Lo que ha formado la mayoría de los hábitos diarios ha sido una necesidad. Desayunar o ayunar. El café. Lavarte los dientes. Ir al trabajo a la misma hora…
La dificultad viene cuando te ves con la obligación de forzar, de deber adoptar un nuevo hábito porque sabes que es la única acción que puedes tomar para conseguir ciertos objetivos que tienes a largo plazo.
Desde que empiezas a tomar esa acción que aún no es un hábito, pero tienes la esperanza de automatizarla para que se convierta en uno, te encuentras como si intentaras correr, esprintar contra una pendiente casi tan pronunciada como las ganas que tienes de llegar al resultado final. A ser el tipo de persona que…
Queremos el resultado final más que nada en el mundo, pero estas acciones atómicas, pequeñas, no forman aún parte de nosotros para llegar a estos objetivos finales.
Personalmente no tengo una colección de decenas de hábitos de mejora personal ni nada por el estilo, pero sí que puedo decir con la cabeza alta que he adoptado tres que han cambiado el tipo de persona que soy, o más bien dicho en la que me estoy convirtiendo. Tres hábitos que hacen que virtualmente no pueda tener días malos, a menos que haya un cisne negro y me den una super mala noticia, claro.
¿Qué hábitos son? Esto es lo de menos porque mis objetivos no tiene porque ser los tuyos y aunque los compartiré en un momento, lo que hace estos hábitos relevantes es el sistema utilizado para adoptarlos.
Si no tienes un sistema de acciones en lo que sea que quieres conseguir en tu negocio, en tus relaciones, en la vida, entonces no tienes nada. Sólo tienes… esperanza. Deseo. ¿Y para qué quieres esperanza si te quedas sentado con los brazos cruzados?
Actualmente el sistema o «manual» de adopción de hábitos más famosos es el libro Hábitos Atómicos, y por una buena razón: funciona. O más bien dicho: puede funcionar. Tiene sentido todos los pasos que comenta.
Pero… existe un truco o mejora que es lo que ha hecho que incorporara estos 3 hábitos. Una sola cosa simplificada que he incorporado que ha hecho por mis hábitos lo que ningún libro o manual había hecho hasta ahora.
Yo lo llamo: hábitos apalancados.
Estamos convencidos de que el éxito masivo requiere acciones igual de masivas. Cuando ves a un campeón de jiu-jitsu, a un ceramista usando el torno, el pianista tocando Nuvole Bianche (núvole bianque) o el programador creándote una app perfecta en cuestión de una semana… lo asociamos a acciones masivas.
Pensamos «buah, le tiene que haber dedicado al menos 10.000 horas, hacerlo yo sería imposible».
La realidad es que sí. Le ha dedicado 10.000 horas, pero estas 10.000 vienen de practicar sólo un ratito de forma recurrente.
No puedes tocar Nuvole Bianche, crear una vasija perfecta, o estrangular a tu oponente en el suelo de bote pronto como saben hacer estos profesionales, pero de bote pronto sí podrías tomar la acción de practicarlo un poquito durante X años como estos jefazos.
Esto es porque son las pequeñas mejoras incrementales que se van acumulando dando como resultado frutos extraordinarias.
100 gramos al día no son nada, ni 2 palabras al día, ni 1 entrada en frío al día… pero multiplicados a lo largo del tiempo te llevan a resultados que la gente podría decir: buah, ha trabajado muchísimo para llegar allí.
Hasta tu mismo te sorprendes pensando: «realmente no. Sólo son hábitos diarios que como son atómicos, pequeños, no me han costado demasiado».
Normal que los hábitos se hayan puesto tanto de moda en la esfera del desarrollo personal, porque mientras aplicar un interés compuesto al dinero para que se multiplique y te haga rico, también puedes aplicar un interés compuesto a tus acciones para que se multipliquen y termines siento el tipo de persona que quieres ser.

Estamos hablando de que si mejoras un 1% a diario terminarás siendo x37 mejor al cabo de 1 año.
Es decir, no sólo se acumulan con el tiempo sino que se multiplican.
Si te acercas con la lupa a un hábito haciendo zoom in, parece que no sea determinante. Que no sirva de nada. ¿Por qué estirar? ¿Por qué ir al gimnasio si cuando me mire en el espejo por la noche estaré igual?
En cambio es cuando hacemos zoom out con la lupa, cuando nos alejamos que vemos el impacto que tienen al largo o incluso medio plazo. En los meses, en los años. Sólo con adoptar una misma acción durante 5-10-15 minutos diarios te puede convertir en un maldito pro de lo que sea que te interese aprender.
Hacer una acción que en un día te hace 0.1% mejor o 0.1% en un solo día parece insignificante en el momento de observarla pero a lo largo de la vida estás acciones que elegiste hacer, harán que seas un tipo de persona u otra haciendo que el tiempo se vuelva tu aliado.
Siendo el tipo de ninja de la vida que sigue mi contenido esto lo tienes claro, pero necesitamos más contexto para llegar al apalancamiento. Un contexto en el que tenemos como pilar al libro de James Clear que hace un trabajo maravilloso en diseccionar en cuatro pasos, lo que yo argumento es que quizás se puede diseccionar en incluso menos pasos.
Los hábitos que hacemos los hacemos porque estamos siendo parte de un ciclo de retroalimentación impulsado por la dopamina.
La dopamina es un tipo de neutrotransmisor y hormona que nos hace sentir en un estado de relajación y placer por esto se confunde como una hormona que da, precisamente, relajación y placer.
En realidad la dopamina es segregada en nuestro cerebro cuando esperamos una recompensa (1).
Ninjas de la vida, no he visto a nadie en internet que la titule de este modo así que un día como hoy declaro oficialmente esta definición:
La dopamina es la hormona de la expectativa.
Nuestra motivación aumenta a medida que aumenta la dopamina porque no sólo se libera cuando estás experimentando placer, sino también cuando lo estás anticipando.
Es esta anticipación lo que nos lleva a tomar acción. A mayor anticipación, mayor será el pico de dopamina.

Por esto las redes sociales de contenido corto lo están petando tanto, porque hay dopamina constante al esperar la siguiente historia, el siguiente reel, el siguiente vídeo.
Los hábitos apalancados que veréis, funciona mejor que nada porque jugamos con este sistema de recompensas del cerebro.
Esta ley de adopción de hábitos, el hacerlo atractivo, es seguramente la más poderosa y a la que se le saca menos jugo.
En el libro de Hábitos Atómicos se nos dicen cosas como: cambia la frase de «tengo que» por «se me ha dado la oportunidad de…» en un intento de cambiar nuestro marco mental… que no funciona.
Que nos digan que debemos hacer un hábito atractivo es fácil de decir, pero es como decirte delante del espejo que eres atractivo. Las afirmaciones no funcionan. No cambian la realidad. De poco sirve intentarte convencer a nivel lógico si las causas de la procrastinación son emocionales. No lógicas.
Las emociones se tienen que combatir con emocional.
La adicción a las redes es una realidad por la facilidad en la que te enganchas, que es precisamente otro de los puntos que hace que tengamos un hábito: lo fácil que es hacerlo. O más bien dicho, la poca resistencia que nos genera.
Fíjate en el esfuerzo que supone cambiarte a la ropa de deporte, en caminar hasta una localización específica en el que tienes que hacer fuerza para levantar hierros, comparado con hacer scroll con el dedo para entretenerte y divertirte. En las redes el esfuerzo es mínimo y tienes todo el sistema de recompensas del cerebro activado.
Pues claro que hay más gente adicta a las redes que empezar a ir al gimnasio.
Por esto eres mucho más propenso a ir al gimnasio si lo tienes a 20 minutos caminando que si lo tienes a 2 horas en coche.
Así que, ¿cómo hacemos el hábito fácil? Es lo mismo que encontrar una novia. Tiene que ser alguien que se moldee a tu estilo de vida. A tu flow. A tu rutina diaria.
Lo mismo sucede con los hábitos, si tienes que romper todo lo otro que haces en tu día para incorporar uno nuevo hábito por importante que sea, las posibilidades de que a 10 años vista sigues repitiendo esa acción de forma automática… son posibilidades mínimas porque has roto con otras cosas que ya hacías que te parecían atractivas y querías/debías hacer.
Igual que cuando estamos, vivimos en un entorno donde las acciones que se van a tomar son obvias… entonces hacemos estas acciones.
Por esto sabes que tener chuches o pan encima de la mesa de la cocina es una mala idea. Por el mismo motivo que sabes que tener el móvil bocarriba encima de la mesa del restaurante es una mala idea.
Nuestras respuestas a querer actuar a señales obvias es una oportunidad para ser conscientes de ello eliminando las señales que crean hábitos negativos.
Por esto siempre digo que la peor idea del mundo es ir a comprar comida con el estómago vacío. Muriéndote de hambre. Porque sabes que terminarás comprando mi3rda que no deberías comer.
Mejor hazte una buena compra de carne de pasto para llenarte en la nevera.
Si no te gusta el hígado está claro que eres menos propenso a comerlo. A comer bien forzándote, que no si compras carne y órganos de partes que no te sepan bien. Por esto la otra regla es hacerlo agradable.
Obvio. Si se te hace cuesta arriba sabes que terminarás dejándolo porque:
Repetimos las recompensas mientras que los castigos son evitados.
Por esto con el tiempo he dejado de entrenar tan intenso en el gimnasio y he bajado pesos y aumentado las repeticiones… pero yendo a diario en vez de descansar cada 2-3 días.
Porque he visto que lo que me motiva a ir y lo que me ha hecho adoptar el hábito es el sentimiento de satisfacción, el marco mental con la música que me pone estar en el gimnasio. El contraer los músculos con la famosa conexión mente-músculo.
Es inevitable que encontremos algo positivo y más o menos inmediato a lo que asociar el nuevo hábito. ¿Por qué? Pensad que nuestro cerebro evalúa las recompensas constantemente e inconscientemente a través del tiempo.
Cuando se trata de recompensas valoramos más el presente antes que el futuro.
Por esto preferimos un millón de euros ahora que 10 millones dentro de 10 años.
Posponemos las malas consecuencias de los malos hábitos si las recompensas son inmediatas porque nos permite tener excusas para seguir con los malos hábitos.
Si te cuesta mucho incorporar un nuevo hábito es seguramente porque el resultado inmediato no lo disfrutas. Disfrutarás ser flexible en el futuro, pero no estirar hoy por la noche durante 20 minutos… aunque el resultado fuera a ser positivo para el largo plazo.
Por esto sí, Atomic Habits hace un buen trabajo en diseccionar los hábitos en estos 4 puntos, pero creo que incluso se puede resumir en 2 contextos aún más potentes, e incluso incorporar algo que hará que adoptes el hábito sí o sí.
Al igual que siempre digo que la felicidad es un subproducto del estilo de vida que tienes, si disfrutas tu día a día, entonces eres feliz, con los hábitos sucede lo mismo. También son un subproducto.
Los hábitos son el subproducto de tu identidad y de tu entorno
Los hábitos vendrán como consecuencia de la persona que eres. Y si aún no eres esa persona, pregúntate «¿qué haría este tipo de persona?».
Pero incluso aunque no lo seas, un hábito fácil y obvio equivale a estar en el entorno adecuado.
Cambiar tanto el entorno como la identidad funciona porque hackeamos el bucle de los hábitos.
Cuando hay una señal tenemos un deseo, que motiva una respuesta, que da una recompensa, que satisface el deseo/anhelo y este círculo positivo se vuelve a asociar a una señal haciendo que este hábito se convierta… bueno. En un hábito.

