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20 episodios sobre mente ×
  • En el libro Outliers (fuera de serie, en español) de Malcolm Gladwell, se popularizó la idea de que necesitas 10.000 horas para convertirte en el amo y señor de lo que quieras.

    En el libro de Peak en el que se indaga si el talento es innato o adquirido (#600), lo desmiente.

    Y es que esta teoría está basada en observaciones subjetivas, no objetivas.

    Porque no es verdad que necesitas 10.000 horas para convertirte en un maestro de algo.

    No hay nada mágico en la cifra de 10.000 horas, la misma que se usa con los pasos de caminar para adelgazar o estar sano, por cierto.

    Es una cifra que no deja de ser la que el autor decidió elegir porque era la media de las horas que los mejores violinistas habían practicado cuando tenían 20 años.

    Decidió no elegir las 7.400 horas de media que llevaban a sus espaldas cuando tenían 18, no. Decidió 10.000 horas a los 20 años.

    Supongo que porque el número que más bonito que decir «7.400».

    Si miramos datos objetivos vemos como los pianistas profesionales internacionales acostumbran a ganar competiciones cuando tienen 30 años de media y han necesitado 20-25 mil horas de práctica.

    O sea que en este contexto las 10.000 horas sería sólo la mitad para ellos.

    Vamos, que los números cambian de campo a campo.

    Estos números y horas de práctica en el fondo no representan horas de práctica deliberada específicamente.

    Los Beatles no practicaron tanto como Gladwell dijo en su libro que habían practicado.

    De hecho sólo llegaron a un 10% de estas 10.000 horas. Poco más de 1.000 horas.

    Además de que actuar o tocar no es lo mismo que practicar.

    Y esto sin contar que lo Beatles eran famosos por las canciones que escribían, no por tocar canciones de otra peña.

    Eso sí, lo que el autor de Outlier sí tocó bien, ahora que hablamos de tocar, fueron esos años de trabajo duro por los que tienen que pasar los expertos para volverse… bueno. Expertos.

    ¿La razón verdadera por la que toma tantas horas volverte un experto?

    La respuesta es más fácil y de sentido común de lo que os pensáis…

    Pues porque estás compitiendo contra los demás expertos, y ellos sí que están dispuestos a dedicar miles de horas.

    Me refiero a que la valoración que hacemos de un rendimiento, si somos expertos o no, lo pone la propia sociedad humana.

    Si sólo supieses tocar el violín, sólo con hacer una escala musical ya serías el experto.

    O sea que no existe un punto en el que el rendimiento alcance su máximo y la práctica adicional no conduzca a una mejora adicional.

    Las técnicas de entrenamiento se mejoran constantemente y se alcanzan nuevos niveles de logro gracias a la propia naturaleza del gen de competición que tenemos.

    Debe ser algo de apareamiento que la naturaleza ha ideado…

    Lo que quiero remarcar es que no vale con practicar, sino que hay dos tipos de práctica.

    Práctica con propósito VS práctica deliberada

    • Práctica con propósito: la persona se esfuerza por mejorar.
    • Práctica deliberada: tanto con propósito, pero también informada.

    ¿Qué se necesita para una práctica con propósito?

    En la práctica con propósito, estás centrado… pero en la deliberada hay un estado de flow en si mismo (#483, #486).

    Ir más allá de estar centrados y de apretar más de la zona de confort.

    Un campo altamente desarrollado

    Tocar música pop, bailar folclórico y hacer crucigramas no son enfoques de entrenamiento estándar.

    Pero en cambio la música clásica, el ballet y las matemáticas tienen métodos de práctica o entrenamiento muy bien desarrollados que convertirán a cualquiera en un experto si ese cualquiera simplemente decide sigue el camino.

    Lo que tienen en común estos campos es lo que los hacen interesantes para analizar, y es que tienen:

    • Formas objetivas de medir lo bien o mal que lo hemos hecho.
    • Están en un campo lo suficientemente competitivo como para incentivar la práctica y la mejora.
    • Son campos bien establecidos, con décadas o siglos de historia.
    • Hay un subconjunto de artistas que son profesores y entrenadores que han desarrollado sistemas para entrenar.

    Claro, ellos mismos tuvieron que pasar por el aro y con cada generación se fue refinando el sistema de esta práctica deliberada.

    Si ponemos como ejemplo el piano o el violín vemos como se requieren unos 20 años de práctica constante para tener la oportunidad de llegar a ser de los mejores del mundo.

    Porque ya es de estos ámbitos refinados donde el nivel es altísimo. La propia sociedad ha decidido que este es el nivel experto, por una cuestión de lo difícil que es ser mucho mejor que la media. Porque la media lleva aumentando desde hace siglos.

    Precisamente en el propio libro de Peak el propio Ericsson reclutó a 20 violinistas para poner todo esto a prueba.

    De hecho a propósito pilló: los buenos, los mejores, y los «jefazos amos y señores», para ver qué los diferenciaba.

    Vio que de media todos habían empezado sobre los 8 años de edad. Que generalmente tomaron clases una vez a la semana durante una hora, pero que…

    Lo que les diferenciaba fueron las horas de práctica que se tomaban en soledad. En su tiempo libre.

    Y uno de los factores que confieso que me sorprendió de primeras de ver, pero no de segundas fue que…

    Ninguno de los profesionales dijo que amaba practicar en casa.

    Alegaban que se les hacía difícil practicar en el sentido de que era todo un reto.

    No hubo violinistas a quienes les encantara ensayar o necesitar menos motivación.

    Entonces la única diferencia entre los 3 grupos fueron las horas de práctica en solitario.

    • De media aquellos violinistas que se consideraron buenos, habían practicado 3.420 horas cuando tenían 18 años.
    • Los considerados mejores 7.410 horas, una diferencia principalmente producida en los años de adolescencia y preadolescencia.

    Y cuando Ericsson estudió los bailarines encontró el mismo patrón.

    El único factor significativo en la habilidad de los bailarines fueron las horas de práctica.

    Los mejores bailarines llevaban a sus espaldas una media de más de 10.000 horas a la edad de 20 años.

    Los principios de la práctica deliberada

    Esta práctica deliberada es diferente de otras prácticas intencionadas.

    Pensemos en campos bien desarrollado, música, danza, ajedrez, ciertos deportes como la gimnasia, el buceo, el patinaje artístico.

    Que por cierto, en estas profesiones no hay una competencia interna directa y muchos de los trabajos laborales actuales no entran en esta categoría.

    Por ejemplo, profesor, ingeniero, consultor, jardinero, etc…

    Básicamente porque no existen criterios objetivos para pasar un techo de petarlo.

    Llegas a un punto y de allí ya no puedes pasar.

    Por esto la práctica deliberada que es distinta a la práctica con propósito porque en la deliberada también es informada. Es decir:

    • Se trata de desarrollar habilidades que otros ya han descubierto. Teniendo establecidas ya técnicas, sistemas de entrenamiento.
    • Sucede fuera de la zona de confort, en la incomodidad mental y física. Ahí es cuando ocurre la homeostasis. O sea que requiere de un esfuerzo máximo que en la mayoría de casos no es agradable.
    • Además implica establecer objetivos de cierta manera para mejorar algo específico. No para que haya una mejora generalista.
    • También requiere de que haya atención plena. O plenamente consciente como a mí me gusta decir.
    • Implica que haya retroalimentación y modificación del comportamiento. O sea a nuestra manera de responder a esa retroalimentación. A adaptarnos. Por eso es trabajo del profesor, maestro, coach o mentor de mirar de cerca el progreso del «pupilo». Así puede señalar los problemas o ofrecer mejorar según los sistemas que se han demostrado que funcionan.
    • Además en estos principios de práctica deliberada también se depende de las representaciones mentales que ayudan a controlar cómo se está haciendo lo que se está haciendo.
    • Se desarrollan, o modifican, habilidades que ya se tenían pero esta vez yendo a centrarnos en algo más específico dentro de esa habilidad.

    Por esto en ciertos círculos se habla de aprender las habilidades más fundamentales desde el principio para no tener que volver a atrás a aprenderlas si no las has aprendido o has aprendido mal.

    Como cuando te sacas el carnet de coche y el instructor te hace tanto énfasis en no pillar ningún tic raro al conducir.

    Para así dejar las bases bien sólidas para más adelante.

    Las mentiras de disfrutar una práctica

    Dentro del libro se habla de como es mentira que:

    • Nuestras habilidades son fijas. Totalmente mentira como hemos visto.
    • Si hacemos algo suficiente tiempo nos volveremos mejor. También es mentira porque se ha demostrado como la repetición no consciente sólo lleva a un declive de la habilidad.
    • Sólo se necesita esfuerzo para mejorar… No. Se requiere de técnicas específicas diseñadas para mejorar en la habilidad.
    • Si no estás mejorando, es porque te falta talento natural. Mentira. Es porque no estás practicando diferente. No lo estás haciendo de la forma cómo lo tendrías que hacer.

    Y una de las mentiras más grandes debe ser el disfrute constante…

    Recordemos que el estado de flow, para entrar en él se necesita una parte de reto e incomodidad.

    El disfrutar o no hacerlo es otra de las partes de la práctica deliberada, porque sé que muchos de vosotros pensaréis que os diré que hay que disfrutar.

    Al final es lo que nos han vendido muchos círculos de desarrollo personal, ¿no?

    En realidad la práctica deliberada implica ser muy consciente de lo que estamos haciendo en este momento.

