Ninjas de la vida, para los que nos importa multipotenciarnos para crecer como personas en las distintas áreas de la vida que nos interesan (#522), no dejamos de ver ejemplos de personas que lo petan en sus campos gracias a un solo factor.
Estas personas alegan que lo único (como si fuera poco) que tuvieron que hacer fue perseverar.
Seguir picando piedra sin pausa hasta que consigas lo que te has propuesto.
Lo que pasa es que analizándolo de cerca podríamos concluir que aparentemente no todo el mundo tiene la capacidad de perseverar durante 10 años de sus vidas porque, claro…
Encima tienes que perseverar correctamente.
Porque ¿y si perseveras pero a los 9 años te das cuenta que estabas equivocado? ¿O que no eras bueno? ¿O que el objetivo es imposible?
En algún momento tendrás que decirte que has perseverado por nada, aceptarlo, y empezar de cero.

Esta es quizás la principal razón por la que muchos dejan sus proyectos al cabo de poco: porque no hay garantías que conseguirán lo que quieren (no necesariamente que sean vagos).
Cuando no hay certeza/garantías de que conseguirás lo que querías, nos asaltan dudas y asunciones tipo: ¿y si hubiera perseverado un poquito más y gracias a esto hubiese llegado al éxito que buscaba a los 10 años en vez dejarlo a los 9 años?
Como esa imagen del hombre que abandona su picada de piedra pero que si hubiera persistido un pelín extra, hubiera llegado a los diamantes que tanto tiempo llevaba buscando.
De aquí nos salen dos preguntas que intentaremos responder hoy:
Hace unos pocos años os hubiera respondido que era totalmente individual. Que «depende de la persona».
Que la gente de éxito que se había hecho a si misma a base de picar piedra, nacían o se hacían con la capacidad de superar la adversidad de forma natural porque esa perseverancia tenía que ser un rasgo de personalidad.
O dicho de otra forma: que la crianza de esas personas era un factor clave que les hace desarrollar este rasgo de personalidad que después le hacen petarlo en la vida.
Y aunque siga pensando lo mismo ahora también me he dado cuenta que la perseverancia no se limita a un rasgo, porque según lo que he estado viviendo y experimentando en los últimos años de mi vida hoy os puedo decir que:
La perseverancia también es una habilidad que podemos desarrollar.
Que no hay que ser un genio o que nos toque la lotería de la mentalidad genética para ser más persistente, sino aplicar las mismas reglas que cuando creamos un hábito para desarrollar cualquier habilidad (#469).
Por esto para adquirir la perseverancia no practicarías la perseverancia, del mismo modo que para adquirir la habilidad de tocar la guitarra no podrías empezar a practicar sino tuvieras una directriz. Unas instrucciones. Una dirección.
Podríamos ser perseverantes simplemente cogiendo una guitarra e intentando aprender 8 horas al día pero todo sabemos que sin unas instrucciones claras sólo estamos haciendo el cafre y perdiendo el tiempo.
Lo mismo con cualquier otra actividad en la que pudieras ser un pesado, ser persistente y disciplinado, pero que a su vez nunca llegues al puerto que te habías dicho que llegarías porque no has tenido ninguna dirección clara.
¿Para qué picar piedra sin parar si ni siquiera te has percatado de que en la mina donde estás picando ni siquiera hay oro ni diamantes que minar?
Vamos a ver cómo diferenciarlo y poder adiestrar la habilidad de la perseverancia.
La perseverancia es la capacidad de mantener esfuerzo y determinación constante para llegar a una meta, a pesar de los obstáculos para conseguirlo.
En lenguaje ninja es: picar piedra. Ser un pesado. No desistir nunca hasta conseguir lo que nos hemos propuesto.
No es lo mismo que resiliencia.
Ser resiliente está más enfocado a la flexibilidad.
A la capacidad de adaptarnos, pivotar, recuperarnos, crecer… Lo que nos da una pista enorme para ver que una persona muy persistente pero que no es resiliente se encontrará delante de una encrucijada.
Es verdad que una persona resiliente que no es perseverante lo pasará fatal, porque por mucho que te adaptes si no eres capaz de seguir entonces terminas siendo como un flubber, como el Pokemon Ditto.
Te moldeas a todo pero no eres duro en ninguna situación, pero la encrucijada es que…
Una persona puramente perseverante sin capacidad de flexibilidad se encontrará que tiene en las manos una arma de doble filo.
Si vas en la dirección correcta + eres bueno + algunos astros están alineados, entonces perseverar es la única cosa que te hará llegar al final del camino.
Pero si te has puesto un objetivo súper ambicioso y a su vez nadie te está garantizando que tengas razón en perseguir ese objetivo, podrías peder décadas de tu vida persiguiendo algo que no estás destinado a conseguir.
Las pelis de Hollywood y Disney han hecho un trabajo maravilloso el eliminar la falta de garantías de la ecuación.
En la vida real, no llegar nunca a conseguir lo propuesto por mucho que perseveremos es un resultado más que realista.
De hecho hay más probabilidades que no lleguemos a puerto por mucho que piquemos piedras que no al revés, porque muchos otros factores/ingredientes se tienen que dar para que consigamos lo que queremos en la sopa del éxito.
Pero tengo buenas noticias, y es que hay un factor clave que nos elimina por completo esta inseguridad y falta de garantías.
Un factor que cuando lo conseguimos hace que la perseverancia venga rodada. De forma totalmente orgánica y sin fallos…
Para saber de qué hablo sólo tenemos que hacer memoria de esas personas que conocemos y han perseverado durante tantos años de su vida pero que han conseguido lo que querían. ¿Cuáles eran sus cualidades?
Os dais cuenta, ¿no?
Los que han perseverado durante 10-20 años en sus negocios o relaciones sanas de pareja o lo que sea, no sólo son perseverantes sino que por alguna extraña razón (ahora veremos porque no es tan extraño) también han desarrollado otros rasgos y habilidades de mentalidad.
Ahora os revelo el factor pero quiero exprimir un poco más vuestras cabezas.
Imaginaros esos casos donde podemos sacar energía, motivación, fuerza, foco y capacidad hasta el punto de llegar a ser sobrehumanos.
Como una madre que terminan levantando coches para rescatar a su hijo. Casos en los que la opción de fallar no existe.
Claro que se le activan la adrenalina y otros factores hormonales y metabólicos de máxima emergencia en el cuerpo, pero lo que vengo a decir es que:
Su capacidad termina siendo directamente proporcional a la urgencia o el poder del objetivo marcado.
Claro que en este ejemplo la meta/objetivo es finito en el tiempo, en el sentido de que cuando haya terminado de levantar el coche, ya no hay necesidad de continuar, pero ¿en qué momento de la vida tenemos todas estas cualidades de perseverancia (energía, motivación, fuerza, foco…) a largo plazo.
¿Qué personas conocéis que cumplen estas características que las hacen tan pesados en lo que sea que quieren conseguir en la vida que no paran hasta conseguirlo?
Muchas veces incluso no «terminan» nunca.
Mueren haciéndolo o persiguiéndolo.
Seguro que ya sabéis a qué me refiero… porque sólo hay un factor que nos convertirá en alguien que nunca jamás se rendirá.
Sólo hay un factor que nos hace obtener tanto el rasgo como la habilidad de ser persistentes de forma orgánica sin ningún tipo de esfuerzo.
Un factor en el que nuestra ética, moral y valores personales se tienen que alinear para que podamos picar piedra hasta el resto de nuestros días sin que cueste nada. Ninjas de la vida…
El factor número uno que nos convierte en persistentes de por vida es… nuestro propósito de vida.
Seremos persistente en lo que hacemos (acciones) y mentalidad si nuestro propósito es firme.
No hay más que esto.
Porque si en vez de propósito, sólo tenemos motivación, entonces las acciones y mentalidad que nos llevan hacia un sitio, es puramente estacional. Es finito.
Yo me imagino la motivación como los remos de un barco, mientras que el propósito son las velas.
Tu fuerza y energía es dependiente y finita, mientras que las velas del barco aprovechan algo superior a ti de lo que ni siquiera tienes el control, pero que da mucha más fuerza, velocidad y además de forma infinita.
Cuando te tomas en serio tu propósito, no necesitas que nadie te diga que no te rindas. O si te dicen que estás loco, lo seguirás haciendo igualmente (ahora entraremos en esto).
Pero cuando tienes claro tu propósito no necesitas motivación para actuar.
Claro que algunos días son duros y tienes ganas de no hacer nada por el motivo que sea (enfermo, cansado, te han roto el corazón o quizás estás distraído mirando el precio de Bitcoin)…
Al fin y al cabo, somos humanos.
Pero persistirás cuando tengas un deseo fuerte, una meta que quieras alcanzar tanto que nada más te importe.
Aunque ya sabemos que no estamos hablando de una meta en el sentido más estricto de la palabra.
Seremos persistentes en la vida, siendo constantes a un propósito sin importar las dificultados cuando esta persistencia sea congruente con nuestros valores personales (#510).
En otras palabras: que si en nuestra jerarquía de valores, por ejemplo el respeto tiene un rango más alto que cualquier acción que te haría ganar dinero, pero esa acción te hace no tener respeto para ti mismo o los demás, entonces no persistiremos.
Porque el propósito está directamente relacionado con estos valores.
No es sólo una meta banal.
Es ahí cuando nos será técnicamente imposible picar piedra en esa aspecto durante años antes de sentirnos totalmente quemados.
Persistimos en la búsqueda y el trabajo de valores, pero no necesariamente con la intención de conseguirlos.
Por esto digo que la perseverancia está alineada con propósito.
Porque hemos alineado valores con acciones que nos vemos haciendo hasta el final de nuestros días.
Al menos en este preciso momento, pero hay un pequeño problema…
El problema con la idea de que debes renunciar cuando algo no vale la pena es que a menudo se utiliza como una racionalización.
La idea de renunciar viene a la mente no sólo cuando el esfuerzo es demasiado difícil o que quizás no tenga sentido a nivel monetario, sino sobretodo porque no sirve al propósito de vida.
«Cuando creas has agotado todas las posibilidades, recuerda esto: no lo has hecho» – Thomas Edison
Si no tienes un deseo enorme de ensuciarte las manos, picar piedra y levantarte cada mañana con unas ganas enormes de sumergirte en lo que sea que estés haciendo, entonces, bajo mi punto de vista, eso no es un propósito.
Quizás tienes una meta. La cual requerirá de persistencia, claro.
