los Incas de Perú liofilizaban de forma natural en las montañas.

Esto es algo que quiero ir compartiendo con vosotros a medida que vayamos avanzando en boletines.
Si queréis que os avise sólo hace falta estar pendiente del boletín y espero en unos meses tener buenas noticias para todos vosotros, porque hay muchos pasos burocráticos que estamos haciendo que son una aberración.
Pero en fin…
En esta crónica, Pau reconoce que vuelve a estar completamente obsesionado con las estrategias de trading y la inteligencia artificial. Lleva semanas probando indicadores, cruzando datos, recuperando libros antiguos y utilizando sus agentes para encontrar patrones de mercado que antes habría sido incapaz de investigar por su cuenta.
Pero la obsesión también tiene su lado complicado. Pau ha llegado a organizar su vida alrededor de los agentes, dejando tareas ejecutándose mientras duerme, sale a caminar o se va a una cafetería. Por eso ha trasladado su sistema a un servidor y ha encontrado en su reciente fe cristiana una forma de frenar esa ansiedad productiva.
El episodio mezcla trading, automatización, espiritualidad, sueños y experimentos personales, pero acaba girando alrededor de una idea: la IA puede multiplicar nuestras capacidades, pero sigue necesitando una idea humana que le marque el camino.
Esta crónica muestra dos facetas que están cobrando mucha fuerza en Pau: por un lado, la necesidad casi compulsiva de investigar, construir y optimizar estrategias mediante inteligencia artificial; por otro, una nueva espiritualidad que le está ayudando a no convertir toda su vida en una carrera permanente de productividad.
Y en medio aparece un aprendizaje importante sobre la propia IA: no sustituye necesariamente la intuición ni el criterio. Para Pau, sus mejores resultados aparecen cuando parte de una hipótesis propia y utiliza los modelos para investigar, probar y desarrollar aquello que ha imaginado.
Pau tiene más capacidad que nunca para construir.
Agentes trabajando de madrugada.
Servidores ejecutando tareas.
Indicadores analizando mercados.
Modelos cruzando hipótesis.
Estrategias sometidas a backtesting.
Pero cuanto más puede hacer, más difícil le resulta dejar de pensar en todo lo que podría estar haciendo.
Por eso está encontrando cierto equilibrio en dos cosas aparentemente muy distintas:
La creatividad humana para dirigir la inteligencia artificial y la fe para recordar que la productividad no lo es todo.
Porque quizá el verdadero avance no consista en tener agentes trabajando las 24 horas.
Sino en poder cerrar el ordenador, salir a caminar y disfrutar del día sin sentir que estás desperdiciando el tiempo.
¿Por qué limita el cerebro la fuerza humana y sobretodo… hay alguna forma de acceder/usar a placer este potencial?
La respuesta corta es que sí. Se puede acceder a placer, pero necesitaremos contexto y lógicamente entrenar acorde a este objetivo.
Vamos a verlo porque todos queremos ser el calvo fuerte de Pau Ninja (digo, Saitama).
Cuando pensamos en fuerza lo primero que nos viene a la mente son los músculos. Quizás también pensamos un poco en los tendones y ligamientos para soportar cargas, porque en realidad los músculos sin las otras partes del cuerpo no podrían hacer nada.
Si nuestro cuerpo fuera un coche en el que los músculos son el motor, los órganos que nos dan hormonas (o los ligamentos, tendones…), todos serían los componentes secundarios pero necesarios para acceder al poder del motor.
Todos este coche, estos componentes del coche forman nuestro sistema neuromusculoesquelético.
Es lógico (y bastante acertado) pensar que a más grande sea el coche y más grandes sean los componentes (y por lo tanto el motor también), más fuerte correrá.
Pero igual que hay coches pequeños que tienen secretos escondidos como la nitro que les hacen ir más rápido, los humanos también tenemos potencial escondido.
Sólo hay que saber “cómo instalarlo”.
O sea que en el fondo estamos hablando de que ya tenemos el hardware correcto (nuestros músculos y potencial), pero lo que nos falta es actualizar nuestro software, pero… ¿cómo?
Seguro que habrás escuchado esas historias de madres que levantan coches de cientos de quilos para salvar a sus hijos.

