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  • En el libro Outliers (fuera de serie, en español) de Malcolm Gladwell, se popularizó la idea de que necesitas 10.000 horas para convertirte en el amo y señor de lo que quieras.

    En el libro de Peak en el que se indaga si el talento es innato o adquirido (#600), lo desmiente.

    Y es que esta teoría está basada en observaciones subjetivas, no objetivas.

    Porque no es verdad que necesitas 10.000 horas para convertirte en un maestro de algo.

    No hay nada mágico en la cifra de 10.000 horas, la misma que se usa con los pasos de caminar para adelgazar o estar sano, por cierto.

    Es una cifra que no deja de ser la que el autor decidió elegir porque era la media de las horas que los mejores violinistas habían practicado cuando tenían 20 años.

    Decidió no elegir las 7.400 horas de media que llevaban a sus espaldas cuando tenían 18, no. Decidió 10.000 horas a los 20 años.

    Supongo que porque el número que más bonito que decir «7.400».

    Si miramos datos objetivos vemos como los pianistas profesionales internacionales acostumbran a ganar competiciones cuando tienen 30 años de media y han necesitado 20-25 mil horas de práctica.

    O sea que en este contexto las 10.000 horas sería sólo la mitad para ellos.

    Vamos, que los números cambian de campo a campo.

    Estos números y horas de práctica en el fondo no representan horas de práctica deliberada específicamente.

    Los Beatles no practicaron tanto como Gladwell dijo en su libro que habían practicado.

    De hecho sólo llegaron a un 10% de estas 10.000 horas. Poco más de 1.000 horas.

    Además de que actuar o tocar no es lo mismo que practicar.

    Y esto sin contar que lo Beatles eran famosos por las canciones que escribían, no por tocar canciones de otra peña.

    Eso sí, lo que el autor de Outlier sí tocó bien, ahora que hablamos de tocar, fueron esos años de trabajo duro por los que tienen que pasar los expertos para volverse… bueno. Expertos.

    ¿La razón verdadera por la que toma tantas horas volverte un experto?

    La respuesta es más fácil y de sentido común de lo que os pensáis…

    Pues porque estás compitiendo contra los demás expertos, y ellos sí que están dispuestos a dedicar miles de horas.

    Me refiero a que la valoración que hacemos de un rendimiento, si somos expertos o no, lo pone la propia sociedad humana.

    Si sólo supieses tocar el violín, sólo con hacer una escala musical ya serías el experto.

    O sea que no existe un punto en el que el rendimiento alcance su máximo y la práctica adicional no conduzca a una mejora adicional.

    Las técnicas de entrenamiento se mejoran constantemente y se alcanzan nuevos niveles de logro gracias a la propia naturaleza del gen de competición que tenemos.

    Debe ser algo de apareamiento que la naturaleza ha ideado…

    Lo que quiero remarcar es que no vale con practicar, sino que hay dos tipos de práctica.

    Práctica con propósito VS práctica deliberada

    • Práctica con propósito: la persona se esfuerza por mejorar.
    • Práctica deliberada: tanto con propósito, pero también informada.

    ¿Qué se necesita para una práctica con propósito?

    En la práctica con propósito, estás centrado… pero en la deliberada hay un estado de flow en si mismo (#483, #486).

    Ir más allá de estar centrados y de apretar más de la zona de confort.

    Un campo altamente desarrollado

    Tocar música pop, bailar folclórico y hacer crucigramas no son enfoques de entrenamiento estándar.

    Pero en cambio la música clásica, el ballet y las matemáticas tienen métodos de práctica o entrenamiento muy bien desarrollados que convertirán a cualquiera en un experto si ese cualquiera simplemente decide sigue el camino.

    Lo que tienen en común estos campos es lo que los hacen interesantes para analizar, y es que tienen:

    • Formas objetivas de medir lo bien o mal que lo hemos hecho.
    • Están en un campo lo suficientemente competitivo como para incentivar la práctica y la mejora.
    • Son campos bien establecidos, con décadas o siglos de historia.
    • Hay un subconjunto de artistas que son profesores y entrenadores que han desarrollado sistemas para entrenar.

    Claro, ellos mismos tuvieron que pasar por el aro y con cada generación se fue refinando el sistema de esta práctica deliberada.

    Si ponemos como ejemplo el piano o el violín vemos como se requieren unos 20 años de práctica constante para tener la oportunidad de llegar a ser de los mejores del mundo.

    Porque ya es de estos ámbitos refinados donde el nivel es altísimo. La propia sociedad ha decidido que este es el nivel experto, por una cuestión de lo difícil que es ser mucho mejor que la media. Porque la media lleva aumentando desde hace siglos.