Pero tendrás que remar con disciplina para llegar ahí, y una vez llegues ahí, buscarás el siguiente destino al que remar una vez hayas recargado las pilas (algunos no se preocupan de recargarlas y es cuando llevan quemadísimos al cabo de unas cuantas metas).
En cambio si en lo que estás trabajando es tu propósito, sentirás que nunca quieres que el viento deje de soplar, porque disfrutas de ese trayecto en barco. De picar piedra.
Cuando encontramos algo por lo que vale la pena pasar por todo tipo de desafíos y adversidades, entonces estamos delante de una actividad, de algo, que muy probablemente sea similar a un propósito de vida.
El propósito no solo define nuestras acciones para lograr algo, sino que también nos define.
Es decir que el propósito crea nuestra personalidad. Crea quienes somos.
Lo que pretendemos lograr afecta a la persona en la que nos convertimos.
«Son tus metas (y no un conjunto predeterminado de rasgos fijos) lo que dan forma a tu identidad. Con el tiempo, y a través de un comportamiento repetido, tu identidad se convierte en tu personalidad». -Dr. Benjamin Hardy
O sea que el quid de la cuestión para convertirnos en una persona perseverante es…
Identificar nuestro propósito de vida.
¿Qué es lo que realmente quieres lograr? O una mejor pregunta (porque no es una meta) sería: ¿en quién quiero convertirme?
Una vez lo sepas, es imposible no ser persistente por esto podemos llegar aun círculo completo y responder las preguntas que inicialmente nos habíamos planteado al inicio:
Ahora mismo tengo claro que el propósito de vida responde perfectamente cada una de ellas.
Y si me preguntáis cómo puede ser que el propósito también responda la pregunta de cómo saber que no estoy perseverando en vano, es porque aún no habéis experimentado el propósito.
Cuando tienes un propósito no puedes dedicarte a ello en vano.
Me refiero a que es físicamente imposible que te dediques a algo en vano porque la propia meta es el camino (#564).
Quien diga que puedes perder años de vida es porque está trabajando en sus metas/objetivos, no en su propósito.
El propósito tiene inicio (el día que lo descubres y lo ves claro), pero no tiene fin y como tal, por su naturaleza, si no tiene fin significa que no lo puedes hacer en vano.
Pero si os parece, nos preocupamos ya otro día para entender mejor el propósito.
¿Por qué escribir un artículo sobre hombres en vez de “cómo sobrevivir a una ruptura” tanto para hombres como mujeres?
La razón es porque en realidad y por desgracia…
Hay mucho menos apoyo emocional para hombres cuando se trata de rupturas y divorcios.
Incluso hay evidencia de que existe sesgo por parte de terapeutas en el sentido de tener menos probabilidades y menos capacidad para ayudar a los hombres a atravesar un divorcio o una ruptura que a las mujeres.
Y es paradójico porque según la evidencia… las rupturas y el divorcio son potencialmente más dañinos para los hombres que para las mujeres.
Después de una ruptura un hombre tiene un 27% de aumento en la mortalidad general.
Eso significa que la probabilidad de morir para un hombre después de una ruptura sube alrededor de un 27%.
Para las mujeres sube alrededor de un 15%.
Claro que es un aumento para los dos grupos… pero aún así, la cifra sigue siendo significativamente más alta para los hombres.
Pero además hay otra estadística que da miedo, y es que el 70% de los divorcios los inician las mujeres.
Lo que automáticamente nuestro cerebro pensará: ¿eso significa que el 30% los inician los hombres?
Pues el número es en realidad incluso más bajo…
El 15% de los divorcios son de mutuo acuerdo y el 15% de los divorcios los inician los hombres.
Así que si no tenemos cuidado podemos caer en el agujero negro de la masculinidad tóxica de culpar a las mujeres por divorciarse de los hombres: “oh Dios mío, es tan injusto”.
Pero pensadlo un momento…
¿Por qué es menos probable que un hombre inicie el divorcio?
Pensadlo un momento porque… ¿Qué pierde un hombre frente a qué pierde una mujer cuando se acaba una relación? Pues aquí la cosa se pone muy interesante porque…
Un hombre pierde mucho más en una ruptura, que una mujer.
Mirad lo que pasaba hace 50 años. Cuando un hombre proveía para su familia y todo eso.
Aportaba estabilidad económica y la mujer era la cuidadora del hogar y aportaba apoyo emocional.
Era una situación donde una mujer no podía pagar sus propias facturas y un hombre no podía proporcionarse su propio apoyo emocional.
Había como un intercambio.
Lo que sabemos ahora es que las mujeres se han vuelto más independientes financieramente, haciendo que ya no dependan de un hombre para el dinero, lo cual está genial para esta parte…
Pero alguien se olvidó/dejó de resolver una pieza del puzzle que quedó por ahí suelta.
Y es que ahora el problema es que los hombres no han desarrollado, en paralelo, el tema del apoyo emocional y la estabilidad emocional igual que las mujeres han potenciado en todo el tema de la independencia física.
¿Me explico?
Me refiero a que hay una discrepancia en los avances.
Ha habido muchos recursos puestos en que las mujeres se pudieran empoderar (lo cuál es genial) del mundo externo, pero casi nada para que los hombres se empoderaran de “su mundo interno”.
La sociedad occidental nos han enseñado que para ser un buen hombre tienes que ser independiente.
Tienes que ser autosuficiente en el sentido emocional de la palabra.
Que un gran marcador de tu valor como hombre es poder encontrar una pareja, apoyar a una pareja, sostener una relación.
Así que como hombres, cuando perdemos a esa pareja, perdemos una parte de nuestra identidad.
Entonces, ¿qué explica la discrepancia? ¿Por qué los hombres no inician las rupturas tanto como las mujeres?
Pues porque, francamente, los hombres se juegan perder mucho más… emocionalmente hablando.
Si miramos la investigación sobre la experiencia de rupturas en mujeres, lo que principalmente pierden es la propia relación, ¿no?
En cambio los hombres no solo pierden una relación, pierden toda su vida. Su confidente. Su seguridad emocional…
Porque como hombres, estamos condicionados a ser proveedores.
A ser independientes. A ser cuidadores.
Hay muchas creencias de que la familia es menos central en la vida de los hombres que en la de las mujeres, incluso cuando la mujer tiene una carrera profesional plena.
Y que los hombres tienden a estar más separados o menos conectados con sus familias, y que las mujeres y la familia son más integrales en la identidad del yo de los hombres que de las mujeres, pero…
Estas son suposiciones falsas.
Como señalan muchos académicos, la relación amorosa es mucho más probable que sea la única fuente de sustento emocional para los hombres que para las mujeres.
Los hombres son mucho más propensos que las mujeres a dirigir sus necesidades emocionales de conexión e intimidad casi exclusivamente hacia sus parejas.
En rupturas los hombres tienen por tanto más probabilidades que las mujeres de perder a su único confidente y fuente de intimidad.
Si miramos la investigación real, veremos que los hombres, comparados con las mujeres, no sólo tienden a creer que una relación romántica es más central para su bienestar, sino que también es más probable que crean en el amor a primera vista, idealicen a sus parejas, y crean que ninguna barrera es demasiado fuerte como para interponerse en el camino del amor.
Por ejemplo, el 61% de los hombres clasifica “entrar en una relación” como algo realmente importante para ellos, en comparación con el 38% de las mujeres.
Vamos…
Que los hombres son más propensos a querer una relación y es algo que seguramente tendrá mucho que ver con la abundancia que hay en el mercado (para las mujeres) en comparación con los hombres.
Así que os quiero dejar clara una cosa que se nos tiene que marcar a fuego en la mente y es que…
Estar soltero es mucho más doloroso para los hombres que para las mujeres.
Ahora la pregunta es: ¿por qué? Pues porque a nosotros, como hombres, no se nos enseña a formar relaciones emocionalmente de apoyo y conexiones íntimas con gente fuera de nuestra pareja romántica.
En cambio a las mujeres se les enseña desde pequeñas.
Incluso hay evidencia que sugiere que el nivel de oxitocina en mujeres, distinto en niñas, hace que formen o mejore su capacidad para formar relaciones íntimas incluso en la infancia o adolescencia.
En cambio la forma en que la biología y el cerebro del hombre están cableados, y también el condicionamiento, hace que nuestras relaciones sean mucho más transaccionales.
Por ejemplo: me gusta jugar al fútbol y a ti te gusta jugar al fútbol. Entonces quedamos, jugamos al fútbol, y ambos disfrutamos.
Yo juego en el equipo A, tú en el equipo B.
Es un enfoque como de “tú me das, yo te doy”.
También tendemos a… cuando lo estás pasando mal y le pides ayuda a otro tío, ¿qué le estás dando tú a cambio? La cantidad de ayuda que te da cuando tu vida se está cayendo a pedazos… no hay nada que puedas hacer para devolverlo, a menos que él pase por una ruptura.
Y como estamos condicionados, como hombres, es muy incómodo estar en esta situación con otro hombre porque entonces sentimos que de algún modo necesitamos devolverle el favor tan pronto como sea posible.
Se siente mal, o injusto, o patético pedir ayuda y no poder darle nada a cambio porque nos han condicionado a ser independientes, autosuficientes.
Y si alguien te hace un favor, tú tienes que devolvérselo.
No quieres depender de nadie porque “un hombre dependiente es un hombre débil. Es un hombre patético.”
Lo último que queremos ser es un amigo patético que no aporta nada a la vida de quienes me están ayudando.
Si quiero ser tu amigo, significa que voy a mejorar tu vida con mi amistad. Así que creo que en parte es por esto que nos vamos aislando.
Pero es que entonces el problema reside en que…
Pues que cuando un hombre pasa por una ruptura, pierde más que una mujer.
Pierde más que la relación.
Porque una mujer puede perder una relación, pero un hombre pierde más que solo una relación romántica.
Pierde la vida en la que ha invertido.
Hay muchas mujeres que dirán: “mi marido es mi mejor amigo y además es mi marido”, pero para muchos hombres no es solo que tu mujer o tu novia sea tu mejor amiga…
Es tu mejor amiga y además tu única conexión íntima. O la más íntima de todas.
Así que por estar más aislados emocionalmente, al perder a su pareja también pierden toda su vida.
Por esto las estadísticas también nos dicen que los hombres:
Y a sentir que su identidad depende de esa relación.
Normal entonces que en una ruptura (que ahora vemos que afectan mucho más a los hombres) veamos un incremento en probabilidad de muerte mucho más dramático en hombres que mujeres (recordad: 27% en hombres y 15% en mujeres), pero es que además (y de esto se habla mucho menos de lo que se debería)…
El riesgo de suicidio post ruptura es mucho más alto en hombres que en mujeres.