Y aunque estos casos suenen a mitos callejeros, a la que te pones a investigar un poco te das cuenta que la ciencia no sólo da soporte a estos sucesos…
Sino que lo que a mí me impacto (más que a un conductor viendo como una señora levanta su coches) es que esta fuerza puntual se puede entrenar para acceder a ella a placer.
Y que el primer paso es saber dónde se instala el software para ir desbloqueándola gradualmente, que es lo que aprendemos hoy.
Las localizaciones donde tenemos que biohackear para poder acceder a placer a la llamada “fuerza histérica”. El sueño húmedo de todo fan de personajes overpowered de los animes.
La fuerza histérica es la capacidad del cuerpo de hacer esfuerzos extremos en situaciones de emergencia.
Sucede cuando las señales enviadas al cerebro ponen inmediatamente al cuerpo en modo de huida o lucha.
El sistema nervioso simpático libera activamente hormonas del estrés: cortisol, adrenalina y noradrenalina. Todas de golpe con la intención de sobrevivir.
Que nada más importe, incluso aunque tenga un sacrificio para el cuerpo, porque el objetivo prioritario en ese momento es sobrevivir un días más.
Claro pensad que sólo con la adrenalina, ya estamos hablando de una hormona lo bastante potente como para volver a ponerte en marcha el corazón, o sea que imaginemos el chute que tenemos que recibir para influir a todos los músculos del cuerpo.
Porque tienes que activar al máximo la respiración, el oxígeno de la sangre para que corra a todos los tejidos y suministrando el máximo de ATP (la energía del cuerpo) a cada rincón de tu ser, para que tu fuerza se multiplique por tanto y de un momento para otro.
Pero los casos de fuerza histérica a lo largo de la historia no son pocos, y de vez en cuando van saliendo historias espectaculares que nos recuerdan el potencial que tenemos escondido.
Nosotros -al igual que toda estas personas antes de encontrarse en esas situaciones límites- tenemos acceso a un 10%-15% de fibras musculares de manera voluntaria, llegando a un 30-35% en atletas de élite.
¿Y por qué no podemos acceder al 100% de entrada? ¿Por qué nos dio la naturaleza un potencial que en teoría no podemos usar cuando queramos?
Pues por todo lo que hace la naturaleza… protegernos. Hacernos sobrevivir un día más.
El cerebro nos protege a nosotros mismos de toda la fuerza que somos capaces de alcanzar porque de lo contrario, si fuéramos capaces de usar el 100% de la fuerza en todo momento durante el día:
¿Habéis visto vídeos de esas personas que les cae un rayo encima y salen disparadas?
Sí, en parte es la propia electricidad del propio rayo, pero una de las razones por las que salen disparadas también es porque el choque activa todas sus fibras y músculos de las personas.
Es decir que es la propia fuerza de la persona que la hace salir disparada (combinada con la transmisión del suelo, el aire y otros factores), pero gran parte también es todos los músculos.
Lo que a efectos prácticos significa que si la fuerza está ahí. Protegida. Salvaguardada por el cerebro quizás podamos aprender a ir desbloqueándola poco a poco.
Como si fuera un truco de un videojuego que desbloquea habilidades increíbles en tu personaje de vida.
Pero igual que en los videojuegos no podrás subir el nivel de tu personaje si no sabes qué clase/rol quieres ser, qué armadura comprar, ni tampoco si no sabes dónde ir a subir de nivel de forma efectiva.
Por esto hoy aprendemos por dónde empezar. Cuáles son las partes del cerebro que debemos trucar para poder hackear esta fuerza escondida, pues…
Mirad los atletas. Básicamente han ido desbloqueando esas partes de sus cerebro que les permiten despuntar por encima del 99% de la población a nivel físico pero…
Lo interesante es que casi todos los atletas profesionales se especializan en hackear una o dos partes del cerebro para acceder al potencial que les permita destacar en su campo. En su disciplina específica.
En cambio si queremos acceder a todo este multipotencial en conjunto, necesitamos biohackear cuatro partes del cerebro, que en harmonía toman el nombre de: control neuromuscular.
El control neuromuscular es lo bien o mal que podemos activar y utilizar los músculos cuando pensamos que queremos hacerlo. Son funciones subconscientes que usa el cerebro para protegernos.
La epifanía es que si hay personas que tienen mejor o peor control neuromuscular significa que es… una habilidad.
Y la naturaleza de cualquier habilidad es que podemos aprenderla, practicarla y entrenarla.
Es el cerebro que con esta habilidad -de activación muscular mental- lo controla todo y nosotros dejamos que tome el mando.
Desde la fuerza con la que contraemos los bíceps delante del espejo cuando subimos a un ascensor, pero también las veces que podemos hacerlo, o la coordinación y estabilidad del cuerpo cuando caminamos.
En el caso del entrenamiento, si fuéramos alguien con un montón de control neuromuscular, da igual el programa, la progresión o la rutina porque a más control neuromuscular, más productivos (muscularmente hablando) seríamos.
Tendríamos la fuerza y potencialmente el músculo que quisiéramos (o necesitáramos) siempre que tuviéramos un control neuromuscular al completo.
Pero lógicamente también está el polo opuesto, que es donde caemos la mayoría de mortales en la sociedad moderna por habernos desacostumbrado del ejercicio y el movimiento.
Como el 99,99% tenemos poquito control neuromuscular, ganar aunque sea un poquito de fuerza o músculo es todo cuesta arriba, así que el quid de la cuestión reside en responder la siguiente pregunta que responderemos ahora: ¿por dónde empezamos para ganar control muscular y potencialmente ganar fuerza infinita?
Para conseguir invocar la fuerza histérica cuando lo necesites, en vez de esperar a activar la nitro cuando el momento de la carrera (la vida) nos lo pida, lo que haremos será ir mejorando las piezas del coche que es nuestro cuerpo.
Poco a poco. Sin prisa, pero sin pausa. Subiendo de nivel el personaje.
Como nos encanta el coche que tenemos (el personaje, el cuerpo y mente), y también porque no nos podemos permitir otro, sólo nos queda la opción de mejorar esta conexión.
Ir subiendo de nivel nuestro motor y transmisión poco a poco para que vaya siendo cada vez más grande, eficiente y potente.
Y para hacerlo necesitaremos entender cuáles son los 4 componentes principales del coche que nos frenan a poder acceder al máximo de potencia de este motor que tenemos.
El primer punto para ganar control neuronal completo es hackear la conexión neuronal.
De hecho la conexión neuronal es la principal responsable de que muchos tengamos problemas para fortalecer algún músculo determinado específicamente.
Por ejemplo si el cerebro lo pasa mal mandando señales a tus tríceps, adivina qué grupo muscular se te dará mal.
Es por esto que como la mayoría pasamos tantas horas sentados, después nos cuesta conectar con los músculos abdominales, la cadera o la espalda baja.
Porque atrofiamos neuronalmente esas vías.

