En esta crónica, Pau graba desde Las Palmas de Gran Canaria, donde acaba de instalarse para escapar del frío otoñal y recuperar una de sus rutinas favoritas: madrugar, tomar café, entrenar calistenia al sol y trabajar con sus agentes de inteligencia artificial.
Lo que empieza como una actualización sobre su nueva estancia en Canarias acaba convirtiéndose en una reflexión sobre el poder, la manipulación de los mercados, las élites y la libertad individual. Pau comparte algunas de las teorías que está investigando sobre acontecimientos históricos, simbología, instituciones financieras y el papel que atribuye a los algoritmos en los movimientos bursátiles.
De fondo aparece también uno de sus últimos proyectos: un sistema de indicadores que, según sus pruebas, ha conseguido identificar grandes techos y suelos de mercado desde 1980. Una investigación que está desarrollando con inteligencia artificial y sobre la que promete profundizar en próximos episodios.
Esta crónica empieza como una postal de la vida nómada de Pau y termina siendo una exposición de cómo está conectando sus investigaciones financieras con sus nuevas inquietudes espirituales y sus interpretaciones sobre el poder.
Entre todas esas reflexiones aparece también algo muy concreto: la posibilidad de convertir años de observación de los mercados en indicadores cuantificables mediante inteligencia artificial. Una investigación que Pau promete explicar con más detalle en próximos episodios.
Pau se ha ido a Canarias buscando sol, independencia y tranquilidad.
Pero su cabeza sigue conectando cosas.
Historia.
Política.
Dinero.
Mercados.
Algoritmos.
Espiritualidad.
Inteligencia artificial.
Todas esas líneas terminan llevándole a una misma preocupación: cuánta libertad tenemos realmente para decidir cómo queremos vivir.
Mientras sigue investigando esas preguntas, intenta construir su propia respuesta cotidiana.
Madrugar.
Leer la Biblia.
Entrenar al sol.
Trabajar en sus proyectos.
Dejar que los agentes ejecuten tareas.
Y salir a caminar junto al mar.
Porque, más allá de sus teorías sobre quién controla el mundo, hay algo que Pau sí quiere seguir controlando:
cómo utiliza su tiempo y hacia dónde dirige su propia vida.
Aunque quiero terminar viviendo un poco alejado del mundo, no quiero estar tan alejado como para que me tengan que enviarme carne o pescado en casa.
Me refiero a que quiero estar en un sitio donde pueda acceder yo a mí comida de forma local.
Lo ideal sería producirla pero también que pueda ir a recogerla yo personalmente.
Uno de los motivos principales es que el propio procesamiento de la carne ya hace que se lleve daño oxidativo.
Y aquí estoy hablando de simplemente cocinar o congelar.
Un factor que aún multiplicamos más cuando no se sella correctamente durante la congelación o si la congelamos después de que la hayan procesado. Es decir, cuando ya se ha oxidado.
A efectos prácticos esto significa que perdemos vitaminas cuando congelamos, pero también cuando cocinamos.
Obvio.
Porque calentar la carne siempre destruye las vitaminas por oxidación, por ruptura celular o por calor.
Algo que ocurre en distintos procesos dependiendo del grado al que la cocinemos, claro.
Y la prueba de fuego (nunca mejor dicho) de todo lo que digo no sólo son los estudios, sino también el sabor.
Que como ya sabemos, el sabor no dice el estado nutricional del alimento (#14).
Es por esto que el sabor es totalmente distinto cuando tu carne es fresca > cuando está cocinada > cuando está congelada y la descongelas para comértela.
Si congelar o cocinar no supusiera ningún cambio en la estructura molecular, los nutrientes y el sabor una vez descongelada, pues obvio que tendría el mismo sabor idéntico a cuando nos comemos la carne cruda, lo que no es el caso.
¿Y por qué sucede este cambio?
Pues entre otras cosas por la pérdida de vitaminas.
Las vitaminas no sólo dan cierto color a los alimentos, si no también sabor.
Un sabor que se pierde al procesar (cocinar o congelar, como digo).
Y es que cada micronutriente tiene ciertas “sensibilidades” a estas exposiciones, por ejemplo:
Son micronutrientes muy sensibles a los cambios de temperatura, en cambio hay algunas que también lo son, pero no tanto:
Esto significa que, si cocina bastante nuestra comida (en el sentido que estamos bastante rato procesando el alimento), es probable que necesitamos consumir un poco más de hígado para obtener, vitamina A, por ejemplo.
