los hombres tardan más en superar una ruptura.

Pau Ninja septiembre 2026
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▼¿Por qué escribir un artículo sobre hombres en vez de “cómo sobrevivir a una ruptura” tanto para hombres como mujeres?

La razón es porque en realidad y por desgracia…

Hay mucho menos apoyo emocional para hombres cuando se trata de rupturas y divorcios.

Incluso hay evidencia de que existe sesgo por parte de terapeutas en el sentido de tener menos probabilidades y menos capacidad para ayudar a los hombres a atravesar un divorcio o una ruptura que a las mujeres.

Y es paradójico porque según la evidencia… las rupturas y el divorcio son potencialmente más dañinos para los hombres que para las mujeres.Addis, Michael E. 2008. “Gender and Depression in Men.” Clinical Psychology: Science and PracticeRobertson, John M., and Louise Fitzgerald. 1992. “Overcoming the Masculine Mystique: Preferences for Alternative Forms of Assistance among Men Who Avoid Counseling.” Journal of Counseling PsychologyJohnson, Noreen J., Eric Backlund, Paul D. Sorlie, and Norman J. Loveless. 2000. “Marital Status and Mortality: The National Longitudinal Mortality Study.” Annals of Epidemiology

Después de una ruptura un hombre tiene un 27% de aumento en la mortalidad general.

Eso significa que la probabilidad de morir para un hombre después de una ruptura sube alrededor de un 27%.

Para las mujeres sube alrededor de un 15%.

Claro que es un aumento para los dos grupos… pero aún así, la cifra sigue siendo significativamente más alta para los hombres.

Pero además hay otra estadística que da miedo, y es que el 70% de los divorcios los inician las mujeres.

Lo que automáticamente nuestro cerebro pensará: ¿eso significa que el 30% los inician los hombres?

Pues el número es en realidad incluso más bajo…

El 15% de los divorcios son de mutuo acuerdo y el 15% de los divorcios los inician los hombres. Hemström, Örjan. 1996. “Is Marriage Dissolution Linked to Differences in Mortality Risks for Men and Women?” Journal of Marriage and the FamilyKalmijn, Matthijs, and Anne-Rigt Poortman. 2006. “His or Her Divorce? The Gendered Nature of Divorce and Its Determinants.” Journal of Marriage and Family

Así que si no tenemos cuidado podemos caer en el agujero negro de la masculinidad tóxica de culpar a las mujeres por divorciarse de los hombres: “oh Dios mío, es tan injusto”.

Pero pensadlo un momento…

¿Por qué es menos probable que un hombre inicie el divorcio?

¿Quién sufre más una ruptura: el hombre o la mujer?

Pensadlo un momento porque… ¿Qué pierde un hombre frente a qué pierde una mujer cuando se acaba una relación? Pues aquí la cosa se pone muy interesante porque…▲▼

Un hombre pierde mucho más en una ruptura, que una mujer.

Mirad lo que pasaba hace 50 años. Cuando un hombre proveía para su familia y todo eso.

Aportaba estabilidad económica y la mujer era la cuidadora del hogar y aportaba apoyo emocional.

Era una situación donde una mujer no podía pagar sus propias facturas y un hombre no podía proporcionarse su propio apoyo emocional.

Había como un intercambio.

Lo que sabemos ahora es que las mujeres se han vuelto más independientes financieramente, haciendo que ya no dependan de un hombre para el dinero, lo cual está genial para esta parte…

Pero alguien se olvidó/dejó de resolver una pieza del puzzle que quedó por ahí suelta.

Y es que ahora el problema es que los hombres no han desarrollado, en paralelo, el tema del apoyo emocional y la estabilidad emocional igual que las mujeres han potenciado en todo el tema de la independencia física.

¿Me explico?

Me refiero a que hay una discrepancia en los avances.

Ha habido muchos recursos puestos en que las mujeres se pudieran empoderar (lo cuál es genial) del mundo externo, pero casi nada para que los hombres se empoderaran de “su mundo interno”.

La sociedad occidental nos han enseñado que para ser un buen hombre tienes que ser independiente.

Tienes que ser autosuficiente en el sentido emocional de la palabra.

Que un gran marcador de tu valor como hombre es poder encontrar una pareja, apoyar a una pareja, sostener una relación.

Así que como hombres, cuando perdemos a esa pareja, perdemos una parte de nuestra identidad.

Entonces, ¿qué explica la discrepancia? ¿Por qué los hombres no inician las rupturas tanto como las mujeres?

