No comer verduras (ni fruta)
Antinutrientes de las plantas entre los alimentos malos para la salud

Ya no estoy comiendo verduras. Algún día de verano me he comido un par de frutas de temporada pero sí, he eliminado toda planta de mi dieta y hoy os doy las razones.

Cuando listé los alimentos más sanos que podemos incorporar en nuestro menú semanal (#217), pudimos ver que (menos el agua de mar) todos eran productos de origen animal por su biodisponibilidad.

Quizás por nuestro pasado carnívoro, el cuerpo absorbe los productos animales como si fueran una esponja.

Desde que empecé a basar mi dieta en carne de pasto de calidad, mis disposiciones también se han vuelto más pequeñas. Como si el cuerpo tuviera menos a expulsar.

¿Ha sido porque absorbe bien la carne? ¿o porque no tiene tanto residuo a expulsar?

Lo digo porque no sólo he empezado a basar mi dieta en animales, sino que además he dejado de comer verdura.

Algunos se pondrán las manos a la cabeza porque desde pequeños nos han hecho comer verduras por lo «sanas» que son. Ahora me doy cuenta que en contra de nuestros instintos. No es casualidad que los bebés al darles sólidos no quieran el puré verde, pero no tengan problema con el de carne.

Si hipotéticamente comiéramos sólo lo que hay en esa lista de los alimentos más sanos, terminamos con unos platos que incluyen hígado, hueva, mariscos y huevo haciendo que las deficiencias nutricionales que podamos tener sean virtualmente cero.

Es decir, que no nos falte de nada.

Ni hierro, ni vitaminas liposolubles, ni DHA para el cerebro…

Entonces, ¿por qué cuando pensamos en algo sano nos viene a la mente una ensalada o un plato con montones de verduras? ¿no es una contradicción?

A nadie en su sano juicio se le ocurriría comer sólo ensalada a diario.

Para ponerlo en perspectiva y ver cómo reacciona el cuerpo, he listado los alimentos más malos de la salud. Hay un par que ya os los esperáis, pero me tomaré la libertad de expandir en el tema de las verduras porque entiendo que es lo que choca más.

Lista de los alimentos malos para la salud

Sabéis que últimamente estoy con una dieta basada sólo en carne y que como más me adentro, más me doy cuenta de que tiene todo el sentido del mundo.

Pero…

Carne de baja calidad

No todas las carnes son iguales y por esto empezaré la lista de los alimentos más malos para la salud con carne de baja calidad.

Aunque tengan el mismo nombre (carne), la carne de ganadería industrial VS carne de pasto son dos cosas distintas.

Los «estudios» en contra de la carne, acostumbran a ser analizando esta carne de baja calidad, y no de pasto.

Esto también incluye pescado de granja, los huevos «falsos» de gallinas camperas o cualquier animal ya sea cerdo, pollo o ternera que haya sido criado en su dieta no natural.

Instantáneamente se convierten en una comida que mejor no tocarla ni con un palo.

Una dieta carnívora es virtualmente con cero carbohidratos y nos pasamos a alimentar de grasas como fuente de energía (cetogénica) . ¿Por qué a nivel nutricional queremos que el animal sea de pasto? pues porque la parte grasa del animal se convierte literalmente en la calidad con la dieta que ha seguido el animal.

Con todas estas gallinas alimentadas con maíz y soja, podemos esperar que tenga mucho:

  • Omega 6
  • Pocos nutrientes
  • Y con tendencia a las alergias

En cambio la misma gallina en libertad, comiendo forrajes, insectos y lo que sea que se encuentre por allí, se convertirá de pronto en una de las cosas más sanas que puedes comer.

Estamos criando a los animales igual que nos criamos nosotros y a nuestros hijos. Con comida de baja calidad poniéndonos gordos, diabéticos o enfermos sin los nutrientes que necesitamos.

Tal vez a nivel nutricional, animales alimentados con dietas de mierrrda serán mejor que… yo qué sé… el azúcar refinado que estamos comiendo ahora. Pero siguen sin ser buenos.

Por aquí voy.

Ya lo he comentado alguna vez pero los análisis de laboratorio han confirmado la brutal diferencia que hay en la carne sí es 100% de pasto, 2/3 de pasto o 1/3 de pasto.

Los otros tercios son alimentados con grano, claro.

omega3 animales pasto

Lo que sucede es la carne de pasto tiene un rato de 1:1 entre omega 3 y omega 6, pero la que sólo es 1/3 de pasto, tiene 7 veces más omega 6 que omega 3, o sea que el ratio se nos va de madre.

Por esto digo que la «carne» y la carne de pasto, claro, comparten el mismo nombre, pero son cosas totalmente distintas y me saca que quicio que se pongan en el mismo saco cuando por ejemplo de habla de cáncer, o cuando los veganos dicen que es insostenible para el medio ambiente, por ejemplo.

O el peor de todos los males: las mentiras a medias.

Muchas empresas venden sus productos como grass-fed (alimentados con pasto), pero esto es sólo medio verdad porque esos animales pueden haber comido pasto sólo 1/3 del año o menos, el resto grano, y esto ya les da «derecho» a ponerlo en el empaquetado aunque no deje de ser publicidad engañosa.

No mucha gente lo sabe y por esto la carne de pasto (de verdad, la llamada grass-finished) se considera un lujo, o más bien: hay menos demanda, por lo tanto menos oferta y por lo tanto termina valiendo más pasta.

Carbohidratos refinados

Lo bueno es que podemos ahorrarnos dinero para comprar carne de pasto si dejamos de comprar alimentos malos como dos que ya os digo que no os van a sorprender antes de pasar a las verduras.

El primer candidato es, como no, los carbohidratos refinados que es facilísimo que los consumamos en exceso de forma natural. Al fin y al cabo los hemos creado para saltarse las defensas del cuerpo como las hormonas del hambre o picos de insulina para que los podamos comer sin que el cuerpo se de cuenta del porrón de calorías vacías que se ha tomado.

