¿Por qué es tan difícil encontrar sentido a la vida?

▼Del mismo modo que la mayoría dicen ser estoicos (en teoría cuando su vida está en calma y ordenada), hasta que le sucede algo gordo de verdad (porque entonces sacan a relucir realmente de qué pasta están hechos), lo mismo sucede con la búsqueda del sentido de la vida.

Todos somos filósofos apoyados en paredes de coliseos teóricos… hasta que llega la hora de la verdad.

Todos somos monjes budistas meditando calmadamente en cascadas distantes… hasta que llega la hora de la verdad.

¿A qué hora de la verdad te refieres, Pau?

Pues cuando todas esas preguntas y filosofías que nos hemos montado en la cabeza chocan con el mundo moderno en el que tenemos que vivir de forma repetida, sin rechistar, pagando facturas y sin podernos plantearnos seriamente por qué estamos en este mundo.

Hay momentos en la vida que responder a la pregunta de por qué estamos aquí se traduce en ansiedad y estrés durante una época específica de nuestra vida, mientras que en otras, no dejamos que nos saque el sueño porque estamos ocupados haciendo cosas… com viviendo.

Lo que está claro es que todos tenemos más o menos oculta, una área de la vida donde el fogón filosófico está al máximo (#522).

Una periodo de búsqueda de sentido en la que la mayoría leemos más, escuchamos más, pensamos más las cosas…

Con más y más paseos e información (libros, podcast, artículos…), pero creo que todos la misma experiencia. Esto hace que sólo terminemos con aún más preguntas.

Buscando el sentido de la vida

Preguntas que abren otro abanico de ansiedad y estrés, o que nos hacen querer responder por qué estamos en este mundo pero de una forma distinta y que al final nos lían aún más en la búsqueda del sentido.

Preguntas como la de…▲▼

¿Qué harías si tuvieras todo el dinero del mundo?

En el fondo esa pregunta hace referencia a si ya hubiéramos comprado todas las tonterías que tenemos en la cabeza, replanteándonosla por:

¿Qué harías con todo el dinero que quisieras después de habértelo gastado y volviéndolo a ganar?

Desde que tenemos uso de razón, no importa la cultura, época o creencias, en algún momento queremos entender qué hacemos en el mundo.

Queremos saber qué haríamos realmente si la sociedad no nos limitara o no la culpáramos por las cosas que no conseguimos.

Por esto preguntarle a alguien qué superpoderes elegiría revela mucho de la persona…

  • Volar: búsqueda de libertad
  • Teletransportación: búsqueda de aventura y exploración
  • Leer mentes: empatía y curiosidad o control y afán de poder

Porque en el fondo el querer responder cuál es el sentido de la vida a través de mil y una preguntas más o menos indirectas, no creo que sólo sea curiosidad intelectual, sino un instinto humano.

Quizás hasta es lo que nos hace humanos.

Es precisamente por esto que no importa la cultura, religión o valores personales… A toda persona le pasan estas reflexiones por la cabeza.

Preguntas existenciales que nos hacen tomar (o desear tomar) ciertas acciones durante toda nuestra vida para que al final de nuestros días podamos decir que al menos caminamos hasta esa dirección.▲▼

Que a media que avanzamos, a medida que vamos acumulando experiencias, desafíos y reflexiones, nos viene ese deseo de encontrar un propósito que nos haga responder a la pregunta de cuál es el sentido de la vida para nosotros.

Lo difícil se hace encontrar este camino sin destino. Este propósito que intrínsecamente responda a la pregunta sólo por el hecho de vivirlo.

Hasta el punto que cualquier hombre puede pasarse el resto de sus días intentando responder qué hace en este mundo. Buscando el propósito que llene el vacío existencial a una pregunta sin responder.

A veces confundimos la respuesta con el disfrute y la satisfacción, pero el propósito siempre tiene una parte de esfuerzo, introspección y a menudo un trabajo contra pendiente para alcanzarlo.

O al menos para acercarnos a él.