Pero no vamos a ir intentando gestionar cada uno de estos pasos como si fuéramos robots a los que se puede programar en ada función.
Realmente si puedes hackear la identidad y el entorno, hackeas los hábitos. ¿Cómo? Vamos a empezar explorando el último con una pregunta.
¿Algunas vez has conocido a alguien que llegara al gimnasio y una vez dentro dijera… «he cambiado de opinión, me vuelvo a casa»?
Estoy seguro de que no.
El pequeño esfuerzo que ha supuesto caminar o tomar el transporte público hacia al gimnasio, este pequeño esfuerzo, es todo lo que has necesitado para que cuando estés allí ya no te eches atrás.
¿Qué más evidencia de la importancia del entorno que esto?
Es por esto que si te vistes de traje o muy rollo business casual te vas a sentir como un notas si no empiezas a trabajar. Es por esto que eres más propenso a tumbarte en la cama a mirar Netflix si después de levantarte por la mañana sigues con pijama por casa durante todo el día.
Tenemos que dejar de pensar en el entorno sólo con los objetos que tenemos alrededor para empezar a pensar en las relaciones que hay en este entorno. En la relación con el estilo de vida que impulsa ese entorno. Ya sea de objetos físicos como personas e «aire». El «vibe» que llaman en inglés.
Quizás simplemente es un buen marketing, pero un buen Macbook bien limpio me inspira mucho más a trabajar que otro portátil. Será el diseño, el sistema operativo minimalista, o lo que sea, pero si ese entorno me inspira a trabajar más por mucho placebo que sea, pues esto que gano.
Piensa en el entorno en términos de cómo interactúas con ese espacio.
Es por esto que al trabajar remotamente muchas personas somos mucho más productivas cambiando de espacio y yendo a una cafetería o alquilando un coworking o hasta una oficina.
Se hace mucho más sencillo crear o destruir hábitos cuando cambiamos a un nuevo entorno.
Lo que no es tan fácil cambiar es tu identidad. Tampoco es de extrañar porque es la característica más poderosa, y más difícil de adoptar, en cuanto a la creación de hábitos.
Mira.
Adoptarás a un hábito sí o sí cuando este hábito apoye, se alinee al 100% con el tipo de persona que quieres ser. Con el tipo de persona en el que estás trabajando. Lo que quieres conseguir o hasta lo que quieres dejar atrás como legado, por muy profundo que suene.
La identidad es muy poderosa pero tiene algunos problemas. Por ejemplo, estoy orgulloso de decir que 6 de cada 7 días hago unos 15-20 minutos de estiramientos. Esta rutina acostumbra a ser antes de irme a dormir mientras escucho un podcast. Pero algunos días si no voy al gimnasio y estoy en casa al mediodía, simplemente estiraré entonces así ya no me tendré que preocupar de ello durante la noche.
¿Por qué? Porque soy «el tipo de persona que estiro». O esto me digo para hackear mi identidad.
El problema es que me crea que para dormir necesito estirar. Porque inevitablemente esta frase tiene que venir acompañado de… «o no me puedo dormir».
Una mejor mentalidad sería un prefiero antes que un tengo.
El problema con esto de las «mentalidades» y los libros es que no deja de ser teoría. Está bien reducirlo a «sólo» identidad y entorno, pero…
Hay una sola cosa que me ha ido de maravilla con hábitos que he adoptado: el apalancamiento de hábitos.
Si sabes que la palabra «apalancamiento» viene de «palanca» seguro que ya entiendes que significa el verbo «apalancar». Es básicamente una palanca.
Una palanca nos permite poner un poquito de fuerza para que el efecto, la fuerza se multiplique al otro extremo.