    Precisamente en el propio libro de Peak el propio Ericsson reclutó a 20 violinistas para poner todo esto a prueba.

    De hecho a propósito pilló: los buenos, los mejores, y los «jefazos amos y señores», para ver qué los diferenciaba.

    Vio que de media todos habían empezado sobre los 8 años de edad. Que generalmente tomaron clases una vez a la semana durante una hora, pero que…

    Lo que les diferenciaba fueron las horas de práctica que se tomaban en soledad. En su tiempo libre.

    Y uno de los factores que confieso que me sorprendió de primeras de ver, pero no de segundas fue que…

    Ninguno de los profesionales dijo que amaba practicar en casa.

    Alegaban que se les hacía difícil practicar en el sentido de que era todo un reto.

    No hubo violinistas a quienes les encantara ensayar o necesitar menos motivación.

    Entonces la única diferencia entre los 3 grupos fueron las horas de práctica en solitario.

    • De media aquellos violinistas que se consideraron buenos, habían practicado 3.420 horas cuando tenían 18 años.
    • Los considerados mejores 7.410 horas, una diferencia principalmente producida en los años de adolescencia y preadolescencia.

    Y cuando Ericsson estudió los bailarines encontró el mismo patrón.

    El único factor significativo en la habilidad de los bailarines fueron las horas de práctica.

    Los mejores bailarines llevaban a sus espaldas una media de más de 10.000 horas a la edad de 20 años.

    Los principios de la práctica deliberada

    Esta práctica deliberada es diferente de otras prácticas intencionadas.

    Pensemos en campos bien desarrollado, música, danza, ajedrez, ciertos deportes como la gimnasia, el buceo, el patinaje artístico.

    Que por cierto, en estas profesiones no hay una competencia interna directa y muchos de los trabajos laborales actuales no entran en esta categoría.

    Por ejemplo, profesor, ingeniero, consultor, jardinero, etc…

    Básicamente porque no existen criterios objetivos para pasar un techo de petarlo.

    Llegas a un punto y de allí ya no puedes pasar.

    Por esto la práctica deliberada que es distinta a la práctica con propósito porque en la deliberada también es informada. Es decir:

    • Se trata de desarrollar habilidades que otros ya han descubierto. Teniendo establecidas ya técnicas, sistemas de entrenamiento.
    • Sucede fuera de la zona de confort, en la incomodidad mental y física. Ahí es cuando ocurre la homeostasis. O sea que requiere de un esfuerzo máximo que en la mayoría de casos no es agradable.
    • Además implica establecer objetivos de cierta manera para mejorar algo específico. No para que haya una mejora generalista.
    • También requiere de que haya atención plena. O plenamente consciente como a mí me gusta decir.
    • Implica que haya retroalimentación y modificación del comportamiento. O sea a nuestra manera de responder a esa retroalimentación. A adaptarnos. Por eso es trabajo del profesor, maestro, coach o mentor de mirar de cerca el progreso del «pupilo». Así puede señalar los problemas o ofrecer mejorar según los sistemas que se han demostrado que funcionan.
    • Además en estos principios de práctica deliberada también se depende de las representaciones mentales que ayudan a controlar cómo se está haciendo lo que se está haciendo.
    • Se desarrollan, o modifican, habilidades que ya se tenían pero esta vez yendo a centrarnos en algo más específico dentro de esa habilidad.

    Por esto en ciertos círculos se habla de aprender las habilidades más fundamentales desde el principio para no tener que volver a atrás a aprenderlas si no las has aprendido o has aprendido mal.

    Como cuando te sacas el carnet de coche y el instructor te hace tanto énfasis en no pillar ningún tic raro al conducir.

    Para así dejar las bases bien sólidas para más adelante.

    Las mentiras de disfrutar una práctica

    Dentro del libro se habla de como es mentira que:

    • Nuestras habilidades son fijas. Totalmente mentira como hemos visto.
    • Si hacemos algo suficiente tiempo nos volveremos mejor. También es mentira porque se ha demostrado como la repetición no consciente sólo lleva a un declive de la habilidad.
    • Sólo se necesita esfuerzo para mejorar… No. Se requiere de técnicas específicas diseñadas para mejorar en la habilidad.
    • Si no estás mejorando, es porque te falta talento natural. Mentira. Es porque no estás practicando diferente. No lo estás haciendo de la forma cómo lo tendrías que hacer.

    Y una de las mentiras más grandes debe ser el disfrute constante…

    Recordemos que el estado de flow, para entrar en él se necesita una parte de reto e incomodidad.

    El disfrutar o no hacerlo es otra de las partes de la práctica deliberada, porque sé que muchos de vosotros pensaréis que os diré que hay que disfrutar.