Pues porque, francamente, los hombres se juegan perder mucho más… emocionalmente hablando. Cotter, David, Joan M. Hermsen, and Reeve Vanneman. 2011. “The End of the Gender Revolution? Gender Role Attitudes from 1977 to 2008.” American Journal of SociologyPleck, Joseph H. 1995. “The Gender Role Strain Paradigm: An Update.” En A New Psychology of Men, editado por Ronald F. Levant y William S. PollackRidgeway, Cecilia L. 2011. Framed by Gender: How Gender Inequality Persists in the Modern World. New York: Oxford University Press

Si miramos la investigación sobre la experiencia de rupturas en mujeres, lo que principalmente pierden es la propia relación, ¿no?

En cambio los hombres no solo pierden una relación, pierden toda su vida. Su confidente. Su seguridad emocional…

Porque como hombres, estamos condicionados a ser proveedores.

A ser independientes. A ser cuidadores.

Hay muchas creencias de que la familia es menos central en la vida de los hombres que en la de las mujeres, incluso cuando la mujer tiene una carrera profesional plena.

Y que los hombres tienden a estar más separados o menos conectados con sus familias, y que las mujeres y la familia son más integrales en la identidad del yo de los hombres que de las mujeres, pero…

Estas son suposiciones falsas.

Como señalan muchos académicos, la relación amorosa es mucho más probable que sea la única fuente de sustento emocional para los hombres que para las mujeres.

Los hombres son mucho más propensos que las mujeres a dirigir sus necesidades emocionales de conexión e intimidad casi exclusivamente hacia sus parejas.

En rupturas los hombres tienen por tanto más probabilidades que las mujeres de perder a su único confidente y fuente de intimidad.

Si miramos la investigación real, veremos que los hombres, comparados con las mujeres, no sólo tienden a creer que una relación romántica es más central para su bienestar, sino que también es más probable que crean en el amor a primera vista, idealicen a sus parejas, y crean que ninguna barrera es demasiado fuerte como para interponerse en el camino del amor.

Por ejemplo, el 61% de los hombres clasifica “entrar en una relación” como algo realmente importante para ellos, en comparación con el 38% de las mujeres.

Vamos…

Que los hombres son más propensos a querer una relación y es algo que seguramente tendrá mucho que ver con la abundancia que hay en el mercado (para las mujeres) en comparación con los hombres. Wellman, Barry, and Scot Wortley. 1990. “Different Strokes from Different Folks: Community Ties and Social Support.” American Journal of SociologyUmberson, Debra, and Jennifer Karas Montez. 2010. “Social Relationships and Health: A Flashpoint for Health Policy.” Journal of Health and Social BehaviorHendrick, Susan S., and Clyde Hendrick. 1986. “A Theory and Method of Love.” Journal of Personality and Social PsychologyProulx, Christine M., Heather M. Helms, and Cheryl Buehler. 2007. “Marital Quality and Personal Well-Being: A Meta-Analysis.” Journal of Marriage and Family

Así que os quiero dejar clara una cosa que se nos tiene que marcar a fuego en la mente y es que…▲▼

Por qué los hombres tardan más en superar una ruptura

Estar soltero es mucho más doloroso para los hombres que para las mujeres.

Ahora la pregunta es: ¿por qué? Pues porque a nosotros, como hombres, no se nos enseña a formar relaciones emocionalmente de apoyo y conexiones íntimas con gente fuera de nuestra pareja romántica.

En cambio a las mujeres se les enseña desde pequeñas.

Incluso hay evidencia que sugiere que el nivel de oxitocina en mujeres, distinto en niñas, hace que formen o mejore su capacidad para formar relaciones íntimas incluso en la infancia o adolescencia.

Problema 1. La amistad masculina es transaccional

En cambio la forma en que la biología y el cerebro del hombre están cableados, y también el condicionamiento, hace que nuestras relaciones sean mucho más transaccionales.

Por ejemplo: me gusta jugar al fútbol y a ti te gusta jugar al fútbol. Entonces quedamos, jugamos al fútbol, y ambos disfrutamos.

Yo juego en el equipo A, tú en el equipo B.

Es un enfoque como de “tú me das, yo te doy”.

También tendemos a… cuando lo estás pasando mal y le pides ayuda a otro tío, ¿qué le estás dando tú a cambio? La cantidad de ayuda que te da cuando tu vida se está cayendo a pedazos… no hay nada que puedas hacer para devolverlo, a menos que él pase por una ruptura.

Y como estamos condicionados, como hombres, es muy incómodo estar en esta situación con otro hombre porque entonces sentimos que de algún modo necesitamos devolverle el favor tan pronto como sea posible.

Se siente mal, o injusto, o patético pedir ayuda y no poder darle nada a cambio porque nos han condicionado a ser independientes, autosuficientes.

Y si alguien te hace un favor, tú tienes que devolvérselo.

No quieres depender de nadie porque “un hombre dependiente es un hombre débil. Es un hombre patético.”

Lo último que queremos ser es un amigo patético que no aporta nada a la vida de quienes me están ayudando.