El reto de encontrarlo es, en si mismo, como la misión más difícil de cualquier videojuego, o más bien dicho, como todo el juego en si mismo, más que una misión objetiva.

La misión sería una meta en la vida real, pero el propósito es el motivo por el que jugamos el juego en primera instancia.

Como el que siempre ha soñado con un coche deportivo, se lo compra, y al cabo de 1 semana ya necesita alcanzar una nueva meta. Se da cuenta que no era su propósito, sino una meta con destino especifico (fácilmente o difícilmente alcanzable, esto es indiferente).

Para muchos, el sentido de la vida es algo que se evade a lo largo de toda nuestra existencia, dejándonos en esta búsqueda que nunca termina. Con algo que no sabemos definir.

En cambio otros llegan a la deprimente conclusión de que el propósito no existe. Que la vida es una serie de eventos sin ninguna dirección específica.

Las tres escuelas del pensamiento sobre el sentido de la vida

Esta falta de respuesta clara y universal al sentido de la vida, es seguramente la inquietud más estudiada del ser humano.

Especialmente durante los siglos XIX y XX. Cuando la comodidad de la sociedad moderna nos permitió poder dedicar tiempo más allá de la supervivencia.

Pero ha sido a lo largo de toda la historia de la humanidad que filósofos, teólogos o charlatanes con podcast (el cuál me incluyo) que han querido responder a la pregunta del significado de la vida.

Y en el fondo, cada una de las posturas que se han creado a lo largo de la historia, las podemos definir en tres grandes corrientes o escuelas que han influenciado profundamente el pensamiento occidental y hasta la dirección del mundo.▲▼

Tradición clásica: la esencia precede a la existencia

La primera es la tradición clásica en la que podríamos encasillas filósofos y religiones monoteístas (de un solo Dios).

Es decir, tantos los antiguos griegos y romanos, como las religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islam), sostienen que «la esencia precede a la existencia». O en lenguaje ninja, que…

«El sentido de la vida ya existe antes de que nazcamos. Ya está predefinido.»

Como si fuera un tesoro oculto esperando a ser descubierto.

Que nuestra misión en la vida entonces se basa en encontrar ese tesoro. En encontrar ese propósito preexistente y vivir conforme a lo que nos ha tocado.

Una idea que lógicamente está profundamente arraigada en la creencia de que hay un orden cósmico o divino que nos precede, y que nuestra misión vital es alinear nuestras vidas con ese orden.

Que si sentimos que no tenemos propósito o incluso nos faltan las ganas de vivir es porque no estamos alineado con lo que está escrito.

El ejemplo más claro es el cristianismo, con la idea de que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros.

Los creyentes son llamados (espiritualmente hablando) a descubrirlo a través de la fe, la obediencia, los mandamientos y todo lo que implique la religión.

Pero no tiene porque ser una religión, también podemos ir a la época de los antiguos filósofo griegos como Platón y Aristóteles, donde argumentaban que la vida humana tiene un propósito basado en la naturaleza y la razón.

Alegando a que la felicidad sólo se puede lograr si vivimos de acuerdo con este propósito inherente.

Que el propósito es la brújula que tenemos que alinear con el norte (la felicidad) para estar en el camino correcto, pero claro…▲

Nihilismo: la negación del significado inherente

Lógicamente por cada idea, hay una contraria. Por cada vergano hay un carnívoro, por cada bitcoiner hay un indexador.▼

Contrarios a la clásica tenemos el nihilismo que surge negando la existencia de un sentido inherente a la vida.

Quizás un punto de vista que se asocia o que se representa en todo su esplendor a Friedrich Nietzsche, que proclamó en su obra de que «Dios ha muerto».

Nietzsche declaraba no sólo la muerte del Dios cristiano, sino también la muerte o desaparición de la fe religiosa. Llevando a la pérdida de un sentido universal de la vida.

Según los nihilistas, la vida no tiene un propósito intrínseco, y cualquier intento de encontrar uno es en vano.