Simplemente porque al cocinar, habremos perdido gran parte de estos nutrientes.
Y lo mismo con otras fuentes de grasa como las vitaminas D3, E, K2 y K.
Desde un punto de vista oxidativo, las vitaminas A, D3 y C son extremadamente vulnerables, y esto siempre depende de la frescura de los alimentos y de que se haya envasado correctamente al vacío.
Lo digo porque la mayoría de estas vitaminas son algo sensibles a la humedad.
Y no sólo esto, porque la vitamina A y el ácido fólico son muy sensibles a la luz, y el resto también.
En resumen: si podéis evitar congelar, siempre será mucho mejor.
Pero si hay que hacerlo por lo que sea:
Es decir, a menos que intentes seguir una dieta animal basada en alimentos lo más crudos posibles, definitivamente existen preocupaciones en todos los ámbitos, desde la oxidación hasta la exposición a la luz, al aire y al calor.
Así que ya sabéis…
Es difícil decir que podemos seguir una dieta basada únicamente en carne y agua cuando la tecnología moderna tiene tantas consecuencias perjudiciales.
¿Tienen nuestros alimentos suficientes nutrientes antes de transportarlos o enviarlos?
Es difícil de decir porque aunque hayamos podido verificar una buena fuente de carne, ¿te has preocupado de la misma forma, de cómo se procesa el conservado de esta carne?
Incluso si estuviéramos en condiciones ideales, no sabemos cómo están los suelos de agotados de nutrientes de los que han consumido los animales, ni cómo están las razas modernas de animales.
La verdad es que no puedo garantizarlo, pero hay un límite a lo que se puede hacer en la sociedad moderna.
Realmente la única forma que he visto de conservar un alimento que además ocurre de forma natural en la naturaleza, es la liofilización.
Hace un tiempo me compré una liofilizadora que cuesta unos 5.000€ y ya hemos estado haciendo algunas pruebas. Algunos experimentos.
Hasta algunos miembros de mi comunidad recibieron hígado liofilizado de altísima calidad, y creo que empezaremos a sacar órganos liofilizados para vender en un futuro porque es la única forma en como yo los conservaría.
Me motivé a comprarla porque vi como los Incas de Perú liofilizaban de forma natural en las montañas.

Esto es algo que quiero ir compartiendo con vosotros a medida que vayamos avanzando en boletines.
Si queréis que os avise sólo hace falta estar pendiente del boletín y espero en unos meses tener buenas noticias para todos vosotros, porque hay muchos pasos burocráticos que estamos haciendo que son una aberración.
Pero en fin…
En esta crónica, Pau reconoce que vuelve a estar completamente obsesionado con las estrategias de trading y la inteligencia artificial. Lleva semanas probando indicadores, cruzando datos, recuperando libros antiguos y utilizando sus agentes para encontrar patrones de mercado que antes habría sido incapaz de investigar por su cuenta.
Pero la obsesión también tiene su lado complicado. Pau ha llegado a organizar su vida alrededor de los agentes, dejando tareas ejecutándose mientras duerme, sale a caminar o se va a una cafetería. Por eso ha trasladado su sistema a un servidor y ha encontrado en su reciente fe cristiana una forma de frenar esa ansiedad productiva.
El episodio mezcla trading, automatización, espiritualidad, sueños y experimentos personales, pero acaba girando alrededor de una idea: la IA puede multiplicar nuestras capacidades, pero sigue necesitando una idea humana que le marque el camino.
Esta crónica muestra dos facetas que están cobrando mucha fuerza en Pau: por un lado, la necesidad casi compulsiva de investigar, construir y optimizar estrategias mediante inteligencia artificial; por otro, una nueva espiritualidad que le está ayudando a no convertir toda su vida en una carrera permanente de productividad.
Y en medio aparece un aprendizaje importante sobre la propia IA: no sustituye necesariamente la intuición ni el criterio. Para Pau, sus mejores resultados aparecen cuando parte de una hipótesis propia y utiliza los modelos para investigar, probar y desarrollar aquello que ha imaginado.
Pau tiene más capacidad que nunca para construir.
Agentes trabajando de madrugada.
Servidores ejecutando tareas.
Indicadores analizando mercados.
Modelos cruzando hipótesis.
Estrategias sometidas a backtesting.
Pero cuanto más puede hacer, más difícil le resulta dejar de pensar en todo lo que podría estar haciendo.
