En esta crónica, Pau graba desde Las Palmas de Gran Canaria, donde acaba de instalarse para escapar del frío otoñal y recuperar una de sus rutinas favoritas: madrugar, tomar café, entrenar calistenia al sol y trabajar con sus agentes de inteligencia artificial.
Lo que empieza como una actualización sobre su nueva estancia en Canarias acaba convirtiéndose en una reflexión sobre el poder, la manipulación de los mercados, las élites y la libertad individual. Pau comparte algunas de las teorías que está investigando sobre acontecimientos históricos, simbología, instituciones financieras y el papel que atribuye a los algoritmos en los movimientos bursátiles.
De fondo aparece también uno de sus últimos proyectos: un sistema de indicadores que, según sus pruebas, ha conseguido identificar grandes techos y suelos de mercado desde 1980. Una investigación que está desarrollando con inteligencia artificial y sobre la que promete profundizar en próximos episodios.
Esta crónica empieza como una postal de la vida nómada de Pau y termina siendo una exposición de cómo está conectando sus investigaciones financieras con sus nuevas inquietudes espirituales y sus interpretaciones sobre el poder.
Entre todas esas reflexiones aparece también algo muy concreto: la posibilidad de convertir años de observación de los mercados en indicadores cuantificables mediante inteligencia artificial. Una investigación que Pau promete explicar con más detalle en próximos episodios.
Pau se ha ido a Canarias buscando sol, independencia y tranquilidad.
Pero su cabeza sigue conectando cosas.
Historia.
Política.
Dinero.
Mercados.
Algoritmos.
Espiritualidad.
Inteligencia artificial.
Todas esas líneas terminan llevándole a una misma preocupación: cuánta libertad tenemos realmente para decidir cómo queremos vivir.
Mientras sigue investigando esas preguntas, intenta construir su propia respuesta cotidiana.
Madrugar.
Leer la Biblia.
Entrenar al sol.
Trabajar en sus proyectos.
Dejar que los agentes ejecuten tareas.
Y salir a caminar junto al mar.
Porque, más allá de sus teorías sobre quién controla el mundo, hay algo que Pau sí quiere seguir controlando:
cómo utiliza su tiempo y hacia dónde dirige su propia vida.
En esta crónica, Pau entra de lleno en una de las tangentes más espirituales que ha abierto hasta ahora. Después de años cuestionando narrativas sobre finanzas, salud, alimentación o política, siente que muchas de esas líneas de investigación están empezando a converger en un mismo punto: la religión, la Biblia y la idea de que existe una guerra que no es únicamente física, sino también espiritual.
El episodio mezcla simbología, sociedades secretas, mitología, inteligencia artificial, libre albedrío, evolución, el Libro de Enoc y distintas interpretaciones bíblicas. Pau no intenta presentar una investigación académica cerrada, sino documentar el camino mental que está siguiendo y las conexiones que él considera significativas, incluso cuando reconoce que algunas pueden parecer demasiado estiradas para quien las escucha desde fuera.
La tesis que acaba ocupando el centro de la crónica es bastante clara: si conseguimos convencernos de que solo existe aquello que podemos tocar y medir físicamente, quizá terminemos desarrollando únicamente una parte de nuestro potencial y dejando fuera todo lo relacionado con alma, espíritu, conciencia y trascendencia.
Esta crónica marca un cambio bastante grande respecto a otras etapas de Pau Ninja. Durante años, su curiosidad se dirigía principalmente hacia aquello que podía optimizar: dinero, cuerpo, nutrición, negocios, productividad o tecnología.
Ahora está añadiendo una capa que antes prácticamente no existía: preguntarse qué ocurre si la realidad no termina donde termina lo físico.
Pau empezó cuestionando las finanzas.
Después cuestionó la nutrición.
La salud.
La política.
La historia.
La tecnología.
Y siente que todos esos caminos le están llevando al mismo sitio.
A una pregunta mucho más básica:
¿y si el ser humano es algo más que un cuerpo?
Para Pau, esa es la pieza que empieza a ordenar el resto.
Porque si solo existe el mundo físico, basta con cuidar el cuerpo, ganar dinero y sobrevivir.
Pero si también existen alma y espíritu, entonces el desarrollo personal cambia completamente de escala.
Ya no se trata únicamente de optimizar la vida.
Se trata de entender qué somos, quién nos creó y qué parte de nosotros no se puede tocar con las manos.
En esta crónica, Pau graba desde una acampada en Estonia, con música jazz, gente riendo de fondo, pasos sobre el césped y esa mezcla rara entre naturaleza, café, portátil e inteligencia artificial.