¿A qué nos lleva esto? a obesidad, diabetes y enfermedades de estilo de vida. Y esto sin contar que estas comidas también contienen:

  • Herbicidas
  • Pesticidas
  • Químicos sintéticos chorreados en los cultivos…

Hasta nos han vendido que los cereales integrales son mucho más sanos cuando en verdad tienen muy pocos nutrientes.

Y si tienen pocos, los refinado aún tienen menos y encima no les han sacado los antinutriente presentes, que tocaremos un poco más a fondo cuando entremos en el maravilloso mundo de las plantas.

Muchos de los cereales que pensamos que son integrales o que se anuncian en los paquetes como tal, en verdad son carbohidratos refinados con fibra re-añadida.

Y no me malinterpretéis, porque es verdad que hay grupos que han vivido con buena salud en comidas como el pan fermentadas de forma natural.

El problema es que ese pan del supermercado está lejos de lo que nuestros ancestros comían y fabricaban durante horas. Es pan industrial sin proceso de fermentación y con ingredientes con todos estas substancias químicas.

Azúcar

El otro candidato que todos conocemos y que también es vegano es el azúcar. Las comidas que son altas en azúcar causan que comamos más de la cuenta porque creamos una especie de palatabilidad artifical.

La palatabilidad es el sabor, el ser grato al paladar.

Igual que cuando os hablé de hacer una sola comida al día y de cómo comer grasa pura nos da nauseas al hacer el test de la sensación de saciedad, con el azúcar esto no sucede.

Podemos comer sin parar y el cuerpo no nos da señales hormonales de que ya estamos llenos. Es muy distinto estar lleno físicamente, que estar saciado.

La saciedad es hormonal y está ligada a los nutrientes que tiene (o faltan) a nuestro cuerpo.

Combinamos el azúcar con grasas, y tenemos un cóctel molotov de resistencia a la insulina, diabetes e incremento de ácidos grasos en la sangre.

Todos estos siropes con fructosa son «la muerte» porque la fructosa sólo se puede procesar por el hígado y consumiendo altas cantidades de siropes o incluso de fruta (como hacía yo), es parcialmente el motivo por el que tenemos tantas personas con la enfermedad del hígado graso, diabetes y sensibilidad a la insulina.

Aceites de semillas vegetales

Que sea natural no significa que sea bueno. El opio o el veneno de serpiente también es natural. Esto no significa que nos lo tengamos que meter.

Y es por esto que el siguiente candidato como peor alimento (antes de entrar en las verduras), también es del reino de las plantas. Tal vez por esto se ha confundido como algo bueno por la salud cuando cada vez más estudios demuestran que es de lo peor que nos podemos meter.

Diría que incluso está a la par del azúcar compitiendo por el trono de Satanás de la nutrición porque al largo plazo sí puede llegar a ser peor que el opio o el veneno.

Estamos hablando de… los aceites vegetales de semillas, que vienen mezclados en montones de productos de todo tipo en el supermercado.

  • Aceite de girasol
  • Aceite de maíz
  • Aceite de palma
  • Aceite de soja

Se fabrican apretando las semillas creando una especie de barro y procesándolo con productos químicos.

Fijaros lo que nos estamos metiendo en el cuerpo porque este subproducto, este barro pantanosos es lo que acostumbrábamos a utilizar para lubricar maquinaria de trabajo y ahora… nos lo comemos.

Ya os digo, lo encontraréis en la mayoría de productos empaquetados del super y si os soy sincero, no entiendo cómo sigue siendo legal.

¿Esas lechas que crees que son sanísimas como la de avena, arroz o coco? pues claro que llevan aceites vegetales.

Esta pandemia de meter aceites vegetales hasta en la sopa (literalmente) está a la par con la pandemia de la margarina. Todas estas mierdddas son una aberración para nuestras células.

Si vamos comiéndolos, nos sucede igual que a cualquier otro animal alimentado con su dieta no natural. ¿Que ocurre? que las grasas de nuestros cuerpos serranos se convierten en lo que sea que comemos.

Literalmente.

Cuando nos metemos aceites vegetales con montones de ácido linoleico y omega 6, los lípidos, el colesterol, todas las grasas de nuestro cuerpo se vuelven en grasas de aceites vegetales.

grasas transformadas

Siendo un poquito más profesional y para que podamos seguir entendiéndolo con el lenguaje ninja, nuestros cuerpos no pueden reconocer la composición célula-grasa, entonces ataca las células y ya os esperáis cómo termina esto.

Una receta perfecta para ataques al corazón.

Las grasas se vuelven en omega 6 inflamatorios por toda estos aceites, carnes de baja calidad, refinados y azúcares.

Y la culpa es nuestra. Claro que lo es. La mayoría nos dejamos vender por un buen empaquetado. Si sale que es sano o está todo de color verde «como la naturaleza», no significa que sea lo que tenemos que comer.

Alimentos de origen vegetal

Supongo que por esto hemos considerado las plantas «buenas» durante taaaaanto tiempo.

No entendemos que mientras que nosotros hemos evolucionado mecanismos de defensa biológicos basados en el movimiento, las plantas también tienen sus propios mecanismos.

Con millones de años de evolución empantanadas en el suelo, han desarrollado antinutrientes y pesticidas naturales para que sus depredadores no quieran comer más.

  • Lectinas: nueces y frijoles
  • Gluten: trigo, centeno y otros cereales
  • Oxalatos: legumbres, te y la mayoría de verduras
  • Fitatos
  • Taninos: té, café y legumbres
  • Glucosinolatos + bociógenos

Todos estos antinutrientes que entraremos a ver más al detalle, causan malestar, enfermedades o simplemente «atacan» a los minerales y nutrientes de nuestro cuerpo. Por algo se llaman antinutrientes…

Las semillas y el grano tienen por ejemplo montones de oxalatos que se adjuntan a los minerales que tenemos, sacándolos de nuestros cuerpos o haciéndolos inservibles.