    Al final es lo que nos han vendido muchos círculos de desarrollo personal, ¿no?

    En realidad la práctica deliberada implica ser muy consciente de lo que estamos haciendo en este momento.

    Lo vemos en los cantantes novatos, que salen de clases de canto sintiéndose felices… Pero en cambio no sucede lo mismo con los profesionales, porque se están centrando un montón en cada maldito detalle.

    Les quema la cabeza.

    Lo mismo con los corredores amateur, que se tienen que buscar trucos para distraer la mente mientras corren, en cambio los profesionales están en sintonía con su cuerpo.

    Cualquier actividad en los límites de nuestra habilidad requerirá de nuestra máxima concentración y esfuerzo.

    Por esto supongo que el bueno de Ericsson encontró como los estudiantes de violín, también tocaban entre sesiones de ensayo porque estaban ya tan enfocados, tan en flow, que les era más natural seguir ensayando entre ensayos que no dejarlo.

    Supongo que por esto lo llamamos flow al fin y al cabo.

    Un profesor para potenciar(te)

    Fijaros como el foco tradicional de aprendizaje es con simplemente darnos información.

    En cambio la práctica deliberada está centrada sólo en mejorar el desempeño, no la información.

    La habilidad es mejor que la pura información. Porque de hecho en la práctica deliberada ya hay la información.

    Incluso aunque mires porrones de vídeos para aprender una habilidad, podemos perder los detalles o coger ticks.

    Por esto el hecho de tener un profesor lo cambia todo, claro que no todo el mundo tiene esta oportunidad.

    Yo mismo me enseñé inglés a mi mismo utilizando la técnica shadowing para actuar lo que decían en inglés en mis series favoritas y para después memorizar las palabras que no entendía creando flashcards.

    Incluso antes de la era de internet, Ben Franklin se autoenseñó a escribir imitando artículos de The Spectator.1

    • Escribió descripciones cortas de cada frase en el artículo, entonces esperaba algunos días e intentaba reproducir las originales en sus notas.
    • También transformaba artículos de periódicos en poesía y después las volvía a traducir a artículos desde poesía al cabo de unos días.
    • También trabajó en la estructura de los artículos retándose a si mismo a reorganizar los apuntes que había tomado sobre esos artículos.

    Oportunidades para fabricar nuestras propias oportunidades hay de sobras.

    No necesitamos que el profesor o el mentor sea una persona física como tal. Muchas personas han aprendido todo lo que han querido saber siempre utilizando internet o libros o cursos.

    El proceso sería estar enfocado > tener algún tipo de retroalimentación > arreglar el resultado de esa retroalimentación.

    No es casualidad que los artistas aprendan copiando, imitando.

    Porque sólo podemos crear nuestras formas de representación mental cuando intentamos reproducir lo que pueden hacer los expertos.

    Entonces fallamos e intentamos entender porque hemos fallado.

    Lo volvemos a intentar.

    Volvemos a fallar… Y así una y otra vez.

    Vamos que las representaciones mentales que tienen éxito están totalmente ligadas a las acciones.

    La meseta

    Y cuando llegamos a esa meseta, a ese techo del que sentimos que no podemos salir, lo que necesitamos hacer es retarnos de forma distinta.

    Variar de rutinas o patrones con distintos tipos de ejercicios.

    Pero esta variación tendría que venir de entrada, antes de llegar a la meseta en primera instancia para, de este modo, no llegar nunca al techo.

    Por ejemplo jugar contra un oponente distinto continuamente, hacerlo en menos tiempo, intentar entender que es lo que te retiene el nivel que no te deja avanzar…

    Con esto entonces practicar técnicas que estén centradas a mejorar nuestras debilidades, porque son lo que siempre nos tiran.

    Supongo que por esto la práctica solitaria es la que ayuda a la gente a mejorar, aunque a nadie le gusta.

    ¿Qué motiva a la gente a practicar de forma deliberada durante tanto tiempo y encima hacerlo en soledad? Pues antes que nada…

    Hay muy poca evidencia científica que indica que existe la fuerza de voluntad en general.

    Me refiero a que la fuerza de voluntad es un atributo muy centrado an situaciones específicas.

    La gente acostumbra a encontrar mucho más fácil empujarse a si misma en algunos áreas antes que otras.

    Pero tanto el talento como la fuerza de voluntad se asignan a las personas «después de hacer», pero no hay evidencia científica de que exista.

    La motivación por su lado es distinta que la fuerza de voluntad.

    Para mantener esta motivación, o bien reforzamos las razones que tenemos para continuar, o la otra estrategia es debilitar las razones para dejarlo.

    Lógicamente la mejor manera es aplicar ambas.