    Lo vemos en los cantantes novatos, que salen de clases de canto sintiéndose felices… Pero en cambio no sucede lo mismo con los profesionales, porque se están centrando un montón en cada maldito detalle.

    Les quema la cabeza.

    Lo mismo con los corredores amateur, que se tienen que buscar trucos para distraer la mente mientras corren, en cambio los profesionales están en sintonía con su cuerpo.

    Cualquier actividad en los límites de nuestra habilidad requerirá de nuestra máxima concentración y esfuerzo.

    Por esto supongo que el bueno de Ericsson encontró como los estudiantes de violín, también tocaban entre sesiones de ensayo porque estaban ya tan enfocados, tan en flow, que les era más natural seguir ensayando entre ensayos que no dejarlo.

    Supongo que por esto lo llamamos flow al fin y al cabo.

    Un profesor para potenciar(te)

    Fijaros como el foco tradicional de aprendizaje es con simplemente darnos información.

    En cambio la práctica deliberada está centrada sólo en mejorar el desempeño, no la información.

    La habilidad es mejor que la pura información. Porque de hecho en la práctica deliberada ya hay la información.

    Incluso aunque mires porrones de vídeos para aprender una habilidad, podemos perder los detalles o coger ticks.

    Por esto el hecho de tener un profesor lo cambia todo, claro que no todo el mundo tiene esta oportunidad.

    Yo mismo me enseñé inglés a mi mismo utilizando la técnica shadowing para actuar lo que decían en inglés en mis series favoritas y para después memorizar las palabras que no entendía creando flashcards.

    Incluso antes de la era de internet, Ben Franklin se autoenseñó a escribir imitando artículos de The Spectator.1

    • Escribió descripciones cortas de cada frase en el artículo, entonces esperaba algunos días e intentaba reproducir las originales en sus notas.
    • También transformaba artículos de periódicos en poesía y después las volvía a traducir a artículos desde poesía al cabo de unos días.
    • También trabajó en la estructura de los artículos retándose a si mismo a reorganizar los apuntes que había tomado sobre esos artículos.

    Oportunidades para fabricar nuestras propias oportunidades hay de sobras.

    No necesitamos que el profesor o el mentor sea una persona física como tal. Muchas personas han aprendido todo lo que han querido saber siempre utilizando internet o libros o cursos.

    El proceso sería estar enfocado > tener algún tipo de retroalimentación > arreglar el resultado de esa retroalimentación.

    No es casualidad que los artistas aprendan copiando, imitando.

    Porque sólo podemos crear nuestras formas de representación mental cuando intentamos reproducir lo que pueden hacer los expertos.

    Entonces fallamos e intentamos entender porque hemos fallado.

    Lo volvemos a intentar.

    Volvemos a fallar… Y así una y otra vez.

    Vamos que las representaciones mentales que tienen éxito están totalmente ligadas a las acciones.

    La meseta

    Y cuando llegamos a esa meseta, a ese techo del que sentimos que no podemos salir, lo que necesitamos hacer es retarnos de forma distinta.

    Variar de rutinas o patrones con distintos tipos de ejercicios.

    Pero esta variación tendría que venir de entrada, antes de llegar a la meseta en primera instancia para, de este modo, no llegar nunca al techo.

    Por ejemplo jugar contra un oponente distinto continuamente, hacerlo en menos tiempo, intentar entender que es lo que te retiene el nivel que no te deja avanzar…

    Con esto entonces practicar técnicas que estén centradas a mejorar nuestras debilidades, porque son lo que siempre nos tiran.

    Supongo que por esto la práctica solitaria es la que ayuda a la gente a mejorar, aunque a nadie le gusta.

    ¿Qué motiva a la gente a practicar de forma deliberada durante tanto tiempo y encima hacerlo en soledad? Pues antes que nada…

    Hay muy poca evidencia científica que indica que existe la fuerza de voluntad en general.

    Me refiero a que la fuerza de voluntad es un atributo muy centrado an situaciones específicas.

    La gente acostumbra a encontrar mucho más fácil empujarse a si misma en algunos áreas antes que otras.

    Pero tanto el talento como la fuerza de voluntad se asignan a las personas «después de hacer», pero no hay evidencia científica de que exista.

    La motivación por su lado es distinta que la fuerza de voluntad.

    Para mantener esta motivación, o bien reforzamos las razones que tenemos para continuar, o la otra estrategia es debilitar las razones para dejarlo.

    Lógicamente la mejor manera es aplicar ambas.

    Pero cualquier persona que quiera mejorar una habilidad, debería dedicarse una hora o más cada día a practicar eso a lo que pueda dedicarse con máxima concentración.

    Si adquirimos el hábito de fijarnos el tiempo de práctica, entonces reducimos las razones para dejarlo.

    Debe ser por esto que los profesionales se programan con mucha antelación pero a la vez practican en sesiones cortas que no acostumbran a sobrepasar la hora.

    Es por esto que una vez hemos practicado y vemos resultados, la propia habilidad en si se vuelve motivante.

    Esto es porque nuestra sensación de identidad cambia y la práctica se vuelve más una inversión que un gasto.

    ¿Cómo no perder motivación?

    Pues dividir la habilidad en distintos niveles, como si fuera un videojuego.

    Incluso esas habilidades que parecen o son arbitrarias tienen que ser divididas en niveles.

    Aplicando los principios de la práctica deliberada

    La mayoría de nosotros ahora mismo estamos en campos donde se permite la práctica deliberada, ¿no?

    Algo de entrenamiento, el trading, el aprendizaje de algo…

    Si estamos en un campo que lo permite, lo único que necesitamos es usar el tiempo, pero en Peak también se hace hincapié en como ser aún más eficientes que simplemente usar el tiempo:

    • Identificar quienes son los mejores
    • Descubrir qué los hace tan buenos
    • Pensar en técnicas de entrenamiento que también te ayuden a hacerlo

    Entonces en esta identificación de quienes son los mejores se nos habla de utilizar una medida objetivo.

    Claro que puede ser muy difícil encontrar esta media si tus referentes son médicos, pilotos, empresarios, pero hay otros sectores donde es mucho más fácil: cuanto ha ganado un trader, cuánto ha publicado un escritor, podcaster o editor…

    Es importante buscar esas puntuaciones, valoraciones, notas, porque son más objetivas que los juicios subjetivos, donde entran a jugar montones de sesgos.

    Supongo que con esto es cómo nos venden tantísimos cursos de personas con dudable reputación. Sólo porque los hemos visto anunciados en Instagram.

    • ¿Por qué os pensáis que en 2008 el Journal of Wine Economics publicaba ese artículo donde se veía que los etiquetados de expertos del vino ni siquiera estaban de acuerdos entre ellos? Porque se basa en pura sujeción antes que objetividad.
    • También se veía en House of Cards, de Robyn Dawes. Viendo como los psiquiatras/psicólogos profesionales no son mejores dando terapia que los ciudadanos de a pie a quienes se les dio una formación mínima.
    • O los «expertos» financieros con acreditaciones y títulos molones. Se ha visto como un mono eligiendo acciones de forma aleatoria puede obtener más rentabilidad en su cartera de inversión que aquellos que cobran una burrada como asesores financieros.2

    Por eso hay que prestar tanta atención a los medidores objetivos de los considerados «expertos».

    No subjetivos.

    Una medida objetiva de un asesor financiero sería demostrar cuanta rentabilidad has ganado.

    Si no has pasado del 100% este año, entonces no me interesa.

    Ahora bien, ¿cuál es la dificultad?

    Pensad que la calidad de las representaciones mentales distingue a las mejores, pero son invisibles.

    Es decir que no directamente observables.

    Por esto la parte de hablar con artistas o expertos, de nuevo, objetivos, de verdad, es indispensable para ver cómo abordan lo que ellos hacen.

    Su arte.

    Te pongo un ejemplo para que lo entiendas bien.

    En los años 1920 y 1930, el corredor finlandés Paavo Nurmi estableció 22 récords mundiales.

    Si tú hubieses sido su competencia directa, ¿qué hubieses hecho?

    H0DER, pues preguntarte qué está haciendo diferente este Paavo.

    Vieron que lo que estaba haciendo no era tener un mejor talento, sino un mejor sistema.

    El señor Nurmi marchaba al ritmo con un cronómetro. También usaba el entrenamiento a intervalos para aumentar la velocidad. Seguía un régimen de un año para estar siempre entrenando… etc.

    Los otros corredores simplemente adoptaron estas técnicas, y todo el campo del running elevó el nivel.

    Las marcas subieron para todo el mundo al adoptar un mejor sistema.

    Episodios mencionados

    • #600: El mito de (no) tener talento innato
    • #483: Flow: el estado mental de (super) concentración
    • #486: Concéntrate (así): alcanza el estado de FLOW a placer

    Bibliografía

    1. “Ben Franklin Taught Himself to Write with a Few Clever Tricks | the Freelancer, by Contently.” 2014.
    2. KueppersStaff, Alfred. 2001. “Blindfolded Monkey Beats Humans with Stock Picks.” WSJ. The Wall Street Journal.
  • ¿Por qué duele tanto? ¿Por qué pasamos por las fases del duelo en una ruptura si técnicamente no se ha muerto nadie?

    Pues porque en realidad si ha habido una muerte…

    No de una persona física (un individuo como tal) pero sí de una relación.