Las legumbres son altas en lectinas que nos joden el revestimiento del intestino y las plantas crucíferas como las espinacas o kale (que tanto se nos ha vendido como súper alimento) pueden tener un efecto chungo sobre los tiroides.

No es casualidad que los bebés, aún con los instintos naturales puros y frescos, nunca quieran comer sus verduras pero no haya problema con la carne.

Cuando pensamos en una planta venenosa pensamos en algo que comeremos y nos causará una reacción terrible al instante, pero sería al equivalente a meternos una gotita de veneno cada día, en vez de el frasco entero.

No nos matará, pero con el tiempo, empezaremos a acarrear montones de problemas.

Lo del efecto «antioxidante» es una de esas falacias desmontadas pero no publicitadas porque si no habría ya productos que no nos podrían vender.

Hay docenas y docenas de estos anitnutrientes y dependiendo de la planta contiene distintas cantidades de cada uno. Como digo, expandiré en el tema de todos ellos.

Consecuencias de no comer verduras

Hoy os vengo a contar una verdad muy oscura. O debería decir.. una «verdura» muy oscura.

¿Sabéis ese consejo de que hay que comer al menos 5 porciones de verduras y frutas al día? Pues bien está completamente inventado y no tiene ninguna ciencia detrás.

Esta afirmación salió de una reunión en California en la década de los 90. Entre los miembros de ese meeting había miembros del Instituto Nacional Estadounidense del Cáncer (ANCI), algunas fundaciones más y 25 empresas del monocultivo.

En el encuentro no había un solo nutricionista o científico y los temas que se discutieron allí no fueron de salud sino de logística.

Ese mismo año, la misma ANCI empezó el estudio sobre el cáncer de The European Prospective Investigation y 30 años después publicaron los resultados.

En el mismo extracto se dice: «La posibilidad de que las frutas y verduras puedan ayudar a reducir el riesgo de cáncer se ha estudiado durante más de 30 años, pero no se han establecido firmemente efectos protectores.»

Os confieso que me costó hacer el cambio de chip, sacarme la venda de los ojos y dejar de comer verduras y frutas durante meses cuando me pasé a la carnívora.

Lo que me ayudó a ponerlo en perspectiva fue, como acostumbro a hacer: la vista de pájaro. Ese zoom out.

Apoyo a la industria local

Cuando me alejé con la lupa pude ver la motivación principal que mueve la agenda de las plantas como «sanas» en comparación con la industria de carne de pasto local.

Sabéis cuál es esta motivación, ¿no? Es la de siempre: el dinero.

ProductoValoración de la industria
Abonos para nutrir el suelo$ 200 mil millones
Insecticidas$ 215,2 mil millones
Maquinaria para cosechar$ 94,5 mil millones
Fábricas para almacenar y procesar$ 2,4 billones
Plástico para empaquetar$ 412 mil millones
Sistemas de transporte para importación/exportación$ 160 mil millones
Electricidad, agua, etc.El mayor contribuyente a las emisiones globales

Ahora comparémoslo con la carne de pasto local. El alimento que nos aporta absolutamente todas las vitaminas que necesitamos como humanos para estar sanos.

  • Espacio para alimentar los animales.
  • Cero pesticidas o fertilizantes.
  • Sin a penas maquinaria.
  • Muy pocas fábricas y unidades de procesamiento.
  • Menos necesidad de transporte y energía.
  • Más salud humana lo que se traduce en menos gasto en sanidad.

A nivel anecdótico que se lo digan a los habitantes de Hong Kong. El país que más carne consume, con esperanza de vida más alta del mundo y de los que gasta menos en sanidad.

No seamos hipócritas porque correlación no significa causalidad, pero todos podemos hipotetizar, y cuando vemos los porcentajes de vitaminas que son absorbidas por el cuerpo si vienen de animales o plantas, lo vemos más claro.

Más biodisponibilidad

Las formas de vitaminas y minerales que hay en las plantas ocurren de formas distintas que en las fuentes animales. Lo que es más importante entender es que:

Las plantas no tienen vitaminas liposolubles que son esenciales para la vida humana. Sólo están en fuentes animales.

No sólo esto sino que encima necesitamos grasas para absorberlas, y sólo podemos obtener grasas de fuentes animales casi en el 100% de todas las regiones y estaciones del año.

No importa si es invierno o verano que siempre hay animales por alrededor.

¿Es casualidad que el vegano medio sólo dure unos 2-3 años como máximo en la dieta vegana?

En una dieta basada en plantas no hay presencia de vitaminas liposolubles ni absorción y encima todos los minerales tienden a estar atados a antinutrientes como fitatos o oxalatos como hemos visto en el caso de las espinacas.

Básicamente inhibidores de minerales.

En papel sale todo muy bonito, tienes un millón % de calcio pero el cuerpo aprovechará un 0%.

Para evitar esto hay que pasar un proceso de preparación del grano que vayamos a comer y la mayoría de veces no se hace. No se pasa este proceso.

En los grupos indígenas que consumían grano sin pasarlo por un proceso de preparación correcto, tenían deficiencias nutricionales, caries y dientes inservibles, problemas de huesos, y enfermedades cardiovasculares.

Nos hacemos a la idea.

Mejor absorción

La ironía más grande es que para que se puedan absorber los nutrientes de una planta se necesitan grasas, y la única manera fuente para obtener grasas en la naturaleza en cualquier parte del mundo los 365 días del año es… fuentes animales.

Si lo pensamos detenidamente, la lista de alimentos más sanos del mundo son de fuentes animal porque también incluyen grasas esenciales precisamente para absorberlos mejor.

Y si necesitamos grasas animales para absorber los micronutrientes menos absorbibles, entonces… ¿por qué necesitamos plantas?

Además, ¿por qué pensáis la verdura no tiene palatabilidad por sí sola? ¿por qué tenemos que combinarla con otra verdura y hacer platos tipo ensaladas o acompañarla con algo? ¿en qué contexto de la naturaleza un animal tendría acceso a varios tipos de plantas comestibles en abundancia para poderlas mezclar?