El episodio no va solo de acampar. Va de una imagen muy concreta de la vida que Pau quiere construir: levantarse pronto, caminar descalzo, preparar café en cafetera italiana, abrir el portátil mientras todos duermen, dejar agentes de IA trabajando y luego irse a vivir el día sabiendo que algo sigue avanzando por detrás.
Es una especie de postal de futuro: terreno propio, cabaña, mesa de madera, cuero, portátil, buena mañana, cafés y un taller no solo de manualidades físicas, sino de “manualidades con el teclado”.
Esta crónica no es una defensa técnica de la IA. Es más bien una escena de vida: naturaleza, comunidad, café, agentes, portátil y esa sensación de que el trabajo empieza a parecerse más a preparar una partitura y dejar que la orquesta toque mientras tú sales a vivir.
Pau no está describiendo solo una mañana de acampada.
Está describiendo una forma de vida.
Levantarse pronto.
Preparar café.
Diseñar tareas.
Mandar agentes a trabajar.
Salir a caminar.
Ir a la playa.
Bailar.
Volver y encontrarse cosas hechas.
La IA no le sustituye la creatividad.
Le permite separarla en dos fases: primero pensar, diseñar y ordenar; después dejar que los agentes ejecuten mientras él vive.
Y quizá por eso este episodio tiene algo tan potente:
la sensación de que, por primera vez, puedes seguir creando incluso cuando has cerrado el portátil.
En esta crónica, Pau vuelve sobre la idea de la vida aburrida que adora, pero con una capa nueva: ¿qué pasa cuando estás tan enganchado a crear, programar y construir con IA que incluso una experiencia social objetivamente interesante se siente como una interrupción?
El episodio parte de sus últimas horas en Estonia antes de volver a España. Queda con amigos, hacen un plan al aire libre, sol, agua, caminata, comida fuera y una visita a una antigua prisión estonia convertida en museo. Sobre el papel, aventura. En la práctica, Pau se da cuenta de que una parte de él solo quería estar en casa haciendo vibe coding.
La pregunta de fondo no es si está bien o mal. Es más incómoda: cuando tu propósito te absorbe tanto, ¿estás viviendo más… o estás dejando de vivir ciertas cosas?
Este episodio no resuelve la tensión. La deja abierta. Y quizá precisamente por eso funciona: porque no siempre sabemos si estamos alineados con nuestro propósito o atrapados por una obsesión que se parece demasiado a una adicción productiva.
A veces la aventura no está fuera.
No está en el museo.
No está en la prisión abandonada.
No está en el plan social perfecto.
A veces la aventura está en tu cabeza, en tus proyectos, en esa idea que quieres construir antes de que se enfríe.
Pero ahí aparece el reto:
si el propósito te da vida, no conviene apagarlo.
Pero si te aleja demasiado de las personas, quizá toca diseñar una forma de vivirlo que también deje espacio para ellas.
Durante años, Pau buscó justo lo contrario: más viajes, más gente, más noches largas, más lugares, más experiencias y más caos. La aventura como forma de sentirse vivo.
Todas las referencias mencionadas en el episodio las tienes a continuación.
Ahora la película ha cambiado. No porque reniegue de aquella etapa, sino porque descubre que, después de haber vivido tanto movimiento, lo que más valora es una vida tranquila, previsible y compartida. Una rutina en la que puede entrenar, crear, comer bien, avanzar proyectos y estar con alguien sin necesidad de convertir cada semana en una experiencia nueva.
El episodio es una defensa bastante bonita de esa “vida aburrida” que desde fuera quizá no luce demasiado: alguien trabajando horas con el ordenador, entrenando, teniendo horarios, creando sistemas y disfrutando de estar en paz. Pero para Pau no es aburrimiento. Es progreso.
Cómo ha pasado de buscar constantemente experiencias nuevas a querer una vida más pacífica, ordenada y rutinaria.
La diferencia entre el Pau de los 20 años, que quería explorar, viajar, trasnochar, conocer gente y exprimir todas las posibilidades, y el Pau actual, que valora mucho más la calma.
La idea de que una relación no siempre necesita citas novedosas, planes espectaculares o actividades constantes para mantenerse viva.
Su imagen de relación ideal en esta etapa: él con sus proyectos o contenido en el ordenador y la otra persona haciendo ganchillo, viendo algo, escuchando música o simplemente compartiendo el mismo espacio.
Cómo esa convivencia tranquila se ha convertido, para él, en una experiencia en sí misma.