    El duelo es el proceso natural por el que pasamos emocionalmente cuando perdemos a alguien o algo (como una relación) que era muy significante para nuestra vida. Hazan, Cindy, and Phillip R. Shaver. 1987. “Romantic Love Conceptualized as an Attachment Process.” Journal of Personality and Social PsychologyMarris, Peter. 1974. Loss and Change. London: Routledge & Kegan Paul

    Por qué duele tanto una ruptura amorosa

    Así que aunque se asocie a la muerte de alguien… sí. Podemos perfectamente pasar por las fases del duelo si perdemos una relación muy significante, o incluso si nos despiden del trabajo de nuestros sueños, o en definitiva, si perdemos lo que percibimos como una oportunidad muy significante en nuestra vida. McKee-Ryan, Frances M., Zhaoli Song, Connie R. Wanberg, and Angelo J. Kinicki. 2005. “Psychological and Physical Well-Being During Unemployment: A Meta-Analytic Study.” Journal of Applied PsychologyEisenberger, Naomi I., Matthew D. Lieberman, and Kipling D. Williams. 2003. “Does Rejection Hurt? An fMRI Study of Social Exclusion.” Science

    En el caso de una ruptura lo que nos acostumbra a doler son un par de cosas…

    1. Contacto físico de la persona. Tenerla alrededor, las caricias, besos… Es por esto que si la ruptura es de mutuo acuerdo, limpia y aún hay sentimientos, es bastante común que siga habiendo intimidad como formas de despedir la “muerte” de esa relación. Como estuvierais juntos en un velatorio. Burkett, James P., and Larry J. Young. 2012. “The Behavioral, Anatomical and Pharmacological Parallels between Social Attachment, Love and Addiction.” Psychopharmacology
    2. Incertidumbre sobre el futuro. Ves como se esfuman todas las fantasías e ilusiones de largo plazo que hasta ese día te habías imaginado con esa persona. Tashiro, Ty, and Patricia Frazier. 2003. “I’ll Never Be in a Relationship Like That Again: Personal Growth Following Romantic Relationship Breakups.” Journal of Social and Personal Relationships

    Quiero reiterar que sea lo que sea que sientas en una ruptura es increíblemente normal pero que además, cada persona pasa por ese duelo de formas totalmente distintas. Infurna, Frank J., and Suniya S. Luthar. 2016. “Resilience to Major Life Stressors Is Not as Common as Thought.” Perspectives on Psychological Science

    Me refiero a que si ves contenido en las redes que te explican como deberías pasar el duelo casi exactamente, ni caso…

    Porque cada uno tenemos formas distintas de pasarlo por que cada uno vivimos bajo distintas circunstancias, entornos y contextos.

    Por ejemplo en la ruptura que más me dolió, no tuve nada de ira pero muchísima tristeza porque la ruptura no era por retraerle nada.

    No había ningún villano, enemigo o malvado al que culpar, sino que con ella, nos habíamos dado cuenta que cada uno de nosotros debía caminar por caminos distintos para alcanzar lo que buscábamos en la vida.

    Que no podíamos hacerlo solos.

    En el fondo el duelo es el precio que pagamos por el amor y tiene un impuesto emocional realmente grande, pero entonces…

    ¿Cómo podemos hace que no duela una ruptura amorosa​? Porque duele mucho…

    Amigo mío… Lo siento pero… tiene que doler.

    Por esto es una ruptura y por esto son las fases del duelo.

    Si no dejas que duela entonces corres el riesgo de que ese dolor se multiplique x10 o x100 cuando en un futuro ya no puedas lidiar más con ese duelo. Hayes, Steven C., Kelly G. Wilson, Elizabeth V. Gifford, Victoria M. Follette, and Kirk D. Strosahl. 1996. “Experiential Avoidance and Behavioral Disorders: A Functional Dimensional Approach to Diagnosis and Treatment.” Journal of Consulting and Clinical Psychology

    Es como meter con presión a un balón/una pelota dentro del agua del mar o la piscina.

    Si sigues insistiendo en mantenerlo abajo del agua, en algún momento ese balón saldrá con montones de velocidad y te meterá un buen tortazo en la cara, pero fijaros que…

    Cómo hacer que una ruptura duela menos​

    Lo interesante es que las cosas que nos ayudarán a entender y procesar el duelo (que veremos en un momento), no es que sean cosas para forzar a “eliminar” el dolor o lo que sentimos…

    Tampoco nos fuerzan a olvidar lo que pasó.

    Tampoco significa que con el duelo estemos bloqueando emociones…

    Porque además normalmente cuando bloqueas una emoción, bloques también el resto. Es ahí cuando te sientes que… no sientes nada.

    Como una sensación de vacío irreparable.

    Sino que una de las formas más sanas para afrontar ese dolor y sentirte mejor en el futuro, es olvidarte de todas aquellas actividades y comportamientos que crean máximos/picos eufóricos a corto plazo pero mínimos a largo plazo. Kashdan, Todd B., and Jonathan Rottenberg. 2010. “Psychological Flexibility as a Fundamental Aspect of Health.” Clinical Psychology ReviewSirois, Fuschia M., and Timothy A. Pychyl. 2013. “Procrastination and the Priority of Short-Term Mood Regulation: Consequences for Future Self.” Social and Personality Psychology Compass

    En definitiva, todo lo que etiquetaríamos de distracciones que dan un pico de euforia muy inmediato, es algo que querremos minimizar al máximo aunque es a lo que gravitamos sobretodo al principio.

    Sí… Quizás sentirás que necesitas distraerte y te estás ayudando “en el momento”, pero en realidad no es así.

    Piensa en el duelo de la ruptura como un océano. Un mar. La playa.

    Un mar en el que te permites sentir el agua (el dolor) según esa marea/dolor suba de nivel.

    ¿Vas a intentar luchar contra la subida o bajada de marea?

    No. Simplemente te toca aceptarlo porque ya estás de pie bien adentro.

    Quizás quieres salir de ese mar de dolor, pero en el agua del mar es difícil correr cuando la tienes ya por la cintura.

    A medida que vas volviendo a la orilla, vas sintiendo las olas, el agua del mar cambiando de nivel, salpicándote con mucho frío en la espalda que tenías seca.

    ¿Y qué sucede mientras vas volviendo a la orilla?

    Que al final ya te has ido acostumbrado a los cambios de nivel y temperatura del agua (del dolor) con tu cuerpo.

    Cuando has vuelto a la orilla te das cuenta que el mar del dolor te ha hecho incrementar la fuerza emocional y a la vez tu capacidad para enfrontarte a él y así, volver a tu vida de cada día.

    Pero mientras que esto no pase, toca aceptar que tendrás que pasar sí o sí por las fases del duelo como si alguien se hubiera muerto de verdad (aunque con distintas intensidades y dependiendo del contexto individual de cada uno, claro). ¿Y cuáles son estas fases? Pues adaptadas a las fases del duelo en una ruptura amorosa, son las siguientes…

    Por cierto, es importante hacer un recordatorio antes de seguir. Recuerda que…

    Las fases del duelo en una ruptura​

    Las fases del duelo no ocurren (no las sentimos) en un orden numérico determinado.

    Estas etapas no son como una “escalera” que cuando pasas uno entonces ya pasas a la siguiente, sino que algunas personas sí que las sienten más marcadas en su situación específica, mientras que otras tienen como olas que van y vuelven otra vez de cada una de las fases en distintas temporalidades. Doka, Kenneth J. 2002. Disenfranchised Grief: New Directions, Challenges, and Strategies for Practice. Champaign, IL: Research PressWortman, Camille B., and Roxane Cohen Silver. 1989. “The Myths of Coping with Loss.” Journal of Consulting and Clinical PsychologyZisook, Sidney, and M. Katherine Shear. 2009. “Grief and Bereavement: What Psychiatrists Need to Know.” World Psychiatry

    Negación

    Empezando por la negación que puede venir también en forma de shock.

    Es cuando rechazas aceptar la realidad de la situación y esto es algo que puede ocurrir incluso a personas que son ellos mismos que dejan la relación y se arrepienten casi al instante (se niegan a ellos mismos la rotura que acaban de hacer).

    Parece una tontería pero es real porque me ha pasado.

    Es más dramática y común cuando te dejan a ti, y aquí es cuando a penas reaccionas… O reaccionas normal porque simplemente no te lo estás creyendo.

    Dato curioso en un estudio con 91 jóvenes adultos tras una ruptura reciente, la severidad del breakup distress (síntomas tipo duelo que incluyen incredulidad/“negación” del fin) se asoció con recordar espontáneamente más momentos positivos de la relación.del Palacio-González, Adriana, David A. Clark, and Lucia F. O’Sullivan. 2017. “Distress Severity Following a Romantic Breakup Is Associated with Positive Relationship Memories among Emerging Adults.” Emerging Adulthood 5 (4): 259–267. doi:https://doi.org/10.1177/2167696817704117. ‌Sbarra, David A., and Robert E. Emery. 2005. “The Emotional Sequelae of Nonmarital Relationship Dissolution: Analysis of Change and Intraindividual Variability over Time.” Personal Relationships

    Ira

    Otra fase es esa rabia, esa ira que te hace hervir la sangre que en el fondo es una emoción muy normal (si hay un contexto de enfado) pero lo interesante además es que la ira “esconde” las emociones de miedotristeza dentro de si.

    Digamos que es un catalizador o canalizador.

    Sentimos enfado/ira que podemos pero no tenemos que necesariamente dirigir hacia esa persona.