En la inversión, criptomonedas y bolsa se utiliza mucho porque lo que se utiliza como «palanca» es básicamente el dinero que los demás te dejan. Invertir apalancado es usar pasta de otros para ganar aún más dinero. Claro que si tu inversión no sale bien entonces estás h0did0.
Pero aunque este concepto se use más en el mundo de las inversiones, también podamos apalancarnos en muchos otros terrenos. Por ejemplo si estás trabajando en tu camino para llegar a ser emprendedor (#338), existen cuatro palancas que puedes usar para catapultar tu negocio.
Con los hábitos sucede lo mismo. Podemos apalancarnos para multiplicar tanto la velocidad como las posibilidades de éxito de adoptar un hábito que queremos incorporar sí o sí.
«Pero un momento Pau. ¿Qué apalancamientos usamos para adoptar un nuevo hábito?»
Buena pregunta, querido ninja de la vida. Resulta que lo mejor para apalancarte con hábitos es… utilizar otros hábitos que ya tengas adoptado. Que ya sean parte de ti.
Si apalancarte en inversión es endeudarte para financiar una operación, apalancarte en hábitos es tomar prestado una costumbre para adjuntarla a otra.
Estos «hábitos apalancados» no es la técnica de «acumulación de hábitos» que James Clear comenta en su libro Hábitos Atómicos porque en este habit stacking el bueno de James hace referencia a algo que luce así:
Es decir, en esta estrategia se hace un condicional del tipo «hago 10 sentadillas y con esto me doy permiso de abrir Twitter» o «si miro TikTok hare 10 flexiones».
No.
No estoy hablando de crear un condicional, sino de un apalancamiento simultáneo. De estar haciendo un hábitos mientras incorporas el nuevo.
Lo verás muy fácilmente con estos 3 hábitos que he apalancado para adoptar a otros que de hecho ni siquiera me di cuenta que había apalancado:
¿El problema?
Que para asociar un nuevo hábito a un hábito actual tienes que tener ya un hábito creado y no hay tantas cosas que hagamos diariamente como para poder asociar 100 hábitos.
Pero yo lo prefiero así: menos cosas, pero cosas que de verdad importa. Que de verdad son relevantes para nosotros.
De todas formas, por muy poderoso que sea apalancarse con hábitos sucede con las inversiones: si ganas pasta ganas mucha pasta con el dinero que te han dejado, pero si la pierdes… te quedas en el hoyo.
Lo mismo con los hábitos, y a mí me sucede.
Si tengo mi rutina establecida de café y portátil, puedo estar meses petándolo por las mañanas. Ahora bien, si cambio de localización o tengo que hacer lo que sea y ese día no puedo tener mi café, me cuesta mucho ponerme a trabajar.
No es tanto por la cafeína porque también utilizo este apalancamiento de hábitos con café descafeinado por la tarde y todo lo demás. Es porque si la palanca falla, es difícil levantar el objeto.
Ahora bien, como soy una persona de rutinas, es mucho más probable que esté usando los hábitos apalancados que no que esté fallando.
Es una arma de doble filo, pero si tienes y te gusta tener un estilo de vida más bien estático de mejora atómica constante, creo que es una herramienta muy poderosa. Sólo ten en cuenta esto, que los hábitos apalancados serán dependientes los unos de los otros.
En esta crónica, Pau parte de una epifanía pequeña pero bastante inquietante: cuando vuelve a ver un reel, short o meme que ya había pasado por su pantalla hace días, semanas o incluso meses, su cerebro lo reconoce. No recuerda conscientemente qué vio ayer, pero si se lo enseñan, sabe decir: “este vídeo ya lo he visto”.
Y ahí aparece la pregunta de fondo: si el cerebro está guardando toda esa basura aparentemente inofensiva, ¿cuánto espacio mental estamos regalando a contenido que no nos construye nada?
El episodio no es un sermón de “deja las redes para siempre”. Es más realista: Pau reconoce que también cae, que a veces se dice que está aprendiendo cosas, y que de vez en cuando sí guarda información útil. Pero también detecta el punto donde el consumo deja de sumar y empieza a atraparte.
Este episodio va de recuperar espacio mental.
No solo tiempo.
Espacio.
Tu cerebro se acuerda.
Aunque tú creas que no.
Se acuerda del meme.
Del reel.
Del short.
Del vídeo absurdo que viste hace tres semanas.
Y si se acuerda de eso, significa que algo dentro está pagando el precio.
Por eso la pregunta no es solo cuánto tiempo estamos perdiendo, sino qué estamos dejando entrar en la memoria, en la atención y en el espacio mental que podríamos usar para construir una vida más alineada.
Quizá el límite no sea “nunca más reels”.
Quizá el límite sea notar cuándo el algoritmo deja de servirte cosas útiles y empieza a servirte a ti como producto.
Ninjas de la vida, la teoría del establecimiento de metas sale en la década de los 80 por Locke & Latham.1
Basándose en la primicia que las metas conscientes que hacemos en nuestra vida, nos afectan a las acciones y a como vivimos. Que el comportamiento consciente de nuestro día a día está altamente determinado y regulado por las metas del individuo.
Hablando en plata, que los humanos decidimos qué es beneficioso para nuestro propio bienestar y establecer metas en consecuencia.
Tomando acciones que nos guiarán en esa dirección.
Pero, ¿por qué algunas personas tienen más éxito y terminan llegando a ellas y por qué otras no?
En los 70 los investigadores ya concluyeron que si varias personas tienen una habilidad y conocimiento similar, y aún así sólo algunos llegarán a sus metas, significa que tener objetivos, o más bien dicho, lograrlos, es puramente motivacional.2
Fue en los años 30 que Cecil Alec Mace hizo el primer estudio empírico sobre las metas como herramienta para una vida feliz. Concluyó que tenerlas era esencial, por esto estamos aquí.345
Pero cuando durante estas décadas se empezó a estudiar si había un tipo de metas que era más potente que las demás, vieron que sí había unas.
Con ciertas metas había más activación de la corteza, la dopamina y más de esa neuroplasticidad que el cerebro utiliza para reprogramarse y así hacerno enfocar a esas metas más potentes que las demás, que son…
Las emocionales.
Es decir que cuanto más emocional es una meta más cambios dramáticos en la estructura cerebral, para bien.
Estamos hablando de que personas con cerebros dañados veían cambios enormes en ponerse metas cuanto más emocionales eran esas metas.
No sientes lo mismo poniéndote como objetivo ganar 10.000€ al mes porque es una buena cifra, que tener un hijo y ponerte como objetivo ganar 10.000€ al mes para darle la mejor vida que le puedas dar e imaginarte esa vida con tu hijo.
Un ejemplo un poco así… pero nos entendemos.
Las metas que serán emocionales para algunos no lo serán para otros y viceversa, pero la ciencia de lo que nos hace más propensos a llegar a un objetivo, es igual para todo.
Recordatorio de que la mejor agenda de productividad del mercado está basada en la teoría del establecimiento de metas de Locke y la psicología positiva.
Los objetivos o metas son una forma de autorregulación que los humanos adoptamos para lograr objetivos específicos centrando la atención a lo que se quiere conseguir a largo plazo.
«Qué dices Pau…» ¿Una forma de autorregulación? ¿Qué demonios significa esto?
El comportamiento de los otros animales está controlado por mecanismos biológicos pero una de las cosas que hace a los humanos especiales es la flexibilidad.
Los humanos tenemos la capacidad de regular nuestra respuesta más allá de la biología. De los instintos.
Por eso decimos que las metas representan una forma de autorregulación común en nuestra vida diaria. Significa que nos podemos autorregular, ajustar, pivotar más allá de lo que al biología nos dice que hagamos.
Como cuando quieres entrar a una chica desconocida para conocerla (#252), o cuando dices una tontería en público y tu cuerpo, tus hormonas te hacen querer salir corriendo, pero… no lo haces.

Usas tu lógica para luchar contra tus instintos por un futuro que para conseguir necesitarás sacrificar una parte de ti en el presente. Abrazar la incomodidad o hasta el miedo al rechazo.
El ser humano en ti está luchando, hackeando tu cerebro para adiestrar a tu subconsciente en busca de algo que va mucho más allá de la situación inmediata de ese preciso instante.
Aunque la RAE, a nivel lingüístico defina que una meta, un objetivo, una finalidad, un propósito, todos sean sinónimos, no estoy de acuerdo.
Yo separaría un propósito/un fin VS metas y objetivos.
En inglés lo definen mucho mejor. Por ejemplo ellos hablan de: aim, goal, objective y target.
Todo haciendo referencia a metas pero de zoom out a zoom in. Es decir, de más grande a más pequeña.

Pero no vamos a engañar a nadie, porque en el fondo sabemos que usamos la palabra «meta», «objetivo» y todas las demás de forma intercambiable: de hecho durante hoy las voy a tratar como la única cosa.
Para mí está el propósito, que nos suena más transcedente y no las usamos tan a menudo porque sabemos que representa algo más grande, y las metas u objetivos.
Aunque del mismo modo sabemos que sin meta, no hay propósito.
Que necesitamos que esta meta tenga éxito.
Y la psicología tiene algo muy interesante que decir al respecto.
Porque mirad, establecer metas está directamente relacionado con el éxito. Esto es un hecho demostrado científicamente que incluso se ve en otros animales. Y es que los humanos no somos los únicos seres vivos que fijamos objetivos:
Lo que diferencia a los humanos del resto de animales es que no sólo podemos estar trabajando hacia distintas metas simultaneas sino que además nuestros objetivos puede llegar a ser muy largoplacistas.
A cuanto más largo plaza esté una meta, más alta es la recompensa, pero más trabajo y tiempo para llegar ahí, claro.
Por esto nos cuesta tanto llegar, porque requiere ser disciplinado (#322). A más largo plazo, más paciencia y disciplina necesitaremos.
Imagínate un piano.
Si tocamos la teclas en una frecuencia determinada nos sale una canción. Es decir, que nunca dirías que una tecla específica es la canción sino que la tecla no es la canción, pero es totalmente necesaria para que la canción suene como tiene que sonar.
Es exactamente lo mismo las metas en tu cerebro según la ciencia.
Cuando nos proponemos objetivos a los que apuntar, pequeños o grandes, siempre serán los mismos circuitos neuronales que se activarán.
Este mismo circuito lo usamos en todas nuestras metas. Grandes o pequeñas.
Sin importar si se trata de generar miles de euros con tu nueva empresa como de hacer papiroflexia en casa con el niño. Siempre serán las mismas partes del cerebro.
Podríamos resumir todo lo que sucede dentro de nuestro cerebro cuando queremos conseguir objetivos en dos únicos procesos:
Estos dos sistemas trabajan juntos para conseguir lo que te propongas.
Para hacerlo entra en juego el juglar de tus circuitos. El que manda mensajes en forma de poema para que les prestes atención. Un neurotramisor que ya conoces llamada… dopamina.
Necesitas dopamina para conseguir metas, porque este neurotransmisor no es sólo el demonio asociado a que mirar demasiado las redes sociales sea malo para la salud.
Queremos dopamina porque también es la mensajera para mandar mensajes entre neuronas.
A la vez también es una hormona.6 que los ninjas que escucháis este podcast hemos rebautizado como la hormona de la expectativa y la sorpresa.
¿Por qué? Pues porque tenemos la máxima sensación de motivación cuando suceden cosas positivas + inesperadas.