No tener estreñimiento

Muchos dicen hacerlo en nombre de la fibra, y aunque nadie niega el conocimiento general de que la fibra no se digiere y ayuda a ir al baño, basar una dieta en plantas acostumbra a significar bastante fibra.

Y esto… es malo.

De hecho es la causa de muchos estreñimientos.

La ironía es que hay cero evidencia de que la fibra ayude al estreñimiento como tal, sólo de que ayuda a hacer la cacota más grande. Un estudio puso a 3 dietas distintas, a 63 pacientes con estreñimiento:

  • Alta de fibra
  • Baja de fibra
  • Cero fibra

El resumen es que el único grupo que pudo «liberarse» del estreñimiento fue el grupo con una dieta de cero fibra.

Muchos confunden el tamaño de la caca, que se agranda con la fibra, con el hecho de «ir bien» para el estreñimiento, pero no es lo mismo. Como decía Paul Mason, eso es como querer intentar solucionar un atasco de tráfico metiendo ahí más coches.

Lo bueno con la falacia de la fibra es que uno lo puede probar en su casa y en cuestión de una semanas veremos lo que sirve y lo que no.

Me acuerdo de meterme semillas de chía a diestro y siniesto y tener literalmente un tapón en el culo.

Cambios en la microbiota

A parte de lo que queremos fuera del cuerpo, hay otras cosas que si nos preocupan que estén dentro.

Un estudio de 2014 puso algunas personas sanas a una dieta basada en animales y lo que encontraron…  bueno, tampoco es que sorprenda mucho.

En menos de 48 horas hubo cambios significativos de la microbiota, los bichitos que tenemos dentro nuestro. ¿Qué cambios? pues menos diversidad.

Aumentaron los organismos que eran tolerantes a la bilis y a comer más grasa, y bajaron el número de bichitos que metabolizan las fibras vegetales.

¿Es malo que haya no haya diversidad?

Sabemos que nuestra microbiota se adapta a lo que comemos, y cambia rapidísimo. Siempre se nos ha dicho que queremos diversidad de estos bichitos pero… tampoco está basado en nada.

Tengo la sensación que a las instituciones públicas les cuesta decir «no sé» o «tenemos que investigarlo más» y dicen lo más políticamente correcto cuando no saben algo. El mundo de la microbiota es un mundo muy nuevo al que a penas hace un tiempo que se le ha empezado a prestar atención seria.

Pues fue precisamente en un estudio que se hizo en Valencia que encontró evidencia de que la diversidad en la microbiota puede afectar negativamente a la salud.

Entonces, ¿a quien creemos? pues será responsabilidad de cada uno decidir si creer lo que dicen los libros de nutrición, el calvo desenfadado del blog o el naturalista del barrio…

Yo no haría caso a ninguno más que a mi experiencia e instintos. Aunque entiendo que el tema de las plantas choca bastante.

La evolución de las plantas

Cuando hablé de la dieta perfecta, la mayoría esperaba que dijera alguna fruta supuestamente mega nutritiva como arándanos, espirulina o cualquiera de los alimentos de origen vegetal que hemos mal llamado «superfood».

cómic longevidad

Cuando pensamos en una comida nutritiva lo primero que nos viene a la mente es un plato con montones de colores. Tenemos esta idea tan pegada a nuestra mente que os topáis con un calvo en internet que dice lo contrario y el primer instinto será ponerse a la defensiva.

Pero son precisamente nuestros instintos los que nos hacen ver que ni las frutas ni los vegetales son realmente nutritivos.

¿Le darías a un lobo frutas y verduras? pues bueno, tal vez lo estamos haciendo. Porque nuestro sistema digestivo es mucho más parecido al de un lobo, una hiena o un buitre que al de un chimpancé.

comparación sistema digestivo
Imagen: nada que ver con una oveja o chimpancé. Mucho más parecido a una hiena, lobo y buitre.

Si dejamos de confundir al humano como carnívoro facultativo en vez de omnívoro entonces empezamos a entender porque absorbemos la mayoría de nutrientes de animales y no de plantas.

Para los nuevos por estos mares de internet, que las espinacas tengan calcio en papel, ni mucho menos significa que nuestro cuerpo tenga acceso a este calcio.

Es el ejemplo que siempre pongo.

Las espinacas en papel, analizándolas en el laboratorio nos saldrá que tiene mucho calcio, pero al estar atadas a un antinutriente llamado oxalato, hay un 0% de absorción.

¿Qué significa esto? que en el paquete de espinacas sale que con uno o dos paquetes estaremos cubiertos de calcio pero en verdad habremos consumido cero.

Modificaciones genéticas

Y es irónico porque hemos ido modificando genéticamente las plantas durante generaciones. Uno pensaría que al menos nos hubiéramos deshecho de las pesticidas naturales o los antinutrientes, pero ni mucho menos.

Las plantas modernas son muy distintas a las verduras salvajes que había en el pasado. Aquellas que nuestros ancestros cazadores-recolectores se encontraban por el bosque y la jungla.

Las de hoy son más densas en calorías pero más bajas en minerales y vitaminas, y podemos rastrear a los vegetales crucíferos modernos hasta llegar al padre de todas: Brassica oleracea.

familia crucífera

De esta planta salió el kale, brócoli, coliflor y el resto de vegetales crucíferos.

O en otras palabras, que hay docenas de vegetales, de plantas que nunca consumimos como especie y que son inventos de la agricultura moderna.

¿Por qué nos interesaría modificarlas genéticamente?

Aquí es cuando empezamos a priorizar el sabor combinando distintos productos, que no la palatibilidad natural. De nuevo. Nadie se come un único tipo de verdura.

Globalización

Así que la motivación siempre ha sido la misma, tener más variedad para poder vender más tipos.

Lo que pasa es que estas modificaciones genéticas han ocurrido en distintas partes del mundo y con montones de plantas. O sea que tenemos una lista enorme de plantas específicas en distintas partes del mundo. Unas plantas que se adaptaron en un entorno salvaje único de donde procedieron durante millones de años.