    Esa ira puede salir hacia ti mismo, o el mundo.

    Sea cuál sea el caso, es muy normal sentirla como se ve en un estudio de casi 200 personas en el que el 57% de quienes fueron dejados reportaron sentir ira/enfado tras la ruptura. Perilloux, Carin, and David M. Buss. 2008. “Breaking up Romantic Relationships: Costs Experienced and Coping Strategies Deployed.” Evolutionary Psychology 6 (1): 147470490800600. doi:https://doi.org/10.1177/147470490800600119. ‌Sprecher, Susan. 1994. “Two Sides to the Breakup of Dating Relationships.” Personal Relationships

    Pero es que incluso los que fueron ellos los que iniciaron la ruptura, hubo un 22% de esos “iniciadores” que también la sintieron.

    ¿Y cómo lidiamos con esta fase del duelo? Pues una buena idea para la ira es movimiento.

    Movimiento consciente seguido de un periodo de relajación.

    Puede ser meter puños al saco de boxeo y después una duchita, pero también una caminada o ir a correr un rato para después meterte en la sauna.

    La ira quiere que te muevas para canalizarla.

    Negociación

    La otra fase que tenemos es la negociación que es cuando nos vienen todas esas preguntas de “¿y si…?” en la que muchas veces te autoculpas por lo que has hecho o dejado de hacer.Watkins, Edward R. 2008. “Constructive and Unconstructive Repetitive Thought.” Psychological Bulletin

    Quizás hasta intentas negociar con el universo, con Dios o incluso con tu (ahora) ex-pareja para solucionarlo.

    Sea como sea que reacciones en la negociación, estás intentando cambiar/forzar un cambio en la realidad.

    En una realidad que ahora mismo no puedes aceptar.

    Como cuando un vendedor de coches te dice un precio que no aceptas. Intentas negociarlo.

    Fijaros como en casi 800 adultos se vio que casi la mitad habían “cortado y vuelto” más de 2 veces con la misma pareja con la que había roto inicialmente.Halpern-Meekin S, Manning WD, Giordano PC, Longmore MA. Relationship Churning in Emerging Adulthood: On/Off Relationships and Sex with an Ex. J Adolesc Res. 2013 Mar 1;28(2):166-188. doi: 10.1177/0743558412464524. PMID: 24535913; PMCID: PMC3924753.

    Que como veis es un patrón muy típico de “si cambiamos X, entonces volvemos”.

    Depresión

    Después tenemos la fase más dolorosa de la ruptura: la depresión.

    Personalmente nunca había sentido la verdadera depresión (una tristeza realmente profunda, de vacío) hasta mi última ruptura.

    Ahí entendí por primera vez porque algunas personas se quitan la vida (mayoritariamente hombres, por cierto). World Health Organization. 2014. Preventing Suicide: A Global Imperative. Geneva: World Health Organization

    En esta fase de duelo en la ruptura es cuando sentimos una sensación increíblemente abrumadora de pérdida, tristeza o vacío.

    Con días en los que no quieres hacer absolutamente nada…

    En los que te quieres hacer una bola en tu cama con manta y llorar.

    En mi caso estuve caminando y caminando a -10 grados mientras se me congelaban las lágrimas de la nevada Estonia.

    Iba caminando por el hielo y la nieve y tenía la sensación que si caía ahí mismo y me rompía la cara no me haría ningún tipo de daño (casi que estaba tentado de hacerlo…), porque ya estaba experimentando el daño.

    De hecho el cerebro experimenta similar el daño emocional y físico.

    Por esto vemos estudios en los que durante rupturas, hay un porcentaje de casi 15% que experimenta una depresión muy, muy severa. Verhallen AM, Renken RJ, Marsman JC, Ter Horst GJ. Romantic relationship breakup: An experimental model to study effects of stress on depression (-like) symptoms. PLoS One. 2019 May 31;14(5):e0217320. doi: 10.1371/journal.pone.0217320. PMID: 31150432; PMCID: PMC6544239.

    En esta fase es donde mis amigos se llevaron audios de 10-15 minutos en los que no podía contener el llanto o la tristeza y donde encuentras, lo importante que es tener un circulo que te de soporte en momentos como estos.

    Especialmente de los que también han pasado por algo similar.

    Aceptación

    Y finalmente aunque haya dicho que no hay un único orden numérico de las fases, la “aceptación” si se acostumbra a poner al final aunque oye…

    Puede que hoy estés 100% convencido que lo has aceptado pero mañana haya una reducción de esa aceptación para tener mucha ira, o tristeza/depresión.

    Como decía, las fases del duelo en una ruptura son cíclicas y nos pueden venir por oleadas. Pero considerad que…

    La aceptación no significa que el duelo desaparece, sino que te empiezas a abrir al mundo (nuevas conexiones, experiencias…) mientras lidias con el duelo. Janoff-Bulman, Ronnie. 1992. Shattered Assumptions: Toward a New Psychology of Trauma. New York: Free Press

    En la aceptación es cuando tus intentos de cambiar la forma en como ves la realidad o negar lo que está sucediendo se empiezan a disolver claramente.

    Significa que aceptas que sentirás esas oleadas de dolor en el futuro, pero no significa necesariamente que estás bien con la situación o que ya no duela…

    Porque puede que no estés bien con ella.

    La aceptación significa que aceptas la realidad de la situación.

    Que no hay ninguna cantidad de negociación, culpa, negación o ira que lo pueda cambiar…

    Es la fase en la que todos desearíamos estar ya cuando pasamos por el duelo de una ruptura romántica/amorosa.

    Y es que resulta que en un estudio longitudinal con unos 150 adultos vieron como los síntomas depresivos aumentaron en el mes de la ruptura, sí…

    Pero volvieron a niveles previos en ~3 meses, lo que sugiere que la aceptación/recuperación suele consolidarse en ese plazo de unos 3 meses de forma general. Acolin J, Cadigan JM, Fleming CB, Rhew IC, Lee CM. Trajectory of depressive symptoms in the context of romantic relationship breakup: Characterizing the “natural course” of response and recovery in young adults. Emerg Adulthood. 2023 Oct;11(5):1211-1222. doi: 10.1177/21676968231184922. Epub 2023 Jul 4. PMID: 39092184; PMCID: PMC11290389.

    Claro que esto sólo es un estudio específico, entonces la pregunta que vamos a responder ahora es… ¿cómo pasamos el duelo de una ruptura?

    Cómo pasar el duelo de una ruptura​

    A ver… el duelo de una ruptura amorosa no se puede o debe intentar “superar”, sino que simplemente se pasa.

    Se vive. Se afronta. Se acepta.

    De hecho pasar por este duelo de ruptura amorosa, envuelve una sinergía/un baile de permitirte a ti mismo de sentir las emociones que sea que estás sintiendo en el mar del duelo.

    Aceptando la temperatura del agua y las olas pasando por tu cuerpo, pero también…

    Dándote algún tipo de distracciones sanas para darle a la mente y al corazón un poco de aire.

    Formas de rellenar tanto tu mente como tu cuerpo en formas de confort sano.

    Así que para ir un poco más al detalle podemos hablar de unos pasos para llevarlo mientras las heridas van cicatrizando.

    Paso 1. Siente lo que debas sentir

    El primero es sentir lo que sea que tu cuerpo te pide sentir.

    Así que para reiterarlo… Sientas lo que sientas, está bien. Es parte de lo que debes sentir.

    Por esto lo sientes. Porque el cuerpo necesita sacarlo.

    Si un día te sientes increíblemente feliz porque sientes el sol en la calva (como es mi caso), pues genial.

    Si otro día sólo quieres ver 10 series/animes seguidos sin salir de la cama, pues mira. Eso es lo que te ha tocado hoy.

    Si otro día estás muy rabioso, o si otro día aceptas la invitación de tus amigos para ir a la playa o a jugar a basket y tienes uno de los mejores días que has tenido en mucho tiempo…

    Todo está bien.

    Paso 2. Pequeños pasos cada día

    Lo que nos lleva al siguiente paso que es que si por contra durante este proceso sientes que levantarte por la mañana y lavarte los dientes es un reto en si mismo, celebra que hoy lo estás haciendo.

    Esta se convierte en tu meta. Mazzucchelli, Trevor G., Robert T. Kane, and Clare S. Rees. 2009. “Behavioral Activation Treatments for Depression in Adults: A Meta-Analysis and Review.” Clinical Psychology: Science and Practice

    ¿Es justo pedirle al atleta olímpico el mismo reto físico que el tío que ha tenido un accidente que casi la palma y ahora está en silla de ruedas?

    En este paso necesitamos sacar a relucir nuestra humildad.

    Entender que acciones tan pequeñas como el simple hecho de levantarse de la cama pueden parecer pequeñas de cara al exterior, pero es un paso enorme para quienes están en tu mismo contexto.

    Porque los otros no han pasado por lo que tú sí has pasado.

    Si X tarea pequeña es difícil para ti porque tus emociones te pesan entonces estos pequeños pasos se convierten en el objetivo diario.

    Paso 3. Sin expectativas

    No aceptes las expectativas de como deberías sentirte ahora mismo o lo que deberías hacer.

    Ni expectativas que vengan de ti o los demás.

    Este es el paso tres…

    Cuando pasé por mi última ruptura, sentí que no tenía ningún tipo de guía.