Claro que en esta situación tanto hombres como mujeres sienten las fases del duelo en la ruptura (#1)…
Como si fuera una pérdida de una persona física (pero que en este caso es su relación), pero es que el impacto del duelo es mucho mayor en hombres.
En el primer mes después de una ruptura o un divorcio, hombres y mujeres se sienten igual de afligidos, igual de tristes, pero luego las mujeres tienden a recuperarse más rápido que los hombres.
Y parte de la razón es que cuando las mujeres pasan por una ruptura o un divorcio, la probabilidad de que tengan más conexiones emocionales íntimas (fuera de su relación) es mucho mayor.
La probabilidad de que consigan apoyo emocional y “surfeen” esas negatividades es mucho mayor que en hombres.
Lo que saca a relucir otro problema, otra brecha de por qué los hombres sufren más, mirad…
Comparando las relaciones de ahora con las de hace 50 o 60 años, un hombre era la única fuente de apoyo financiero para una mujer y la mujer era la única fuente de apoyo emocional para un hombre.
Había este intercambio pero…
El problema es que ha habido un retraso en que los hombres desarrollen apoyo emocional para sí mismos.
Hemos invertido muchísimo tiempo, energía y dinero en ayudar a las mujeres a ser independientes, pero no tenemos programas así para hombres que están emocionalmente atrofiados y tienen dificultad formando relaciones emocionales.
Por esto hay evidencia preocupante que sugiere que el divorcio y la ruptura son más dañinos para los hombres.
Estoy muy convencido que una parte enorme de ese daño es por esto.
Por la falta de apoyo emocional en el hombre, que en el fondo es el 50% de lo que necesitamos como tíos para superar una relación.
Lo otro es la dirección de su energía vital en cosas como socializar, deporte y carrera, pero hacer estas cosas sin la base del soporte emocional, puede llegar a obsesionarnos hasta llegar al punto de la toxicidad.
Lo vemos en estudios como uno que dijo que el 49% de los hombres comentó que su pareja femenina era su confidente más cercano, mientras que solo el 20% de las mujeres dijo que su pareja masculina era su confidente más cercano.
Números más recientes sugieren que está más cerca de 80/50.
O sea, el 80% de los hombres consideran que sus mujeres o sus novias son la persona más cercana, mientras que el 50% de las mujeres consideran que sus maridos o sus novios son la persona más cercana.
Y es que como hombres no se nos enseña a manejar o regular nuestras emociones.
Así que cuando sentimos algo concreto, en general tenemos una persona en nuestra vida que nos asiste en gestionar las emociones.
Muchas mujeres de hecho no son conscientes del peso emocional que tienen y algunas veces hasta se lo recriminan a sus novios o maridos sin saber la importante labor que están haciendo o porque están llevando ellas ese peso.
Porque lo que nos queda es una generación de hombres a quienes nunca se les enseñó a hacer ese trabajo emocional para sí mismos.
Hay mucha investigación que respalda como al crecer, castigan a chicos y chicas por igual, pero…
A las chicas que expresan emoción no se las castiga igual.
Y así es como chicos y hombres, aprendemos a contener las emociones.
Y crecemos como hombres emocionalmente inmaduros que luego se vuelven dependientes de mujeres para manejar sus emociones.
Como resultado, si la mujer ya no hace el trabajo emocional por nosotros (porque en la ruptura ya no está en nuestra vida), esencialmente somos un hombre que ha crecido usando manguitos en la piscina y de repente le quitamos los manguitos cuando sucede esa ruptura.
¿Qué creéis que va a pasar?
Pues que el hombre se va a ahogar.
Un ahogo que vemos en aumento del suicidio.
En aumento de la mortalidad por todas las causas.
Aumenta el cortisol.
Aumenta la hipertensión… Porque no sabemos cómo lidiar con estas emociones y acaban saliendo a través del cuerpo.
Ya cumpliste metas que dijiste que te harían feliz. Entonces, ¿por qué no lo eres?
La respuesta a esta pregunta la he reiterado una y otra vez: porque la felicidad es el subproducto de nuestro estilo de vida.
Es lo que hacemos en nuestro día a día, que si está en sintonía con nuestros valores personales + objetivos, es entonces cuando nos sentimos felices.
Pero la pregunta es, ¿cómo sentir este estado casi permanente de felicidad diaria?
Tengo la suerte de ser una de esas personas que puede decir con la cabeza bien alta, que cada maldita mañana se levanta de la cama con unas ganas locas de exprimir el día haciendo esas cosas que ayer me dije que tendría que hacer hoy.
¿Cuál es el secreto? Que todas estas tareas, me las he ido autoimpuesto yo. Lo he hecho porque es lo que necesito cumplir, para acercarme a unas metas, que a su vez, me acercan a mi propósito de vida.
Esta es la clave. Que la meta esté directamente relacionada con mi propósito. Algo más grande que yo.
Mis metas han ido cambiando, pero este estado permanente de satisfacción diaria, no lo ha hecho.
Esta es la diferencia con, simplemente establecer metas que no tienen más derrape, llegar a ellas y darte cuenta de que disfrutas el éxito durante un momento, pero entonces necesitas otra meta.
En cambio cuando todas estas metas se alinean en una sola dirección que apuntan al propósito, ahí es cuando ese estado ebrio de felicidad constante se apodera de ti.
Esto es lo que significa que «la meta es el camino».
La meta es el trabajo constante hacia un propósito que te llena… y que muy probablemente no terminarás nunca.
No es el hecho de llegar a algún sitio el motivo por el que sales a caminar por el monte el fin de semana, ¿verdad?
Lo haces porque te gusta la naturaleza, o estar solo, el aire limpio, mover las piernas… Has empezado un camino, que sabes que no va a ningún sitio y que encima vas a volver a repetir el siguiente fin de semana sin mucha novedad.
Pero lo haces igualmente.
Lo haces, por el sólo hecho de caminar y con las metas (aquellas que apuntan a tu propósito) sucede exactamente lo mismo.
Miramos hacia al horizonte, para apuntar a una forma de vivir en la que queremos estar flotando/trabajando de forma permanente.
Es por esto que cuando trabajas por alguien o en algo que no va a ningún sitio, tu sensación de energía mental y física se pone en mínimos.
En comparación cuando trabajas en algo que te llena el alma, parece que sacas energía de cualquier sitio. De la propia alma.
Sólo si las mentas apuntan a tu propósito personal, esas metas se volverán el camino.
Ese camino ilimitado en el que el fondo quieres caminar por el resto de tu vida sin llegar al final. Voluntariamente.
Y sé que a este punto los que no han encontrado (aún) su propósito de vida, no sabrán que quiero decir.
Indagaré en ello más adelante pero por ahora decir que lo que entiendo yo con tener propósito es como tener una meta que sabes que es tan grande para ti, que nunca en tus varias vidas podrías conseguir, pero que a la vez, has asimilado, abrazado, aceptado que esta es la realidad, que no la conseguirás, que no tiene techo, y aún así…
El proceso te llena tanto que se convierte en el propio propósito.
Que nunca llegarás a conseguirlo, pero el trabajo constante (diario) para llegar cada día un poco más cerca de este propósito, es mucho más que satisfactorio para sentir que eres necesario en este vida.
El propósito de vida es como hacerte submarinista.
¿Para qué vas a hacerte submarinista sabiendo que sólo el 5% de los océanos han sido explorados por toda la humanidad? Si sabes que nunca llegarás a nada en el submarinismo.

Pues por la experiencia. Para ver y experimentar lo que puedas. Necesitas ver el fondo del océano, los peces, sentir como flotas, el sonido, el silencio…
Indagaremos más en encontrar propósito, ninjas de la vida, pero hoy me quiero centrar en esta herramienta indispensable (a parte de los hábitos) como son las metas como camino. Como parte de esa dirección sin destino para llegar al nivel 100 de nuestros personajes de vida.
Las metas son las misiones de la vida para acercarte a este propósito vital.
Algo que por cierto he visto que pesa mucho más en los hombres: necesitamos este propósito si o sí para ser felices. Sentirnos que alguien o algo nos necesita. Sentirnos útiles aunque sea para nosotros mismos.
Si el propósito es el nivel 100 al que espiras en tu personaje de la vida, las metas son las misiones secundarias que necesitas ir completando en tu juego de la vida para ir subiendo de habilidades, de nivel e ir acercándote a este juego de la vida.
Queremos trabajar en estas metas, para tener éxito en ellas. Para completar las misiones.
Pero tengas (ya) propósito o no, habrá igualmente cosas que querrás conseguir.
Es verdad, puedes hacer misiones secundarias simplemente por diversión (metas sin propósito), aunque sólo sean esas misiones que trabajan el propósito las que te irán aumentando de nivel.
Por esto no importa si tus metas son para enfocarte a tu propósito o aún no, la psicología del establecimiento de metas será igual en todos los casos.
Una psicología en la que hoy indagamos y que nos hará más propensos al éxito.
Antes de definir los pasos para llegar a una meta según la psicología del establecimiento de metas, tenemos que poder elegir esa meta más grande que se convierta en el camino.
¿No os parece casualidad que las personas que etiquetamos de exitosas, no dejen de tener éxito una y otra vez?
¿Por qué esas personas no dejan de petarlo?
Hace unos años unos investigadores de Texas, queriendo responder a esta pregunta descubrieron como si nuestro cerebro tiene objetivos a los que apuntar, su estructura literalmente cambia para auto-oprimizarse para conseguir esa meta.Stuifbergen AK, Becker H, Timmerman GM, Kullberg V. The use of individualized goal setting to facilitate behavior change in women with multiple sclerosis. J Neurosci Nurs. 2003 Apr;35(2):94-9, 106. doi: 10.1097/01376517-200304000-00005. PMID: 12795036.
Es lo que se llama neuroplasticidad.
Esto significa que una meta literalmente se puede convertir en nuestra identidad.
Estamos hablando de que conviertes tu propósito, esa meta, ese fin sin fin, en algo que dictará quien eres como persona.
Y es por esto que también descubrieron, como no todas las metas crear esta neuroplasticidad.
No. No todas las metas son iguales ni tienen un impacto tan grande para el cerebro hasta el punto de cambiar nuestro circuitos.
