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El ikigai (no) es tu propósito de vida

Si estás metidos en el desarrollo personal seguro que te suena la palabra «ikigai». Un concepto japonés que occidente ha traducido erróneamente como «propósito».

Desde 2014 circula un diagrama todo chulo que es una «verdad absoluta» entre los círculos de autoayuda. Haciendo que todo apasionado de la mejora personal salga al mundo a buscar su ikigai como si fuera el One Piece.

diagrama ikigai occidental

Según lo que escucharás por ahí, este ikigai es cuando tu pasión, misión, vocación y profesión se encuentran en una intersección perfecta. Ahí es cuando lo que amas, lo que eres bueno, lo que el mundo necesita y por lo que te pueden pagar, se encontrarán en un harmonioso ikigai y por fin… tendrás propósito de vida.

¿Una infografía harmoniosa que incluye todas las palabras que quedarían bien en un capítulo de libro de Tim Ferris? Pues debe ser… Falso.

Origen del ikigai occidental

La primera aparición de este diagrama del «ikigai occidental» es en un artículo de 2014 publicado por Mark Winn en su blog. Un emprendedor que un día soleado estaba buscando inspiración para escribir y se topó con una charla Ted donde hablaban de la longevidad de una isla japonesa: Okinawa.

Muchos ya conoceréis esta isla por hablé de ella como una de las conocidas zonas azules del mundo (#481). Lugares del planeta donde hay muchas personas que viven +100 años (…).

¿Sabéis quien estaba dando esta charla? Ni más ni menos que de nuestro querido amigo Dan Buettner. El creador (y perversor) de la dieta de las zonas azules. Una dieta de pseudologevidad vegana. Sacada de la minga.

Mito #1: el ikigai tiene su origen en Okinawa

Hoy no despotricamos de la infame dieta que se inventó y ha estado exprimiendo el señor Dan (ya lo hicimos), porque Dan en esta charla Ted explicó sin fallo alguno y sin dar mucha relevancia el concepto de ikigai como lo que significa de verdad.

En la charla el bueno de Dan asocia el ikigai de los centenarios de Okinawa como uno de los elementos que hacía vivir tanto a esa población.

Ahí es cuando muestra un video de una anciana. Una señora que explica como su ikigai es su tatara-tatara nieta.

Ops. Un momento. Pensaba que el ikigai era lo que amabas (vale, veo a la abuela amando al bebé), por lo que eres bueno, y lo que el mundo necesita. Pero entonces su tatara-tatara nieta no sería su ikigai porque no le pueden pagar por ello ¿no? Quizás si la vende… Además quizás también es demasiado temprano para confirmar que el mundo necesita esa persona específica.

Vemos que algo no cuadra con este concepto. No sólo en su significado sino en su origen, porque no sale de Okinawa sino que es una concepto usado en todo Japón.

Mito #2: el ikigai es el secreto de la longevidad

Para generar aún más narrativa molona Dan Buettner dice que el ikigai es uno de los pilares (a parte de la dieta) que hace que esa gente viva 100 años.

Según esta lógica entonces todo Japón tendría que pasar los 100 años. Y a ver, es de los países con más esperanza de vida, pero la longevidad es todo un espectro que tenemos que considerar… algo que el autor del «ikigai occidental no hizo».

Mito #3: el ikigai es un diagrama Venn de propósito

A los pocos días de ver esta charla Ted de la longevidad de la isla japonesa (Okinawa), el bueno de Mark Winn se encuentra por internet un diagrama que creó un español: el astrólogo Andrés Zuzunaga que lo publica en 2011 y un año más tarde el autor Borja Vilaseca lo añade en su libro «¿qué harías si no tuvieras miedo?»

propósito

Diagrama: creado por Andrés Zuzunaga. De hecho el tío ha creado muchos otros diagramas exactamente iguales sólo cambiando los textos y tienen tendencia a hacerse virales (ejemplo).