Pero claro, en los últimos años, con la globalización, las hemos importado y exportado de manera que podemos acceder a ellas las 24 horas del día los 365 días del año en cualquier supermercado.

No todo el mundo tendría acceso a los cocos y aguacates de turno todo el año, aunque algunos veganos nos quieran hacer creer que sí.

Monocultivos

Nos estamos comiendo plantas de épocas del año que no se corresponden pero es que encima lo estamos haciendo en condiciones pésimas. Por esto argumenté que el veganismo no es sostenible para el medio ambiente.

Estamos hablando del suelo, de la tierra cada vez menos fértil con menos contenido nutricional y ratios pobres de minerales.

Esta falta de nutrientes en general hace que terminemos consumiendo unas plantas que no tienen nada que ver con lo que eran antes y que además sean muy altas en calorías pero con poca densidad nutricional.

Matamos a millones de animales en cada cosecha por culpa de los monocultivos, y encima para hacerlos más productivos buscando «la pela», los rociamos de todos estos químicos perjudiciales que se juntan a los pesticidas naturales de las plantas.

El invento de la agricultura

Lo que nos metemos el cuerpo ahora, el cambio que hemos hecho desde nuestra dieta natural se vio claramente con el invento de la agricultura durante la revolución neolítica.

Antes de esto la mayoría de calorías venía de la caza en grupo, pero entonces llega la agricultura y el grano substituye todo esto.

hombre agricultura

Es desde hace 3.000-4.000 años que empezamos a ver el cultivo de plantas modernas.

Hasta entonces la mayor parte de energía y tiempo iban puestas a lo que era más saciante en cuanto a calorías, no en quedarnos fisicamente llenos de comida.

Por estos, miles de años atrás vemos la incorporación de plantas y frutas que hasta ahora no habían llevado calorías a nuestras dietas.

No comer fruta

Ah… la bendita fruta de la que pensabais que no hablaría después de tanto criticar a la verdura, ¿no?

¿Cuál es la consecuencia de no comer fruta? pues al igual que las verduras: absolutamente ninguna. Siempre y cuando tengamos suficientes vitaminas y minerales de otras fuentes no nos pasará nada por no comer fruta o verduras.

Es más, las frutas tampoco tienen grasas para absorber las vitaminas liposolubles. Las vitaminas esenciales para la vida humana.

Y sé que acabas de pensar en el aguacate, pero a menos que te tomes mil y uno aguacate todos los meses del año… ¿Suena esto a dieta natural?

Una pieza de fruta ha sido biológicamente creada con un solo propósito: convencernos de que nos la comamos.

Si el árbol frutal es capaz de convencernos de que nos comamos la fruta y caguemos sus semillas, podremos decir que se ha reproducido con éxito.

La función de la semilla de la fruta es sobrevivir a nuestro proceso digestivo y terminar rodeada de excremento que junto con el suelo le servirá de abono para crecer. Ergo se habrá reproducido con éxito.

¿Por qué os pensáis que las semillas son altas en fibra y altas en antinutrientes? para sobrevivir al sistema digestivo.

Tampoco es casualidad que la mayoría de fruta sea dulce. Los árboles frutales diseñan las frutas para que sean lo más adictivas posible y comamos el máximo posible. Esto no la convierte en buenas para la salud.

Y esto sin contar que la fruta actual también ha sufrido montones de modificaciones genéticas para hacerla aún más dulce y apetecible. No sólo es el árbol que le interesa. También a los comerciantes, claro. Así nos la pueden ofrecer todo el año en todos los supermercado.

pintura histórica fruta

Raro sería el indígena moderno o el antepasado que tuviera acceso ilimitado a arándanos (por ejemplo). Si sólo comes arándanos te garantizo que morirás de hambre y malnutrición.

Tan simple como esto.

Os reto a buscar algún frugívoro en YouTube. Alguna de estas personas que sólo comen fruta. Son un maldito cadáver andante. Tienen cuerpos de malnutrición total.

Los músculos son la única arma biológica que la naturaleza nos dio para cazar en grupo. Un protocolo que los degrada ya nos da una pista de que no va muy en línea con un cuerpo saludable.

Todos estos veganos y frugívoros se meten unas cantidades de azúcar increíble. Ellos dicen que es de «fuentes naturales» y no pasa nada, pero lo dicen porque no entienden qué pasa en su interior.

El azúcar de la fruta viene en forma de fructosa porque es el sistema que tiene el árbol frutal de crear un producto para que el depredador se lo coma en los volúmenes más grandes posibles. Como más coma, más probabilidad de reproducirse.

¿Y cuál es este sistema?

En vez de contener el azúcar tal cual, lo tiene en forma de fructosa para que nuestros cuerpos no eleven las señales hormonales de la saciedad y así no queramos dejar de comer.

Por esto la fruta no es saciante. Por esto estos frugívoro comen cada hora y media. Porque se llenan físicamente pero no quedan saciado.

Podemos comer muchísimas más fruta que carne porque es lo que el árbol quiere. ¿Es natural? sí. ¿Esto significa que sea bueno? ni mucho menos.

Lo creamos o no, para un árbol frutal la presa somos nosotros.

En un contexto de supervivencia en la naturaleza el acceso a fruta sería muy limitado. Tanto geográficamente como en sólo unas pocas semanas al año.

Pero aquí estamos zampando smoothies de fruta sin ningún puttto sentido.

Si es verdad que dentro de todos los males, comer algo de fruta de verano un día muy de vez en cuando puede tener sentido y no pasa nada. Pero, ¿es necesario nutricionalmente? nop.

Para qué sirven los antioxidantes de las plantas

Se nos dice que todos los antinutrientes de las plantas están ahí para tener efecto antioxidante para el cuerpo humano, pero ¿es así? ¿o es otra de esas conclusiones para hacer como que entendemos algo y no poder aceptar decir que no lo sabemos?