Por eso está encontrando cierto equilibrio en dos cosas aparentemente muy distintas:
La creatividad humana para dirigir la inteligencia artificial y la fe para recordar que la productividad no lo es todo.
Porque quizá el verdadero avance no consista en tener agentes trabajando las 24 horas.
Sino en poder cerrar el ordenador, salir a caminar y disfrutar del día sin sentir que estás desperdiciando el tiempo.
¿Por qué limita el cerebro la fuerza humana y sobretodo… hay alguna forma de acceder/usar a placer este potencial?
La respuesta corta es que sí. Se puede acceder a placer, pero necesitaremos contexto y lógicamente entrenar acorde a este objetivo.
Vamos a verlo porque todos queremos ser el calvo fuerte de Pau Ninja (digo, Saitama).
Cuando pensamos en fuerza lo primero que nos viene a la mente son los músculos. Quizás también pensamos un poco en los tendones y ligamientos para soportar cargas, porque en realidad los músculos sin las otras partes del cuerpo no podrían hacer nada.
Si nuestro cuerpo fuera un coche en el que los músculos son el motor, los órganos que nos dan hormonas (o los ligamentos, tendones…), todos serían los componentes secundarios pero necesarios para acceder al poder del motor.
Todos este coche, estos componentes del coche forman nuestro sistema neuromusculoesquelético.
Es lógico (y bastante acertado) pensar que a más grande sea el coche y más grandes sean los componentes (y por lo tanto el motor también), más fuerte correrá.
Pero igual que hay coches pequeños que tienen secretos escondidos como la nitro que les hacen ir más rápido, los humanos también tenemos potencial escondido.
Sólo hay que saber “cómo instalarlo”.
O sea que en el fondo estamos hablando de que ya tenemos el hardware correcto (nuestros músculos y potencial), pero lo que nos falta es actualizar nuestro software, pero… ¿cómo?
Seguro que habrás escuchado esas historias de madres que levantan coches de cientos de quilos para salvar a sus hijos.

Y aunque estos casos suenen a mitos callejeros, a la que te pones a investigar un poco te das cuenta que la ciencia no sólo da soporte a estos sucesos…
Sino que lo que a mí me impacto (más que a un conductor viendo como una señora levanta su coches) es que esta fuerza puntual se puede entrenar para acceder a ella a placer.
Y que el primer paso es saber dónde se instala el software para ir desbloqueándola gradualmente, que es lo que aprendemos hoy.
Las localizaciones donde tenemos que biohackear para poder acceder a placer a la llamada “fuerza histérica”. El sueño húmedo de todo fan de personajes overpowered de los animes.
La fuerza histérica es la capacidad del cuerpo de hacer esfuerzos extremos en situaciones de emergencia.
Sucede cuando las señales enviadas al cerebro ponen inmediatamente al cuerpo en modo de huida o lucha.
El sistema nervioso simpático libera activamente hormonas del estrés: cortisol, adrenalina y noradrenalina. Todas de golpe con la intención de sobrevivir.
Que nada más importe, incluso aunque tenga un sacrificio para el cuerpo, porque el objetivo prioritario en ese momento es sobrevivir un días más.
Claro pensad que sólo con la adrenalina, ya estamos hablando de una hormona lo bastante potente como para volver a ponerte en marcha el corazón, o sea que imaginemos el chute que tenemos que recibir para influir a todos los músculos del cuerpo.
Porque tienes que activar al máximo la respiración, el oxígeno de la sangre para que corra a todos los tejidos y suministrando el máximo de ATP (la energía del cuerpo) a cada rincón de tu ser, para que tu fuerza se multiplique por tanto y de un momento para otro.
Pero los casos de fuerza histérica a lo largo de la historia no son pocos, y de vez en cuando van saliendo historias espectaculares que nos recuerdan el potencial que tenemos escondido.
Nosotros -al igual que toda estas personas antes de encontrarse en esas situaciones límites- tenemos acceso a un 10%-15% de fibras musculares de manera voluntaria, llegando a un 30-35% en atletas de élite.
¿Y por qué no podemos acceder al 100% de entrada? ¿Por qué nos dio la naturaleza un potencial que en teoría no podemos usar cuando queramos?
Pues por todo lo que hace la naturaleza… protegernos. Hacernos sobrevivir un día más.
El cerebro nos protege a nosotros mismos de toda la fuerza que somos capaces de alcanzar porque de lo contrario, si fuéramos capaces de usar el 100% de la fuerza en todo momento durante el día:
¿Habéis visto vídeos de esas personas que les cae un rayo encima y salen disparadas?