Mark explica en una entrevista como vio la charla Ted de la longevidad y este Diagrama de Venn (juntar dos conceptos y que lo que se solapa es el resultado de ambas cosas) y con sus huevos decide juntar los conceptos.

diagrama propósito de vida

O sea literalmente coge el diagrama de Andrés, y en medio en vez de propósito le pone la palabra «ikigai».

diagrama ikigai propósito

Mark es libre de hacer lo que le plazca, pero la culpa de la perversión del ikigai es de internet y la viralidad. Supongo que estamos adiestrados para que este tipo de publicaciones nos hable a nuestro yo más profunda y así pensamos en la vida o algún rollo de estos, pero el concepto japonés es mucho más minimalista, simple, elegante, harmonioso… y transcendente.

Mirad.

Qué es ikigai en la cultura japonesa

Ikigai es una expresión japonesa para describir la razón de vivir. «Iki» viene del verbo «ikiru» que significa «vivir», pero no sólo «vivir» sino que más concretamente «vida diaria». «Gai» significa «valor», teniendo su origen en la palabra «kai» que significa «cáscara» o más bien «conchas».

«Qué me estás diciendo Pau, ¿que la palabra ikigai contiene la palabra gai y la palabra concha? Esto tiene que ser una broma».

Esto es lo que deben pensar los japoneses cuando ven este diagrama occidental de un concepto inventado de propósito y lo hacen pasar por su palabra «ikigai».

Para los japoneses, la palabra ikigai es otra palabra más. La propia composición de la frase ya nos va guiando en su significado original y correcto:

«Vida diaria» + «valor» = el valor en las cosas de la vida diaria.

  • El ikigai no es un diagrama Venn sobre el propósito
  • El ikigai no tiene su origen en Okinawa
  • El ikigai no es el secreto de una vida larga y plena

El neurocientífico japonés Ken Mogi explicaba en su «pequeño libro del ikigai» como todos los diagramas de ikigai están equivocados.

De hecho me extraña de ver miles de publicaciones en internet y también decenas y decenas de libros sobre ikigai en Amazon, y que los autores que en teoría tendrían que haber hecho un trabajo de campo profundo para escribir su libro, no se hayan topado que este el ikigai del que hablan en realidad es un concepto moderno.

Ken Mogi explica como para los japoneses, el ikigai no es una bifurcación entre lo que amas, lo que eres bueno, lo que el mundo necesita y para lo que te puedan pagar.

En realidad el ikigai es todo. Es lo que amas, es en lo que eres bueno, es lo que el mundo necesita y es por lo que te pueden pagar.

diagrama ikigai japonés

En occidente se dice que el ikigai tiene que ser todas estas cosas a la vez, pero en la cultura japonesa puede ser cada una de estas cosas individualmente.

«En lo que eres bueno» puede ser tu ikigai. O «lo que el mundo necesita» también puede ser tu ikigai.

  • Quizás disfrutas la jardinería.
  • Quizás disfrutas estando solo.
  • Quizás tomando tu café por la mañana mientras caminas por la orilla en la bahía mientras amanece.
  • Quizás disfrutas estando en silencio, viviendo con sencillez o cuidando tu cuerpo.

Cada una de estas cosas sería ikigai.

Tal vez nada de esto te da dinero. O no es lo que el mundo necesita (discutible, seguro que el mundo se beneficiaria de que todos disfrutáramos de estas pequeñas cosas).

Entonces, bajo los estándares occidentales, no has encontrado tu propósito de vida… pero bajo los estándares japoneses ya hace tiempo que disfrutas de tu ikigai.

La filosofía original de ikigai no se trata de recibir un pago remunerado en dinero. No. Su filosofía habla de recompensa, que puede ser económica (quizás como consecuencia a tener tu propósito alineado), pero también puede ser cualquier tipo de retribución de cualquier tipo. Emocional por ejemplo.

Es innegable que el dinero es vital en una sociedad moderna, pero sentirse útil, capaz, realizado, ver lo que puedes aportar a alguien también son fuentes de satisfacción íntima y permiten una vida más plena.