Si quiero ser tu amigo, significa que voy a mejorar tu vida con mi amistad. Así que creo que en parte es por esto que nos vamos aislando.

Pero es que entonces el problema reside en que…▲▼

Problema 2. Pierdes mucho más que una relación

Pues que cuando un hombre pasa por una ruptura, pierde más que una mujer.

Pierde más que la relación.

Porque una mujer puede perder una relación, pero un hombre pierde más que solo una relación romántica.

Pierde la vida en la que ha invertido.

Hay muchas mujeres que dirán: “mi marido es mi mejor amigo y además es mi marido”, pero para muchos hombres no es solo que tu mujer o tu novia sea tu mejor amiga…

Es tu mejor amiga y además tu única conexión íntima. O la más íntima de todas.

Así que por estar más aislados emocionalmente, al perder a su pareja también pierden toda su vida. Taylor, Shelley E., Laura Cousino Klein, Brian P. Lewis, Tara L. Gruenewald, Regan A. R. Gurung, and John A. Updegraff. 2000. “Biobehavioral Responses to Stress in Females: Tend-and-Befriend, Not Fight-or-Flight.” Psychological ReviewCarter, C. Sue. 1998. “Neuroendocrine Perspectives on Social Attachment and Love.” PsychoneuroendocrinologyWay, Niobe. 2011. Deep Secrets: Boys’ Friendships and the Crisis of Connection. Cambridge, MA: Harvard University PressVandello, Joseph A., and Jennifer K. Bosson. 2013. “Hard Won and Easily Lost: A Review and Synthesis of Theory and Research on Precarious Manhood.” Psychology of Men & Masculinity

Por esto las estadísticas también nos dicen que los hombres:

  • Son más propensos a intentar mantenerse en una relación.
  • A valorarla.
  • A mantenerla.
  • A iniciarla.

Y a sentir que su identidad depende de esa relación.

Problema 4. Las consecuencias de la ruptura en hombres

Normal entonces que en una ruptura (que ahora vemos que afectan mucho más a los hombres) veamos un incremento en probabilidad de muerte mucho más dramático en hombres que mujeres (recordad: 27% en hombres y 15% en mujeres), pero es que además (y de esto se habla mucho menos de lo que se debería)…

El riesgo de suicidio post ruptura es mucho más alto en hombres que en mujeres.

Claro que en esta situación tanto hombres como mujeres sienten las fases del duelo en la ruptura (#1)…

Como si fuera una pérdida de una persona física (pero que en este caso es su relación), pero es que el impacto del duelo es mucho mayor en hombres.

En el primer mes después de una ruptura o un divorcio, hombres y mujeres se sienten igual de afligidos, igual de tristes, pero luego las mujeres tienden a recuperarse más rápido que los hombres.

Y parte de la razón es que cuando las mujeres pasan por una ruptura o un divorcio, la probabilidad de que tengan más conexiones emocionales íntimas (fuera de su relación) es mucho mayor.

La probabilidad de que consigan apoyo emocional y “surfeen” esas negatividades es mucho mayor que en hombres.

Lo que saca a relucir otro problema, otra brecha de por qué los hombres sufren más, mirad…▲▼

Problema 3. La brecha emocional entre hombres y mujeres

Comparando las relaciones de ahora con las de hace 50 o 60 años, un hombre era la única fuente de apoyo financiero para una mujer y la mujer era la única fuente de apoyo emocional para un hombre.

Había este intercambio pero…

El problema es que ha habido un retraso en que los hombres desarrollen apoyo emocional para sí mismos.

Hemos invertido muchísimo tiempo, energía y dinero en ayudar a las mujeres a ser independientes, pero no tenemos programas así para hombres que están emocionalmente atrofiados y tienen dificultad formando relaciones emocionales.

Por esto hay evidencia preocupante que sugiere que el divorcio y la ruptura son más dañinos para los hombres.

Estoy muy convencido que una parte enorme de ese daño es por esto.

Por la falta de apoyo emocional en el hombre, que en el fondo es el 50% de lo que necesitamos como tíos para superar una relación.

Lo otro es la dirección de su energía vital en cosas como socializar, deporte y carrera, pero hacer estas cosas sin la base del soporte emocional, puede llegar a obsesionarnos hasta llegar al punto de la toxicidad.

Lo vemos en estudios como uno que dijo que el 49% de los hombres comentó que su pareja femenina era su confidente más cercano, mientras que solo el 20% de las mujeres dijo que su pareja masculina era su confidente más cercano.

Números más recientes sugieren que está más cerca de 80/50.

O sea, el 80% de los hombres consideran que sus mujeres o sus novias son la persona más cercana, mientras que el 50% de las mujeres consideran que sus maridos o sus novios son la persona más cercana.