    Pero cualquier persona que quiera mejorar una habilidad, debería dedicarse una hora o más cada día a practicar eso a lo que pueda dedicarse con máxima concentración.

    Si adquirimos el hábito de fijarnos el tiempo de práctica, entonces reducimos las razones para dejarlo.

    Debe ser por esto que los profesionales se programan con mucha antelación pero a la vez practican en sesiones cortas que no acostumbran a sobrepasar la hora.

    Es por esto que una vez hemos practicado y vemos resultados, la propia habilidad en si se vuelve motivante.

    Esto es porque nuestra sensación de identidad cambia y la práctica se vuelve más una inversión que un gasto.

    ¿Cómo no perder motivación?

    Pues dividir la habilidad en distintos niveles, como si fuera un videojuego.

    Incluso esas habilidades que parecen o son arbitrarias tienen que ser divididas en niveles.

    Aplicando los principios de la práctica deliberada

    La mayoría de nosotros ahora mismo estamos en campos donde se permite la práctica deliberada, ¿no?

    Algo de entrenamiento, el trading, el aprendizaje de algo…

    Si estamos en un campo que lo permite, lo único que necesitamos es usar el tiempo, pero en Peak también se hace hincapié en como ser aún más eficientes que simplemente usar el tiempo:

    • Identificar quienes son los mejores
    • Descubrir qué los hace tan buenos
    • Pensar en técnicas de entrenamiento que también te ayuden a hacerlo

    Entonces en esta identificación de quienes son los mejores se nos habla de utilizar una medida objetivo.

    Claro que puede ser muy difícil encontrar esta media si tus referentes son médicos, pilotos, empresarios, pero hay otros sectores donde es mucho más fácil: cuanto ha ganado un trader, cuánto ha publicado un escritor, podcaster o editor…

    Es importante buscar esas puntuaciones, valoraciones, notas, porque son más objetivas que los juicios subjetivos, donde entran a jugar montones de sesgos.

    Supongo que con esto es cómo nos venden tantísimos cursos de personas con dudable reputación. Sólo porque los hemos visto anunciados en Instagram.

    • ¿Por qué os pensáis que en 2008 el Journal of Wine Economics publicaba ese artículo donde se veía que los etiquetados de expertos del vino ni siquiera estaban de acuerdos entre ellos? Porque se basa en pura sujeción antes que objetividad.
    • También se veía en House of Cards, de Robyn Dawes. Viendo como los psiquiatras/psicólogos profesionales no son mejores dando terapia que los ciudadanos de a pie a quienes se les dio una formación mínima.
    • O los «expertos» financieros con acreditaciones y títulos molones. Se ha visto como un mono eligiendo acciones de forma aleatoria puede obtener más rentabilidad en su cartera de inversión que aquellos que cobran una burrada como asesores financieros.2

    Por eso hay que prestar tanta atención a los medidores objetivos de los considerados «expertos».

    No subjetivos.

    Una medida objetiva de un asesor financiero sería demostrar cuanta rentabilidad has ganado.

    Si no has pasado del 100% este año, entonces no me interesa.

    Ahora bien, ¿cuál es la dificultad?

    Pensad que la calidad de las representaciones mentales distingue a las mejores, pero son invisibles.

    Es decir que no directamente observables.

    Por esto la parte de hablar con artistas o expertos, de nuevo, objetivos, de verdad, es indispensable para ver cómo abordan lo que ellos hacen.

    Su arte.

    Te pongo un ejemplo para que lo entiendas bien.

    En los años 1920 y 1930, el corredor finlandés Paavo Nurmi estableció 22 récords mundiales.

    Si tú hubieses sido su competencia directa, ¿qué hubieses hecho?

    H0DER, pues preguntarte qué está haciendo diferente este Paavo.

    Vieron que lo que estaba haciendo no era tener un mejor talento, sino un mejor sistema.

    El señor Nurmi marchaba al ritmo con un cronómetro. También usaba el entrenamiento a intervalos para aumentar la velocidad. Seguía un régimen de un año para estar siempre entrenando… etc.

    Los otros corredores simplemente adoptaron estas técnicas, y todo el campo del running elevó el nivel.

    Las marcas subieron para todo el mundo al adoptar un mejor sistema.

    Episodios mencionados

    • #600: El mito de (no) tener talento innato
    • #483: Flow: el estado mental de (super) concentración
    • #486: Concéntrate (así): alcanza el estado de FLOW a placer

    Bibliografía

    1. “Ben Franklin Taught Himself to Write with a Few Clever Tricks | the Freelancer, by Contently.” 2014.
    2. KueppersStaff, Alfred. 2001. “Blindfolded Monkey Beats Humans with Stock Picks.” WSJ. The Wall Street Journal.
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