El tipo metas que hacen que la neuroplasticidad del cerebro sea aún más dramática, que ese cableado se programe aún con más fuerza para conseguirlas son…
Las metas emocionales.Carson, P. P., Carson, K. D., & Heady, R. B. (1994). Cecil Alec Mace: The man who discovered goal-setting. International Journal of Public Administration, 17, 1679–1708.Locke, E. A. (2002). Setting goals for life and happiness. In C. R. Snyder & S. J. Lopez (Eds.), Handbook of positive psychology (pp. 299–312). New York, NY: Oxford University Press.Locke, E. A. (1968). Toward a theory of task motivation and incentives. Organizational Behavior and Human Performance, 3(2), 157-189.
Cuanto más emocional sea una meta más cambios neuronales hay.
Por esto una meta que esté hecha para trabajar en un propósito de vida tiene mucho más impacto y nos hace más propensos a conseguirla (o al menos en encaminarnos hacia esa dirección) que una que no lo es.
¿Cómo puede ser a pesar de estar cansados de trabajar (físicamente y mentalmente), seamos capaces de sacar energía de nuestro cuerpo de donde no la hay cuando algo nos apasiona?
Son estas metas emocionales.
Haciéndonos decenas de veces más propensos a tomar las acciones pertinentes para conseguirla.
Normal que el 23% de aquellos que se han puesto metas de año nuevo las terminan abandonando la primera semana del año.Norcross JC, Vangarelli DJ. The resolution solution: longitudinal examination of New Year’s change attempts. J Subst Abuse. 1988-1989;1(2):127-34. doi: 10.1016/s0899-3289(88)80016-6. PMID: 2980864.Dickson JM, Moberly NJ, Preece D, Dodd A, Huntley CD. Self-Regulatory Goal Motivational Processes in Sustained New Year Resolution Pursuit and Mental Wellbeing. Int J Environ Res Public Health. 2021 Mar 17;18(6):3084. doi: 10.3390/ijerph18063084. PMID: 33802749; PMCID: PMC8002459.
En psicología se llama «brecha de intención».
Es cuando decimos que vamos a hacer algo pero nuestras acciones dicen lo contrario.
Lo que tiene un impacto para nuestra psicología y propósito mucho más grande de lo que algunos pueden pensar.
Cuando dejas de cumplir lo que has dicho que ibas a hacer (aunque sean propósitos irrisorios sin demasiada importancia), dejas de tomarte en serio.
¿Quieres más confianza y amor propio? Haz lo que te dices que vas a hacer.
No cumplir lo que no habíamos dicho que íbamos a hacer es una discrepancia en nuestro subconsciente es cuando empezamos a perder el respeto por nosotros mismos.
Aunque sea de forma subconsciente.
Y terminas no haciéndolo… Es ahí cuando acostumbras a tu cabeza a no cumplir tu palabra.
Cuando la comodidad te puede (porque todo cambio requiere de esfuerzo emocional), tus acciones no se emparejan con tu intención y es cuando dejas de creer en ti mismo.
Dejas de creer en ti mismo porque si un amigo te dijera que vendrá puntual cada día que quedáis, o que te hará un favor, pero nunca termina haciéndolo… dejarías de creer en la palabra de ese amigo.
Es por esto que dejamos de creer en nosotros. Porque fallamos a nuestra propia palabra.
Para convertir en una meta en nuestro camino, nuestro propósito, lo primero y de lo que nadie habla es en cumplir nuestra palabra por todas las cosas que nos prometemos en el día a día.
Por pequeña que sea.
Una vez nos tomamos a nosotros mismos en serio, es cuando podemos considerar todos los puntos que la psicología ha estudiado de la teoría del establecimiento de metas (goal setting theory), como por ejemplo:
La Asociación Americana de Psicología (APA) sacó un modelo de tres puntos muy claros para definir el ratio de éxito que tendremos en una meta transcendente.Nowack, K. (2017). Facilitating successful behavior change: Beyond goal setting to goal flourishing. Consulting Psychology Journal: Practice and Research, 69(3), 153-171.American Psychological Association. (2017, September 27). Beyond goal setting to goal flourishing. Retrieved.
Según estos psicólogos el objetivo concreto que tengamos en mente tendría que:
Este triángulo creo que funciona porque responde a una pregunta que muchos evidencia de la psicología confirma que deberíamos autorespondernos y es… preguntarnos el «por qué» queremos conseguir eso específicamente.
Los estudios vieron como los que eran constantemente conscientes de «por qué» querían conseguir una meta concreta, tenían 7 veces más probabilidades de llegar a estas metas que los que se obsesionaban con el «cómo».Wieber, Frank, Lisa A. Sezer and Peter M. Gollwitzer. “Asking “why” helps action control by goals but not plans.” Motivation and Emotion 38 (2014): 65-78.Kerns, C. D. (2005). The positive psychology approach to goal management. Graziadio Business Report, 8(3).
Porque recordemos que tanto los propósitos de vida como los objetivos más pequeños pueden ser tanto descubiertos como explorados.
Por esto en un estudio de hace un par de décadas los investigadores se dieron cuentas que si responder este «por qué» estaba en línea con
En los 70 ya se miraba como los sujetos que en el estudio tenían bien definido por qué tenían que cumplir ciertas metas, tenían un ratio más alto de cumplirlo.Yukl, G. A., & Latham, G. P. (1978). Interrelationships among employee participation, individual differences, goal difficulty, goal acceptance, goal instrumentality, and performance. Personnel Psychology, 31(2), 305-323.
Porque las metas, cuando son acompañadas de valores, de transcendencia, de propósitos de vida, son más propensas a ser alacanzadas.
Por esto no es casualidad que nuestro ratio de éxito (cumplir metas más grandes o pequeñas) esté directamente relacionado con la introspección que tenemos sobre nosotros mismos.
Porque sin una visión, unos valores, entonces tu misión, los objetivos que tienes que ponerte, son puro humo.
Por esto no es casualidad todos estos beneficios psicológicos demostrados de cuando escribimos un diario de gratitud correctamente (#555). Que nos hace más propensos a alcanzar nuestras metas y la vida que queremos conseguir.
Ahí salen a relucir nuestros valores, entre las conexiones neuronales que hacemos.
Por esto lo hacemos escribiendo físicamente en papel, porque se ha demostrado que escribir a mano tiene beneficios para el cerebro (#561), y también para nuestros objetivos.
La evidencia ya nos ha enseñado a como escribir objetivos muy grandes a las que aspirar, nos hace más propensos a conseguirlos.
¿Cómo puede ser esto posible? Pues porque nos hace visualizarnos a nosotros mismos consiguiendo lo que sea que queremos conseguir.Cole S, Balcetis E, Zhang S. Visual perception and regulatory conflict: motivation and physiology influence distance perception. J Exp Psychol Gen. 2013 Feb;142(1):18-22. doi: 10.1037/a0027882. Epub 2012 Mar 26. PMID: 22449101.Ranganathan VK, Siemionow V, Liu JZ, Sahgal V, Yue GH. From mental power to muscle power–gaining strength by using the mind. Neuropsychologia. 2004;42(7):944-56. doi: 10.1016/j.neuropsychologia.2003.11.018. PMID: 14998709.
Esto sucede por el simple hecho de que imaginándonos a nosotros mismos con esas metas, se crea una conexión emocional más fuerte con esos objetivos. Y como bien sabéis, somos seres absolutamente emocionales.
Por esto cuanto más emocional sea una meta, más propensos a conseguirlas o acercarnos a ellas.
Mirad el impacto que tiene que me dejó flipado como los sujetos que apuntaban a metas más grandes y más emocionales, su cuerpo se ponía a modo conservación de energía.Becker, L. J. (1978). Joint effect of feedback and goal setting on performance: A field study of residential energy conservation. Journal of Applied Psychology, 63(4), 428–433.
Ahorraban un 20% más de energía que los que ponían metas asequibles para la mayoría.
Unos estudios que ya vienen de muy atrás. En los mismos años 90, Locke fue el pionero en investigar qéué nos hace conseguir y dejar de conseguir ciertas metas.Locke, E. A. (1996). Motivation through conscious goal setting. Applied and Preventive Psychology, 5(2), 117-124.
Una de las cosas que vio es que (a pesar de que la gente no toma acción que sigan lo que se han dicho a ellos mismos que harían):
Los que definían metas más ambiciosas tenían un mejor rendimiento y eran más productivos durante su día en comparación que con los que no lo hicieron.
El hecho de que fueran metas ambiciosas les hacían no sólo más productivos sino más felices.University of California – Riverside. «Ambitious goals equals satisfaction.» ScienceDaily. ScienceDaily, 18 August 2011.
¿Os dais cuenta entonces por qué la mía es la única agenda de productividad del mercado que combina ciencia tanto de Establecimiento de metas como nos enseñan los libros de psicología positiva?
La ambición está totalmente ligada a la felicidad porque valoramos menos las apuestas seguras que las arriesgadas.
Seguramente por el potencial que podamos recibir… A pesar del riesgo.
En los años 60 Locke publicó su llamada «teoría de la motivación e incentivos» dónde concluyó que:Locke, E. A. (1968). Toward a theory of task motivation and incentives. Organizational. Behavior and Human Performance, 3, 157-189. Locke, E. A. (1969).
Mucho más efectivo que ir con la mentalidad de «haré lo que pueda».
Los que estamos metidos en el mundo del desarrollo personal sabemos de buena pasta que cuando nuestros objetivos son claros, o si conocemos a alguien que tiene claro en qué dirección ir, estas metas nos hace tener una visión hacia la vida mucho más positiva.
Percibir fracasos como pequeños contratiempos (esperados) en vez de carencias.
Los estudios demuestran como si entrenamos la mente para que se oriente hacia metas (grandes o pequeñas, profesionales o personales), el cerebro automáticamente se cablea para crear una imagen propia ideal que forme parte de nuestra identidad.
De nuestro «yo» más esencial.
¿Cómo no nos va a ser más fácil tener éxito en lo que nos propongamos si ya nos percibimos como alguien que lo consigue?
En el libro Outliers (fuera de serie, en español) de Malcolm Gladwell, se popularizó la idea de que necesitas 10.000 horas para convertirte en el amo y señor de lo que quieras.
En el libro de Peak en el que se indaga si el talento es innato o adquirido (#600), lo desmiente.
Y es que esta teoría está basada en observaciones subjetivas, no objetivas.
Porque no es verdad que necesitas 10.000 horas para convertirte en un maestro de algo.
No hay nada mágico en la cifra de 10.000 horas, la misma que se usa con los pasos de caminar para adelgazar o estar sano, por cierto.
Es una cifra que no deja de ser la que el autor decidió elegir porque era la media de las horas que los mejores violinistas habían practicado cuando tenían 20 años.