Ejemplos de ikigai

Es casi imposible encontrar una superposición de todos estos conceptos. C0ñ0. Es casi imposible que se te junten dos. Ya ni te digo cuatro. Este diagrama pervertido del ikigai te hace pensar que no puedes encontrar propósito a menos que encuentres esta intersección mágica, pero para los japoneses las acciones simples son ikigai:

  • Disfrutar del café
  • Comer chocolate
  • Preparar guiones para tu podcast
  • Tener terapia con tus pacientes
  • Largas caminatas en la playa
  • Comer mientras miras anime
  • Conocer desconocidos

No tiene porque significar tu objetivo definitivo en la vida, tu razón de vivir, tu propósito vital.

Según los japoneses también puede referirse a sacar a tu perrito por la mañana a pasear, o darle un beso a tu pareja cuando se despierta y tienes la suerte de que no tiene un aliento fuerte. O bueno quizás lo tenga pero te da igual porque la quieres un montón.

Es irónico que en los ejemplos que Dan da en su charla, con esos centenarios encontrando ikigai (que no propósito vital) en su círculo social, están haciendo lo opuesto a lo que el diagrama Venn de Mark decía perseguir.

Que personalmente veo más como un marco mental para crear un negocio que tenga sentido para tu vida, que una filosofía japonesa de entender la vida para encontrar propósito.

La falacia de la pasión

Algunos recordaréis mi episodio #310 donde hablaba del propósito, esa búsqueda del sentido de vivir inspirado por el audiolibro que me escuché sobre Viktor Frankl. Superviviente de varios campos de concentración, incluyendo Auschwitz. Un psicoterapeuta que creó la logoterapia, un tipo de terapia que propone que el propósito de vida es precisamente la voluntad de querer seguir viviendo. La motivación del ser humano para querer seguir vivo.

De hecho las personas con depresión sin ganas de vivir sienten que nada es importante en la vida. Nada en su entorno, ni las personas, ni ellos mismos tienen importancia. Por esto a mi modo de entener:

Si la depresión es que nada importa, lo opuesto (las ganas de vivir) es que tienes propósito.

Lo entiendo como antónimos.

Podría ser casualidad que el propósito de los habitantes de las islas japonesas tenga mucho que ver con su longevidad, pero lo que no creo que tengan es «busca de sentido» en el sentido más de autoayuda de la palabra.

Veo la búsqueda del propósito de vida es un invento occidental. Miramos las redes sociales y nos viene la inspiración divina que tenemos que petarlo. Lo que sea que esto signifique: en dinero, cambiando el mundo, ligando, etc.

Me estoy refiriendo a la búsqueda de propósito activa. Como si buscaras la felicidad buscándola activamente. Cuando todo esto viene como subproducto a tu día a día. A tus pequeños ikigais.

No me imagino ninguno de los ancianos longevos como personas que hayan tenido montones de crisis existenciales intentando ser proactivos encontrando su propósito. Este ikigai, significa algo muy distinto para los japoneses que lo que dicen los señores que hablan sobre la longevidad.

Es la llamada «falacia de la pasión». Toda nuestra sociedad está perpetuada para que nuestras vidas estén enfocadas en algo… no que nos de propósito, sino que genere dinero.

El propio propósito como tal, se ha publicitado como algo que de forma orgánica te hará (o te tiene que) generar beneficio… porque entonces estás generando beneficio económico en la sociedad moderna.

Y ojo. Nada malo en generar dinero. El problema es «juntar» cosas que no son lo mismo y venderlo como la misma mi3rda. Exactamente lo que ha hecho el diagrama del ikigai occidental.

Si eres bueno jugando a pádel lo findes. Incluso si eres bastante bueno, pero no lo suficiente como para hacerte profesional y que te paguen, muchas personas sentirán que están perdiendo el tiempo jugando al pádel a pesar de que los findes se levanten con ganas de ir a hacer unas partidas.

¿Por qué sentirte mal? Porque no puedes cobrar por hacerlo, claro…

El concepto de ikigai (occidental) es como coger un ingrediente sanísimo y sabrosísimo. Rebozarlo y condimentarlo con mil ingredientes para poder venderlo cuando acabas de matar su esencia.