Lo más probable es que los antioxidantes actúen tipo toxinas y nuestros cuerpos reaccionen a ellas como lo que son: toxinas.

Esto en sí mismo no sería perjudicial pero no se alinea (para nada) en esta narrativa de que las plantas son absolutamente necesarias en una dieta perfecta.

Por ejemplo podría pasar perfectamente que al consumir la fruta con sus polifenólicos y flavonoides, haya un efecto de sinergía con la fructosa que module los niveles de ácido úrico y que por eso si la consumimos en mucha moderación hay cierta capacidad antioxidante.

Por cierto prometo que a partir de ahora hablaré menos técnico y más en lenguaje ninja. Esto era sólo para sonar inteligente como para mostrar que sé de lo que esté hablando aunque sea algo tan nuevo para mí como para muchos.

El caso es que esto no deja de ser una hipótesis porque la evidencia de los antioxidantes es muy turbia.

Por ejemplo se analizó la ingesta de un grupo de afroamericanos. Una ingesta realmente baja en antioxidantes, al menos en comparación con la de los blancos. Lo que vieron es que los niveles de daño oxidativo en su ADN era menor por no haber ingerido antioxidantes.

En otro estudio pudimos ver cómo los participantes no consumieron ni frutas ni verduras durante 10 semanas y ¿qué pasó? lo mismo: disminución del daño oxidativo al ADN.

No hace falta ser un David Sinclair para entender que el daño en el ADN se traduce en más envejecimiento.

Hormesis

Eso iría en contra de la hipótesis de la hormesis. La hormesis es la definición literal de «lo que no te mata te hace más fuerte».

Esta teoría defiende que esta gotita que yo llamo veneno, en verdad te está haciendo más fuerte a estos pesticidas naturales de las plantas.

En fisiología humana, hay ejemplos de hormesis molecular y hay ejemplos de hormesis ambiental. Los ambientales son cosas como el ejercicio, el calor, el frío y la luz solar.

Haciendo ejercicio, estresamos el cuerpo, estamos cansados pero después nos recuperamos y somos un poco más fuerte. Como cuando Goku casi lo matan y si sobrevive ahora es más fuerte.

Así que la gente se come plantas pensando en esta hormesis, en los «antioxidantes» que en realidad estamos hablando de la capacidad de lidiar con el estrés oxidativo, entonces es cuando el cuerpo produce más glutatión que es la «policía molecular» del cuerpo humano que controla los radicales libres.

Pero la «hormesis» comiendo plantas no deja de ser una hipótesis.

¿Es necesario envenenarse un poquito cada día? ¿nos volverá este veneno más fuerte y más resistente a él? ¿o estamos haciendo los parguelas envenenándonos poco a poco?

Lista de antinutrientes de las verduras

Analizando los coprolitos (en lenguaje ninja: las heches, las cacas, las mierddas) de nuestros antepasados que datan des hace 300.000 a 50.000 años atrás, han revelado una falta total de plantas en las dietas de los sujetos estudiados.

Ccuando comenté la hipótesis del humano carnívoro (#194), vimos que la evidencia sugería que nuestros antepasados neandertales eran incluso más carnívoros que el lobo o la hiena. Haciendo que sea muy probable que una parte significativa de nuestra dieta evolutiva fuera a base de carne y grasa de los animales que cazábamos.

A diferencia de los animales, que tienen patas para escaparse o perseguir, dientes, garras y cuernos para protegerse o atacar, las plantas a penas tienen defensas físicas, pero esto no significa que estén indefensas.

Con millones de años han desarrollado una variedad de mecanismo biológicos de defensa química.

¿A quien no le ha picado una ortiga caminando por el monte?

El dolor y la incomodidad que sentimos son el resultado de estos millones de años de evolución. Productos químicos biológicos creados por la propia planta.

Pero claro, no nos comemos esa ortiga o esas plantas que nos dan dolor, ¿no?

Claro que no.. No nos la comemos si sentimos ese dolor o reacción al instante. Por eso tenemos tanto cuidado con los hongos venenosos y no vamos por el bosque cogiendo plantas y metiéndonoslas en la boca.

Vamos al supermercado o plantamos en nuestro jardín alguna variedad de planta que sabemos que hemos modificado genéticamente durante miles de años de agricultura sabiendo que no sentiremos una mala reacción, al menos al instante.

Lo que pasa es que los vegetales que consumimos también nos pueden causar daño, aunque no sea un dolor interno que no se manifieste al instante.

Que no se manifieste al instante no significa que sea bueno.

Es como esa relación tóxica que sabes que no te conviene pero que te metes igualmente. Pasa el tiempo.. y pum. Lo sabías, pero has seguido con ello.

Las verduras que nos metemos en todos esos platos llenos de variedad del «color del arco iris» es un cóctel de substancias químicas con el que tarde o temprano, nuestro cuerpo tiene que lidiar.

Estamos hablando de una enorme cantidad de substancias químicas como pesticidas naturales, proteínas y ácidos que afectan directamente a nuestro sistema digestivo, alterando nuestras hormona, previniendo la liberación de neurotransmisores críticos y demás.

Qué queréis que os diga. Irónicamente tenemos en la boca que las plantas y la fruta son sanas, pero ¿alguien ha mirado la evidencia?

Casi todas las enfermedades autoinmunes están asociadas a las comidas vegetales de cierta forma.

Claro que hay aquellos que las toleran muy bien y otros que nada de nada, pero no es casualidad que una dieta como la carnívora sea la reina de las dietas de eliminación, porque simplemente no hay plantas. Y si no hay plantas, no hay antinutrientes.

Glicoalcaloides

Empezamos con un antinutriente desconocido por la mayoría, los glicoalcaloides.

Este antinutriente es tan nocivo que incluso se tiene que controlar la cantidad que llevan algunos vegetales que consumimos porque pueden llegar a producir la muerte.