Sí, en parte es la propia electricidad del propio rayo, pero una de las razones por las que salen disparadas también es porque el choque activa todas sus fibras y músculos de las personas.
Es decir que es la propia fuerza de la persona que la hace salir disparada (combinada con la transmisión del suelo, el aire y otros factores), pero gran parte también es todos los músculos.
Lo que a efectos prácticos significa que si la fuerza está ahí. Protegida. Salvaguardada por el cerebro quizás podamos aprender a ir desbloqueándola poco a poco.
Como si fuera un truco de un videojuego que desbloquea habilidades increíbles en tu personaje de vida.
Pero igual que en los videojuegos no podrás subir el nivel de tu personaje si no sabes qué clase/rol quieres ser, qué armadura comprar, ni tampoco si no sabes dónde ir a subir de nivel de forma efectiva.
Por esto hoy aprendemos por dónde empezar. Cuáles son las partes del cerebro que debemos trucar para poder hackear esta fuerza escondida, pues…
Mirad los atletas. Básicamente han ido desbloqueando esas partes de sus cerebro que les permiten despuntar por encima del 99% de la población a nivel físico pero…
Lo interesante es que casi todos los atletas profesionales se especializan en hackear una o dos partes del cerebro para acceder al potencial que les permita destacar en su campo. En su disciplina específica.
En cambio si queremos acceder a todo este multipotencial en conjunto, necesitamos biohackear cuatro partes del cerebro, que en harmonía toman el nombre de: control neuromuscular.
El control neuromuscular es lo bien o mal que podemos activar y utilizar los músculos cuando pensamos que queremos hacerlo. Son funciones subconscientes que usa el cerebro para protegernos.
La epifanía es que si hay personas que tienen mejor o peor control neuromuscular significa que es… una habilidad.
Y la naturaleza de cualquier habilidad es que podemos aprenderla, practicarla y entrenarla.
Es el cerebro que con esta habilidad -de activación muscular mental- lo controla todo y nosotros dejamos que tome el mando.
Desde la fuerza con la que contraemos los bíceps delante del espejo cuando subimos a un ascensor, pero también las veces que podemos hacerlo, o la coordinación y estabilidad del cuerpo cuando caminamos.
En el caso del entrenamiento, si fuéramos alguien con un montón de control neuromuscular, da igual el programa, la progresión o la rutina porque a más control neuromuscular, más productivos (muscularmente hablando) seríamos.
Tendríamos la fuerza y potencialmente el músculo que quisiéramos (o necesitáramos) siempre que tuviéramos un control neuromuscular al completo.
Pero lógicamente también está el polo opuesto, que es donde caemos la mayoría de mortales en la sociedad moderna por habernos desacostumbrado del ejercicio y el movimiento.
Como el 99,99% tenemos poquito control neuromuscular, ganar aunque sea un poquito de fuerza o músculo es todo cuesta arriba, así que el quid de la cuestión reside en responder la siguiente pregunta que responderemos ahora: ¿por dónde empezamos para ganar control muscular y potencialmente ganar fuerza infinita?
Para conseguir invocar la fuerza histérica cuando lo necesites, en vez de esperar a activar la nitro cuando el momento de la carrera (la vida) nos lo pida, lo que haremos será ir mejorando las piezas del coche que es nuestro cuerpo.
Poco a poco. Sin prisa, pero sin pausa. Subiendo de nivel el personaje.
Como nos encanta el coche que tenemos (el personaje, el cuerpo y mente), y también porque no nos podemos permitir otro, sólo nos queda la opción de mejorar esta conexión.
Ir subiendo de nivel nuestro motor y transmisión poco a poco para que vaya siendo cada vez más grande, eficiente y potente.
Y para hacerlo necesitaremos entender cuáles son los 4 componentes principales del coche que nos frenan a poder acceder al máximo de potencia de este motor que tenemos.
El primer punto para ganar control neuronal completo es hackear la conexión neuronal.
De hecho la conexión neuronal es la principal responsable de que muchos tengamos problemas para fortalecer algún músculo determinado específicamente.
Por ejemplo si el cerebro lo pasa mal mandando señales a tus tríceps, adivina qué grupo muscular se te dará mal.
Es por esto que como la mayoría pasamos tantas horas sentados, después nos cuesta conectar con los músculos abdominales, la cadera o la espalda baja.