También cuando anticipamos que algo pasaría pero entonces la obtenemos en menos grado porque ese algo sucede y entonces al recibir la recompensa hay un poquito más de dopamina.
Es como si pides intereses a tu cerebro: «oye cerebro, esto pasará, así que dame dopamina ahora mismo y ya te pagaré con más dopamina cuando lo consigamos».
Iremos viendo el rol que tienen estas partes a medida que vayamos avanzando para hacer jugar la dopamina a nuestro favor para conseguir metas en la vida.
Lo que se determinó ya en los 90, es que hay 5 pilares que nos hacen más susceptibles a conseguir estas metas.
Empezando por el compromiso, o sea el grado en el que decidimos apegarnos a una meta como tu apegándote a la teta de tu novia. Incluso cuando hay obstáculos.
No hay que ser un lumbreras para concluir lo que Locke y Latham concluyeron: que a más compromiso, más probabilidades de conseguirlas, pero…
Se ve que si eres comprometido y encima la meta es cada vez más difícil, incluso te hace aún más propenso a conseguirla.
Porque se ve que un individuo muy comprometido, cuando ve que lo que hace no es suficiente, aumenta proporcionalmente su esfuerzo y cambia la estrategia.7
En cambio vieron que cuanto más fácil es una meta, menos compromiso y más probabilidades de rendirnos antes.
Por esto se dice eso de «apunta alto».
Además de que hay varios factores que influenciarán a nuestros niveles de compromiso, que según los estudios lo definen como «el deseo y la comprensión integral de lo que se requiere para lograr el objetivo».8
O sea, tener muy claro lo que tenemos que hacer.
Es lo que llamamos claridad, otro de los pilares: saber las acciones específicas que tenemos que hacer.
Cuando una meta es vaga, entonces el valor motivacional se limita.
Por esto en los 70 vieron como la claridad de los objetivos se relaciona positivamente con la motivación y satisifacción en el lugar de trabajo.9
Por esto se utilizan estrategias como la SMART:
Tenemos que ser capaces de medir: ser específicos, claros, precisos, inequívocos.
Por esto los estudios han visto como es de lo más beneficioso para el cerebro escribir a mano nuestras metas (#561).
El mismo acto de escribir algo mejora la memoria al tenerlo físicamente como recordatorio entre muchas otras habilidades cognitivas.10
Pero como hemos visto, no puede ser muy fácil: tiene que ser desafiante… pero alcanzable.
Esto seguro que os suena a la teoría para alcanzar el estado de flow (#483), y es que la teoría del flow está relacionada con el Establecimiento de metas + los libros de la psicología positiva.