    Realmente sobretodo los primeros días no tienes las fuerzas ni las ganas ni la intención de buscar la parte psicológica o científica de la ruptura, pero en el fondo me di cuenta que lo que tenía más sentido de todo, era seguir lo que mi cuerpo me dijera que tenía ganas de hacer.

    Me refiero a la liberación de no tener expectativas.

    Permitirme llamar a amigos llorando si era el caso, o de acurrucarme como una bola en la cama si tenía ganas de hacerlo, o lo que sea.

    Está claro que os estoy dando unos pasos investigados y probados que nos ayudan a navegar todo esto. Que las categorías, nombres y fases nos dan una sensación de dirección, pero repito que cada ruptura es un mundo.

    Y este es el motivo por el que no debemos tener expectativas.

    Porque nadie sabe lo que sientes porque no han vivido tu vida ni tu vida de pareja.

    Permítate navegar el duelo de la ruptura según necesites.

    Paso 4. Exprésate

    Una de las mejores maneras de navegarlo es expresar lo que sientes en tu interior sin vergüenza.

    No me refiero a anunciar tu ruptura en el medio de la plaza del pueblo sino a considera nuevas formas de expresión que te ayuden a canalizar lo que sientes.

    Quizás considera ir a terapia.

    O escríbete cartas a ti mismo o un diario para desfogarte. Smyth, Joshua M. 1998. “Written Emotional Expression: Effect Sizes, Outcome Types, and Moderating Variables.” Journal of Consulting and Clinical Psychology

    Realmente la escritura en papel y boli me ayudó “lo que no está escrito” (literalmente) para procesar mis rupturas.

    También el hecho de caminar para airear la mente y dejar que vaya haciendo sus encrucijadas sin las distracciones de los teléfonos.

    Bailar o un nuevo hobby. Lo que sea que te permita expresar o soltar lo que sientas y como digo, no tiene porque ser necesariamente con palabras.

    Paso 5. Recuerda seguir viviendo

    Y a pesar de todos estos pasos extra recuerda seguir viviendo, porque algo peculiar que sucede cuando pasamos por una ruptura, es que a medida que vamos reconstruyendo nuestra vida y nuestra identidad haciendo nuevas cosas que nos hacen sentir bien…

    Por alguna extraña razón a veces te sientes culpable por hacer estas cosas.

    Simplemente porque se siente raro hacerlo mientras recuerdas a esta otra persona.

    Pero progresar, superar en algún punto esta ruptura envuelve un balance de estas 2 cosas:

    1. Rehacer tu vida y sí, quizás sentirte culpable algunas veces mientras lo haces
    2. Recordar esta otra persona

    Sientes estos dos sentimientos, pero sigues viviendo igualmente.

    Paso 6. Crece con la herida

    Porque… ¿sabes algo?

    No “solucionas” o “superas” tu duelo (como tal), sino que reconstruimos nuestra vida alrededor de ello. Zoellner, Tanja, and Andreas Maercker. 2006. “Posttraumatic Growth in Clinical Psychology—A Critical Review and Introduction of a Two-Component Model.” Psychological Inquiry

    Es como si vamos poniéndonos ropa, capas encima.

    Y otra capa, y otra capa y otra capa.

    Con el tiempo vemos ese duelo que pasamos, esa ruptura con una perspectiva totalmente distinta, haciendo que el impuesto emocional que tiene encima tuyo, empiece a bajar con el tiempo.

    Bibliografía: fuentes, referencias y notas

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    22. Janoff-Bulman, Ronnie. 1992. Shattered Assumptions: Toward a New Psychology of Trauma. New York: Free Press
    23. Acolin J, Cadigan JM, Fleming CB, Rhew IC, Lee CM. Trajectory of depressive symptoms in the context of romantic relationship breakup: Characterizing the “natural course” of response and recovery in young adults. Emerg Adulthood. 2023 Oct;11(5):1211-1222. doi: 10.1177/21676968231184922. Epub 2023 Jul 4. PMID: 39092184; PMCID: PMC11290389.
    24. Mazzucchelli, Trevor G., Robert T. Kane, and Clare S. Rees. 2009. “Behavioral Activation Treatments for Depression in Adults: A Meta-Analysis and Review.” Clinical Psychology: Science and Practice
    25. Smyth, Joshua M. 1998. “Written Emotional Expression: Effect Sizes, Outcome Types, and Moderating Variables.” Journal of Consulting and Clinical Psychology
    26. Zoellner, Tanja, and Andreas Maercker. 2006. “Posttraumatic Growth in Clinical Psychology—A Critical Review and Introduction of a Two-Component Model.” Psychological Inquiry

  • Vivimos en un tiempo donde todo exige propósito, rendimiento, retorno.

    Si no produces, no sirve.

    Si no escalas, no vales.

    Pero la vida no siempre funciona así.

    A veces uno simplemente necesita detenerse y pensar. Es por esto que hablo muy a menudo de la idea de “aburrirse a propósito”.

    De caminar a todos los sitios sin podcast, sin videos, sin música, sin móvil, sin distracciones.

    Dejar que la mente se aire.

    Esto junto a tener el horario totalmente abierto después de la siesta. No tocar a penas nada de mis proyectos.

    Esto hace que las primeras horas del día tenga que entrar en estado de flow sí o sí.

    En hacer ese querido deep work, pero algo que me dije hace unos años, es que ya no quería volver a ser esclavo de todo esto.

    El espejismo de la superación personal

    Mirad, cada día, las redes nos muestran a gente joven logrando cosas que antes estaban reservadas a estrellas de cine o deportistas de élite.

    Nos repiten que todo es posible si trabajas duro, si no te rindes, si persistes lo suficiente. Y cuando no lo consigues, te dicen que la culpa es tuya por no haberlo deseado más.

    De no haber hecho más.

    Estoy harto de ver recomendaciones de Alex Hormozi. Un tío que hace como $100 millones al año, pero que sólo vive trabajando (dicho por él mismo).

    No hace nada más que no sea trabajar.

    Y no me malinterpretéis. Me encanta trabajar pero… ¿solo trabajar?

    El mensaje de este señor y toda la cultura hustle es simple y a la vez cruel: si no eres exitoso, es porque no hiciste más.

    Y como no hiciste más, no tuviste éxito y por lo tanto fallaste.

    Detrás de esa narrativa, lo que no se muestra es la fatiga, la ansiedad y el vacío que deja perseguir una vida que quizá nunca quisimos en primera instancia

    Muchos de esos gurús que predican la libertad financiera no viven en libertad.

    Dependen de mantener el relato vivo, de venderte el curso, de repetir una fórmula que ni ellos entienden del todo.

    Saben que tarde o temprano el ciclo se agota, y por eso prolongan la ilusión.

    Ese es su trabajo.

    Pero no todos tenemos las mismas condiciones.

    Algunos dependemos de otros, otros dependen de nosotros.

    Algunos aún están estudiando, construyendo, formándose. Y es necesario decirlo claro: si estáis en esa etapa, continua. No te preocupes porque la vida te dará espacio suficiente para hacer dinero más tarde.

    Para mí, es como estar jugando una partida de ajedrez y cuando ya ha sido tu turno, vuelves a mover pieza una segunda vez.

    Algo va a salir mal, porque así no es como funciona.

    Más de lo mismo con la vida.

    Porque la vida es una combinación perfecta de caos y linealidad.

    Está hecha para que lleguen a ti etapas que no conocías y que tendrás que abrazar. Como capítulos inevitables…

    Pero a la vez hay el caos de tropezarse, equivocarse y hasta de perder el tiempo.

    Algo que miramos con malos ojos pero que en el fondo es totalmente necesario para poner orden mental, emocional y psicológico tanto al caos como a las etapas.

    Quien intenta saltarse los pasos solo consigue vaciar de sentido el recorrido, y es por esto que quiero haceros una recomendación importante…

    El arte de no hacer nada

    Leeros o mirad un resumen en video o escuchad el audio antes de ir a dormir sobre la La sociedad del cansancio, de Byung-Chul Han.

    Hablaba de una sociedad agotada por el exceso de positividad, donde la autoexigencia se ha convertido en la nueva forma de dominación.

    El lema contemporáneo no es “puedes hacerlo”, sino “debes hacerlo”.

    Si no lo haces, eres tú el problema.

    Si no prosperas, es que no trabajas lo suficiente.

    Y esa presión nos lleva al límite: no a la mansión de nuestros sueños, sino al agotamiento.

    Nos venden la ilusión del progreso personal como cura universal, pero en realidad lo que cultivamos es frustración.

    Vivimos en medio de un espejismo donde la promesa del éxito sustituye a la experiencia de vivir.

    A veces, lo más sano es detenerse.

    Apreciar lo que tenemos, sin confundirlo con conformismo.

    Apreciar el simple hecho de estar vivos, de tener un momento de calma, incluso cuando parece que “no estamos haciendo nada”…

    Cuando de hecho no lo estamos haciendo.

    ¿Y si el mayor logro quizá no sea producir más, sino disfrutar de lo inútil?

    Hacer algo que no aporte absolutamente nada y, aun así, sentirnos vivos.

    No puedo evitar recordar esa imagen/ilustración/comic de un perro y su dueño. Sentados en un lago mirando al horizonte.

    En la ilustración se ve la nube de pensamiento del dueño. Como está pensando en su trabajo, relaciones, dinero y mil cosas más.

    Pero también hay la nube de pensamiento del perro, y en esa nube se ilustra exactamente la misma ilustración que estamos viendo nosotros.