Decidió no elegir las 7.400 horas de media que llevaban a sus espaldas cuando tenían 18, no. Decidió 10.000 horas a los 20 años.
Supongo que porque el número que más bonito que decir «7.400».
Si miramos datos objetivos vemos como los pianistas profesionales internacionales acostumbran a ganar competiciones cuando tienen 30 años de media y han necesitado 20-25 mil horas de práctica.
O sea que en este contexto las 10.000 horas sería sólo la mitad para ellos.
Vamos, que los números cambian de campo a campo.
Estos números y horas de práctica en el fondo no representan horas de práctica deliberada específicamente.
Los Beatles no practicaron tanto como Gladwell dijo en su libro que habían practicado.
De hecho sólo llegaron a un 10% de estas 10.000 horas. Poco más de 1.000 horas.
Además de que actuar o tocar no es lo mismo que practicar.
Y esto sin contar que lo Beatles eran famosos por las canciones que escribían, no por tocar canciones de otra peña.
Eso sí, lo que el autor de Outlier sí tocó bien, ahora que hablamos de tocar, fueron esos años de trabajo duro por los que tienen que pasar los expertos para volverse… bueno. Expertos.
¿La razón verdadera por la que toma tantas horas volverte un experto?
La respuesta es más fácil y de sentido común de lo que os pensáis…
Pues porque estás compitiendo contra los demás expertos, y ellos sí que están dispuestos a dedicar miles de horas.
Me refiero a que la valoración que hacemos de un rendimiento, si somos expertos o no, lo pone la propia sociedad humana.
Si sólo tú supieses tocar el violín, sólo con hacer una escala musical ya serías el experto.
O sea que no existe un punto en el que el rendimiento alcance su máximo y la práctica adicional no conduzca a una mejora adicional.
Las técnicas de entrenamiento se mejoran constantemente y se alcanzan nuevos niveles de logro gracias a la propia naturaleza del gen de competición que tenemos.
Debe ser algo de apareamiento que la naturaleza ha ideado…
Lo que quiero remarcar es que no vale con practicar, sino que hay dos tipos de práctica.
¿Qué se necesita para una práctica con propósito?
En la práctica con propósito, estás centrado… pero en la deliberada hay un estado de flow en si mismo (#483, #486).
Ir más allá de estar centrados y de apretar más de la zona de confort.
Tocar música pop, bailar folclórico y hacer crucigramas no son enfoques de entrenamiento estándar.
Pero en cambio la música clásica, el ballet y las matemáticas tienen métodos de práctica o entrenamiento muy bien desarrollados que convertirán a cualquiera en un experto si ese cualquiera simplemente decide sigue el camino.
Lo que tienen en común estos campos es lo que los hacen interesantes para analizar, y es que tienen:
Claro, ellos mismos tuvieron que pasar por el aro y con cada generación se fue refinando el sistema de esta práctica deliberada.
Si ponemos como ejemplo el piano o el violín vemos como se requieren unos 20 años de práctica constante para tener la oportunidad de llegar a ser de los mejores del mundo.
Porque ya es de estos ámbitos refinados donde el nivel es altísimo. La propia sociedad ha decidido que este es el nivel experto, por una cuestión de lo difícil que es ser mucho mejor que la media. Porque la media lleva aumentando desde hace siglos.
Precisamente en el propio libro de Peak el propio Ericsson reclutó a 20 violinistas para poner todo esto a prueba.
De hecho a propósito pilló: los buenos, los mejores, y los «jefazos amos y señores», para ver qué los diferenciaba.
Vio que de media todos habían empezado sobre los 8 años de edad. Que generalmente tomaron clases una vez a la semana durante una hora, pero que…
Lo que les diferenciaba fueron las horas de práctica que se tomaban en soledad. En su tiempo libre.
Y uno de los factores que confieso que me sorprendió de primeras de ver, pero no de segundas fue que…
Ninguno de los profesionales dijo que amaba practicar en casa.
Alegaban que se les hacía difícil practicar en el sentido de que era todo un reto.
No hubo violinistas a quienes les encantara ensayar o necesitar menos motivación.
Entonces la única diferencia entre los 3 grupos fueron las horas de práctica en solitario.
Y cuando Ericsson estudió los bailarines encontró el mismo patrón.
El único factor significativo en la habilidad de los bailarines fueron las horas de práctica.
Los mejores bailarines llevaban a sus espaldas una media de más de 10.000 horas a la edad de 20 años.
Esta práctica deliberada es diferente de otras prácticas intencionadas.
Pensemos en campos bien desarrollado, música, danza, ajedrez, ciertos deportes como la gimnasia, el buceo, el patinaje artístico.
Que por cierto, en estas profesiones no hay una competencia interna directa y muchos de los trabajos laborales actuales no entran en esta categoría.
Por ejemplo, profesor, ingeniero, consultor, jardinero, etc…
Básicamente porque no existen criterios objetivos para pasar un techo de petarlo.
Llegas a un punto y de allí ya no puedes pasar.
Por esto la práctica deliberada que es distinta a la práctica con propósito porque en la deliberada también es informada. Es decir:
Por esto en ciertos círculos se habla de aprender las habilidades más fundamentales desde el principio para no tener que volver a atrás a aprenderlas si no las has aprendido o has aprendido mal.
Como cuando te sacas el carnet de coche y el instructor te hace tanto énfasis en no pillar ningún tic raro al conducir.
Para así dejar las bases bien sólidas para más adelante.
Dentro del libro se habla de como es mentira que:
Y una de las mentiras más grandes debe ser el disfrute constante…
Recordemos que el estado de flow, para entrar en él se necesita una parte de reto e incomodidad.

El disfrutar o no hacerlo es otra de las partes de la práctica deliberada, porque sé que muchos de vosotros pensaréis que os diré que hay que disfrutar.
Al final es lo que nos han vendido muchos círculos de desarrollo personal, ¿no?
En realidad la práctica deliberada implica ser muy consciente de lo que estamos haciendo en este momento.
Lo vemos en los cantantes novatos, que salen de clases de canto sintiéndose felices… Pero en cambio no sucede lo mismo con los profesionales, porque se están centrando un montón en cada maldito detalle.
Les quema la cabeza.
Lo mismo con los corredores amateur, que se tienen que buscar trucos para distraer la mente mientras corren, en cambio los profesionales están en sintonía con su cuerpo.
Cualquier actividad en los límites de nuestra habilidad requerirá de nuestra máxima concentración y esfuerzo.
Por esto supongo que el bueno de Ericsson encontró como los estudiantes de violín, también tocaban entre sesiones de ensayo porque estaban ya tan enfocados, tan en flow, que les era más natural seguir ensayando entre ensayos que no dejarlo.
Supongo que por esto lo llamamos flow al fin y al cabo.
Fijaros como el foco tradicional de aprendizaje es con simplemente darnos información.
En cambio la práctica deliberada está centrada sólo en mejorar el desempeño, no la información.
La habilidad es mejor que la pura información. Porque de hecho en la práctica deliberada ya hay la información.
Incluso aunque mires porrones de vídeos para aprender una habilidad, podemos perder los detalles o coger ticks.
Por esto el hecho de tener un profesor lo cambia todo, claro que no todo el mundo tiene esta oportunidad.
Yo mismo me enseñé inglés a mi mismo utilizando la técnica shadowing para actuar lo que decían en inglés en mis series favoritas y para después memorizar las palabras que no entendía creando flashcards.
Incluso antes de la era de internet, Ben Franklin se autoenseñó a escribir imitando artículos de The Spectator.1
Oportunidades para fabricar nuestras propias oportunidades hay de sobras.
No necesitamos que el profesor o el mentor sea una persona física como tal. Muchas personas han aprendido todo lo que han querido saber siempre utilizando internet o libros o cursos.
El proceso sería estar enfocado > tener algún tipo de retroalimentación > arreglar el resultado de esa retroalimentación.
No es casualidad que los artistas aprendan copiando, imitando.
Porque sólo podemos crear nuestras formas de representación mental cuando intentamos reproducir lo que pueden hacer los expertos.
Entonces fallamos e intentamos entender porque hemos fallado.
Lo volvemos a intentar.
Volvemos a fallar… Y así una y otra vez.
Vamos que las representaciones mentales que tienen éxito están totalmente ligadas a las acciones.
Y cuando llegamos a esa meseta, a ese techo del que sentimos que no podemos salir, lo que necesitamos hacer es retarnos de forma distinta.
Variar de rutinas o patrones con distintos tipos de ejercicios.
Pero esta variación tendría que venir de entrada, antes de llegar a la meseta en primera instancia para, de este modo, no llegar nunca al techo.
Por ejemplo jugar contra un oponente distinto continuamente, hacerlo en menos tiempo, intentar entender que es lo que te retiene el nivel que no te deja avanzar…
Con esto entonces practicar técnicas que estén centradas a mejorar nuestras debilidades, porque son lo que siempre nos tiran.
Supongo que por esto la práctica solitaria es la que ayuda a la gente a mejorar, aunque a nadie le gusta.
¿Qué motiva a la gente a practicar de forma deliberada durante tanto tiempo y encima hacerlo en soledad? Pues antes que nada…
Hay muy poca evidencia científica que indica que existe la fuerza de voluntad en general.
Me refiero a que la fuerza de voluntad es un atributo muy centrado an situaciones específicas.
La gente acostumbra a encontrar mucho más fácil empujarse a si misma en algunos áreas antes que otras.
Pero tanto el talento como la fuerza de voluntad se asignan a las personas «después de hacer», pero no hay evidencia científica de que exista.
La motivación por su lado es distinta que la fuerza de voluntad.
Para mantener esta motivación, o bien reforzamos las razones que tenemos para continuar, o la otra estrategia es debilitar las razones para dejarlo.
Lógicamente la mejor manera es aplicar ambas.
Pero cualquier persona que quiera mejorar una habilidad, debería dedicarse una hora o más cada día a practicar eso a lo que pueda dedicarse con máxima concentración.
Si adquirimos el hábito de fijarnos el tiempo de práctica, entonces reducimos las razones para dejarlo.
Debe ser por esto que los profesionales se programan con mucha antelación pero a la vez practican en sesiones cortas que no acostumbran a sobrepasar la hora.
Es por esto que una vez hemos practicado y vemos resultados, la propia habilidad en si se vuelve motivante.
Esto es porque nuestra sensación de identidad cambia y la práctica se vuelve más una inversión que un gasto.
¿Cómo no perder motivación?
Pues dividir la habilidad en distintos niveles, como si fuera un videojuego.