En nuestras metas al igual que el estado de flow, buscamos desafíos que reten a nuestras habilidades pero sin pasarse.
A todos nos ha pasado que cuando nuestra destreza no hace match con el reto, nos frustramos.
Nos motivan los logros y la anticipación del logro. Por lo que hemos aprendido a nivel dopamínico, haciendo que entonces nos autoprogramemos para conseguirlo.11
Estudios de 2005 sugirieron que esas acciones para llegar a nuestra meta tiene que ser lo suficiente compleja.
O al menos las acciones que necesitamos realizar para lograrlo.
Por esto el calendario para alcanzar estos objetivos debería ser realista, y aún mejor si el resultado, la retroalimentación es más inmediata.
Eso dicen los estudios, que el establecimiento de objetivos es más eficaz en presencia de retroalimentación instantánea.12
Es decir, saber al momento si lo hemos hecho bien o no porque nos ayuda a determinar el grado en el que se está cumpliendo la meta y si estamos progresando adecuadamente.
Así sabemos si debemos tomar medidas o no, en caso de ser necesario.
Porque cuando tenemos un estándar y este desarrollo cae por debajo, la retroalimentación nos permite reflexionar sobre nuestra capacidad y establecer metas nuevas y más alcanzables.
En cambio cuando la retroalimentación no está presente hasta al cabo de días, semanas meses o años, no podemos evaluar si la efectividad de la estrategia está funcionando.13
No obtenemos una tasa de progreso.
Es por esto que incluso en metas de inversión, hay muchas menos personas que hayan decidido holdear criptomonedas en comparación con otras estrategias mucho más motivantes y largo placistas, como el método de Stan Weinstein.
¿Por qué? Muy sencillo, porque cuando en el Weinstein, cuando inviertes, automáticamente a las pocas semanas ya deberías estar de color verde en cuanto a ganancias.
En cambio con HODL, puedes ir perdiendo valor de tus bitcoin de forma temporal durante un par de años en cualquier mercado bajista.
Cuando percibimos que nuestro progreso hacia una meta es adecuada, nos sentimos capaces de aprender nuevas habilidades y fijarnos metas futuras más desafiantes.
Por esto es relevante.
Aunque desde mi adolescencia me había etiquetado a mi mismo de ateo rotundo, a principios de año sucedió un evento tan impactante en mi vida, que me hizo dar un giro de 180 grados en cuanto a mi fe.
Quizás me atreva a contarlo más adelante, pero lo que sí puedo decir es que aunque hubo un evento “de interruptor”, ya hacía tiempo que empezaba a tener señales.
Como si alguien me hubiese estado preparando/lubricando/engrasando el camino para que pudiera manejarlo emocionalmente/mentalmente cuando el día fatídico llegase.
Durante los últimos años empecé a ver señales a las que no presté demasiada atención…
Pero una señal que sin duda ahora me doy cuenta que pavimentó el camino hacia dejar de ser ateo fue… mi trabajo: la creación de contenido.
A medida que he ido aprendiendo y creando más y más sobre todo lo que me importa (salud, dinero, mente, mundo, sociedad, y ahora fe…) en mis podcast y boletines como este, más y más me he ido sumergiendo en documentarlo.
Y cuanto más he ido documentado, más me he dado cuenta de que incluso el caos más caótico parece tener un motivo de ser.
Cómo si alguien hubiese «creado» ese caos para que yo le pusiera orden.
Me refiero al caos de mi pequeño mundo para que yo fuese un creador que pone orden al mini-mundo que es mi vida.
En el fondo esto es la archivística y documentación, ¿no?
Ordenar.
Pero en el propio orden, se crea una estructura nueva.
Y aquí está la palabra clave: creación.
No creo que haya una creación y de aquí salga la existencia, sino que la existencia y la creación son dos caras de una misma moneda… Como el huevo y la gallina.
No puedo documentar, crear, si antes no ha existido un caos, información y datos sueltos, del que crear.
No es que el carpintero trabaja en el taller y de aquí salga el mueble, sino que el mueble y el carpintero son las dos caras de esa misma moneda.
No hay mueble sin carpintero, pero tampoco hay carpintero si no hay necesidad de crear el mueble….
Bueno…
Como veis, recientemente me he encontrado pensando en la creación más de lo que me gustaría admitir.
No necesariamente de la creación del universo, o de los humanos, que también, pero recientemente mi mente ha estado pensando en este tipo de creación que yo hago.
En el motivo o propósito por el que “creo”, y todos nosotros estamos hechos para crear, en distintos medios, no tiene porque se contenido, porque estamos hecho en la imagen y semejanza de un creador.
Si el creador es “creador” porque “crea” y nosotros estamos hecho a su imagen… entonces nosotros también lo somos, ¿verdad?
Personalmente ha sido a raíz de crear algo, lo que me empezó a hacer dejar de ser ateo.
No es que me convirtiera al cristianismo en el momento de empezar a crear contenido, pero sí que fue en ese punto, y a medida que iba creando y creando, que empecé a dudar sobre esto de no creer en Dios.
Para los que experimentáis el estado de flow de vez en cuando, creo que será más fácil de entender lo que quiero decir.
Porque estar en flow, es estar hiperconcentrado en un espacio donde el tiempo, el presente, el ahora, el pasado, está todo conectado con un reto de creación, haciendo que el tiempo se detenga.
O bueno….Que no exista.
O que percibamos que no exista.
Seguramente eso es lo más parecido que he sentido a tocar la eternidad siendo yo una persona que nunca se había considerado espiritual.
Por eso se me hace difícil intentar explicarlo con lógica.
Os puedo afirmar que ha sido encontrar mi propósito de vida, lo que me ha llevado a esta tangente tan interesante.
Claro que en otras ocasiones estuve súper concentrado, pero no es lo mismo que cuando he estado tan centrado en trabajar en mi propósito todas las mañanas, que he sentido toda esas cascada de espiritualidad que lógicamente no había podido evitar de intentar usar la lógica para interpretarlo.
Pensando que si se nos ha dado la capacidad de llegar en este estado tiene que ser por un motivo de peso.
Una razón de ser.
Y así he empezado a explicar la idea del propósito como conexión a algo eterno relacionado con la creación.
Con nuestra creación.
No con la creación de la Tierra, sino la que somos capaces de hacer nosotros.
Porque mirad…
Como decía…
Si estamos hechos a la imagen de un creador, significa que nosotros somos creadores al igual que lo es él.
Yo hace 10 años he estado escribiendo prácticamente a diario.
Al principio me era casi imposible entrar en un estado de flow porque no sabía sobre qué escribir.
Sentía que tenía ganas y pasión.
No necesariamente por escribir, sino por documentar… Pero claro, al final la novedad y las ideas profundas se acaban, y solo estás tú y lo ordinario. Lo superfluo.
En este estado, ¿para qué molestarme en escribir algo superfluo en primera instancia, no?
Paradójicamente fue gracias a esto que aprendí algo interesante.
Y es que si tomo lo que parece ordinario, porque lo es, y lo llevo a un espacio mental creativo, entonces incluso lo superfluo se puede volver profundo.
Porque hay tres cosas que podemos hacer como humanos. En cualquier entorno, moderno, indígena, lo que sea:
«No hacer nada» es más fácil que «consumir», pero «consumir» es mucho más fácil que «crear».
Por esto nos podríamos preguntar que…
“Si puedo consumir, que es tan fácil, ¿por qué molestarme en crear?”
Pero fijaros como de forma orgánica, el humano siempre termina creando.
Lo quiera, o no.
Se de cuenta, o no.
Y que todo la innovación moderna, y todo lo que hemos desarrollado como sociedad quizás, sí. Ha sido en la búsqueda de la comunidad, pero sobretodo para hacer más fácil la creación.
Haciendo que nuestros recursos se pongan a disposición nuestra para crear en cualquier ámbito que queramos.
Y quizás esto ha sido algo subconsciente que hemos creado como comunidad.
Puedes cocinar, pintar, escribir, trabajar la madera, la caza para crear cortes… Se me ocurren mil y una cosas.
Como si la comodidad de la vida moderna, nos hubiera llevado a un sitio donde todo está a nuestra disposición.
Incluso podríamos alegar a que jugar a videojuegos es «consumir».
Es consumir algo superfluo… Pero que grabar tu reacción y colgarlo en internet en formato streaming, por muy ordinario que sea, es una creación.
Pero incluso aunque no grabes, cuando estás jugando el videojuego estás “creando tu historia”, en el sentido que ningún jugador pasa por exactamente los mismos caminos o píxeles de la historia del personaje al que está jugando.
Cada jugador crea su propio camino incluso cuando hacemos algo superfluo como jugar… a un videojuego que alguien ha creado.
Quizás esa creación no cambia la vida a nadie, o quizás sí, pero esa persona puede palmarla mañana, y dejar durante décadas y potencialmente siglos su creación ordinaria colgada para siempre.
Y esto lo ilustra a la perfección un video espeluznante que vi el otro día por las redes, os explico…
En este vídeo que me dejó los pelos de punta, los del brazo, porque soy calvo, un chico se presentaba: «Me llamo tal, tengo 26 años…»
Estaba grabándose en el espejo y lloraba mientras decía todo esto.
Básicamente explicaba que acababa de tener la epifanía de que era el único miembro de su familia que quedaba vivo.
Que cuando él muriera, su linaje terminaba con él.
Y estaba llorando.
Lo que me llegó a los huesos es la última frase que dijo, porque es algo que llevo pensando un par de años, y es que entre lágrimas soltó algo que me caló:
«Sólo quiero dejar una prueba de que he existido»
Ninjas de la vida, creo que es esta creación que está relacionada con nuestra existencia.
El crear, es dejar atrás algo independiente a nosotros, con un pedacito de nosotros en la Tierra.
No necesariamente que tenga que tener algo, pero es dejar una prueba al mundo de que hemos existido…
Y no necesariamente con la intención de que dure muchos años.
Sino que cada creación, incita a la siguiente persona a seguir creando.
Tengo la sensación que como personas siempre estamos gravitando hacia crear para dejar prueba de existencia pero también para que alguien continue la creación como si fuera una cadena de hechos.
Quizás este es el motivo por el que los emprendedores mega-millonarios siguen creando a pesar de tener la vida resuelta.
O que tienen que escribir un libro.
O que se terminan suicidando porque no son capaces de encontrar más razón para crear, o un propósito que les motive a seguir haciéndolo, porque mirad…
Todo esto son mis especulaciones, pero no es hasta que experimentas algún tipo de creación que siente que «vives» en máxima plenitud.
O quizás en vez de decir «hasta que experimentas» debería decir «vuelves a experimentarlo», porque de niños todos creamos.
Quizás es uno de los motivos por los que decimos que los niños son puros y lo más próximo a un creador.
La paradoja es que a medida que nos vamos haciendo adultos, la sociedad que hemos creado nos aparta de este estado natural de querer crear y experimentar.
Y digo que es paradójico porque quizás esta es la forma que tiene la sociedad moderna de intentar autorregularse de forma subconsciente.
De crear un entorno de distracciones en nombre del «excedente» cómodo, pero que todas estas distracciones te lo vayan poniendo cada vez más fácil para crear.
Porque de adulto tenemos la sensación que crear algo no tiene porque valer la pena porque no añadirá días a nuestros días.
Que depende del oficio o el hobby, pero que visto desde fuera parece una pérdida de tiempo para algunos que no están conectados con tu propósito o con la creación de algo.
Pero no es hasta que encuentras «eso», ese propósito que ves como, aunque sea cierto que:
Crear no añade días a nuestra vida, en realidad crear añade vida a nuestros días.
Por esto digo que esta creación es como intimar con la eternidad.
Donde el flow detiene el tiempo.
Como si tocaras la eternidad al menos por un momento.
Porque no conocemos la naturaleza del tiempo.
Al conocer la historia del libro The Great Divorce, cambié mi percepción de la naturaleza del tiempo cuando escuché a George McDonald describirlo de esa manera, que es que la persona que eres y la persona en la que te estás convirtiendo.
Al mismo tiempo.
Como dos caras de una misma moneda.
No solo eres «eso» ahora mismo, sino que ahora mismo, la acción que tomamos está cambiando el presente, pasado y futuro.
En la película La llegada, el personaje principal y sus compañeros se encuentran con extraterrestres que vienen en naves con forma de huevo.
Pero el quid de la cuestión, la base de la película es su lenguaje.
A menudo pensamos en las cosas como lineales, de la misma manera que una frase y una historia son lineales.
Pero estos alienígenas usan el lenguaje de una manera diferente y es que se comunican en círculos…
Y así, todo se dice a la vez.
No es como principio, medio y final: A, B y C. Sino que todo el pasado, presente y futuro se dice al mismo tiempo.
Por esto, estos extraterrestres conocen el futuro por la forma en que perciben el lenguaje.
A esto me refiero con la percepción del tiempo y la creación, porque en el fondo mirad esto…
La única razón por la que no crearíamos es que no encontramos una razón porque sólo pensamos en qué podremos recibir a cambio.
Qué nos dará «eso» si empiezo a hacerlo. ¿Será una razón suficiente?
Por esto nunca empezamos.
Porque no nos podemos asegurar que no perderemos el tiempo… Que ahora vemos limitado porque no hemos experimentado esta eternidad de presente, ahora y futuro, a la vez.
Nadie nos asegura que llegaremos a la meta.
Porque esa meta tiene un «fin» en el tiempo… porque lo seguimos interpretando así.
Nuestra atención cuando nos planteamos si empezar está en el fruto o resultado final.
Y así es como los humanos, pasamos de ser creadores, a ser cada vez más consumidores, simplemente porque no nos atrevemos a crear.
Porque irónicamente no hemos experimentado un tipo de creación con propósito, que nos haga transcendentes en el tiempo.
Y no importa que lo creado no viva eternamente, porque nosotros sí habremos vivido y experimentado la eternidad al crearlo, durante la creación, no una vez haya sido creado.
Algo que pocas personas podrán entender a nivel subconsciente has que un día te preguntan…
Y tu respondes… «pues no sé».
A los demás les gustará más o menos.
Serás más o menos conocido por ello, pero genuinamente no te importa. No sabes qué responder, porque te sientes conectado con algo más allá del mundo lógico, y por esto lo haces.
Porque no necesitas más motivo que esto.
Que esa actividad te hace entender mejor el mundo, pero también a ti mismo.
Extrañamente no por lo que creas, ni por calidad ni por cantidad, sino por el hecho….
De hacerlo durante la creación.
La teoría del Establecimiento de metas (goal setting theory) nos enseña la explicación más simple de por qué algunas personas son más propensas a llegar a sus metas en comparación con otras.
El motivo es que tener una meta y llegar a conseguirla implica establecer y ajustar objetivos.
O en otras palabras, esas personas tienen un plan.
No significa necesariamente que lo tengan todo trazado con un mapa de meta, porque pueden ser personas caóticas pero que sin a penas darse cuenta van subiendo peldaño tras peldaño y de bote pronto se encuentran a la cima sin haber tenido la sensación de haber trazado un plan.
Nuestras metas sólo pueden alcanzarse a través de un plan, en el que debemos creer fervientemente y sobre el cual debemos actuar vigorosamente. No hay otro camino hacia el éxito.
Esto nos decía Pablo Picasso, pero más allá de las palabras bonitas, citas y filosofía, por suerte tenemos la ciencia de nuestro lado.
La psicología ya llevaba estudiando las teorías del establecimiento de metas desde los años 30, y hoy, en vez de hablar tanto de teoría, giramos la página hacia al pragmatismo.
Ahora que tenemos establecidos los procesos, podemos empezar a ser lo pragmáticos que nos gusta ser a los ninjas de la vida.▼
Según la «Teoría de los Cuatro Fogones» no podemos dedicarnos al 100% a todas la áreas de la vida (#522).
No podemos estar a tope a la vez con la familia, al trabajo, a los amigos o a perfeccionar la salud al mismo tiempo.1
Tenemos que limitarnos a una o dos opciones si queremos realmente dedicar tiempo y atención a metas que sean largoplacistas.