Porque atrofiamos neuronalmente esas vías.

Es como si tenemos unas buenas cañerías en casa pero nunca le hacemos correr el agua o nunca las utilizamos.
Lo más probable es que al cabo de los años, cuando abras el grifo o tires de la cadena, pues que estén atascadas, oxidadas o en definitiva, que necesitemos mantenimiento.
Por suerte para nosotros también ocurre lo contrario y es que cuando más las usemos, más flow habrá.
Más fluidas irán y en eso es lo que se centran algunos método de entrenamiento como el Grease The Groove que se basa en retomar ese engrasado de cañerías, haciendo entrenamientos minimalistas de 1-2 minutos pero haciendo varios al día.
Pero este sólo es uno de los cuatro pilares que nos harían acceder a una fuerza inimaginable si los domináramos todos, el siguiente es…
La sinergia neural, que es la capacidad para activar varios grupos musculares simultáneamente. Utilizarlos de forma coordinada.
Es esta sinergía que hace que las personas que bailan o hacen ciertos movimientos con el cuerpo tengan tanta gracia.
Que los veas y digas wow.
Además también una buena sinergía neuronal está asociada a menos tensión en las articulaciones, haciendo que también sea crucial cuando se trata de desarrollar músculo o fuerza.

Porque cuando usamos coordinadamente de la tensión, creamos estabilización, haciendo que la fuerza pueda fluir con seguridad.
Uno de los beneficios de entrenar con anillas era esta sinergía neuronal que de bien seguro hace que los gimnastas tengan cuerpos de dios griego con una relación fuerza-músculo que yo considero perfecta en cuanto a las medidas estéticas de un cuerpo de hombre.
Sin todo esto, dile adiós a articulaciones estables lo que lleva a debilitarnos y hacernos más propensos a tener lesiones, pero de nuevo esta sinergía está involucrada en la fuerza y la hipertrofia, pero no es la única porque el siguiente pilar para ser más fuertes es quizás el más obvio y más entrenado, mientras que los demás se olvidan, se trata de…
La fuerza neuronal, que es la fuerza real de la señal que tu cerebro envía a tus músculos.
Es como si una estación de bomberos tiene que avisar a sus bomberos y para hacerlo la administración utiliza una señal de luz de que toca ir a apagar algún fuego.
Pues la fuerza neuronal son las bombillas de esa estación.
Si tienes poca fuerza neuronal es que las bombillas son débiles, lo que hará que la señal sea débil y los bomberos no se enteren que tienen que ir a salvar vidas. O que se enteren muy pocos y por lo tanto ese trabajo se haga mal.

En cambio cuanto más fuerte es esa señal, más fibras musculares (más bomberos) sacamos a trabajar en un momento dado.
No es sólo el número de fibras sino también lo fuerte que somos capaces de contraerlas.
A más fuerza neuronal, más bombillas en la estación de bomberos y con más fuerza son capaces de brillar.
La mayoría se centra en sólo potenciar su fuerza neuronal pero olvidan los otros 3 pilares de la fuerza, especialmente el último que se trata de…
La resistencia neural, que se refiere a la cantidad de tiempo que podemos seguir enviando las señales a los músculos para obligarlos a seguir trabajando constantemente.
Es la famosa fuerza-resistencia que he estado entrenando en los últimos meses gracias a la epifanía que tuve de ver a los atletas que entrenan con circuitos de calistenia y ver esos cuerpos de… atletas, de gimnastas (#573).
Cuando te pones a hacer una flexión isométrica, estática, no son los músculos que te dicen que no pueden más, sino el cerebro.
Porque gran parte de la resistencia real que tenemos, es la resistencia mental. No psicológicamente hablando sino la resistencia neuronal.

Es decir: el tiempo que nuestro cerebro puede concentrarse en enviar una señal fuerte a los músculos para que sigan contrayéndose.
Seguro que como yo, habréis sido testigos del poder de la resistencia neuronal montones de veces, y ya no sólo con los isométricos.
Sino cuando una canción, razón o situación te hace sacarte repeticiones extras -escondidas, que no sabías que podías sacarte de más en un ejercicio concreto porque la chica que te quieres ligar en el gimnasio te está mirando.
O si te pones a hacer repeticiones sin contarlas: que crees que tienes X número de dominadas o flexiones, prueba de hacerlas sin contarlas.
Que las conte alguien por ti. O te grabas.