Incluso esas habilidades que parecen o son arbitrarias tienen que ser divididas en niveles.
La mayoría de nosotros ahora mismo estamos en campos donde se permite la práctica deliberada, ¿no?
Algo de entrenamiento, el trading, el aprendizaje de algo…
Si estamos en un campo que lo permite, lo único que necesitamos es usar el tiempo, pero en Peak también se hace hincapié en como ser aún más eficientes que simplemente usar el tiempo:
Entonces en esta identificación de quienes son los mejores se nos habla de utilizar una medida objetivo.
Claro que puede ser muy difícil encontrar esta media si tus referentes son médicos, pilotos, empresarios, pero hay otros sectores donde es mucho más fácil: cuanto ha ganado un trader, cuánto ha publicado un escritor, podcaster o editor…
Es importante buscar esas puntuaciones, valoraciones, notas, porque son más objetivas que los juicios subjetivos, donde entran a jugar montones de sesgos.
Supongo que con esto es cómo nos venden tantísimos cursos de personas con dudable reputación. Sólo porque los hemos visto anunciados en Instagram.
Por eso hay que prestar tanta atención a los medidores objetivos de los considerados «expertos».
No subjetivos.
Una medida objetiva de un asesor financiero sería demostrar cuanta rentabilidad has ganado.
Si no has pasado del 100% este año, entonces no me interesa.
Ahora bien, ¿cuál es la dificultad?
Pensad que la calidad de las representaciones mentales distingue a las mejores, pero son invisibles.
Es decir que no directamente observables.
Por esto la parte de hablar con artistas o expertos, de nuevo, objetivos, de verdad, es indispensable para ver cómo abordan lo que ellos hacen.
Su arte.
Te pongo un ejemplo para que lo entiendas bien.
En los años 1920 y 1930, el corredor finlandés Paavo Nurmi estableció 22 récords mundiales.
Si tú hubieses sido su competencia directa, ¿qué hubieses hecho?
H0DER, pues preguntarte qué está haciendo diferente este Paavo.
Vieron que lo que estaba haciendo no era tener un mejor talento, sino un mejor sistema.
El señor Nurmi marchaba al ritmo con un cronómetro. También usaba el entrenamiento a intervalos para aumentar la velocidad. Seguía un régimen de un año para estar siempre entrenando… etc.
Los otros corredores simplemente adoptaron estas técnicas, y todo el campo del running elevó el nivel.
Las marcas subieron para todo el mundo al adoptar un mejor sistema.
¿Por qué duele tanto? ¿Por qué pasamos por las fases del duelo en una ruptura si técnicamente no se ha muerto nadie?
Pues porque en realidad si ha habido una muerte…
No de una persona física (un individuo como tal) pero sí de una relación.
El duelo es el proceso natural por el que pasamos emocionalmente cuando perdemos a alguien o algo (como una relación) que era muy significante para nuestra vida. Hazan, Cindy, and Phillip R. Shaver. 1987. “Romantic Love Conceptualized as an Attachment Process.” Journal of Personality and Social PsychologyMarris, Peter. 1974. Loss and Change. London: Routledge & Kegan Paul
Así que aunque se asocie a la muerte de alguien… sí. Podemos perfectamente pasar por las fases del duelo si perdemos una relación muy significante, o incluso si nos despiden del trabajo de nuestros sueños, o en definitiva, si perdemos lo que percibimos como una oportunidad muy significante en nuestra vida. McKee-Ryan, Frances M., Zhaoli Song, Connie R. Wanberg, and Angelo J. Kinicki. 2005. “Psychological and Physical Well-Being During Unemployment: A Meta-Analytic Study.” Journal of Applied PsychologyEisenberger, Naomi I., Matthew D. Lieberman, and Kipling D. Williams. 2003. “Does Rejection Hurt? An fMRI Study of Social Exclusion.” Science
En el caso de una ruptura lo que nos acostumbra a doler son un par de cosas…
Quiero reiterar que sea lo que sea que sientas en una ruptura es increíblemente normal pero que además, cada persona pasa por ese duelo de formas totalmente distintas. Infurna, Frank J., and Suniya S. Luthar. 2016. “Resilience to Major Life Stressors Is Not as Common as Thought.” Perspectives on Psychological Science
Me refiero a que si ves contenido en las redes que te explican como deberías pasar el duelo casi exactamente, ni caso…
Porque cada uno tenemos formas distintas de pasarlo por que cada uno vivimos bajo distintas circunstancias, entornos y contextos.
Por ejemplo en la ruptura que más me dolió, no tuve nada de ira pero muchísima tristeza porque la ruptura no era por retraerle nada.
No había ningún villano, enemigo o malvado al que culpar, sino que con ella, nos habíamos dado cuenta que cada uno de nosotros debía caminar por caminos distintos para alcanzar lo que buscábamos en la vida.
Que no podíamos hacerlo solos.
En el fondo el duelo es el precio que pagamos por el amor y tiene un impuesto emocional realmente grande, pero entonces…
¿Cómo podemos hace que no duela una ruptura amorosa? Porque duele mucho…
Amigo mío… Lo siento pero… tiene que doler.
Por esto es una ruptura y por esto son las fases del duelo.
Si no dejas que duela entonces corres el riesgo de que ese dolor se multiplique x10 o x100 cuando en un futuro ya no puedas lidiar más con ese duelo. Hayes, Steven C., Kelly G. Wilson, Elizabeth V. Gifford, Victoria M. Follette, and Kirk D. Strosahl. 1996. “Experiential Avoidance and Behavioral Disorders: A Functional Dimensional Approach to Diagnosis and Treatment.” Journal of Consulting and Clinical Psychology
Es como meter con presión a un balón/una pelota dentro del agua del mar o la piscina.
Si sigues insistiendo en mantenerlo abajo del agua, en algún momento ese balón saldrá con montones de velocidad y te meterá un buen tortazo en la cara, pero fijaros que…
Lo interesante es que las cosas que nos ayudarán a entender y procesar el duelo (que veremos en un momento), no es que sean cosas para forzar a “eliminar” el dolor o lo que sentimos…
Tampoco nos fuerzan a olvidar lo que pasó.
Tampoco significa que con el duelo estemos bloqueando emociones…
Porque además normalmente cuando bloqueas una emoción, bloques también el resto. Es ahí cuando te sientes que… no sientes nada.
Como una sensación de vacío irreparable.
Sino que una de las formas más sanas para afrontar ese dolor y sentirte mejor en el futuro, es olvidarte de todas aquellas actividades y comportamientos que crean máximos/picos eufóricos a corto plazo pero mínimos a largo plazo. Kashdan, Todd B., and Jonathan Rottenberg. 2010. “Psychological Flexibility as a Fundamental Aspect of Health.” Clinical Psychology ReviewSirois, Fuschia M., and Timothy A. Pychyl. 2013. “Procrastination and the Priority of Short-Term Mood Regulation: Consequences for Future Self.” Social and Personality Psychology Compass
En definitiva, todo lo que etiquetaríamos de distracciones que dan un pico de euforia muy inmediato, es algo que querremos minimizar al máximo aunque es a lo que gravitamos sobretodo al principio.
Sí… Quizás sentirás que necesitas distraerte y te estás ayudando “en el momento”, pero en realidad no es así.
Piensa en el duelo de la ruptura como un océano. Un mar. La playa.
Un mar en el que te permites sentir el agua (el dolor) según esa marea/dolor suba de nivel.
¿Vas a intentar luchar contra la subida o bajada de marea?

No. Simplemente te toca aceptarlo porque ya estás de pie bien adentro.
Quizás quieres salir de ese mar de dolor, pero en el agua del mar es difícil correr cuando la tienes ya por la cintura.
A medida que vas volviendo a la orilla, vas sintiendo las olas, el agua del mar cambiando de nivel, salpicándote con mucho frío en la espalda que tenías seca.
¿Y qué sucede mientras vas volviendo a la orilla?
Que al final ya te has ido acostumbrado a los cambios de nivel y temperatura del agua (del dolor) con tu cuerpo.
Cuando has vuelto a la orilla te das cuenta que el mar del dolor te ha hecho incrementar la fuerza emocional y a la vez tu capacidad para enfrontarte a él y así, volver a tu vida de cada día.
Pero mientras que esto no pase, toca aceptar que tendrás que pasar sí o sí por las fases del duelo como si alguien se hubiera muerto de verdad (aunque con distintas intensidades y dependiendo del contexto individual de cada uno, claro). ¿Y cuáles son estas fases? Pues adaptadas a las fases del duelo en una ruptura amorosa, son las siguientes…
Por cierto, es importante hacer un recordatorio antes de seguir. Recuerda que…
Las fases del duelo no ocurren (no las sentimos) en un orden numérico determinado.
Estas etapas no son como una “escalera” que cuando pasas uno entonces ya pasas a la siguiente, sino que algunas personas sí que las sienten más marcadas en su situación específica, mientras que otras tienen como olas que van y vuelven otra vez de cada una de las fases en distintas temporalidades. Doka, Kenneth J. 2002. Disenfranchised Grief: New Directions, Challenges, and Strategies for Practice. Champaign, IL: Research PressWortman, Camille B., and Roxane Cohen Silver. 1989. “The Myths of Coping with Loss.” Journal of Consulting and Clinical PsychologyZisook, Sidney, and M. Katherine Shear. 2009. “Grief and Bereavement: What Psychiatrists Need to Know.” World Psychiatry
Empezando por la negación que puede venir también en forma de shock.
Es cuando rechazas aceptar la realidad de la situación y esto es algo que puede ocurrir incluso a personas que son ellos mismos que dejan la relación y se arrepienten casi al instante (se niegan a ellos mismos la rotura que acaban de hacer).
Parece una tontería pero es real porque me ha pasado.

Es más dramática y común cuando te dejan a ti, y aquí es cuando a penas reaccionas… O reaccionas normal porque simplemente no te lo estás creyendo.
Dato curioso en un estudio con 91 jóvenes adultos tras una ruptura reciente, la severidad del breakup distress (síntomas tipo duelo que incluyen incredulidad/“negación” del fin) se asoció con recordar espontáneamente más momentos positivos de la relación.del Palacio-González, Adriana, David A. Clark, and Lucia F. O’Sullivan. 2017. “Distress Severity Following a Romantic Breakup Is Associated with Positive Relationship Memories among Emerging Adults.” Emerging Adulthood 5 (4): 259–267. doi:https://doi.org/10.1177/2167696817704117. Sbarra, David A., and Robert E. Emery. 2005. “The Emotional Sequelae of Nonmarital Relationship Dissolution: Analysis of Change and Intraindividual Variability over Time.” Personal Relationships
Otra fase es esa rabia, esa ira que te hace hervir la sangre que en el fondo es una emoción muy normal (si hay un contexto de enfado) pero lo interesante además es que la ira “esconde” las emociones de miedo y tristeza dentro de si.