El miedo que sigue teniendo a volar, especialmente durante despegues, aterrizajes o turbulencias, pese a haber cogido muchísimos aviones.
La relación entre ese miedo y la falta de control: Pau reconoce que parte del miedo quizá viene de tener que ceder el control a algo que no puede manejar.
El papel que está teniendo la espiritualidad en esa relación con el control: intenta aprender a soltar más y aceptar que no todo depende de la lógica ni de tener cada variable controlada.
Cómo han cambiado sus viajes: antes viajaba para explorar; ahora muchas veces viaja para comprobar si puede construir su vida tranquila en otro lugar.
Qué busca cuando llega a una ciudad nueva: dónde entrenar, dónde comprar comida de calidad y cómo mantener sus sistemas. Menos turismo de experiencias, más infraestructura para vivir bien.
La influencia que tuvieron de joven autores como Jack Kerouac y la fantasía de la carretera, el autostop, las mochilas, los viajes improvisados y una vida de aventura constante.
El viaje a Canadá que hizo con 21 años, donde conoció gente de muchos países y tuvo una de esas experiencias que le hicieron pensar: “ojalá pudiera vivir así el resto de mi vida”.
La paradoja posterior: para poder construir esa libertad tuvo que encerrarse, crear negocios online, desarrollar disciplina y construir rutinas.
Cómo los primeros negocios digitales le enseñaron que la libertad no aparecía solo explorando, sino también sentándose, trabajando y haciendo lo mismo durante mucho tiempo.
El giro completo: ahora que ya tiene más libertad, elige voluntariamente una vida con rutinas, sistemas, disciplina y un entorno que proteja su foco.
La diferencia entre explorar físicamente y explorar mentalmente. Pau siente que hoy sus principales aventuras están en sus ideas, proyectos, herramientas y creación.
La comparación con Stephen Hawking: una persona puede vivir aparentemente quieta desde fuera, pero tener la mente viajando por sitios mucho más grandes.
La necesidad de mantener también una exploración física: por eso le gusta entrenar a diario, moverse y no quedarse solo en una vida mental o de ordenador.
La idea de que no descarta volver a una etapa más exploradora en el futuro. Ya le ha pasado antes cambiar radicalmente de faceta, así que no pretende fijar su identidad para siempre.
La palabra clave del episodio: avanzar. Para algunas personas avanzar será explorar países, conocer gente o vivir aventuras; para Pau, ahora mismo, es sacar adelante ideas y proyectos.
Su decisión de abrazar la etiqueta de “vida aburrida”, porque quien comparte esa misma fase vital entiende perfectamente de qué está hablando.
El cierre hacia la multipotencialidad: no todos tienen que estar en el mismo momento de vida, pero Pau quiere seguir conectando con quienes disfrutan de construir, crear y avanzar desde una vida más estable.
No parece que Pau haya dejado de amar la aventura.
Parece más bien que ha cambiado de terreno.
Antes la aventura estaba en los países, las personas, las noches largas y la improvisación.
Ahora está en su cabeza, sus herramientas, sus proyectos y su capacidad de construir algo nuevo sin necesidad de desmontar toda su vida cada semana.
Pau Ninja: espacio donde Pau documenta esta etapa más rutinaria, multipotencial y centrada en creación, sistemas y vida tranquila. pau.ninja
Sociedad Ninja: comunidad relacionada con esa forma de vivir la multipotencialidad sin tener que encajar en una única identidad fija. sociedad.ninja
Estonia: lugar desde el que reflexiona sobre la rutina, los aviones, las horas de luz y la vida tranquila en otro país.
Canadá: viaje de juventud que representa su etapa más exploradora y que le ayudó a imaginar una vida internacional.
Jack Kerouac: referencia cultural ligada a la aventura, la carretera, el viaje improvisado y esa fantasía de vivir siempre en movimiento.
Stephen Hawking: comparación que usa para explicar que una vida aparentemente estática puede contener una exploración mental enorme.
Entrenamiento diario: la forma de mantener una dosis de exploración física sin renunciar a sus horarios, sistemas y estabilidad.
Hay una presión rara por vivir una vida que parezca interesante desde fuera.
Viajes.
Planes.
Citas.
Fotos.
Experiencias nuevas.
Pero no todo lo que parece aburrido lo es.
A veces una vida buena consiste en levantarse, entrenar, trabajar en algo que te importa, construir tus proyectos, compartir un sofá con alguien y sentir que, aunque desde fuera no se vea demasiado, estás avanzando.
Y quizá esa sea la aventura que Pau está eligiendo ahora:
una vida aburrida, pero llena de dirección.