“Nunca te impongas un ritmo que no puedas mantener.”
¿Qué quiero decir con esto?
Todas las referencias mencionadas en el episodio las tienes a continuación.
Seguro que os ha pasado que empezamos la semana con una motivación inquebrantable.
La empezamos con buenos entrenamientos, buenos hábitos de trabajo, buen foco, buena nutrición…
Pero te levantas un jueves y sin comerlo ni beberlo toda esa buena trayectoria se va a la mi3rda…. sin ninguna razón.
Simplemente porque tiene uno de esos días en los que te levantas con el ánimo contrario a como empezaste la semana.
Algo que nos lleva a una espiral negativa porque te desmotivas al sentirte así y sientes una falta de propósito increíble.
Te das cuenta que no quieres escuchar estos pensamientos tan negativos dentro de tu cabeza así que lo que haces es abrir instagram, tiktok o mirar montones de video de youtube de cualquier temática.
Cuando vuelves a escuchar esos pensamientos, entonces te sientes aún peor porque llevas semanas, meses o años mirando videos motivacionales en youtube sobre la cultura del hustle.
La cultura del más, más y más que hemos adoptado de los americanos en los círculos del desarrollo personal.
Que si lo quieres petar en la vida debes levantarte a las 4 y media de la mañana, entrenar, trabajar en tu propósito y si quieres descansar debes sacarte unas flexiones para llegar a las mil diarias.
Los gurús de la productividad te dicen que sólo así harás suficiente dinero porque a estas alturas ya deberías ser multimillonario, y que si no lo eres es porque no sabes hacer encajar “más” en tu agenda.
¿Te sientes abrumado, estresado y con ansiedad?
No pasa nada.
Simplemente intenta añadir un poco más de trabajo y actividades productivas a tu día a día.▼
Lo que todos sabemos aquí es que los resultados auténticos (los que toman tiempo en llegar), sólo pueden venir a nuestras vidas por compromisos diarios en nuestros hábitos.
Como dijo Emerson… Los años enseñan más de lo que los días nunca llegan a saber.
En realidad no necesitamos más tiempo, necesitamos más foco.
No necesitamos más intensidad, necesitamos más compromiso.
No necesitamos motivación, necesitamos pura voluntad.
Pero creo que de todas estas afirmaciones la más importantes es la segunda…

La de la intensidad.
Porque donde fallamos es aumentar el máximo el fuego del fogón sin ser conscientes que la llama de ese fuego no se puede mantener así de forma indeterminada.
Lo que necesitamos no son objetivos que nos motiven un porrón ahora mismo, sino crear un compromisos gestionables.

Esto significa no intentar construir Roma en una semana.
¿La única forma de hacerlo? Pues tragarnos nuestro orgullo para bajar la barrera/el nivel de entrada para los hábitos.
Quizás en vez del entreno de 1 hora diario, puede tener sentido empezar con 30 minutos o 20 o los que sea.
En el fondo es el motivo por el que personalmente empecé a entrenar diariamente, fue porque me permitía entrenar menos pero convertirlo en un hábito que formara parte de mi identidad.
Y si 20 minutos sigue siendo difícil de implementar… pues tan fácil como poner una barra de dominadas en la puerta de casa y hacer unas cuantas dominadas cada vez que pases por abajo.
O en vez de trabajar 4 horas diarias en tu proyecto de máxima pasión y propósito, pues le dedicas 1 hora.
Porque no se trata de hacer mucho, sino de seguir haciendo a años vista.
¿Qué es lo que llevo repitiendo una y otra vez?
Si no te ves haciéndolo décadas vista, entonces no empieces.

Lo que ganamos con los compromisos gestionables/manejables en vez de objetivos es que no dependemos de nuestro estado emocional para hacer lo que nos importa hacer diariamente, porque de lo contrario, si dependemos de estar activados/motivados para hacer algo, es que estamos dejándonos guiar por la intensidad exclusivamente, en vez de canalizar todo lo que tenemos en dosis manejables.
Así que la pregunta que debemos hacernos cada uno de nosotros es: ¿cómo convierto mis compromisos en manejables?
¿Qué tamaño necesito que tengan estos compromisos para que pueda hacerlos cada día?
“Cada día” también incluye los días que estoy desmotivado.
Si te imaginas uno de los nuevos propósitos de año nuevo (que en realidad no es nuevo porque ya te lo pusiste el año pasado porque significa que es algo que te importa), vamos a hacerlo distinto y te pregunto:
¿Cómo conviertes este propósito en algo gestionable que te permitiría hacerlo incluso en los días de bajón, desmotivado y hasta enfermo si me apuras?
Estamos hablando de algo que podamos hacer a diario sin importar lo pequeño que sea.
Si vas a estudiar un idioma, quizás estudiar 1 hora no es realista, pero aprender 1 o 2 palabras al día con metodologías como estudiar con Anki es más que factible porque te reportará menos de 10 minutos.
Quiero ilustrarlo de esta forma…
Juega tus cartas en una partida que durará décadas.
Si supieras que la carrera que estás empezando no es un sprint sino una maratón, estoy seguro que no empezarías corriendo al máximo de tus fuerzas, ¿verdad?
Por esto no se trata de la intensidad sino del compromiso a terminar la carrera.
Porque el plan consistente pero imperfecto que sigues, es mucho mejor que el plan perfecto sin fisuras que abandonas.
No tiene sentido establecer unas pulsaciones/velocidad/ritmo que no podemos seguir.▲