    Para reflejar esa sensación de presencia en algo que podemos etiquetar de “inútil”.

    Ese dueño adoptó un perro seguramente con la intención de estar menos solo que nunca y tener un compañero sin agendas.

    Pero en algún momento perdió el sentido de por qué lo había adoptado.

    Ahora sacarlo a pasear es una tarea que tiene que sacarse de encima.

    ¿Por el perro? Los tres mejores momentos del día.

    Fijaros en una cosa..

    La vida no siempre tiene que tener sentido

    Siempre estoy haciendo analogías de la vida como un videojuego, y es porque me di cuenta de las horas y más horas que estaba pasando en el Lineage II.

    Hay arte en distraerse, pero sin pasarse, claro.

    Yo sin duda me estaba pasando.

    Pero si digo que podemos sacar algo bueno de perder el tiempo es precisamente porque me di cuenta de todos los aprendizajes subconscientes que el Lineage II me había dado.

    En las últimas semanas antes de dejar de jugar para siempre (al menos hasta el día de hoy), lo abría ya no para pasarme misiones de clases o luchar contra otros jugadores.

    Era para ver el amanecer virtual, coger mi montura e irme por ahí, y ver paisajes que no tenían ningún motivo por existir pero que los desarrolladores habían puesto por ahí igualmente.

    Sobretodo en el último par de años he estado haciendo exactamente lo mismo pero en mi vida real.

    He estado caminando 18.000 pasos al día, ya no para sentirme productivo, sino por tener unas horas en las que no me preocupo por el móvil y lo que pasa dentro de las pantallas, pero sí en lo que pasa en mi mente.

    A veces pienso en negocios o proyectos.

    A veces en personas.

    A veces en tonterías.

    Da igual.

    Ese aburrimiento termina siendo la fórmula del orden y la calma.

    De coherencia y aclaración.

    Seguro que os habéis encontrado que vais de vacaciones, o a la montaña/naturaleza, o ya ni algo tan “grande”, sino hasta esos micromomentos en la ducha donde se está tan bien.

    En un lugar donde podéis desconectar…

    Las mejores ideas o las más locas siempre vienen ahí.

    No en la rutina de la eficiencia, sino en la pausa del ocio que viene la claridad en todos los ámbitos de nuestra vida.

    Para mí los videojuegos eran refugio.

    Mi rutina de mañana productiva con trabajo y café para mí es refugio.

    Pero ya intenté de hacer toda mi vida así, y me encontré que también era refugio mi ocio.

    El ir a caminar, ir a entrenar, quedar con gente…

    No por evasión, sino por equilibrio.

    No son la vida, pero tampoco lo contrario. Son ese espacio donde podemos ser sin rendir cuentas.

    Obviamente, como todo exceso, el abuso no es sano. Pero aprender a estar sin producir, sin competir, sin rendir, es una forma profunda de salud mental bajo mi opinión…

    Porque no todos partimos desde el mismo punto.

    No todos tenemos las mismas oportunidades pero todos podemos encontrar belleza en lo cotidiano, en lo pequeño, en lo que no genera nada más que satisfacción…

    Y paradójicamente ahí está la satisfacción.

    Quizá este boletín llegue a pocos, y está bien.

    Que llegue a quien tenga que llegar.

    Si os encontráis en un momento de duda, si os sentís cansados de no llegar a lo prometido, recordad que a veces basta con existir. Con ser.

    En pausa. Parados.

    Jugando a hacer lo que sea que queremos hacer. O tumbados sin hacer nada (cuando digo nada, es nada).

    Para mí no tiene sentido ni conformarme, pero tampoco castigarme.

    Porque al final del día lo que importa es como manejamos nuestra expectativas, y nadie puede tener una expectativa tan baja, como aquel que no espera nada porque disfruta lo mínimo.

    Es por esto que cuando creé la agenda de productividad no fue con evidencia científico para hacer más, más y más.

    Sino para hacer mejor.

    Para tener presente que dedicaré al menos la mitad de mi tiempo a hacer cosas que no son productivas como tal, por esto tengo que hacer que el tiempo que sí dedico a mi crecimiento de proyectos y negocio, valga lo máximo que pueda.

  • Por qué la disciplina puede darnos libertad: cumplir lo que nos prometemos, dejar de aplazar y actuar sin esperar a tener ganas.

    Pero también de descansar y empezar pequeño, porque ser constante no consiste en vivir agotados.

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    Tu palabra también cuenta

    Tu jefe te pide algo y lo haces. Tú te prometes algo y encuentras una excusa.

    ¿Quién está decidiendo lo que merece tu esfuerzo?

    Ahí es donde relaciono la disciplina con la libertad: poder llevar a la práctica lo que eliges, incluso cuando la comodidad tira hacia otro lado.

    Jocko Willink me hizo pensar en esa relación. Al principio parece contradictoria, porque asociamos disciplinarnos con imponernos límites.

    Pero también nos limitan las tareas que evitamos y las decisiones que dejamos en manos de las ganas del momento.

    Elegir el compromiso

    Para mí, la disciplina pone orden en ese caos emocional que alimenta tantas excusas.

    No consiste simplemente en obedecer. Alguien puede exigirte un resultado, pero el compromiso de cumplir contigo tiene que salir de ti.

    Y creo que ahí se construye buena parte de nuestra confianza: cuando lo que hacemos empieza a corresponderse con lo que nos habíamos prometido.

    Aunque hoy no estemos motivados.

    Porque las ganas fluctúan, mi propuesta es actuar sin esperar a tenerlas todas a favor. El interés por lo que haces también importa, más allá del premio que puedas recibir.

    Menos aplazar, más practicar

    Empezar no significa acumular horas sin prestar atención.

    La práctica deliberada pide concentración y continuidad; cambiar de tarea con cada distracción dificulta sumergirte en lo que estás haciendo.

    Estar centrado puede parecer una pérdida de libertad. Pero elegir dónde pones tu atención también forma parte de ser libre.

    Con la procrastinación, propongo empezar por una acción pequeña antes de que el retraso siga sumando culpa.

    Algo que puedas hacer ahora, sin esperar a que las condiciones sean perfectas.

    Disciplina con descanso

    Madrugar no compensa dormir poco.

    Si queremos sostener nuestros compromisos, el descanso también forma parte del esfuerzo, igual que cuidar la alimentación y mantenernos activos.

    Por experiencia, me resulta más fácil ser constante cuando me encuentro bien y tengo propósito.

    El estrés merece la misma distinción: la presión puntual de una tarea no es lo mismo que vivir acumulando tensión. Podemos afrontar los retos como ocasiones para practicar resiliencia, sin convertir estar desbordados en un objetivo.

    Volver a cumplir

    Una dificultad no tiene por qué ser una condena permanente.

    La disciplina se desarrolla mediante acciones repetidas que van formando hábitos; por eso admiro la constancia detrás del trabajo de un emprendedor o un atleta.

    Empezar pequeño sirve para practicar esa continuidad, aunque el primer resultado sea modesto.

    No necesitas esperar a sentirte una persona disciplinada para actuar. Puedes empezar por cumplir uno de tus compromisos.

    Y volver a cumplir mañana.

    ¿Te gustaría expandir sobre este tema?

  • El trabajo duro supera al talento cuando el talento no trabaja duro.

    ¿Qué tiene de verdad esta cita? ¿Qué es lo que hace que algunas personas sean tan amas y señoras de lo que hacen?

    La ciencia ha podido responder a esta pregunta recientemente.

    Me da igual si estamos hablando de un escalador, pianista, trader, gimnasta, escritor… siempre pensamos, que sí, se lo han currado, pero que hay este gen o don o talento detrás, que es lo que les ha hecho despuntar a ciertas personas.

    En el libro Peak (número uno) el autor Anders Ericsson revelaba con estudios y datos si hay un supuesto gen detrás de esta gente que llegan a sus picos en sus disciplinas.

    Número uno: Secretos para ser el mejor en lo que nos propongamos (Conecta)

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    Peak: Unleashing Your Inner Champion Through Revolutionary Methods for Skill Acquisition and...

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    El original

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    Para intentar arrojar algo de luz a la divergencia que hay entre talento y habilidad.

    Para arrojar luz a si el talento es innato, o adquirido.

    Como te puedes imaginar querido ninja de la vida, sus resultados extraordinarios poco tienen que ver con un talento innato que los separe de la media de humanos…

    Mirando a los estudios nos damos cuenta que quizás estos atletas, artistas o empresarios sí tienen una especie de don, pero no el don que la mayoría cree. El talento innato.

    Me explico.

    Por ejemplo piensa en esas personas que tienen un tono/oído perfecto, son esas personas que saben cuál nota es cada sonido sin ninguna referencia musical, también se pensaba que era un talento innato. Con el que se nacía…

    Hasta que más tarde algunos estudios confirmaron como se podía entrenar este perfect pitch.1

    Entonces se argumenta que el verdadero don, es en realidad la habilidad de desarrollar lo que algunos confunden con «el don», el arte, el talento que crees que alguien tiene.

    Desde los 90 los científicos se han ido dando cuenta que el cerebro, incluso los cerebros adultos, son mucho más flexibles de lo que nos creíamos inicialmente.

    Que todos tenemos el don de la adaptabilidad, como humanos que somos. Aprender a aprender (#454).

    Aprender lo que sea, no es una manera de conseguir el potencial de cada uno sino más bien una manera de desarrollar este don.