Muchas veces resulta que te terminas sacando más de las que tú mismo te decías que tenías en la recámara.
Esto nos sucede porque como estamos acostumbrados a hacer un rango determinado de repeticiones, como los famosos 8-12 o 6-12 del culturismo, entonces nuestra mente no desarrolla resistencia neuronal.
Cuando pasamos de este rango, conscientemente empieza a apagar la señal neuronal.
En cambio sin contar, las repeticiones del cerebro no tiene punto de referencia.
Y lógicamente también es esencial para desarrollar músculo porque un entrenamiento eficaz suele requerir que llevemos los músculos a cierto nivel de fatiga, lo que significa que con mala resistencia neuronal nos estamos autolimitaremos.
Esta resistencia junto con los otros 3 pilares hacen que seamos mucho más fuertes, pero la mayoría (incluso los atletas profesionales) sólo se centran en 1 o 2. ¿Qué seríamos capaces de hacer si los entrenáramos todos? Que recordemos que son…
Conexión, sinergía, fuerza y resistencia.
De hecho de todos estos 4 componentes que nos hacen fuerte la mayoría se centran en la fuerza o la resistencia, pero los otros dos quedan olvidados a pesar de ser también importantísimos.
De hecho sólo por el hecho de combinar más de uno ya es una hazaña increíble.
Los gimnastas y atletas profesionales son capaces de hacer tanto volumen o capacidad de trabajo porque tienen esa resistencia neuronal bien desarrollada y encima les sumamos la fuerza, quedan con unos cuerpos increíbles.

Imagen: atletas de calistenia de fuerza-resistencia.
Sólo hace falta mirar a los atletas de fuerza-resistencia de calistenia, o de Crossfit.
Esta motivación es lo que me hizo empezar a cambiar mi plan de entrenamiento, y si me lo permitís por un momento…
Si me pongo a mi mismo como ejemplo, cuando empecé a hacer el método de entrenamiento EMOM sólo podía sacarme 11 sentadillas “sissy”.
Esa era mi máximo. Me sacaba 11 y ya no podía más.
Por esto empecé haciendo 4 repeticiones cada minuto durante 20 series con el método EMOM, lo que significa que empecé haciendo 80 repeticiones en 20 minutos la primera sesión que hice.
He estado siguiendo este entreno durante meses y es verdad que a pesar de hacerlo con todos los músculos, las piernas han sido los músculos que más han respondido a hacerlo.
Supongo que por la naturaleza de su función, que es la misma como yo cuando salía a ligar…
Picar piedra.
Y es que al cabo de 30 sesiones de entrenamiento, ¿cuanto tiempo tardaba en hacer las 80 sentadillas “sissy” con los que había empezado a x4 por minuto?
Ni nada ni nada menos que 4 minutos.
Una mejora notable.
Y tengo que decir que también lo noté en la estética de mis piernas.
Compartí un vídeo de mis piernas en la comunidad con algo que ya habíamos especulado que se podía hacer: dejando de entrenar sentadillas.
Nunca antes había estado tan contento con mis piernas hasta que me pasé a los ejercicios de piernas de calistenia y empecé a trabajar la resistencia neuronal.
Porque un entreno que sea efectivo y eficaz, especialmente en las piernas, requiere de poder manejar un alto nivel de fatiga neuronal.
Algo que sólo es posible con un buen nivel de resistencia neuronal porque así lo hemos entrenado.
Ahora bien, ¿cómo entrenamos los cuatro componentes que hacen que seamos fuertes? Porque no es todo resistencia neuronal…
En esta crónica, Pau entra de lleno en una de las tangentes más espirituales que ha abierto hasta ahora. Después de años cuestionando narrativas sobre finanzas, salud, alimentación o política, siente que muchas de esas líneas de investigación están empezando a converger en un mismo punto: la religión, la Biblia y la idea de que existe una guerra que no es únicamente física, sino también espiritual.
El episodio mezcla simbología, sociedades secretas, mitología, inteligencia artificial, libre albedrío, evolución, el Libro de Enoc y distintas interpretaciones bíblicas. Pau no intenta presentar una investigación académica cerrada, sino documentar el camino mental que está siguiendo y las conexiones que él considera significativas, incluso cuando reconoce que algunas pueden parecer demasiado estiradas para quien las escucha desde fuera.
La tesis que acaba ocupando el centro de la crónica es bastante clara: si conseguimos convencernos de que solo existe aquello que podemos tocar y medir físicamente, quizá terminemos desarrollando únicamente una parte de nuestro potencial y dejando fuera todo lo relacionado con alma, espíritu, conciencia y trascendencia.