Debe ser por esto que (por fin), la agencia española de seguridad alimentaria y nutrición (AESAN) se pronunció por primera vez de forma oficial aunque no fue hasta durante el verano de la pandemia que sacó ahí un comunicado.

Lo que han dicho es que sí que hay riesgos en comer patatas y que hay que controlar la producción de glicoalcaloides dentro del producto final, pero que…

El riesgo de los glicoalcaloides en tomates y berenjenas no se ha podido establecer porque aún no se tienen suficientes datos.

La administración española en su máximo esplendor. Al menos en EEUU tienen la FDA que controlan el contenido de este antinutrientes en estos alimentos.

¿Qué nos pueden provocar los glicoalcaloides? como hemos dicho, en casos extremos la muerte, pero sus efectos más light no los querríamos ni regalados porque afectan al sistema nervioso, provocan convulsiones y parálisis.

Incluso una dosis baja puede causar efectos de mierrda, literalmente porque a parte de la diarrea también hay náuseas, malabsorción y malestar.

La mejor manera de inactivar una parte sería cocinando estos alimentos a más de 170º en el horno, el problema es que no se nos irán del todo.

Cuando comía carbohidratos había notado que la patata se me ponía particularmente mal. Y aunque los glicoalcaloides tendrán su parte de culpa, no creo que sean los únicos porque como veremos en los próximos antinutrientes, la patata sale varias veces como ejemplo.

Sulforafano

Cuando me equivoco os lo digo, y a veces la cago bien. Hasta al fondo. Como cuando seguí mi dieta plant-based durante 6 años. Bueno la fui combinando entre vegetariana y vegana.

Otro ejemplo de mis cagadas es que había etiquetado al sulforafano como la substancia más sana del mundo.

Creo que la confusión viene a que es una substancia muy efectiva cuando se tiene cáncer o ciertas enfermedades porque lo que hace es hacer suicidar las células. Tal cual.

El sulforafano se encuentra en las verduras crucíferas que desde pequeños nos dicen que tenemos que incluir en nuestros platos:

  • Col
  • Coliflor
  • Brócoli
  • Rábanos
  • Coles de Bruselas
  • Rúcula

Todas vienen de esa Brassica oleracea que habíamos comentado.

La mayoría piensa que las crucíferas son buenas porque suenan a Jesús crucificado o algo así, pero a parte de otros antinutrientes como los que hemos visto, también contienen a este sulforafano que como digo convierte a las células en unas malditas kamikaze.

En un intento para evitar que nuestro cuerpo sufra daños, nuestro cuerpo vacía el cargado de reserva de antioxidantes: el glutatión.

Si os fijáis tiene nombre de Gólem grandullón. Este gólem se une al sulforafano para intentar de eliminarlo.

Chaoz salvando células
Como cuando Chaoz, el compañero de Ten Shin Han en Bola de Dragon se pone detrás de su enemigo para autodestruirse.

Lo que sucede como con toda autodestrucción es que «el bueno» también se va a la porra y en este caso las reservas de glutatión de nuestro cuerpo se reducen lo que deja a nuestras otras células mucho más vulnerables sin nadie que se autodestruya por ellas.

El sulforafano es sólo la punta del iceberg en las crucíferas porque también compiten con el yodo, que no es el viejo verde de Star Wars pero masculinizado.

Lo que hace es que produzcamos menos tiroxina y que nos salga aun hipotiroidismo de caballo. O traducido en lenguaje ninja: desbalance hormonal.

Así que de pronto ha pasado de ser un salvador a un atacante cuando no está bajo ciertas condiciones.

Lectinas

Otros de los antinutrientes, este cada vez más conocido: las lectinas, es la proteína que personalmente afectó más a mi sistema digestivo. Desde que eliminé las plantas he notado una mejora increíble y mi hipótesis es que las lectinas tenían mucho que ver aunque seguro que no eran el único causante.

Lo sé porque la clara del huevo también tiene lectinas y noto mucha diferencia comiéndome un huevo entero que sólo comiéndome la yema.

¿Y por qué eliminé la mayoría de verduras entonces? pues porque las lectinas están en la mayoría de plantas. En distintos volúmenes claro, pero hay mucha cantidad en:

  • Patatas
  • Frijoles
  • Tomates
  • Berenjenas
  • Lentejas y garbanzos
  • Cacahuetes
  • Plátanos…

Si te comes un plato y ves que se te hincha la barriga es seguramente tu sensibilidad a estas lectinas en su máximo esplendor.

¿Qué son las lectinas? como digo son un tipo de proteína pero no es esa que asociamos al aumento de masa muscular. No. Son como una ex necesitada porque se adhieren a las membranas celulares dentro de nuestro tacto digestivo.

¿Y por qué existen en primera instancia? es un recurso natural de las plantas para mantener alejados los insectos, pero tienen un efecto en los humanos que no es muy placentero que digamos.

Contienen fitohemaglutinina, un tipo de lectina que puede hacer que los glóbulos rojos se agrupen en vez de mantener su naturaleza independiente como algunas comunidades autónomas de España.

De hecho la FDA de Estados Unidos (una institución de la comida) dicen oficialmente que sólo el hecho de comer 4-5 frijoles crudos puede causar episodios intensos de náuseas, vómitos y diarrea por culpa de las lectinas.

Es verdad que si cocinamos las comidas se reduce el contenido de lectinas pero ni mucho menos se elimina del todo. Además la mayoría de plantas y frutas que comemos crudas tienen lectinas.

Aunque las cocinemos y pierdan cierto volumen, no pierden sus propiedades como buen antinutriente que son, porque las cabronas afectan a la absorción de vitaminas y minerales.

Todo el mundo preocupado para estar llenos de micronutrientes comprando suplementos carísimo, y después comiendo cosas que literalmente secuestra todo lo que le hemos dado al cuerpo.

Oxalatos

Si la mayoría de plantas contenían lectinas también tienen a su otro primo malvado: los oxalatos. También presentes en casi todas verduritas que metemos en nuestro platacos. O sea que son chungos de evitar.