    De crear nuestro propio potencial.

    O bueno, en este caso, nuestro multipotencial.

    La pregunta es: entonces, ¿cómo potenciamos el don de la habilidad?

    El talento no existe

    Lo que parece un don o un talento por el resto de los mortales… Esas habilidades que parecen mágicas o que vienen directamente de Narnia, se convierten en totalmente creíbles cuando cambiamos el enfoque de la lupa.

    Se cuenta la historia del compositor y violinista italiano Paganini, que murió sobre el año 1840.

    Una de las historias más increíbles que se cuenta de su «talento» es que se ve que tocaba melodías increíbles incluso hasta cuando 3 de sus 4 cuerdas se habían roto de improvisto.

    Dirás, «bua… menudo talento innato. No cualquier músico, ni siquiera profesional, podría hacer algo así».

    Estoy de acuerdo. De hecho, ni él mismo podía hacer algo así.

    Y es que décadas más tarde se reveló, que el muy zorrudo componía piezas secretas con una sola cuerda y después rompía las cuerdas a propósito sólo para dar un show de alto nivel a los que iban a sus conciertos.

    O también piensa en Mozart. Pensamos en él como un músico increíble, pero se omite la influencia de su padre. Un músico muy ambicioso.

    Jeff Bezos empezó Amazon en el garaje de sus padres… Pero ese garaje formaba parte de una casa de 6 millones de dólares porque su padre ya era un emprendedor multimillonario que además invirtió contundentemente en el proyecto de su hijo.2

    Lo que Peak nos viene a decir es que en el fondo el talento innato no existe, o más bien dicho, no crea una diferencia substancial.

    Al menos cerebralmente hablando.

    Quizás te motivas más si de buenas a primeras ya se te da bien y esto es lo que te hace practicar más. O practicar de forma diferente cuando llegas a una meseta.

    Esto es lo que te lleva a afilar una habilidad hasta el punto que todo Dios te dice que tienes un talento innato, pero en el fondo:

    Los sabios desarrollan sus habilidades debido a un interés obsesivo por las cosas, no a un gen innato.

    La razón por la que la mayoría de personas que no cantan, pues «no cantan», es simplemente porque nunca han practicado de una forma que les lleve a desarrollar la habilidad de cantar.

    Siendo una de las habilidades que más se cree que está 100% relacionado con un talento innato.

    También pensamos que tener un coeficiente intelectual alto te ayuda a aprender rápido al principio, pero no es ningún seguro de que terminarás petándolo a la vida.

    En absoluto.

    ¿Por qué? Pues porque el coeficiente intelectual sólo mide el potencial de éxito académico.

    Lo mismo ocurre con las habilidades visuoespaciales. La capacidad de poder manipular, representar o analizar con la mente los objetos.

    Por esto en algunos test de IQ hay preguntas en las que te enseñan por ejemplo un cubo que está abierto/diseccionado. Con distintos números o letras y entonces, visuoespacialmente, tienes que deducir cómo quedará cada cara si lo doblas y lo vuelves cubo.

    No poder hacerlo, ¿definiría que no puedas petarlo en la vida? El punto del libro es que:

    Nadie nunca en la historia ha podido descubrir cómo identificar personas con talento innato.

    El poder de la práctica con propósito

    Un experimento que el bueno de Ericsson hizo con un estudiante universitario del montón, refleja esta idea muy bien.

    Le hizo memorizar montones de secuencias de números hasta darse cuenta que cada vez que este chico, Steve, llegaba a un techo de memoria del que se pensaba que no podía sobrepasar, siempre encontraba una manera de sobrepasarlo.

    Se ve que cada vez que llegaba a esta meseta, el estudiante desarrollaba otro manera de acordarse. De metodología. De sistema.

    Si nos lo paramos a pensar, es muy raro encontrar algo de evidencia, en cualquier campo, que nos pudiera indicar que una persona ha llegado a un techo, a una meseta potencial intelectual.

    Me refiero a que normalmente las personas lo que hacemos, no es que llegamos a un techo confirmado, sino que paramos de intentarlo. Dejamos de intentar volvernos mejores.

    Porque al llegar al techo piensas que «hast aquí», pero que en el fondo, es algo emocional y psicológico, porque cualquiera que decidiera dedicarse a X superando sus techos, lo podría conseguir.

    Eso sí, y es vital: siempre que encontrara la metodología adecuada, claro.

    Y sobretodo, a seguir practicando esta metodología.

    Entonces una de las claves es preguntarnos: ¿qué nos motiva para querer superar esta meseta y seguir practicando? Porque

    En el 99% de las veces, abandonamos porque la metodología que usábamos nos deja de funcionar.

    Proponerse una cosa con obstinación

    Lo primero es una retroalimentación positiva.

    Puedes ser externa, alguien que nos anima, o también funciona muy bien con la que me nutro yo personalmente, que es la interna.

    Una retroalimentación positiva interna es reforzada por el orgullo o incluso el ego de querer mejorarme a mí mismo como persona a través de ir mejorando en este proyecto con el que estoy actualmente.

    No es casualidad que para entrar y alcanzar el estado de flow (#483, #486), esta retroalimentación sea vital. Porque necesitamos un estado emocional positivo retroalimentado para seguir avanzando.

    Digo que esa retroalimentación es vital porque nos ayuda a evaluar lo que estamos haciendo. Si estamos progresando adecuadamente o no.

    Como en la primaria.

    Por esto se vio que cuando los científicos probaron el mismo experimento de memorización pero con otro estudiante, este no recordó tan bien como Steve. ¿Por qué? Por un motivo interesante.

    Y es que el bueno de Steve tenía una estructura de recuperación.

    ¿Qué significa esto? No es ningún talento especial, sino un sistema.

    Steve decidía con antelación qué método para retener mejor la información (#588) iba a usar para memorizar las secuencias de números que se le daban en el experimento.

    Porque intentarlo no es suficiente.

    Trabajar duro para sobrepasar los límites, no era suficiente.

    Con este experimento lo que se quería probar era que los sujetos que no sobrepasaban sus límites, no era porque no lo intentaran mucho y con muchas ganas, sino porque no lo intentaban de una forma diferente.

    O sea que cuidado con proponerse una cosa con obstinación, porque el hecho de poner visión de burro, es lo que puede hacer que nos haga hacer círculos en ese techo, esa meseta en la que no queremos estar.

    Adaptabilidad

    Esto es porque nuestro cerebro se adapta al entrenamiento y la práctica de la misma forma que lo hacen los músculos.

    De hecho en algunos principios como la metodología de greasing the groove en la fuerza (#362), veíamos y confirmábamos como la fuerza es una habilidad porque empieza en las conexiones neuronales que tenemos antes que en los músculos.

    Haciendo esas conexiones más eficientes, somos potencialmente más fuertes sin tener que recurrir a la parte física de la musculatura.

    Es el cerebro que se adapta al entorno y a la práctica al que le sometemos. Algo que también veíamos en:

    • Los hipocampos posteriores de los taxistas, que son mucho más grandes que los de una persona promedio.
    • Los cerebros de personas ciegas y sordas se reconfiguran para encontrar nuevos usos para las partes no utilizadas.
    • Los músicos que comenzaron a tocar temprano tenían regiones cerebrales más grandes reclutadas para controlar las manos.3

    Porque cuando practicamos algo lo suficiente, el cerebro reclutará las neuronas para ayudarnos a hacer el trabajo más eficientemente.

    Es parte del ADN humano: la adaptabilidad y resiliencia al entorno.

    Es esta plasticidad neuronal, neuroplasticidad, que significa que ni la estructura cerebral ni tampoco su función, están fijas.

    No lo están.

    Porque cambian en respuesta al uso que le damos.

    Por esto vemos como el ejercicio físico no sólo nos cambia físicamente sino también neuronalmente por el deseo del cuerpo de llegar a esta homeostasis.4

    Que es cuando empujas a tu cuerpo durante una actividad difícil, más allá de lo que los mecanismos homeostáticos, el estado de equilibrio del cuerpo, que no puedes compensar.

    Entonces, ¿qué sucede? La naturaleza humana saca a relucir su activo más valioso: la adaptabilidad.

    Las células activan distintos genes del ADN y te cambian. Para que ese sobreesfuerzo vaya siendo más fácil de hacer.

    Eso de «el ejercicio me ha cambiado», es una expresión que podemos tomar como literal.

    Es por esto que en los círculos de desarrollo personal se dice tanto esto de salir de la zona de confort.

    En el 99% de los casos los influencers lo repiten porque dicen que esto te hace mentalmente más fuerte o algo así, pero en realidad es por el mecanismo biológico de la homeostasis.

    Porque aprender cualquier habilidad nueva es mucho más efectivo a restructurar el cerebro que el simple hecho de practicar una habilidad que ya conoces.

    A esta idea de neuroplasticidad se le llama el efecto de la ramita doblada (bent-twig effect), en el que si doblamos una rama cuando es joven y aún está creciendo, se doblará. En cambio si es una rama adulta no se verá tan afectada.

    Pues lo mismo ocurre con el cerebro humano.

    Más difícil, sí. Pero se puede hacer perfectamente.

    Es un poco yendo en contra de la educación y el aprendizaje tradicional, porque no se trata de desafiar a la homeostasis: la búsqueda de balance del cuerpo.