Esta crónica marca un cambio bastante grande respecto a otras etapas de Pau Ninja. Durante años, su curiosidad se dirigía principalmente hacia aquello que podía optimizar: dinero, cuerpo, nutrición, negocios, productividad o tecnología.
Ahora está añadiendo una capa que antes prácticamente no existía: preguntarse qué ocurre si la realidad no termina donde termina lo físico.
Pau empezó cuestionando las finanzas.
Después cuestionó la nutrición.
La salud.
La política.
La historia.
La tecnología.
Y siente que todos esos caminos le están llevando al mismo sitio.
A una pregunta mucho más básica:
¿y si el ser humano es algo más que un cuerpo?
Para Pau, esa es la pieza que empieza a ordenar el resto.
Porque si solo existe el mundo físico, basta con cuidar el cuerpo, ganar dinero y sobrevivir.
Pero si también existen alma y espíritu, entonces el desarrollo personal cambia completamente de escala.
Ya no se trata únicamente de optimizar la vida.
Se trata de entender qué somos, quién nos creó y qué parte de nosotros no se puede tocar con las manos.
No estoy de acuerdo en que para romper un ayuno, haya que hacerlo introduciendo alimentos que sean pequeños trozos de fruta, caldo o raciones muy ligeras después de haber estado varios días sin comer.
Hace años que practico ayuno intermitente pero no fue hasta hace 1-2 años que que empecé hacerlos más prolongados, de varios días. La dieta de la serpiente.
Siempre había escuchados esas historias de prisioneros rescatados de campos de concentración, entrando en shock o incluso muriendo cuando los que los salvaban les daban comida.
Es de estas historias que sale el mito de que hay que romper un ayuno con poquita comida.
Y ojo. No digo que estas historias sean falsas, o que al menos no tengan parte de verdad, pero donde fallamos, es a hacer la vista de pájaro para entender el contexto.
Me explico.
Estos rescatadores, no les llevaban órganos o bistec. Sino que todo era puro carbohidrato. De hecho, almidones.
Les daban cereales y la comida que tuviera a manos durante la guerra, que ya os podéis imaginar que era comida de supervivencia.
Es decir, carbohidratos.
Comida no significa alimento.
En estudios sobre el refeeding syndrome, se ve claramente que este era el problema.
El problema era la sobrealimentación con carbohidratos al romper el ayuno, no la ingesta de calorías como tal.
Además que si tenéis experiencia al salir de un ayuno de varios días, paradójicamente tienes siempre mucho menos hambre de lo que pensabas. Porque se te ha cerrado el estómago, pero tiene sentido que después de días sin comida, el cuerpo esté capacitado para absorber lo que le des, con mucho más potencial que antes.
Si le das algo que no debería, multiplica los efectos aún más. Así que imaginaros darle carbohidratos tipo almidones después de semanas sin comer, como era el caso de los prisioneros.
Al romper mis ayunos yo ya había tenido la experiencia de comer un kilo de filete después de ayunar varios días y que esta comida que algunos etiquetarán de demasiado o aberración, me sentara bien.
Eso si, en crudo.
Aunque no tenía hambre pero quería empujar un poco el sistema para ver cómo me sentaba.
Si yo pude digerirlo bien, cualquiera puede. O al menos, tiene el biopotencial de poder.
Cuando observamos cómo cazaban o comían ciertos grupos indígenas, especialmente cómo comen ciertos animales carnívoros, hay épocas de abundancia y épocas de escasez.
Es normal entonces que como humanos desarrollamos la capacidad de consumir grandes cantidades de alimentos animales y digerirlos con bastante rapidez, de modo que cuando tuvieran acceso a ellos, pudieran consumir más y almacenar grasa corporal.
¿Os imagináis que en un contexto ancestral cazáis un animal después de días sin comer y le dices a tu tribu “no, no chicos, bocaditos pequeños”.
En absoluto. Se lo zamparían en crudo.
El problema es la cocción. Esto es lo que da diarreas y problemas después de romper un ayuno.
En cuanto a romper el ayuno con órganos, depende de la densidad nutricional de mi dieta previamente a hacer el ayuno.
Como consumo alimentos animales ricos en nutrientes a diario normalmente, no voy a comer una cantidad excesiva de hígado crudo.
