Podcast

1 episodio
  • En esta crónica, Pau vuelve sobre la idea de la vida aburrida que adora, pero con una capa nueva: ¿qué pasa cuando estás tan enganchado a crear, programar y construir con IA que incluso una experiencia social objetivamente interesante se siente como una interrupción?

    El episodio parte de sus últimas horas en Estonia antes de volver a España. Queda con amigos, hacen un plan al aire libre, sol, agua, caminata, comida fuera y una visita a una antigua prisión estonia convertida en museo. Sobre el papel, aventura. En la práctica, Pau se da cuenta de que una parte de él solo quería estar en casa haciendo vibe coding.

    La pregunta de fondo no es si está bien o mal. Es más incómoda: cuando tu propósito te absorbe tanto, ¿estás viviendo más… o estás dejando de vivir ciertas cosas?

    Menciones y herramientas del episodio

    • PAU / Project Accelerator Unit: herramienta propia de agentes que está construyendo para acelerar proyectos y descargar ideas en tiempo real.
    • Sociedad Ninja: comunidad donde comparte muchos de estos experimentos, herramientas y reflexiones.
    • Pau Ninja: marco general de estas crónicas multipotenciales, donde documenta libertad, creación, salud, relaciones y obsesiones creativas.
    • Estonia: lugar desde el que graba sus últimas horas antes de volver a España.
    • Aceites de semilla vegetales: restricción alimentaria que vuelve a aparecer como parte de sus rutinas de salud y decisiones al comer fuera.
    • Vibe coding: obsesión creativa actual de Pau, que compite incluso con planes sociales y experiencias fuera de casa.
    • Telegram: canal que está usando para enviar prompts a sus agentes mientras no está delante del ordenador.

    Lo que cuenta Pau en este episodio

    • Que está a pocas horas de volver a España y aprovecha sus últimos paseos por Estonia para reflexionar sobre una experiencia reciente.
    • La conexión con la crónica anterior sobre la “vida aburrida”: después de defender que adora una vida tranquila, se da cuenta de que incluso un plan social interesante puede sentirse como una interrupción si está en plena obsesión creativa.
    • La comida fuera con amigos, donde no come nada porque intenta evitar los aceites de semilla vegetales y en el restaurante le dicen que prácticamente todo lleva ese tipo de aceites.
    • La idea recurrente de crear una tarjeta en varios idiomas para restaurantes, explicando de forma clara qué ingredientes no puede consumir y dando una apariencia más oficial a la restricción.
    • La reflexión sobre alergias reales y empatía: recuerda una experiencia con una chica que tenía alergias serias y cómo muchos restaurantes no se lo tomaban suficientemente en serio.
    • La aclaración importante: no disfrutó menos del plan por el restaurante ni por no comer. Eso fue solo una tangente. Lo que no disfrutó del todo fue la experiencia en sí.
    • La visita a una antigua prisión en Estonia, con edificios enormes, zonas medio abandonadas, ordenadores viejos, salas, celdas, teatro, gimnasio y espacios que se conservan casi como si se estuvieran pudriendo lentamente.
    • La sensación inicial de interés: siempre le ha gustado explorar sitios raros, abandonados o con historia.
    • El problema: después de unas cuantas salas y celdas, la experiencia empieza a hacerse repetitiva y pesada. Ya no le ofrece una novedad real.
    • La frase mental que le aparece: “podría estar en casa haciendo vibe coding”. No desde la obligación, sino desde el deseo genuino de seguir creando.
    • La diferencia entre sus amigos y él en ese momento: ellos trabajan de lunes a viernes y buscan aventuras el sábado; Pau siente que su aventura diaria está en la exploración mental de sus proyectos.
    • La culpa por sentirse así: sabe que no hace este tipo de planes tan a menudo y que socialmente “debería” disfrutar más una experiencia al aire libre, con amigos y exploración.
    • La pregunta abierta: si una obsesión creativa que te da vida puede considerarse autodestructiva solo porque te hace preferir trabajar en tus proyectos antes que vivir ciertos planes sociales.
    • La duda sobre el recuerdo futuro: quizá al morir no recordará ese museo concreto, pero tampoco recordará cada hora de trabajo. Tal vez lo importante no es la actividad, sino la relación que esa actividad ayuda a reforzar.
    • La tensión entre propósito y relaciones: el propósito es importante, pero las relaciones probablemente lo son todavía más.
    • La pregunta práctica: cómo construir relaciones que no requieran un sacrificio tan grande del propósito o que, al menos, no se sientan como una interrupción constante.
    • El paralelismo con el entrenamiento: su rutina de cuerpo completo diaria le permite saltarse un día sin sentir que rompe una estructura rígida. Busca algo parecido para la vida social y creativa.
    • La implementación de Telegram: mientras pasea o va al gimnasio, puede mandar prompts a su agente desde el móvil y dejar que el ordenador siga trabajando.
    • La sensación de orgullo por haber creado esa conexión entre Telegram y su agente, aunque luego descubriera que la idea ya existía.
    • La comparación con el fumador: quizá no puede estar todo el día delante del ordenador, pero mandar algunos prompts por Telegram le sirve como pequeña descarga mental.
    • La función emocional de esa herramienta: reducir la ansiedad de tener ideas acumuladas sin poder ejecutarlas en ese momento.
    • El nombre provisional de su herramienta: PAU, Project Accelerator Unit, un sistema que está creando para acelerar proyectos con agentes.
    • La idea final: todo vuelve a la libertad. Libertad para crear, para moverse, para descargar ideas, para estar fuera sin sentir que todo se queda atascado.

    Este episodio no resuelve la tensión. La deja abierta. Y quizá precisamente por eso funciona: porque no siempre sabemos si estamos alineados con nuestro propósito o atrapados por una obsesión que se parece demasiado a una adicción productiva.

    La idea de fondo

    A veces la aventura no está fuera.

    No está en el museo.

    No está en la prisión abandonada.

    No está en el plan social perfecto.

    A veces la aventura está en tu cabeza, en tus proyectos, en esa idea que quieres construir antes de que se enfríe.

    Pero ahí aparece el reto:

    si el propósito te da vida, no conviene apagarlo.

    Pero si te aleja demasiado de las personas, quizá toca diseñar una forma de vivirlo que también deje espacio para ellas.

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