Ninjas de la vida, la teoría del establecimiento de metas sale en la década de los 80 por Locke & Latham.1
Basándose en la primicia que las metas conscientes que hacemos en nuestra vida, nos afectan a las acciones y a como vivimos. Que el comportamiento consciente de nuestro día a día está altamente determinado y regulado por las metas del individuo.
Hablando en plata, que los humanos decidimos qué es beneficioso para nuestro propio bienestar y establecer metas en consecuencia.
Tomando acciones que nos guiarán en esa dirección.
Pero, ¿por qué algunas personas tienen más éxito y terminan llegando a ellas y por qué otras no?
En los 70 los investigadores ya concluyeron que si varias personas tienen una habilidad y conocimiento similar, y aún así sólo algunos llegarán a sus metas, significa que tener objetivos, o más bien dicho, lograrlos, es puramente motivacional.2
Fue en los años 30 que Cecil Alec Mace hizo el primer estudio empírico sobre las metas como herramienta para una vida feliz. Concluyó que tenerlas era esencial, por esto estamos aquí.345
Pero cuando durante estas décadas se empezó a estudiar si había un tipo de metas que era más potente que las demás, vieron que sí había unas.
Con ciertas metas había más activación de la corteza, la dopamina y más de esa neuroplasticidad que el cerebro utiliza para reprogramarse y así hacerno enfocar a esas metas más potentes que las demás, que son…
Las emocionales.
Es decir que cuanto más emocional es una meta más cambios dramáticos en la estructura cerebral, para bien.
Estamos hablando de que personas con cerebros dañados veían cambios enormes en ponerse metas cuanto más emocionales eran esas metas.
No sientes lo mismo poniéndote como objetivo ganar 10.000€ al mes porque es una buena cifra, que tener un hijo y ponerte como objetivo ganar 10.000€ al mes para darle la mejor vida que le puedas dar e imaginarte esa vida con tu hijo.
Un ejemplo un poco así… pero nos entendemos.
Las metas que serán emocionales para algunos no lo serán para otros y viceversa, pero la ciencia de lo que nos hace más propensos a llegar a un objetivo, es igual para todo.
Recordatorio de que la mejor agenda de productividad del mercado está basada en la teoría del establecimiento de metas de Locke y la psicología positiva.
Los objetivos o metas son una forma de autorregulación que los humanos adoptamos para lograr objetivos específicos centrando la atención a lo que se quiere conseguir a largo plazo.
«Qué dices Pau…» ¿Una forma de autorregulación? ¿Qué demonios significa esto?
El comportamiento de los otros animales está controlado por mecanismos biológicos pero una de las cosas que hace a los humanos especiales es la flexibilidad.
Los humanos tenemos la capacidad de regular nuestra respuesta más allá de la biología. De los instintos.
Por eso decimos que las metas representan una forma de autorregulación común en nuestra vida diaria. Significa que nos podemos autorregular, ajustar, pivotar más allá de lo que al biología nos dice que hagamos.
Como cuando quieres entrar a una chica desconocida para conocerla (#252), o cuando dices una tontería en público y tu cuerpo, tus hormonas te hacen querer salir corriendo, pero… no lo haces.

Usas tu lógica para luchar contra tus instintos por un futuro que para conseguir necesitarás sacrificar una parte de ti en el presente. Abrazar la incomodidad o hasta el miedo al rechazo.
El ser humano en ti está luchando, hackeando tu cerebro para adiestrar a tu subconsciente en busca de algo que va mucho más allá de la situación inmediata de ese preciso instante.
Aunque la RAE, a nivel lingüístico defina que una meta, un objetivo, una finalidad, un propósito, todos sean sinónimos, no estoy de acuerdo.
Yo separaría un propósito/un fin VS metas y objetivos.
En inglés lo definen mucho mejor. Por ejemplo ellos hablan de: aim, goal, objective y target.
Todo haciendo referencia a metas pero de zoom out a zoom in. Es decir, de más grande a más pequeña.

Pero no vamos a engañar a nadie, porque en el fondo sabemos que usamos la palabra «meta», «objetivo» y todas las demás de forma intercambiable: de hecho durante hoy las voy a tratar como la única cosa.
Para mí está el propósito, que nos suena más transcedente y no las usamos tan a menudo porque sabemos que representa algo más grande, y las metas u objetivos.
Aunque del mismo modo sabemos que sin meta, no hay propósito.
Que necesitamos que esta meta tenga éxito.
Y la psicología tiene algo muy interesante que decir al respecto.
Porque mirad, establecer metas está directamente relacionado con el éxito. Esto es un hecho demostrado científicamente que incluso se ve en otros animales. Y es que los humanos no somos los únicos seres vivos que fijamos objetivos:
Lo que diferencia a los humanos del resto de animales es que no sólo podemos estar trabajando hacia distintas metas simultaneas sino que además nuestros objetivos puede llegar a ser muy largoplacistas.
A cuanto más largo plaza esté una meta, más alta es la recompensa, pero más trabajo y tiempo para llegar ahí, claro.
Por esto nos cuesta tanto llegar, porque requiere ser disciplinado (#322). A más largo plazo, más paciencia y disciplina necesitaremos.
Imagínate un piano.
Si tocamos la teclas en una frecuencia determinada nos sale una canción. Es decir, que nunca dirías que una tecla específica es la canción sino que la tecla no es la canción, pero es totalmente necesaria para que la canción suene como tiene que sonar.
Es exactamente lo mismo las metas en tu cerebro según la ciencia.
Cuando nos proponemos objetivos a los que apuntar, pequeños o grandes, siempre serán los mismos circuitos neuronales que se activarán.
Este mismo circuito lo usamos en todas nuestras metas. Grandes o pequeñas.
Sin importar si se trata de generar miles de euros con tu nueva empresa como de hacer papiroflexia en casa con el niño. Siempre serán las mismas partes del cerebro.
Podríamos resumir todo lo que sucede dentro de nuestro cerebro cuando queremos conseguir objetivos en dos únicos procesos:
Estos dos sistemas trabajan juntos para conseguir lo que te propongas.
Para hacerlo entra en juego el juglar de tus circuitos. El que manda mensajes en forma de poema para que les prestes atención. Un neurotramisor que ya conoces llamada… dopamina.
Necesitas dopamina para conseguir metas, porque este neurotransmisor no es sólo el demonio asociado a que mirar demasiado las redes sociales sea malo para la salud.
Queremos dopamina porque también es la mensajera para mandar mensajes entre neuronas.
A la vez también es una hormona.6 que los ninjas que escucháis este podcast hemos rebautizado como la hormona de la expectativa y la sorpresa.
¿Por qué? Pues porque tenemos la máxima sensación de motivación cuando suceden cosas positivas + inesperadas.