    Lo digo porque la educación tradicional cree que hay que potenciar el talento innato de cada uno en vez de hacernos salir de nuestra zona de confort intelectual para que se produzcan estos cambios de los que hemos hablado hoy.

    De impulsarnos a probar distintas metodologías, para confirmar(nos) que las mesetas, los techos intelectuales o artísticos pueden ser superados, cuando se camba el sistema o la metodología.

    Imaginaros a niños descubriendo, que su potencial en cualquier cosa, puede convertirles en alguien con talento adquirido. En vez de ser dicho «no vales para esto», o «tienes que encontrar una disciplina no que te guste, sino que te encaje».

    Haciendo posibles ciertas acciones y éxitos que antes eran imposibles. Especialmente psicológicamente.

    Porque en realidad, la práctica de aquello que ponemos atención con propósito, lo que hará, no es ayudarnos a alcanzar nuestro potencial, sino construirlo.

    Episodios mencionados

    Bibliografía: fuentes, referencias y notas

    1. Van Hedger SC, Heald SLM, Nusbaum HC. Absolute pitch can be learned by some adults. PLoS One. 2019 Sep 24;14(9):e0223047. doi: 10.1371/journal.pone.0223047. PMID: 31550277; PMCID: PMC6759182.
    2. Wikipedia Contributors. 2024. “Miguel Bezos.” Wikipedia. Wikimedia Foundation.
    3. Rodrigues AC, Loureiro MA, Caramelli P. Musical training, neuroplasticity and cognition. Dement Neuropsychol. 2010 Oct-Dec;4(4):277-286. doi: 10.1590/S1980-57642010DN40400005. PMID: 29213699; PMCID: PMC5619060.
    4. “Diccionario de Cáncer Del NCI.” 2024. Instituto Nacional Del Cáncer. Cancer.gov.
  • El dolor que sentimos cuando hacemos lo que no queremos hacer, pero que nos dijimos que queríamos hacer cuando no tocaba hacerlo, siempre es menor que el dolor que terminamos creando alargando ese umbral de acción.

    O en otras palabras…

    Que el dolor del arrepentimiento que vendrá de no haberlo hecho, de no haber cumplido la promesa que nos hicimos a nosotros mismos, duele mucho más que ese hábito que nos acercaría a la promesa, pero el problema…

    Es que todo esto, no importa en el momento de la verdad.

    En el momento de tomar la acción, porque…

    No son estas citas o frases motivacionales de productividad las que nos pasan por la cabeza cuando llega el momento de hacer lo que dijimos que haríamos, y es que mirad…

    La disciplina es el compromiso a un objetivo más grande.

    Me gusta hacer cosas que me gusta hacer.

    Obvio, pero…

    Si tengo que forzarme a hacer algo que no quiero hacer cada día… Sé que no voy a ser capaz de seguir haciéndolo durante mucho tiempo.

    Que terminaré no manteniéndolo, a menos….

    Que tenga un “por qué” lo suficientemente grande para hacerlo.

    Si tienes una pistola apuntándote la cabeza, estoy convencido que terminarás haciendo aquello que inicialmente no querías hacer… porque ahora de pronto, sí lo quieres hacer, porque si no, te aprietan el gatillo.

    O sea que en el fondo…

    La disciplina es el compromiso a un objetivo más grande.

    Si hemos identificado una meta más grande que nuestras ganas de no hacer algo, y esto que tenemos en el medio, que no queremos hacer, nos acercará más a eso que tenemos tantas ganas de conseguir, entonces de pronto sí quieres sacártelo del medio lo antes posible.

    En mi forma de verlo es cuando quieres subir el nivel de tu personaje del videojuego.

    Quieres ya tener ese nivel y ser capaz de equiparte la armadura potente y cara de la que ya tienes el dinero virtual para comprar, pero que no te puedes poner porque no tienes el nivel.

    Así que… ¿qué haces?

    Te vas a farmear.

    A matar jabalís, o conejos, o zombies con un montón de ganas porque estás super cerca de ese nivel y sabes que si matas 200 tendrás la experiencia de personaje que necesitas para llegar a ese nivel y por lo tanto poder equipártelo y tener peleas de PvP super sangrientas que es lo que te motiva del juego…

    Lo interesante aquí es que te pones a farmear NPCs, personajes automáticos del juego, con muchas ganas a pesar de ser algo que en otras circunstancias verías como aburrido….

    Pero en cambio ahora sabes, que en el momento que hayas subido de nivel y te hayas puesto esa armadura o espada, inmediatamente no querrás volver a farmear. Te parecerá aburrido otra vez porque ahora tu objetivo será usar esos items para pegar a otros jugadores online.

    Está claro que cada “por qué”, cada razón para conseguir algo, o hacer algo, es subjetivo. Totalmente individual, pero da igual porque mirad…

    Ahora que hablábamos de videojuego…

    No es tu falta de disciplina, es tu falta de claridad.

    Hay un juego al que algunos nos gusta jugar y subir de nivel.

    Es un juego infinito, lo que hace que algunos lo etiqueten de tontería mientras que otros dicen que el hecho que sea infinito es el mejor motivo para dedicarle tiempo y recursos en aumentar puntos de vida, experiencia, y es….

    El juego infinito de cuidar a nuestro cuerpo.

    Hacerlo más fuerte, hacerlo más sano, hacerlo más resistente, hacer que tenga más energía…

    Por esto tengo el proyecto de Biopotencial, con podcast y videos, que algunos ya conocéis, en los que hablo exclusivamente de entreno y dieta.

    A pesar de que ahora ya he adoptado el entreno y dieta como mi identidad, hubo un tiempo en que esto no era para nada así.

    De hecho ni siquiera me preocupaba mi salud, de niño siempre le decía a mi madre que cuando fuera adulto compraría todos los bollos que quisiera porque ella no me compraba, y mirad como he terminado, haciendo todo lo contrario que aquel Pau pequeño.

    Pero cuando era adolescente lo único que me empezó a preocupar, es que pesaba 55kg.

    Que era un tirillas de manual.

    A medida que la atención de las chicas iban importándome cada vez más, la meta/el objetivo de ganar unos cuantos quilos de músculo iba cogiendo cada vez más importancia, hasta el punto que el hecho de no entrenar se convertía en un dolor inquebrantable porque mi anti-visión, no mi visión de ganar músculo, sino el dolor de seguir siendo cuerpo escombro, cada vez me pesaba más.

    Por esto entrenar, cada vez cobraba más importancia.

    Si hubiese podido tomar una pastilla que lo hiciera por mí lo hubiera hecho, pero no fue el caso, porque no existe.

    Entonces mi mente no le quedó otra cosa que alienarse con ese objetivo.

    Por lo tanto quería/no-quería entrenar.

    Sacando a relucir que en el fondo…

    Ya no era un caso de disciplina, sino un tema de claridad.

    De tener claro que quería, o no quería.

    Si no sabes cuál es tu objetivo entonces te convencerás que no quieres hacer la tarea que requiere de disciplina.

    Algo que podemos aplicar en cualquier ámbito de la vida…

    ¿Estudiar? El objetivo en el 99,9% de casos es titularte, o convertirte en la profesión que siempre quisiste ser y que requiere de ese título… O estudiar esas oposiciones para convertirte en funcionario para tener un trabajo “de por vida” y vivir la vida padre con el sueldo del Estado, me da igual.

    La mayoría de gente no quiere estudiar cuando se levanta por la mañana, pero entonces sólo tienes dos opciones en este ejemplo…

    ¿Quieres conseguir ese objetivo con unas ganas que te duelen en el pecho si no lo consigues por el resultado final? → Sí.

    Entonces quieres estudiar.

    ¿Quieres conseguir ese objetivo pero tampoco pasa nada si no lo consigues? → No, porque quizás no lo tienes clara o en el fondo no es lo que deseas.

    Entonces no quieres estudiar.

    Así que lo que os diría es que si nos encontramos haciendo algo pero 5 de cada 10 veces en realidad no tenemos nada de nada de nada de ganas de hacerlo…

    • O bien no tenemos claridad en cuál es el objetivo, o nos falta claridad del “por qué” tenemos ese objetivo.
    • O genuinamente no queremos hacer esa tarea/acción porque en nuestro interior sabemos que ese objetivo no vale tanto la pena.

    ¿Sabéis que nos da esto como resultado?

    La sencilla fórmula para ser disciplinado.

    Pues que…

    La disciplina = la importancia de la meta, nuestro “por qué”, + el disfrute de la búsqueda.

    De las acciones que estamos tomando para llegar a ese “por qué” que nos importa tanto.

    En el sentido de que si cogemos cualquier área/dominio/potencialidad/tema que dices que te importa pero que sientes que no estás siendo suficiente disciplinado…

    Probad de escribirlo en una lista con una puntuación del nivel de fricción, no de lo bien o mal que lo haces, sino de lo mucho que te cuesta hacer las acciones/hábitos que son tan necesarias de hacer, por ejemplo en mi caso:

    • Levantarme por la mañana: 0/10
    • Trabajo: 3/10
    • Entreno: 0/10
    • Aprender: 4/10
    • Ir a dormir: 6/10

    Queremos llevar esa fricción lo más cercana al cero que podamos.

    Si dentro de cada temática podemos alinearlo con un objetivo que tengamos, una identidad que nos queremos hacer nuestra o algo que queramos conseguir pero que nos hemos convencido que no queremos hacer…

    Entonces quizás sí queremos hacerlo, pero necesitamos más claridad en el “por qué” detrás de la actividad.

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