Seguro que más de uno lo habréis experimentado, que cuando divides tu atención en 5 proyectos distintos, no terminas ninguno…
En cambio cuando somos capaces de hacer foco en una sola cosa (eat a frog), las probabilidades de terminarlas aumentan enormemente.
Así que lo primero es saber poner el foco en una sola cosa. Por esto para los que han decidido comprar la agenda de productividad veis como esta única cosa, coge un rol centrar en las páginas diarias.
En los 60 el trabajo del psicólogo Locke se centró en diseccionar las metas. Hacer los objetivos más pequeños para poder conseguirlos.2
Algo que toma mucha relevancia por la dopamina y la corteza porque los hitos adecuados + un nivel de dopamina correcto o el miedo de que no los alcances, la amígdala entra al campo, ayudarán a que seamos más propensos a ejecutar la meta que ahora está dividida en cosas más pequeñas.
Vale. Entonces tenemos que para conseguir una meta somos más probables de alcanzar al hacer foco en una cosa, hacerla más pequeña y después cambiar los resultados por intenciones.
En estudios de los 90 miraron lo que se llama «brecha de intención», que hace referencia a esto.
Separaron los participantes para que dividieron sus objetivo según su intención.3
Terminaron con dos grupos según el tipo de intención que tenían que intentar resolver:
La meta es la misma, pero con la intención de implementación ha sido increíblemente más específico.
La diferencia en los resultados fue enorme.456
Haciendo a los que convirtieron el resultado de la meta su implementación y no su recompensa fueran mucho más propensos a conseguirla.
¿Por qué sucede esto? Un estudio de Stanford podía tener la respuesta.▲▼
En Stanford vieron que las tareas con instrucciones más específicas, más detalladas eran un 75% más probable de que se completaran.
Lo mismo con otros psicólogos que han estudiado «la teoría de la mentalidad» llegando a porcentajes diferentes pero igualmente altos: si eres específico, tienes más probabilidades de conseguirlo.7 Un truquito es usar el acrónimo LEMA.
En realidad el acrónimo original es SMART.9 pero he hecho esta maravillosa adaptación al español.
El bueno del Dr. Gail Matthews decidió hacer un experimento de más de 260 personas para ver si lo que se decía de Stanford era cierto pero además para mirar otros factores.10
¿Qué hizo? Puedes dividirlos en 5 grupos.
El que lo petó fue el último grupo, que de hecho consiguió cumplir significativamente más que todos los otro grupos.
Ni más ni menos que un 42% más.
Revelando, claro, otros factores que también se llevaban estudiando de forma independiente…
La toma de responsabilidad tanto interna como externa.
Hay una pequeña acción que hace que te sea más probable conseguir tus objetivos y es…▲
Escribirlo en papel.▼
Cada estudio da un porcentaje distinto sobre cuanto efectivo fue para los participantes escribir sus objetivos en papel en comparación con no hacerlo.11
En un estudio encontraron que el 91% de los querían hacer ejercicio y escribieron en papel cuándo lo harían, terminaron cumpliéndolo en comparación con los que no lo hicieron.12
Mientras que otros estudios similares dan un 42% del resultado, que no es tan dramático pero igualmente substancial.13
¿Sabéis por qué sucede esto?
Tenemos una parte de nuestro cerebro que se llama Sistema de Activación Reticular, SAR, que juega un papel vital en definir las acciones para alcanzar metas.
Este grupo de células procesa toda la información y canales sensoriales relacionados con las cosas que necesitan de nuestra atención ahora mismo.
Lo interesante es que el SAR… nos da señales.14
Por ejemplo si tu objetivo es comprar un Lamborghini, tu SAR hará que sólo veas Lamborghinis a tus alrededores.
Si lo que buscas es empezar una familia, tu cabeza hará que sólo veas parejas y niños ahí donde vayas.
Es como tu asistente personal.
Como una inteligencia (no)artificial.
Pues bien, el SAR se activa por el simple hecho de escribir tus metas en papel y lápiz.
Ver el objetivo escrito delante nuestro, el hecho de sentir el peso del lápiz en tus dedos, comprometerte en un proceso de pensamiento de escribir tu meta activa el SAR para empezar a cablearse.
Esto sucede porque somos criaturas visuales.
Las visualizaciones, la imaginación es una arma muy poderosa.
Me pasó que hace unos años quería apuntarme a baile, y el hecho de anotarlo y decírmelo hizo que al día siguiente viera un cartel medio estropeado del tipo de baile al que quería ir.
Había pasado por ese cartel al menos una decena de veces y nunca me había fijado pero esta vez, el SAR me hizo una asistencia para empezarme a fijar.
Algo había hecho clic.
Los que imploran de manera divina La Ley De La Atracción no están hablando con el universo para que todo les suceda en la vida.
En realidad lo que están haciendo es hablando con su SAR. No con el universo.
La visualización, el verlo representado, está demostrado que crea una mayor activación cerebral.15
Imaginar el éxito consiguiendo esta meta nos hace acordarnos de nuestra meta estimulando el SAR repetidamente.16
Los neurólogos ya nos confirmaban como el cerebro no puede distinguir entre realidad e imaginación.
Algo que a veces nos hace p-u-t-a-d-a-s, como cuando te viene ansiedad sólo de pensar que quieres entrarle a la chica desconocida atractiva, pero que podemos dar la vuelta para jugar a nuestro favor.
Es como en al anime Kengan Ashura cuando el protagonista en vez de entrenar físicamente tiene sesiones de entreno meditativo.
El notas se sienta y entra en un estado profundo en el que se ve a si mismo luchando contra los oponentes.
Cuando alimentamos a nuestro cerebro de la imagen, de la meta que queremos conseguir, la mente empieza a pensar que es real haciendo que finalmente la cabeza nos lleve a tomar acción.17▲▼
Es genial que el 91% de los que escribieron sus metas en papel terminaron siendo un 91% más propensos a cumplir sus metas.
Este es el poder de los beneficios de escribir a mano para el cerebro (#561), pero lo que más me peta la cabeza, es que en el mismo estudio había dos grupos más: un de control y el grupo de motivación.

Esperarías que al grupo de motivación, al que se «alimentó» de material motivacional para que cumplieran sus metas, fue incluso menos propenso a terminar tomando acción en sus metas que el grupo de control.
La diferencia fue mínima pero lo que quiero remarcar es que no hubo virtualmente nada de diferencia en las acciones que tomaron después para hacer ejercicio en comparación con el grupo de control.18
La motivación, que si incrementó, no tuvo ningún impacto en el resultado al final del estudio.
Algo que remarca lo que muchos ninjas de la vida ya saben.
La motivación procede de la acción.