Y es que como hombres no se nos enseña a manejar o regular nuestras emociones.

Así que cuando sentimos algo concreto, en general tenemos una persona en nuestra vida que nos asiste en gestionar las emociones.

Muchas mujeres de hecho no son conscientes del peso emocional que tienen y algunas veces hasta se lo recriminan a sus novios o maridos sin saber la importante labor que están haciendo o porque están llevando ellas ese peso.

Porque lo que nos queda es una generación de hombres a quienes nunca se les enseñó a hacer ese trabajo emocional para sí mismos.

Hay mucha investigación que respalda como al crecer, castigan a chicos y chicas por igual, pero…

A las chicas que expresan emoción no se las castiga igual.

Y así es como chicos y hombres, aprendemos a contener las emociones.

  • No aprendemos a trabajarlas.
  • No aprendemos a lidiar con ellas.
  • No aprendemos a expresarlas.
  • No aprendemos a regularlas.

Y crecemos como hombres emocionalmente inmaduros que luego se vuelven dependientes de mujeres para manejar sus emociones.

Como resultado, si la mujer ya no hace el trabajo emocional por nosotros (porque en la ruptura ya no está en nuestra vida), esencialmente somos un hombre que ha crecido usando manguitos en la piscina y de repente le quitamos los manguitos cuando sucede esa ruptura.

¿Qué creéis que va a pasar?

Pues que el hombre se va a ahogar.

Un ahogo que vemos en aumento del suicidio.

En aumento de la mortalidad por todas las causas. Qin, Ping, Esben Agerbo, and Preben Bo Mortensen. 2003. “Suicide Risk in Relation to Socioeconomic, Demographic, Psychiatric, and Familial Factors: A National Register-Based Study.” American Journal of PsychiatryErickson, Rebecca J. 2005. “Why Emotion Work Matters: Sex, Gender, and the Division of Household Labor.” Journal of Marriage and FamilyMorris, Amanda S., Jennifer S. Silk, Laurence Steinberg, Shelly S. Myers, and Linda R. Robinson. 2007. “The Role of the Family Context in the Development of Emotion Regulation.” Social DevelopmentSteptoe, Andrew, and Mika Kivimäki. 2012. “Stress and Cardiovascular Disease: An Update on Current Knowledge.” Annual Review of Public Health

Aumenta el cortisol.

Aumenta la hipertensión… Porque no sabemos cómo lidiar con estas emociones y acaban saliendo a través del cuerpo. ▲

Bibliografía: fuentes, referencias y notas

  1. Addis, Michael E. 2008. “Gender and Depression in Men.” Clinical Psychology: Science and Practice
  2. Robertson, John M., and Louise Fitzgerald. 1992. “Overcoming the Masculine Mystique: Preferences for Alternative Forms of Assistance among Men Who Avoid Counseling.” Journal of Counseling Psychology
  3. Johnson, Noreen J., Eric Backlund, Paul D. Sorlie, and Norman J. Loveless. 2000. “Marital Status and Mortality: The National Longitudinal Mortality Study.” Annals of Epidemiology
  4. Hemström, Örjan. 1996. “Is Marriage Dissolution Linked to Differences in Mortality Risks for Men and Women?” Journal of Marriage and the Family
  5. Kalmijn, Matthijs, and Anne-Rigt Poortman. 2006. “His or Her Divorce? The Gendered Nature of Divorce and Its Determinants.” Journal of Marriage and Family
  6. Cotter, David, Joan M. Hermsen, and Reeve Vanneman. 2011. “The End of the Gender Revolution? Gender Role Attitudes from 1977 to 2008.” American Journal of Sociology
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  8. Ridgeway, Cecilia L. 2011. Framed by Gender: How Gender Inequality Persists in the Modern World. New York: Oxford University Press
  9. Wellman, Barry, and Scot Wortley. 1990. “Different Strokes from Different Folks: Community Ties and Social Support.” American Journal of Sociology
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  17. Qin, Ping, Esben Agerbo, and Preben Bo Mortensen. 2003. “Suicide Risk in Relation to Socioeconomic, Demographic, Psychiatric, and Familial Factors: A National Register-Based Study.” American Journal of Psychiatry
  18. Erickson, Rebecca J. 2005. “Why Emotion Work Matters: Sex, Gender, and the Division of Household Labor.” Journal of Marriage and Family
  19. Morris, Amanda S., Jennifer S. Silk, Laurence Steinberg, Shelly S. Myers, and Linda R. Robinson. 2007. “The Role of the Family Context in the Development of Emotion Regulation.” Social Development
  20. Steptoe, Andrew, and Mika Kivimäki. 2012. “Stress and Cardiovascular Disease: An Update on Current Knowledge.” Annual Review of Public Health

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