¿Qué comidas contienen muchos oxalatos? uno ya lo sabéis porque no dejo de repetirlo como ejemplo principal: las espinacas, pero no es el único que hay volúmenes ingentes de este antinutriente en:

  • Nueces
  • Almendras
  • Anacardos
  • Patatas y batata
  • Te negro
  • Chocolate…

Me acuerdo cuando hacía una dieta cetogénica basada en plantas. No sabéis la de almentras, nueces y frutos secos en general que me metía para llegar a mis calorías diarias…

¿Y cuál es el problema de los oxalatos?

Este antinutriente es un nómada digital americano de 40 años, un viajante que le gusta ver mundo pero cuando encuentra un sitio que le gusta se queda y lo contamina todo.

Por ejemplo se pegará al calcio de nuestro cuerpo dentro del sistema digestivo evitando que lo podamos utilizar.

Los que no quieran crear una base en el calcio, seguirán viajando hasta los riñones y ahí pondrán fin a su viaje. El problema es que esto puede contribuir al desarrollo de cálculos renales.

¿Cálculos renales? no son matemáticos contando renos de Santa Claus, pero las típicas piedras del riñón.

Sí.

Se estima que unos 8 de cada 10 casos de piedras en el riñón consisten en… oxalatos.

Suerte que decidí no ser vegano nunca más porque si hubiera seguido comiendo todas esas nueces creo que estaba a meses vista de sacarme unas buenas piedras. Me han dicho que duelen más que una rotura sentimental y se ve que las piedras son sólo la punta del iceberg porque aumentan el riesgo de infección renal que puede llevar a sepsis, que es una infección mortal.

Ácido fítico

Hablando de esto lo que tiene un nombre mortal es nuestro siguiente antinutriente de las plantas: el ácido fítico.

Este tío nos afecta al zinc, magnesio, hierro y calcio que tenemos en nuestro cuerpo. Nos lo secuestran como si fueran un cartel colombiano.

Podemos tener todo el hierro y magnesio del mundo que el ácido fítico impedirá que nuestro cuerpo pueda usarlo y puede llevar a tener anemia, hipocalcemia y cosas así.

Desgraciadamente están presentes a la mayoría de vegetales que consideramos sanos, aunque no los de color verde:

  • Nueces
  • Cereales
  • Legumbres

Aquí hasta los listamos por familias, ya no por alimentos en concreto. Imaginad sí hay.

Si lo de unos «secuestradores» de nutrientes os parece una tontería yo volvería a hacerlo otra repasada porque ir bajos de minerales esenciales se puede traducir en montones de problemas de salud serios: depresión, huesos débiles, pérdida de memoria, fatiga, mareos, dificultados para respirar, alta presión, lesiones, dolores…

Soja

Hay otro antinutriente que tampoco está muy lejos de todos estos síntomas pero que todos conocemos. Y si todos lo conocemos no es que sean buenas noticias porque significa que lo incorporamos en bastantes productos del supermercado.

Se trata de la soja.

Sé que muchos estabais pensando en esas leches vegetales que consumís en vez de leche de vaca. Ahora resulta que la leche vegetal de turno tiene aceites de semillas incluidos y encima son de un cereal o fruto seco que tienen oxalatos o lectinas.

¿Qué alternativa nos quedaría? la leche de soja… en verdad no, porque es igual de malo.

meme soy boy
El meme de «soy boy» habla por sí solo.

El impacto de la soja es brutal para nuestra salud, en particular en la producción y regulación de hormonas.

Un estudio de Harvard en 2007 ya nos advertía que el recuento de espermatozoides iba disminuyendo a medida que los hombres sujetos del estudio comían una media de media porción de alimentos de soja cada día.

Y esto sin contar lo que acarrea en términos de problemas digestivos, tiroides, trastornos reproductivos y problema cognitivos.

A parte de que afecta la absorción de vitaminas como buen antinutriente que es, seguramente lo que nos preocuparía más aquí son sus propiedades fitoestrógenas, que no son estrógenos directamente sino que son unos precursores que afectan de una manera similar a los estrógenos a nuestros cuerpos serranos.

Fitoquímicos

La verdad es que de antinutrientes hay docenas, así que terminamos nuestra lista no con más antinutrientes pero con una categoría:los fitoquímicos que también están presentes en la fruta. Dentro de esta categoría nos encontramos con:

  • Taninos: muy presentes en el té y lo que hacen es literalmente «secuestrar» nuestro hierro para que el cuerpo no pueda utilizarlo. O sonando más profesionales: hace que el hierro esté menos biodisponible.
  • Fotosensibilizadores: tal cual os lo digo, nos afectan a como reaccionamos al sol de distintas maneras.
  • Salicilatos: que interfieren en el funcionamiento de las mitocondrias, las centrales nucleares al interior de nuestras células.
  • Flavonoides: unos químicos vegetales que a penas podemos absorber aunque se venda como una especie de antioxidantes.
  • Glucósidos cianogénicos: que crea cianuro cuando lo mezclamos con una enzima que nuestro cuerpo activa.

La cantidad de antinutrientes que nos metemos en el cuerpo vía verduras no son pocos. Pero seguimos empeñados en meterlos a la dieta.

Una hipótesis es que «lo que no nos mata nos hace más fuertes» y la otra es que poco a poco, esa gota de veneno nos llevará a enfermedades y problemas con los que no sabremos como lidiar.

Yo siempre abogo por la experimentación personal.

En mi caso las eliminé y he sentido una mejora importante en el sistema digestivo, y ya sabéis que si hay mejora ahí, se acostumbra a traducir en una mejora generalizada: dormir mejor, más energía y más salud inmediata en general.

Como siempre, cada uno es responsable de sus propias conclusiones.

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Pau Ninja

Investigo, experimento y divulgo. Multipotencial con curiosidad intelectual "secuencial": mis pasiones e intereses van a épocas. Como una mamá pájaro, engullo información y la vomito en pedazos coherentes de contenido vía blog y podcast para otros ninjas de la vida.

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