Primero viene la acción, tengas o no ganas, y cuando estás en el meollo de la cuestión, de pronto, y siempre, viene la motivación.
¿Por qué?
Porque tenemos feedback constante.
En estudios se ha visto como las rachas consecutivas de éxito son claves para los que siguen petándolo constantemente.
En realidad, los que tienen éxito sin parar en sus objetivos se centran más en «no cag-gar-la» para no parar la bola de nieve de éxitos que lleva un buen impulso, más que ir subiendo una pendiente de éxito.
Por esto alguien que consigue sus objetivos a menudo es más propenso a seguir cumpliéndolos de forma continuada. Es el momentum psicológico.19
Como en todo en la vida, el primer paso puede ser súper simple, pero acostumbra ser el que cuesta más, pero es indispensable aunque sea una cuesta.
Porque al haber llegado a la meseta después de pasar la cuesta, la bajada será fácil y vendrá… rodada. Como nuestra bola de nieve.
Igual que cuando quieres hablar con una desconocida que no conoces, es el momento que dices «hola» que ya has ganado. Después bajo tu sorpresa ves como la conversación empieza a fluir.
Esta toma de responsabilidad puede tomar todas las formas que el estudio mostraba:
La responsabilidad interna que tomamos a modo personal, individual no es moco de pavo.
La psicóloga Emily VanSonnenberg concluyó en su estudio que los que se preguntaban preguntas del tipo:20
Compartir la meta con otras personas es como Voldemort separando su alma en 7 horrocruxes.
Se hace más llevadero.
Así lo confirman papers de investigación se vio correlación positiva entre ser un participante de una comunidad digital como Sociedad Ninja y cumplir objetivos.21
Le mandamos un abrazo a Sahu, un miembro que rema barquitas en equipo, ¿por qué?
Pues porque he pensado en él cuando he visto un estudio con equipos de remo que demuestran como el hecho de tener objetivos en equipo hace que su umbral de dolor se eleve.22
Que puedan soportar más dolor durante competición que si remaran solos.
Harvard hizo un estudio comparando la mentalidad de dos tipos de personas:▲
¿Que vieron los de Harvard preguntando a todas estas personas?
Los de mentalidad fija aseguraban que una vez encuentras tu pasión, debería llegar con facilidad y con una motivación ilimitada.2324
En cambio los de mentalidad de crecimiento eran más propensos a pensar que perseguir una pasión implicaría incomodidades y dificultades.
Si os digo con cuál mentalidad os identificáis más, me apuesto un huevo a que el 100% del ninja medio dirá con mentalidad de crecimiento.
Me gusta pensar que estáis aprendiendo algo con lo que digo.
▼Hace ya casi una década que después de dejar mi trabajo me encerré en una casa familiar a construir mi negocio online.
Catorce horas diarias durante un año con tal cantidad de preocupación sobre el futuro que me levantaba a las 4 de la mañana con taquicardias.
Y aún así lo repetiría todo exactamente igual.
Estoy orgulloso de la habilidad de toma de decisiones del Pau de hace 10 años porque este aislamiento temporal supuso un antes y un después en mi vida.
Sin haber vivido esa época, abrazando sólo una área concreta de mi vida, no estaríais consumiendo este contenido, ni habría conocido a la gente que hoy conozco, ni tendría la libertad que hoy tengo.
Por esto, como buena persona multipotencial no soy muy fan de la frase de Paulo Coelho de «puedes hacer cualquier cosa… pero no todo», prefiero la cita célebre de Pau Ninja:
Puedes hacerlo y tenerlo todo… pero no todo a la vez.
La vida son épocas. Son áreas. Son focos.
¿A caso estarías pensando en priorizar el trabajo o de quedar con los amigos cuando acaba de nacer tu hijo?
El 50% de la felicidad consiste en estar conforme con lo que no tienes, y la otra mitad no solo en disfrutar en qué dedicas tu energía sino entender por qué es importante para ti.
Porque el famoso balance está en boca de todos, pero en manos de pocos.
El balance es tan poco realista como poco práctico.
Piénsalo.
Imagina que tu vida está representada por uno de esos fogones de los de antes.
No de los eléctricos que tenemos ahora para cocinar la comida mientras nos cocinamos el cerebro con ondas electromagnéticas sino los fogones de antes. De los que iban con una bombona de butano o propano.
¿Te acuerdas que sucedía si querías poner varias sartenes para cocinar a la vez?
Exacto.
Que esos fogones no tenían suficiente potencia.
Si sólo cocinabas en sólo uno de los fogones exclusivamente no había problemas. Podías poner tanto gas como quisieras. Tanta llama como te diera la sana gana.
El problema sólo venía cuando querías distribuir el gas limitado que te daba la bombona. No podías meterle el máximo de llama a todos los fogones. Tenías que manejar como querías gestionar el gas.
Pues la vida puede ser representada así.
Eso dice la teoría de los cuatro fogones, en la que cada uno de estos fogones representa áreas de la vida.1

Aspectos que suponen el reto de saber gestionar o manejar con la llama, la intensidad de nuestro cuerpo y energía requiera de nosotros en ese momento.
Estos cuatro fogones tendrán las mismas áreas para la mayoría.
Del rollo que son aspectos de nuestras vidas que sabemos que necesitamos para ser felices:
Si estás soltero podrías cambiar el área de «amigos» por «relaciones» en general e incluir la área romántica también, por ejemplo. Pero lo que prima aquí no es tanto las áreas sino como las gestionamos eficientemente.
La teoría de los cuatro fogones nos enseña que para tener éxito potenciando una área de tu vida, tienes que bajar el grado de uno de los otros fogones.
Que si encima quieres quemar al máximo esa área, seguramente tendrás que bajar la intensidad de las otras áreas.
¿Y si eres un amante del hustle y quieres hackear el sistema para saltarte el límite de gas de la bombona de butano? Quizás hay alguna manera de saltárselo y trampear al sistema con tanta destreza como queremos saltarnos a Hacienda…
O quizás es una de las peores ideas porque al igual que Hacienda, te pillarán por los huevos.
Veámoslo.▲▼
El famoso concepto de intentar balancear tu trabajo con tu vida personal ha hecho más daño que bien.
A veces el cuerpo te pide que te centres al máximo.
Tu mente, tu energía, tu todo está perfectamente en sintonía con un nuevo proyecto de trabajo, o quizás en una relación, o quizás en mejorar tu salud.
En poner más huevos de la cuenta en una misma cesta que en las otras…
¿Por qué tendrías que desaprovechar esta sintonía para buscar el famoso «balance» que la sociedad no deja de repetirte?
Me recuerda a los que no dejan de repetir que hay que comer balanceado. Un consejo basado en absolutamente nada.
En el fondo decimos que queremos balance porque tenemos miedo a equivocarnos.
Tenemos miedo que desatender demasiado ciertas áreas y enfocarnos en alcanzar metas personales puede llevarnos a fallar. A cagarla en ese proyecto en el que hemos puesto demasiado energía.
Balancear las distintas áreas de la vida no deja de ser una defensa emocional.
Es como tener miedo a dejar demasiado espacio a tu novia. Tener miedo a que se de cuenta de que en realidad no le gusta tanto pasar demasiado tiempo contigo… O que le gusta pasar más gente a esa otra persona.
Y de aquí sale el estar necesitado.
No queremos dejar demasiado minimizados nuestra familia, amigos, salud y trabajo para enfocarnos en una sola cosa porque tenemos miedo de perder ciertos hábitos que después se nos vuelvan irrecuperables.
Nos volvemos igual de necesitados.
Pero, ¿qué vas a hacer si el cuerpo te pide que abraces una nueva etapa de tu vida? ¿Vas a forzar el balance? ¿Vas a forzar el equilibrio?
¿O vas a aprender a desprenderte de la codependencia de esa área igual que tuviste que aprender a dejar de ser necesitado de tu ex?
El primer instinto para que nada se resienta puede ser ajustar todos los fogones para que la llama queda más o menos dividida a partes iguales, pero entonces simplemente nos tocará aceptar que no podemos potenciarlas.
No tendremos ni tiempo ni energía para mantener o crear los hábitos que necesitamos en todas las áreas. No podemos ni apalancarlos (#469).