Digamos que es un catalizador o canalizador.
Sentimos enfado/ira que podemos pero no tenemos que necesariamente dirigir hacia esa persona.
Esa ira puede salir hacia ti mismo, o el mundo.

Sea cuál sea el caso, es muy normal sentirla como se ve en un estudio de casi 200 personas en el que el 57% de quienes fueron dejados reportaron sentir ira/enfado tras la ruptura. Perilloux, Carin, and David M. Buss. 2008. “Breaking up Romantic Relationships: Costs Experienced and Coping Strategies Deployed.” Evolutionary Psychology 6 (1): 147470490800600. doi:https://doi.org/10.1177/147470490800600119. Sprecher, Susan. 1994. “Two Sides to the Breakup of Dating Relationships.” Personal Relationships
Pero es que incluso los que fueron ellos los que iniciaron la ruptura, hubo un 22% de esos “iniciadores” que también la sintieron.
¿Y cómo lidiamos con esta fase del duelo? Pues una buena idea para la ira es movimiento.
Movimiento consciente seguido de un periodo de relajación.
Puede ser meter puños al saco de boxeo y después una duchita, pero también una caminada o ir a correr un rato para después meterte en la sauna.
La ira quiere que te muevas para canalizarla.
La otra fase que tenemos es la negociación que es cuando nos vienen todas esas preguntas de “¿y si…?” en la que muchas veces te autoculpas por lo que has hecho o dejado de hacer.Watkins, Edward R. 2008. “Constructive and Unconstructive Repetitive Thought.” Psychological Bulletin
Quizás hasta intentas negociar con el universo, con Dios o incluso con tu (ahora) ex-pareja para solucionarlo.
Sea como sea que reacciones en la negociación, estás intentando cambiar/forzar un cambio en la realidad.
En una realidad que ahora mismo no puedes aceptar.
Como cuando un vendedor de coches te dice un precio que no aceptas. Intentas negociarlo.

Fijaros como en casi 800 adultos se vio que casi la mitad habían “cortado y vuelto” más de 2 veces con la misma pareja con la que había roto inicialmente.Halpern-Meekin S, Manning WD, Giordano PC, Longmore MA. Relationship Churning in Emerging Adulthood: On/Off Relationships and Sex with an Ex. J Adolesc Res. 2013 Mar 1;28(2):166-188. doi: 10.1177/0743558412464524. PMID: 24535913; PMCID: PMC3924753.
Que como veis es un patrón muy típico de “si cambiamos X, entonces volvemos”.
Después tenemos la fase más dolorosa de la ruptura: la depresión.
Personalmente nunca había sentido la verdadera depresión (una tristeza realmente profunda, de vacío) hasta mi última ruptura.
Ahí entendí por primera vez porque algunas personas se quitan la vida (mayoritariamente hombres, por cierto). World Health Organization. 2014. Preventing Suicide: A Global Imperative. Geneva: World Health Organization
En esta fase de duelo en la ruptura es cuando sentimos una sensación increíblemente abrumadora de pérdida, tristeza o vacío.
Con días en los que no quieres hacer absolutamente nada…
En los que te quieres hacer una bola en tu cama con manta y llorar.

En mi caso estuve caminando y caminando a -10 grados mientras se me congelaban las lágrimas de la nevada Estonia.
Iba caminando por el hielo y la nieve y tenía la sensación que si caía ahí mismo y me rompía la cara no me haría ningún tipo de daño (casi que estaba tentado de hacerlo…), porque ya estaba experimentando el daño.
De hecho el cerebro experimenta similar el daño emocional y físico.
Por esto vemos estudios en los que durante rupturas, hay un porcentaje de casi 15% que experimenta una depresión muy, muy severa. Verhallen AM, Renken RJ, Marsman JC, Ter Horst GJ. Romantic relationship breakup: An experimental model to study effects of stress on depression (-like) symptoms. PLoS One. 2019 May 31;14(5):e0217320. doi: 10.1371/journal.pone.0217320. PMID: 31150432; PMCID: PMC6544239.
En esta fase es donde mis amigos se llevaron audios de 10-15 minutos en los que no podía contener el llanto o la tristeza y donde encuentras, lo importante que es tener un circulo que te de soporte en momentos como estos.
Especialmente de los que también han pasado por algo similar.
Y finalmente aunque haya dicho que no hay un único orden numérico de las fases, la “aceptación” si se acostumbra a poner al final aunque oye…
Puede que hoy estés 100% convencido que lo has aceptado pero mañana haya una reducción de esa aceptación para tener mucha ira, o tristeza/depresión.
Como decía, las fases del duelo en una ruptura son cíclicas y nos pueden venir por oleadas. Pero considerad que…
La aceptación no significa que el duelo desaparece, sino que te empiezas a abrir al mundo (nuevas conexiones, experiencias…) mientras lidias con el duelo. Janoff-Bulman, Ronnie. 1992. Shattered Assumptions: Toward a New Psychology of Trauma. New York: Free Press
En la aceptación es cuando tus intentos de cambiar la forma en como ves la realidad o negar lo que está sucediendo se empiezan a disolver claramente.
Significa que aceptas que sentirás esas oleadas de dolor en el futuro, pero no significa necesariamente que estás bien con la situación o que ya no duela…
Porque puede que no estés bien con ella.
La aceptación significa que aceptas la realidad de la situación.
Que no hay ninguna cantidad de negociación, culpa, negación o ira que lo pueda cambiar…
Es la fase en la que todos desearíamos estar ya cuando pasamos por el duelo de una ruptura romántica/amorosa.

Y es que resulta que en un estudio longitudinal con unos 150 adultos vieron como los síntomas depresivos aumentaron en el mes de la ruptura, sí…
Pero volvieron a niveles previos en ~3 meses, lo que sugiere que la aceptación/recuperación suele consolidarse en ese plazo de unos 3 meses de forma general. Acolin J, Cadigan JM, Fleming CB, Rhew IC, Lee CM. Trajectory of depressive symptoms in the context of romantic relationship breakup: Characterizing the “natural course” of response and recovery in young adults. Emerg Adulthood. 2023 Oct;11(5):1211-1222. doi: 10.1177/21676968231184922. Epub 2023 Jul 4. PMID: 39092184; PMCID: PMC11290389.
Claro que esto sólo es un estudio específico, entonces la pregunta que vamos a responder ahora es… ¿cómo pasamos el duelo de una ruptura?
A ver… el duelo de una ruptura amorosa no se puede o debe intentar “superar”, sino que simplemente se pasa.
Se vive. Se afronta. Se acepta.
De hecho pasar por este duelo de ruptura amorosa, envuelve una sinergía/un baile de permitirte a ti mismo de sentir las emociones que sea que estás sintiendo en el mar del duelo.
Aceptando la temperatura del agua y las olas pasando por tu cuerpo, pero también…
Dándote algún tipo de distracciones sanas para darle a la mente y al corazón un poco de aire.
Formas de rellenar tanto tu mente como tu cuerpo en formas de confort sano.
Así que para ir un poco más al detalle podemos hablar de unos pasos para llevarlo mientras las heridas van cicatrizando.
El primero es sentir lo que sea que tu cuerpo te pide sentir.
Así que para reiterarlo… Sientas lo que sientas, está bien. Es parte de lo que debes sentir.
Por esto lo sientes. Porque el cuerpo necesita sacarlo.
Si un día te sientes increíblemente feliz porque sientes el sol en la calva (como es mi caso), pues genial.
Si otro día sólo quieres ver 10 series/animes seguidos sin salir de la cama, pues mira. Eso es lo que te ha tocado hoy.
Si otro día estás muy rabioso, o si otro día aceptas la invitación de tus amigos para ir a la playa o a jugar a basket y tienes uno de los mejores días que has tenido en mucho tiempo…
Todo está bien.
Lo que nos lleva al siguiente paso que es que si por contra durante este proceso sientes que levantarte por la mañana y lavarte los dientes es un reto en si mismo, celebra que hoy lo estás haciendo.
Esta se convierte en tu meta. Mazzucchelli, Trevor G., Robert T. Kane, and Clare S. Rees. 2009. “Behavioral Activation Treatments for Depression in Adults: A Meta-Analysis and Review.” Clinical Psychology: Science and Practice
¿Es justo pedirle al atleta olímpico el mismo reto físico que el tío que ha tenido un accidente que casi la palma y ahora está en silla de ruedas?
En este paso necesitamos sacar a relucir nuestra humildad.
Entender que acciones tan pequeñas como el simple hecho de levantarse de la cama pueden parecer pequeñas de cara al exterior, pero es un paso enorme para quienes están en tu mismo contexto.
Porque los otros no han pasado por lo que tú sí has pasado.
Si X tarea pequeña es difícil para ti porque tus emociones te pesan entonces estos pequeños pasos se convierten en el objetivo diario.
No aceptes las expectativas de como deberías sentirte ahora mismo o lo que deberías hacer.
Ni expectativas que vengan de ti o los demás.
Este es el paso tres…
Cuando pasé por mi última ruptura, sentí que no tenía ningún tipo de guía.
Realmente sobretodo los primeros días no tienes las fuerzas ni las ganas ni la intención de buscar la parte psicológica o científica de la ruptura, pero en el fondo me di cuenta que lo que tenía más sentido de todo, era seguir lo que mi cuerpo me dijera que tenía ganas de hacer.
Me refiero a la liberación de no tener expectativas.
Permitirme llamar a amigos llorando si era el caso, o de acurrucarme como una bola en la cama si tenía ganas de hacerlo, o lo que sea.
Está claro que os estoy dando unos pasos investigados y probados que nos ayudan a navegar todo esto. Que las categorías, nombres y fases nos dan una sensación de dirección, pero repito que cada ruptura es un mundo.
Y este es el motivo por el que no debemos tener expectativas.
Porque nadie sabe lo que sientes porque no han vivido tu vida ni tu vida de pareja.
Permítate navegar el duelo de la ruptura según necesites.
Una de las mejores maneras de navegarlo es expresar lo que sientes en tu interior sin vergüenza.
No me refiero a anunciar tu ruptura en el medio de la plaza del pueblo sino a considera nuevas formas de expresión que te ayuden a canalizar lo que sientes.
Quizás considera ir a terapia.