Y la gente se lo cree y le suena bien porque en el fondo se está cogiendo una idea que no muchos podemos explicar como es el «propósito de vida», y lo reduce en un diagrama moderno y chulo de colores.

A esta receta le añades el ingrediente una palabra asiática que da esa sensación de «sabiduría oriental» y tienes un coctel de autoayuda perfecto.

Pasos para encontrar tu ikigai

Para los japoneses el Ikigai es algo que viene de forma tan orgánica como el aire que respiran. Claro que podemos intentar entender de qué está formado el aire (nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono…), pero si le preguntas a un indígena seguro que nunca se ha preocupado por la forma química del aire y sin embargo lo ha valorado más que cualquier cultura occidental.

Un ikigai no es entendido por los japoneses como un conjunto de reglas que sigues en tu vida, sino como algo intrínseco, de todas formas el autor Ken Mogi hablo de cinco pasos para que podamos encontrar y disfrutar de nuestros ikigais.

Empieza en pequeño

Seguramente empezar (e incluso seguir) en pequeño, es el componente más importante.

En occidente tenemos esta cultura del hustle, del petarlo, pero un ikigai y ni siquiera el propósito de vida no tiene porque ser algo tan transcendente a nivel mundial. Algo tan grande. El ikigai se centra en el espectro de todas las cosas, en la vista de pájaro.

Según los japoneses puede ser algo tan pequeño que puede parecer trivial para los demás. O puede ser algo que puedes hacer en la intimidad sin que nadie se entere. Algo de lo que incluso te avergüenzas socialmente.

Me recuerda a ese Anime que vi, My Dress-Up Darling, en el que el protagonista empieza a confeccionar vestidos (…). Parece una tontería de trama, pero tiene su gracia.

meme anime de vestidos y muñecas

En la vida tenemos pequeñas alegrías y grandes alegrías. Propósitos grande y propósitos pequeños. Disfrutes grandes y disfrutes pequeños. Pero a la vez también existen las alegrías privadas y las alegrías públicas. Lo mismo con propósitos privados y propósitos púbicos.

Liberarse de los prejuicios

Pero por muy pequeño que sea también tiene que servir para liberarse. Para no tener miedo a ser juzgados cuando estamos haciendo nuestro ikigai.

Uno de los míos es levantarme súper temprano lo que implica ir a dormir súper pronto. La de juicios que te llevas por esto en la sociedad moderna, y esto muchas veces implica decir tu opinión.

Si mi ikigai es grabar mi podcast, no sería un ikigai mío si restringiera mi opinión, porque parte de ello implica estar liberado.

Tengo la sensación que (incluso en las redes sociales) todo dios intenta ser lo más políticamente correcto posible. En la sociedad actual empieza a considerar los sentimiento de las personas por encima de cualquier lógica. Como si sentirte algo prevaliera por encima de la verdad universal de las cosas.

Yo me puedo sentir un helicóptero AH-64 Apache pero sentirlo no me convierte en uno. Y no me extraña que muchos de mis vídeos de contenido corto para las redes se hayan hecho virales con millones de visualizaciones. Porque voy directamente a los puntos de dolor sin intentar ser políticamente correcto.

Imaginaros que vivimos así constantemente rodeados de nuestras familias, los amigos, los compañeros de trabajo… Después llegaremos a casa y cuando estemos solos algunos se permitirán por fin explotar, pero otros habrán enseñado/entrando a su cerebro a «comportarse» matando al niño que llevaban dentro que les habría hecho bailar en casa, o sacarse toda la ropa para estar más cómodo. Yo qué se.

¿Cómo vas a encontrar tus ikigais si no te das la oportunidad de abrirte totalmente con lo que te gusta y disgusta?

Armonía y sostenibilidad

Tolstoi encontró su ikigai con una cita que me gusta mucho que algunos habréis escuchado repetir en la película Hacia Rutas Salvajes.

cita tolstoi hacia rutas salvajes

Conectar «100 ikigais» durante el día, estos días se convierten en sostenibles y harmoniosos. Un proverbio japonés que me gusta mucho dice:

«Sólo en la actividad querrás vivir 100 años»

La alegría de las pequeñas cosas

En vez de pensar en ikigai como si fuera el Huevo Kinder con el que quieres llegar al centro para encontrar lo que andabas buscando, piensa en ellos como si fuera un plato con un montón de comidas que te gustan.