A efectos prácticos lo que esto significa es que estamos forzados a elegir.
No hay otra, queridos ninjas de la vida.
Nos vemos obligado a responder a la pregunta de:
¿Prefiero vivir una vida desequilibrado pero petándolo en una área determinada? ¿O quiero vivir una vida balanceada pero sentir que nunca estoy exprimiendo mi máximo potencial?
No creo que sea casualidad que esos famosos que lo petan, los directivos de empresa o los emprendedores con negocios que cambian el mundo… tengan una vida amorosa tan desastrosa.
Alguno habrá que ha podido mantener ambos, pero a costa de los otros fogones: salud y amigos.
Aceptemos de una vez por todas que no podemos estar al máximo en todas las área de tu vida.
Que no podemos petarlo en todo.
Nuestro tiempo y energía son limitados, lo que hace que cada elección tenga un coste.
Un coste que será de uno de estos dos componentes: de tiempo y/o de energía.
Física o mental. No importa. Todo es energía.
James Clear, el autor de Hábitos Atómicos mencionaba tres estrategias. No para saltarnos el intercambio de llama en cada uno de los fogones, claro. Sino estrategias para abrazar esta gestión. La llama que le queremos dar a cada uno.▲
Delegar pequeños aspectos de la vida.
Lo hacemos constantemente.
Le pedimos a otras personas que nos dejen un poco de su gas. Como cuando juntas dos cerillas para que la llama sea un poco más grande.
Los emprendedores delegan partes del proyecto a un equipo a sueldo para que como emprendedor puedan:
Los padres dejan a sus hijos a la guardería o los llevan a la escuela a pasar 6 horas diarias.
Que sí.
Que lo hacen para que aprendan y tal, pero todo el mundo acepta que parte para hacerlo es liberar espacio del día de los padres para que ellos puedan ir a trabajar.
Delegar suena genial, pero estamos dando el poder del gas, de la llama a terceras partes.
Ya sabemos lo que esto significa en los ejemplos que he dado.
Los padres removiéndose de la ecuación para liberar tiempo de su día mientras el hijo es enseñado, educado y domado por el Estado tiene sus riesgos.
O imaginemos a un emprendedor, creador o artista que ha decidido crear su proyecto ideal precisamente para canalizar una sensación de propósito o transcendencia.
La delegación tiene su sentido de ser, pero hay que ir con pies de plomo para no delegar la esencia o lo más importante. Fijaros que:▼
La atención que ponemos importa más que el tiempo que tenemos.
Todos tenemos las mismas 24 horas diarias, pero pocos tienen la capacidad de atención para aprovecharlas.
En vez de estar ahí deseando que tuviéramos más tiempo, tiene más sentido simplemente aprovechar este tiempo al máximo.
O en otras palabras: aceptar el número limitado de naranjas que tenemos, pero apretarlas más para que saquemos más jugo.
Tener una visión en la que primero estamos aceptando las restricciones logísticas para, una vez aceptadas, preguntarnos como podemos ser lo más efectivos posibles.
Básicamente estamos apartando la frustración de desear más tiempo para maximizar lo que sí podemos manipular: el uso efectivo de nuestros recursos, como es la atención.
Sabemos de buena pasta que las limitaciones nos ayudan a ser más productivos.
Ya sean autoimpuestas o no.
Algo que demuestra la Ley de Parkinson, donde se ve como nuestras fechas de entrega se expanden tanto como tiempo tenemos para entregarlo.

Es decir, que si tienes 2 semanas para hacer algo, por estadística lo más probable es que lo termines cerca del final de estas dos semanas que no al principio.
¿Existe una parte negativa? Pues claro.
Imagina dos personas que son exactamente igual de efectivas pero una tiene 10 horas al día para hacer algo y la otra 2 horas… Lógicamente quien se adelantará en ese campo va a ser el que tiene más tiempo.
Claro que la persona que tiene 10 horas es porque ha decidido, conscientemente o inconscientemente, minimizar las otras llamas de sus fogones.
Quizás temporalmente, que es precisamente la otra estrategia de cómo aprender a gestionar estos fogones:▲▼
Abrazar la estación de la vida en la que te encuentres.
Del mismo modo que aprovechas la estación de invierno para ir a Andorra a esquiar y el verano para ir a la playa, abrazar una época de la vida según te pide el cuerpo es una estrategia digna de una persona multipotencial.
No tiene maldito sentido que quieras abrazar la estación de ser padre cuando tengas 20 años, en cambio a tus 30 o 40 años, en los primeros años de vida de tus hijos tiene todo el sentido del mundo.
Cuando seas padre, cuando tu familia, hijo y mujer te necesiten más, sería una bofetada a la vida que dijeras «pues ahora me pongo 12 horas al día en mi proyecto».
Lo interesante es que parece ser la propia vida la que nos pone en nuestro lugar.
Algunas veces me he encontrado con la pareja ideal sin buscarla. Cuando llevaba meses centrándome en mis proyectos, y cuando viene algo así de una forma tan orgánica, el propio cuerpo te dice que te entregues en cuerpo y alma a regar algo que puede crecer hasta convertirse en un árbol centenario.
A poner las raíces en el momento que más le hace falta, que es… al principio.
No tenemos que abandonar nuestros sueños para siempre, sino que los podemos poner en pausa temporalmente.
La mayoría de veces seguirán esperándonos, pero las épocas de la vida no.
Épocas, estaciones que te pedirán que enciendas al máximo la llama del fogón mientras reduces dos de los otros fogones.
Esta es una de las estrategias que me gusta más. Supongo que porque es la que me ha funcionado mejor.

Cuando he respirado y vivido mi emprendimiento, me ha hecho avanzar tanto, que cuando siento que la época de la vida me pide que equilibre todos los fuegos, mi «modo mantenimiento» en algunas áreas hace que sean unas llamas contundentes.
Por mucho que pueda ser frustrante que tenga que estar una época sin potenciarla.
Me gustan los extremos temporales.
Abrazar una época para después pausarla, no pararla, cambiándola por otra.
Fijaros que sí. Los ámbitos de los cuatro fogones son representados por llamas, pero muchas veces ponemos el foco en las llamas de cada fogón sin ni siquiera darnos cuenta de que vamos por la vida con la bombona de butano vacía.
Se centran en querer gestionar el gas, la llama de cada uno de sus fogones fijándose en la ruedecita a ver si ponen el gas al 1, al 2, al 3, o al 4, cuando en realidad… no hay llama que hacer crecer.
Nuestro primer trabajo en cada uno de estos ámbitos es en haber almacenado suficiente gas para poder administrarlo bien.
Me parece perfecto que estés dispuesto a balancear la llama de tus relaciones para combinarla con otros aspectos de tu vida, ¿pero tienes buenas relaciones de entrada?
Es muy bonito decir que quieres una relación sana de pareja para poderla combinar bien con el trabajo, los amigos y todo el rollo. Pero asegúrate de haberla cultivado antes.
La teoría de los cuatro fogones sirve para entender cómo manejamos los activos emocionales de nuestra vida que ya tenemos.▲
Empezando por las relaciones ya no románticas, sino en general, amigos, familia, pareja… es el área que tiene más impacto en nuestras vidas.
El estudio más largo sobre la felicidad de la mano de Harvard siguió a más de 700 hombres durante 80 años para terminar concluyendo que eran las relaciones.2
Que las relaciones no sólo nos afectaban tanto a nivel felicidad, sino incluso a la longevidad.
Se acostumbran a separar las relaciones en los «fogones» porque como la evidencia nos confirma, las amistades y el amor no son mutuamente excluyentes.
En un estudio de hace un par de décadas se vio como las personas casadas entre 22 y 79 años que reportaban tener al menos dos amigos cercanos, es decir, al menos uno más a parte de su pareja, tenían niveles más altos de satisfacción con la vida, más autoestima y menos niveles de depresión que los que sólo consideraban a su pareja la única amiga.3
No es la ausencia de amor sino la ausencia de amistad lo que hace infelices a los matrimonios. – El bueno de Friedrich Nietzsche
Es una buena frase que además está respaldada por evidencia, pero no nos hace falta mencionar que Nietzsche nunca se casó y que varias mujeres rechazaron sus propuestas de matrimonio…
Te entiendo, compañero.
Lo que no entiendo tanto es la poca importancia que le ponemos a la salud, como uno de los fogones más descuidados de todos.
Para mí, si no tenemos salud, no tienes absolutamente nada.
Hablo de la física, pero también de la psicológica. Aunque si tenemos consciencia de las intensidades de nuestros fogones se nos será casi imposible tener días malos.
Pero esta salud generalizada no sólo la entiendo como mover el cuerpo de forma intensa con un buen plan de entrenamiento… no.
Estoy hablando de caminar, por ejemplo.
No sabéis las veces que me han salvado las caminadas para ordenar los pensamientos en momentos de carga emocional.
Se me carga la bombona de butano en el gimnasio con la música pop-punk que me pone de buen humor, pero a veces se me carga tanto o más con paseos que me organizan los pensamientos.
Si no camino, es como ir dejando la ropa limpia y sucia encima de la cama y no dignarme a ordenarla nunca.
Y finalmente el trabajo, que ha recibido tanta mala reputación en los últimos años.
Normal.
Si la gente odia lo que hace, lejos de encontrar su trabajo ideal.
Lo he dicho más de una vez por aquí: quiero seguir haciendo lo mismo que estoy haciendo ahora cuando tenga +100 años.
Mi trabajo se ha convertido en mi propósito, en algo que siento que es una parte importante de mí. Transcendente, sin techo, y que me hace crecer, al menos, un 1% diario.
La vida son etapas y si estás disfrutando como un niño lo que estás haciendo 8 horas al día, ¿para qué te tendrías que sentir culpable de ello?
El balance sólo se vuelve necesario cuando no tienes suficiente fuego dentro tuyo.
El objetivo no debería saber ajustar la intensidad de la llama de tu trabajo… porqué al fin y al cabo no tendrías suficiente llama para darle más gas.
En absoluto.
El objetivo actualmente para algunos debería ser rellenar esa bombona de butano.
Para poder, entonces sí, hacer que tu trabajo sea ajustar la llama de cada ámbito de tu vida según la etapa o época en la que sientas que quieras cocinar.