O escríbete cartas a ti mismo o un diario para desfogarte. Smyth, Joshua M. 1998. “Written Emotional Expression: Effect Sizes, Outcome Types, and Moderating Variables.” Journal of Consulting and Clinical Psychology
Realmente la escritura en papel y boli me ayudó “lo que no está escrito” (literalmente) para procesar mis rupturas.
También el hecho de caminar para airear la mente y dejar que vaya haciendo sus encrucijadas sin las distracciones de los teléfonos.
Bailar o un nuevo hobby. Lo que sea que te permita expresar o soltar lo que sientas y como digo, no tiene porque ser necesariamente con palabras.
Y a pesar de todos estos pasos extra recuerda seguir viviendo, porque algo peculiar que sucede cuando pasamos por una ruptura, es que a medida que vamos reconstruyendo nuestra vida y nuestra identidad haciendo nuevas cosas que nos hacen sentir bien…
Por alguna extraña razón a veces te sientes culpable por hacer estas cosas.
Simplemente porque se siente raro hacerlo mientras recuerdas a esta otra persona.
Pero progresar, superar en algún punto esta ruptura envuelve un balance de estas 2 cosas:
Sientes estos dos sentimientos, pero sigues viviendo igualmente.
Porque… ¿sabes algo?
No “solucionas” o “superas” tu duelo (como tal), sino que reconstruimos nuestra vida alrededor de ello. Zoellner, Tanja, and Andreas Maercker. 2006. “Posttraumatic Growth in Clinical Psychology—A Critical Review and Introduction of a Two-Component Model.” Psychological Inquiry
Es como si vamos poniéndonos ropa, capas encima.
Y otra capa, y otra capa y otra capa.
Con el tiempo vemos ese duelo que pasamos, esa ruptura con una perspectiva totalmente distinta, haciendo que el impuesto emocional que tiene encima tuyo, empiece a bajar con el tiempo.
Vivimos en un tiempo donde todo exige propósito, rendimiento, retorno.
Si no produces, no sirve.
Si no escalas, no vales.
Pero la vida no siempre funciona así.
A veces uno simplemente necesita detenerse y pensar. Es por esto que hablo muy a menudo de la idea de “aburrirse a propósito”.
De caminar a todos los sitios sin podcast, sin videos, sin música, sin móvil, sin distracciones.
Dejar que la mente se aire.
Esto junto a tener el horario totalmente abierto después de la siesta. No tocar a penas nada de mis proyectos.
Esto hace que las primeras horas del día tenga que entrar en estado de flow sí o sí.
En hacer ese querido deep work, pero algo que me dije hace unos años, es que ya no quería volver a ser esclavo de todo esto.
Mirad, cada día, las redes nos muestran a gente joven logrando cosas que antes estaban reservadas a estrellas de cine o deportistas de élite.
Nos repiten que todo es posible si trabajas duro, si no te rindes, si persistes lo suficiente. Y cuando no lo consigues, te dicen que la culpa es tuya por no haberlo deseado más.
De no haber hecho más.
Estoy harto de ver recomendaciones de Alex Hormozi. Un tío que hace como $100 millones al año, pero que sólo vive trabajando (dicho por él mismo).
No hace nada más que no sea trabajar.
Y no me malinterpretéis. Me encanta trabajar pero… ¿solo trabajar?
El mensaje de este señor y toda la cultura hustle es simple y a la vez cruel: si no eres exitoso, es porque no hiciste más.
Y como no hiciste más, no tuviste éxito y por lo tanto fallaste.
Detrás de esa narrativa, lo que no se muestra es la fatiga, la ansiedad y el vacío que deja perseguir una vida que quizá nunca quisimos en primera instancia
Muchos de esos gurús que predican la libertad financiera no viven en libertad.
Dependen de mantener el relato vivo, de venderte el curso, de repetir una fórmula que ni ellos entienden del todo.
Saben que tarde o temprano el ciclo se agota, y por eso prolongan la ilusión.
Ese es su trabajo.
Pero no todos tenemos las mismas condiciones.
Algunos dependemos de otros, otros dependen de nosotros.
Algunos aún están estudiando, construyendo, formándose. Y es necesario decirlo claro: si estáis en esa etapa, continua. No te preocupes porque la vida te dará espacio suficiente para hacer dinero más tarde.
Para mí, es como estar jugando una partida de ajedrez y cuando ya ha sido tu turno, vuelves a mover pieza una segunda vez.
Algo va a salir mal, porque así no es como funciona.
Más de lo mismo con la vida.
Porque la vida es una combinación perfecta de caos y linealidad.
Está hecha para que lleguen a ti etapas que no conocías y que tendrás que abrazar. Como capítulos inevitables…
Pero a la vez hay el caos de tropezarse, equivocarse y hasta de perder el tiempo.
Algo que miramos con malos ojos pero que en el fondo es totalmente necesario para poner orden mental, emocional y psicológico tanto al caos como a las etapas.
Quien intenta saltarse los pasos solo consigue vaciar de sentido el recorrido, y es por esto que quiero haceros una recomendación importante…
Leeros o mirad un resumen en video o escuchad el audio antes de ir a dormir sobre la La sociedad del cansancio, de Byung-Chul Han.
Hablaba de una sociedad agotada por el exceso de positividad, donde la autoexigencia se ha convertido en la nueva forma de dominación.
El lema contemporáneo no es “puedes hacerlo”, sino “debes hacerlo”.
Si no lo haces, eres tú el problema.
Si no prosperas, es que no trabajas lo suficiente.
Y esa presión nos lleva al límite: no a la mansión de nuestros sueños, sino al agotamiento.
Nos venden la ilusión del progreso personal como cura universal, pero en realidad lo que cultivamos es frustración.
Vivimos en medio de un espejismo donde la promesa del éxito sustituye a la experiencia de vivir.
A veces, lo más sano es detenerse.
Apreciar lo que tenemos, sin confundirlo con conformismo.
Apreciar el simple hecho de estar vivos, de tener un momento de calma, incluso cuando parece que “no estamos haciendo nada”…
Cuando de hecho no lo estamos haciendo.
¿Y si el mayor logro quizá no sea producir más, sino disfrutar de lo inútil?
Hacer algo que no aporte absolutamente nada y, aun así, sentirnos vivos.
No puedo evitar recordar esa imagen/ilustración/comic de un perro y su dueño. Sentados en un lago mirando al horizonte.

En la ilustración se ve la nube de pensamiento del dueño. Como está pensando en su trabajo, relaciones, dinero y mil cosas más.
Pero también hay la nube de pensamiento del perro, y en esa nube se ilustra exactamente la misma ilustración que estamos viendo nosotros.
Para reflejar esa sensación de presencia en algo que podemos etiquetar de “inútil”.
Ese dueño adoptó un perro seguramente con la intención de estar menos solo que nunca y tener un compañero sin agendas.
Pero en algún momento perdió el sentido de por qué lo había adoptado.
Ahora sacarlo a pasear es una tarea que tiene que sacarse de encima.
¿Por el perro? Los tres mejores momentos del día.
Fijaros en una cosa..
Siempre estoy haciendo analogías de la vida como un videojuego, y es porque me di cuenta de las horas y más horas que estaba pasando en el Lineage II.
Hay arte en distraerse, pero sin pasarse, claro.
Yo sin duda me estaba pasando.
Pero si digo que podemos sacar algo bueno de perder el tiempo es precisamente porque me di cuenta de todos los aprendizajes subconscientes que el Lineage II me había dado.
En las últimas semanas antes de dejar de jugar para siempre (al menos hasta el día de hoy), lo abría ya no para pasarme misiones de clases o luchar contra otros jugadores.
Era para ver el amanecer virtual, coger mi montura e irme por ahí, y ver paisajes que no tenían ningún motivo por existir pero que los desarrolladores habían puesto por ahí igualmente.
Sobretodo en el último par de años he estado haciendo exactamente lo mismo pero en mi vida real.
He estado caminando 18.000 pasos al día, ya no para sentirme productivo, sino por tener unas horas en las que no me preocupo por el móvil y lo que pasa dentro de las pantallas, pero sí en lo que pasa en mi mente.
A veces pienso en negocios o proyectos.
A veces en personas.
A veces en tonterías.
Da igual.
Ese aburrimiento termina siendo la fórmula del orden y la calma.
De coherencia y aclaración.
Seguro que os habéis encontrado que vais de vacaciones, o a la montaña/naturaleza, o ya ni algo tan “grande”, sino hasta esos micromomentos en la ducha donde se está tan bien.
En un lugar donde podéis desconectar…
Las mejores ideas o las más locas siempre vienen ahí.
No en la rutina de la eficiencia, sino en la pausa del ocio que viene la claridad en todos los ámbitos de nuestra vida.
Para mí los videojuegos eran refugio.
Mi rutina de mañana productiva con trabajo y café para mí es refugio.
Pero ya intenté de hacer toda mi vida así, y me encontré que también era refugio mi ocio.
El ir a caminar, ir a entrenar, quedar con gente…
No por evasión, sino por equilibrio.
No son la vida, pero tampoco lo contrario. Son ese espacio donde podemos ser sin rendir cuentas.
Obviamente, como todo exceso, el abuso no es sano. Pero aprender a estar sin producir, sin competir, sin rendir, es una forma profunda de salud mental bajo mi opinión…
Porque no todos partimos desde el mismo punto.
No todos tenemos las mismas oportunidades pero todos podemos encontrar belleza en lo cotidiano, en lo pequeño, en lo que no genera nada más que satisfacción…
Y paradójicamente ahí está la satisfacción.
Quizá este boletín llegue a pocos, y está bien.
Que llegue a quien tenga que llegar.
Si os encontráis en un momento de duda, si os sentís cansados de no llegar a lo prometido, recordad que a veces basta con existir. Con ser.
En pausa. Parados.
Jugando a hacer lo que sea que queremos hacer. O tumbados sin hacer nada (cuando digo nada, es nada).
Para mí no tiene sentido ni conformarme, pero tampoco castigarme.
Porque al final del día lo que importa es como manejamos nuestra expectativas, y nadie puede tener una expectativa tan baja, como aquel que no espera nada porque disfruta lo mínimo.
Es por esto que cuando creé la agenda de productividad no fue con evidencia científico para hacer más, más y más.
Sino para hacer mejor.
Para tener presente que dedicaré al menos la mitad de mi tiempo a hacer cosas que no son productivas como tal, por esto tengo que hacer que el tiempo que sí dedico a mi crecimiento de proyectos y negocio, valga lo máximo que pueda.