Que buscar un sentido a la vida es como el burro al que se le ata una zanahoria en las narices y sigue hacia adelante con una falsa sensación de logro.

Podríamos decir que con esta idea, el nihilismo complica aún más las cosas para algunos al querer responder la pregunta dando una respuesta que haga carecer de importancia a la pregunta que hemos planteado inicialmente.

Y es que entonces nos sale otra pregunta…

Si la vida carece de un propósito inherente, entonces ¿cómo deberíamos vivir?

Para Nietzsche no hay que buscar un significado externos sino que se trata en la creación de nuestro propósito, que lógicamente, por la dificultad de esta misión casi imposible ya es un propósito en si, porque mirad…▲▼

Nada lleva a más sentimiento de desesperanza o incluso de no tener ganas de vivir que aún no haber encontrado un propósito de vida. Algunos lo llaman la «crisis del nihilismo».

Una crisis que no viene específicamente por no tener propósito, sino por el hecho de que este propósito tenga que ser una construcción humana y no algo encomendado por nosotros.

Podríamos decir que algunas personas están hechas para servir. Que sienten que si no sirven a los demás y se les da algo con el que llenar sus días, sus vidas poco sentido pueden tener.

Que se les tiene que dar el propósito servido en una bandeja (como la teoría clásica) o de lo contrario no saben qué hacer con su vida.

No creo que sea casualidad que personas con este tipo de sentimiento o de ver la vida se apelotonen en religiones, o incluso en sectas.

De esta manera no tienen que pasar por el mal trago de buscar propósito.

Alguien elige por ellos y su único trabajo es creérselo y ser mandados.▲▼

Existencialismo: la existencia precede a la esencia

Es a partir del siglo XX que empieza a coger más fuerza la corriente filosófica del existencialismo, ofreciéndonos la perspectiva de parte de uno de los principales exponentes a esta corriente: Jean-Paul Sartre.

Lo que este señor comentaba es que la existencia precede a la esencia.

En lenguaje ninja esto significa es que los seres humanos naceríamos sin un propósito o esencia predeterminada.

Que es nuestra responsabilidad crear ese sentido de la vida a lo largo de la nuestra.

Por lo tanto para los existencialistas, la libertad es tanto una bendición en el sentido más espiritual de la palabra, pero a la vez una carga. Una arma de doble filo porque implica que somos responsables.

Responsables de moldearnos el personaje de la vida misma.

Como en un videojuego.

Sartre sostenía que la libertad de elegir, de ser, de la libertad más radical es lo que define la condición humana. Por mucho que tengamos que ser responsables de ello.

Que sin un propósito dado, entonces cada persona debe enfrentarse a la tarea de crear su propio sentido de la vida, y a partir de ahí vivir de acuerdo con ese propósito autoimpuesto.

Una perspectiva que algunos considerarán como empoderadora porque la vemos que nos da libertad de definir nuestra propia existencia, pero es algo que también es profundamente inquietante para algunos.

Por lo mismo que veíamos con el nihilismo: nos deja sin una guía externa.

Pero para el existencialismo, aunque de por hecho que no hay un significado inherente en la vida, sostiene que los seres humanos podemos (pero aquí la clave de la cuestión, debemos) crear este sentido de la vida.

Que es nuestra responsabilidad y misión (hasta que encontremos nuestra propia misión.

Lo bueno es que debe ser trabajada, buscada y encontrada a través de la libertad individual y con cierto sentido de responsabilidad.

O sea que hay cierto sentido de acción proactiva, en comparación con el nihilismo, donde lo que me viene a la mente a esa falta de significado, es a la aceptación pasiva en la que no se puede hacer nada.▲

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Pau

Investigo, experimento y divulgo. Multipotencial con curiosidad intelectual "secuencial": mis pasiones e intereses van a épocas. Como una mamá pájaro, engullo información y la vomito en pedazos coherentes de contenido vía blog y podcast para otros ninjas de la vida. ISNI: 0000 0005 1425 6653

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