También cuando anticipamos que algo pasaría pero entonces la obtenemos en menos grado porque ese algo sucede y entonces al recibir la recompensa hay un poquito más de dopamina.
Es como si pides intereses a tu cerebro: «oye cerebro, esto pasará, así que dame dopamina ahora mismo y ya te pagaré con más dopamina cuando lo consigamos».
Iremos viendo el rol que tienen estas partes a medida que vayamos avanzando para hacer jugar la dopamina a nuestro favor para conseguir metas en la vida.
Lo que se determinó ya en los 90, es que hay 5 pilares que nos hacen más susceptibles a conseguir estas metas.
Empezando por el compromiso, o sea el grado en el que decidimos apegarnos a una meta como tu apegándote a la teta de tu novia. Incluso cuando hay obstáculos.
No hay que ser un lumbreras para concluir lo que Locke y Latham concluyeron: que a más compromiso, más probabilidades de conseguirlas, pero…
Se ve que si eres comprometido y encima la meta es cada vez más difícil, incluso te hace aún más propenso a conseguirla.
Porque se ve que un individuo muy comprometido, cuando ve que lo que hace no es suficiente, aumenta proporcionalmente su esfuerzo y cambia la estrategia.7
En cambio vieron que cuanto más fácil es una meta, menos compromiso y más probabilidades de rendirnos antes.
Por esto se dice eso de «apunta alto».
Además de que hay varios factores que influenciarán a nuestros niveles de compromiso, que según los estudios lo definen como «el deseo y la comprensión integral de lo que se requiere para lograr el objetivo».8
O sea, tener muy claro lo que tenemos que hacer.
Es lo que llamamos claridad, otro de los pilares: saber las acciones específicas que tenemos que hacer.
Cuando una meta es vaga, entonces el valor motivacional se limita.
Por esto en los 70 vieron como la claridad de los objetivos se relaciona positivamente con la motivación y satisifacción en el lugar de trabajo.9
Por esto se utilizan estrategias como la SMART:
Tenemos que ser capaces de medir: ser específicos, claros, precisos, inequívocos.
Por esto los estudios han visto como es de lo más beneficioso para el cerebro escribir a mano nuestras metas (#561).
El mismo acto de escribir algo mejora la memoria al tenerlo físicamente como recordatorio entre muchas otras habilidades cognitivas.10
Pero como hemos visto, no puede ser muy fácil: tiene que ser desafiante… pero alcanzable.
Esto seguro que os suena a la teoría para alcanzar el estado de flow (#483), y es que la teoría del flow está relacionada con el Establecimiento de metas + los libros de la psicología positiva.

En nuestras metas al igual que el estado de flow, buscamos desafíos que reten a nuestras habilidades pero sin pasarse.
A todos nos ha pasado que cuando nuestra destreza no hace match con el reto, nos frustramos.
Nos motivan los logros y la anticipación del logro. Por lo que hemos aprendido a nivel dopamínico, haciendo que entonces nos autoprogramemos para conseguirlo.11
Estudios de 2005 sugirieron que esas acciones para llegar a nuestra meta tiene que ser lo suficiente compleja.
O al menos las acciones que necesitamos realizar para lograrlo.
Por esto el calendario para alcanzar estos objetivos debería ser realista, y aún mejor si el resultado, la retroalimentación es más inmediata.
Eso dicen los estudios, que el establecimiento de objetivos es más eficaz en presencia de retroalimentación instantánea.12
Es decir, saber al momento si lo hemos hecho bien o no porque nos ayuda a determinar el grado en el que se está cumpliendo la meta y si estamos progresando adecuadamente.
Así sabemos si debemos tomar medidas o no, en caso de ser necesario.
Porque cuando tenemos un estándar y este desarrollo cae por debajo, la retroalimentación nos permite reflexionar sobre nuestra capacidad y establecer metas nuevas y más alcanzables.
En cambio cuando la retroalimentación no está presente hasta al cabo de días, semanas meses o años, no podemos evaluar si la efectividad de la estrategia está funcionando.13
No obtenemos una tasa de progreso.
Es por esto que incluso en metas de inversión, hay muchas menos personas que hayan decidido holdear criptomonedas en comparación con otras estrategias mucho más motivantes y largo placistas, como el método de Stan Weinstein.
¿Por qué? Muy sencillo, porque cuando en el Weinstein, cuando inviertes, automáticamente a las pocas semanas ya deberías estar de color verde en cuanto a ganancias.
En cambio con HODL, puedes ir perdiendo valor de tus bitcoin de forma temporal durante un par de años en cualquier mercado bajista.
Cuando percibimos que nuestro progreso hacia una meta es adecuada, nos sentimos capaces de aprender nuevas habilidades y fijarnos metas futuras más desafiantes.
Por esto es relevante.