Es como si tenemos unas buenas cañerías en casa pero nunca le hacemos correr el agua o nunca las utilizamos.
Lo más probable es que al cabo de los años, cuando abras el grifo o tires de la cadena, pues que estén atascadas, oxidadas o en definitiva, que necesitemos mantenimiento.
Por suerte para nosotros también ocurre lo contrario y es que cuando más las usemos, más flow habrá.
Más fluidas irán y en eso es lo que se centran algunos método de entrenamiento como el Grease The Groove que se basa en retomar ese engrasado de cañerías, haciendo entrenamientos minimalistas de 1-2 minutos pero haciendo varios al día.
Pero este sólo es uno de los cuatro pilares que nos harían acceder a una fuerza inimaginable si los domináramos todos, el siguiente es…
La sinergia neural, que es la capacidad para activar varios grupos musculares simultáneamente. Utilizarlos de forma coordinada.
Es esta sinergía que hace que las personas que bailan o hacen ciertos movimientos con el cuerpo tengan tanta gracia.
Que los veas y digas wow.
Además también una buena sinergía neuronal está asociada a menos tensión en las articulaciones, haciendo que también sea crucial cuando se trata de desarrollar músculo o fuerza.

Porque cuando usamos coordinadamente de la tensión, creamos estabilización, haciendo que la fuerza pueda fluir con seguridad.
Uno de los beneficios de entrenar con anillas era esta sinergía neuronal que de bien seguro hace que los gimnastas tengan cuerpos de dios griego con una relación fuerza-músculo que yo considero perfecta en cuanto a las medidas estéticas de un cuerpo de hombre.
Sin todo esto, dile adiós a articulaciones estables lo que lleva a debilitarnos y hacernos más propensos a tener lesiones, pero de nuevo esta sinergía está involucrada en la fuerza y la hipertrofia, pero no es la única porque el siguiente pilar para ser más fuertes es quizás el más obvio y más entrenado, mientras que los demás se olvidan, se trata de…
La fuerza neuronal, que es la fuerza real de la señal que tu cerebro envía a tus músculos.
Es como si una estación de bomberos tiene que avisar a sus bomberos y para hacerlo la administración utiliza una señal de luz de que toca ir a apagar algún fuego.
Pues la fuerza neuronal son las bombillas de esa estación.
Si tienes poca fuerza neuronal es que las bombillas son débiles, lo que hará que la señal sea débil y los bomberos no se enteren que tienen que ir a salvar vidas. O que se enteren muy pocos y por lo tanto ese trabajo se haga mal.

En cambio cuanto más fuerte es esa señal, más fibras musculares (más bomberos) sacamos a trabajar en un momento dado.
No es sólo el número de fibras sino también lo fuerte que somos capaces de contraerlas.
A más fuerza neuronal, más bombillas en la estación de bomberos y con más fuerza son capaces de brillar.
La mayoría se centra en sólo potenciar su fuerza neuronal pero olvidan los otros 3 pilares de la fuerza, especialmente el último que se trata de…
La resistencia neural, que se refiere a la cantidad de tiempo que podemos seguir enviando las señales a los músculos para obligarlos a seguir trabajando constantemente.
Es la famosa fuerza-resistencia que he estado entrenando en los últimos meses gracias a la epifanía que tuve de ver a los atletas que entrenan con circuitos de calistenia y ver esos cuerpos de… atletas, de gimnastas (#573).
Cuando te pones a hacer una flexión isométrica, estática, no son los músculos que te dicen que no pueden más, sino el cerebro.
Porque gran parte de la resistencia real que tenemos, es la resistencia mental. No psicológicamente hablando sino la resistencia neuronal.