Para alguien con deficiencia de nutrientes o que lleva un tiempo siguiendo una dieta estándar, sí, quizá prefieras que la comida para romper el ayuno se componga principalmente de vísceras o grasa en lugar de más carne muscular.
Algo importante a tener en cuenta es que la temperatura de cocción de esta carne debe ser o cruda, o al menos poco cocinada tipo cruda por dentro.
Es decir que cuando rompo el ayuno intento no cocinar la carne o lo mínimo posible.
¿Hasta qué punto? Pues sería a ese punto que a la mayoría de gente te haría una broma de que el animal se escapará o te saltará del plato.
Es decir, muy poco hecho.
¿Afecta esto a la digestión? Sin duda, porque los alimentos crudos son más fáciles de digerir que los cocinados, pero no veo ninguna razón por la que alguien no pueda romper un ayuno con un poco de carne algo cocida en lugar de cruda, siempre y cuando no esté completamente calcinada.
Yo lo que hago es añadirle un poco de sal y, bueno, consumo todo lo que quiero en este momento.
Es decir si ahora rompiera un ayuno, me prepararía 1kg de carne, pero no necesariamente significa que me lo tenga que comer todo de una sentada en ese momento.
Puedo dejarme lo que quiera para mañana o más tarde.
Dependiendo de la hora que rompa el ayuno.
Siendo más conservador, y con un alto contenido en vitaminas, diría que romper el ayuno con pescado crudo o ligeramente cocinado es definitivamente la opción más rica en vitaminas y más beneficiosa para el sistema digestivo.
La mayoría de la gente no está acostumbrada a comer vísceras crudas o ligeramente cocinadas.
Incluso mi hígado de cordero está literalmente crudo cuando rompo el ayuno, pero muchas veces lo carbonizo un poco por fuera para eliminar bacterias, pero dependerá de la fuente donde lo obtengas, claro.
Pero algo que consumo mucho son huevas de salmón.
Realmente la razón para romper un ayuno de varios días con productos exclusivamente animales para quien sea nuevo por aquí, es porque son los que tienen el mayor contenido vitamínico en la forma más biodisponible.
Por esto siempre intento incorporar hígado, que tiene muchísima vitamina A, algo de vitamina C y y también contiene vitamina K2.
En cambio la carne del músculo se utiliza principalmente para obtener calorías.
La grasa más de lo mismo si es de calidad. Si son de animales alimentados con pasto y de alta calidad, no contiene ácidos grasos omega-6. O más bien dicho, en malos ratio.
Lo único que realmente nos falta es que necesitamos una gran cantidad de omega-3 y posiblemente algo de vitamina E, dependiendo de la calidad de la grasa.
Pero las huevas de salmón, es literalmente una fuente nutricionalmente completa.
Lo mismo ocurre con la caballa, especialmente si se comen todas las vísceras.
Aunque siempre habrá a los que tengan alguna historia con el pescado y no lo quieran comer, en cuyo caso…
El aceite de hígado de bacalao es un excelente sustituto del hígado.
Puedes consumir pescado, y el aceite de pescado también es algo que consideraría consumir si no tienes una ingesta alta de ácidos grasos omega-3.
Y siempre que puedo tomar el sol, lo que está super relacionado con absorber todo estos alimentos en un ayuno.
Básicamente porque funciona en conjunto con todas las vitaminas de estos alimentos.
La vitamina A requiere vitamina D3 para metabolizarse, y la vitamina D3 requiere vitamina A y vitamina K2, que solo está en los animales.
Por lo tanto, todas estas vitaminas trabajan juntas y en diversas funciones metabólicas.
Está claro que es es muy importante obtenerlas todas en conjunto. De lo contrario, si consumes mucha vitamina A, tu cuerpo no la está aprovechando al máximo y puede llevar a la toxicidad.
No porque tengas mucha vitamina A necesariamente, sino porque tienes su vitamina antagonista.
Suele ser más fácil obtener vitamina A porque basta con comer hígado, mientras que vitaminas como la vitamina K, y más concretamente la K2 en forma de MK-4, y la vitamina D3 no suelen obtenerse tan fácilmente a través de los alimentos, ya que se necesita vitamina D3, y la vitamina K, vitamina K2, solo se encuentra en alimentos animales de alta calidad y en hígado.
Y si no consumes ninguna de estas dos, debes buscar una fuente alternativa de vitamina K2 en cuyo caso tendríamos que tirar de fermentados tipo quesos. De esto ya hablaremos en un par de boletines.