No vamos a entrar ahora en si es consistente para la salud ancestralmente hablando, pero lo que nadie negará es que un plato combinando mil comidas está buenísimo de sabor. Y esto es más el ikigai verdadero que el diagrama occidentalizado.

Cuando combinas muchas cosas, muchos ikigai o muchos ingredientes, obtienes como resultado algo mucho más grande, más… transcendente. Una experiencia que no hubieras podido conseguir sólo experimentando los alimentos (o hábitos) individuales. Uno a uno.

Estar aquí y ahora

El disfrute de estas pequeñas cosas que crean un conjunto más grande, tienen una cosa en común. Cuando te sientes tan bien bebiendo el café, o trabajando, o jugando con tu hijo, o entrenando… todas estos disfrutes de la vida, estos ikigai, tienen una cosa en común: estás aquí y ahora.

Como ya dije (#404) el mindfulness, el estar presente, el estar aquí y ahora, no es exclusivo de la meditación. La meditación sólo es una de las maneras en las que te puedes sentir en ese momento presente. Sin pensar en el pasado o el futuro.

Los ikigais que sentimos en nuestra vida adulta en verdad producen unas sensaciones que sentíamos con mucha más abundancia cuando éramos niños.

Los tipos de ikigai

Entiendo al ikigai como disfrutes de vida muy grandes que hasta te dan una alegría para hacerte levantar de la cama. Como cuando eras niño e ibas a dormir pronto durante la noche de reyes para que así el día viniera antes.

Ese diagrama que hemos visto no es japonés sino occidental, y no me malinterpretéis. Seguro que esta manera de representarlo ayuda a algunas personas, inspira, motiva (o lo que sea) a quizás hacer más cosas durante el día, a probar mil multipotencialidades para encontrar:

  • Lo que aman
  • En lo que son buenos
  • En lo que el mundo necesita
  • Por lo que le pueden pagar

El problema es intentar solapar todos estos conceptos en un diagrama de Venn perfecto cuando en realidad, el concepto original japonés es mucho más simple, mucho más… imperfecto.

Hace cosa de unos años estuve haciendo clases de cerámica en Barcelona en un pequeño taller con una profesora japonesa. La cerámica japonesa se caracteriza por buscar la imperfección en vez de la perfección en sus piezas. Es lo que ellos llaman «raku«.

cerámica japonesa raku

No es simplemente hacer objetos, sino un proceso experimental continuo que está visceralmente vinculado con la Naturaleza.

Podríamos decir que el ikigai es más parecido al raku en cerámica que al propio ikigai occidental pervertido.

Para un japonés, ikigai indica una de las fuentes del valor de vida o esas pequeñas cosas que hacen que la vida valga la pena.

  • Creatividad y flow: en alcanzar un estado de flujo en tus pasatiempos, intereses o trabajo, expresándolo con tu ser más creativo.
  • Gratitud y contribución: al expresar gratitud en un diario, carta o en persona y al ayudar de los demás a través de tus roles de vida.
  • Rutinas y pequeñas alegrías: en estar presente mientras hacemos nuestros hábitos diarios y esas pequeñas alegrías de la vida
  • Conexión y armonía: en la construcción y cuidado de relaciones armoniosas que se alinean con tus valores.

Según los japoneses es cuando encontramos nuestro ikigai, encontramos más propósito en la vida, significado en lo que hacemos, libertad en nuestra vida cotidiana y crecimiento personal a medida que nos relacionamos de manera proactiva con quienes nos rodean.

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Pau

Investigo, experimento y divulgo. Multipotencial con curiosidad intelectual "secuencial": mis pasiones e intereses van a épocas. Como una mamá pájaro, engullo información y la vomito en pedazos coherentes de contenido vía blog y podcast para otros ninjas de la vida.

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