Es decir: el tiempo que nuestro cerebro puede concentrarse en enviar una señal fuerte a los músculos para que sigan contrayéndose.
Seguro que como yo, habréis sido testigos del poder de la resistencia neuronal montones de veces, y ya no sólo con los isométricos.
Sino cuando una canción, razón o situación te hace sacarte repeticiones extras -escondidas, que no sabías que podías sacarte de más en un ejercicio concreto porque la chica que te quieres ligar en el gimnasio te está mirando.
O si te pones a hacer repeticiones sin contarlas: que crees que tienes X número de dominadas o flexiones, prueba de hacerlas sin contarlas.
Que las conte alguien por ti. O te grabas.
Muchas veces resulta que te terminas sacando más de las que tú mismo te decías que tenías en la recámara.
Esto nos sucede porque como estamos acostumbrados a hacer un rango determinado de repeticiones, como los famosos 8-12 o 6-12 del culturismo, entonces nuestra mente no desarrolla resistencia neuronal.
Cuando pasamos de este rango, conscientemente empieza a apagar la señal neuronal.
En cambio sin contar, las repeticiones del cerebro no tiene punto de referencia.
Y lógicamente también es esencial para desarrollar músculo porque un entrenamiento eficaz suele requerir que llevemos los músculos a cierto nivel de fatiga, lo que significa que con mala resistencia neuronal nos estamos autolimitaremos.
Esta resistencia junto con los otros 3 pilares hacen que seamos mucho más fuertes, pero la mayoría (incluso los atletas profesionales) sólo se centran en 1 o 2. ¿Qué seríamos capaces de hacer si los entrenáramos todos? Que recordemos que son…
Conexión, sinergía, fuerza y resistencia.
De hecho de todos estos 4 componentes que nos hacen fuerte la mayoría se centran en la fuerza o la resistencia, pero los otros dos quedan olvidados a pesar de ser también importantísimos.
De hecho sólo por el hecho de combinar más de uno ya es una hazaña increíble.
Los gimnastas y atletas profesionales son capaces de hacer tanto volumen o capacidad de trabajo porque tienen esa resistencia neuronal bien desarrollada y encima les sumamos la fuerza, quedan con unos cuerpos increíbles.

Imagen: atletas de calistenia de fuerza-resistencia.
Sólo hace falta mirar a los atletas de fuerza-resistencia de calistenia, o de Crossfit.
Esta motivación es lo que me hizo empezar a cambiar mi plan de entrenamiento, y si me lo permitís por un momento…
Si me pongo a mi mismo como ejemplo, cuando empecé a hacer el método de entrenamiento EMOM sólo podía sacarme 11 sentadillas “sissy”.
Esa era mi máximo. Me sacaba 11 y ya no podía más.
Por esto empecé haciendo 4 repeticiones cada minuto durante 20 series con el método EMOM, lo que significa que empecé haciendo 80 repeticiones en 20 minutos la primera sesión que hice.
He estado siguiendo este entreno durante meses y es verdad que a pesar de hacerlo con todos los músculos, las piernas han sido los músculos que más han respondido a hacerlo.
Supongo que por la naturaleza de su función, que es la misma como yo cuando salía a ligar…
Picar piedra.
Y es que al cabo de 30 sesiones de entrenamiento, ¿cuanto tiempo tardaba en hacer las 80 sentadillas “sissy” con los que había empezado a x4 por minuto?
Ni nada ni nada menos que 4 minutos.
Una mejora notable.
Y tengo que decir que también lo noté en la estética de mis piernas.
Compartí un vídeo de mis piernas en la comunidad con algo que ya habíamos especulado que se podía hacer: dejando de entrenar sentadillas.
Nunca antes había estado tan contento con mis piernas hasta que me pasé a los ejercicios de piernas de calistenia y empecé a trabajar la resistencia neuronal.
Porque un entreno que sea efectivo y eficaz, especialmente en las piernas, requiere de poder manejar un alto nivel de fatiga neuronal.
Algo que sólo es posible con un buen nivel de resistencia neuronal porque así lo hemos entrenado.
Ahora bien, ¿cómo entrenamos los cuatro componentes que hacen que seamos fuertes? Porque no es todo resistencia neuronal…