Vivimos en un tiempo donde todo exige propósito, rendimiento, retorno.
Si no produces, no sirve.
Si no escalas, no vales.
Pero la vida no siempre funciona así.
A veces uno simplemente necesita detenerse y pensar. Es por esto que hablo muy a menudo de la idea de “aburrirse a propósito”.
De caminar a todos los sitios sin podcast, sin videos, sin música, sin móvil, sin distracciones.
Dejar que la mente se aire.
Esto junto a tener el horario totalmente abierto después de la siesta. No tocar a penas nada de mis proyectos.
Esto hace que las primeras horas del día tenga que entrar en estado de flow sí o sí.
En hacer ese querido deep work, pero algo que me dije hace unos años, es que ya no quería volver a ser esclavo de todo esto.
El espejismo de la superación personal
Mirad, cada día, las redes nos muestran a gente joven logrando cosas que antes estaban reservadas a estrellas de cine o deportistas de élite.
Nos repiten que todo es posible si trabajas duro, si no te rindes, si persistes lo suficiente. Y cuando no lo consigues, te dicen que la culpa es tuya por no haberlo deseado más.
De no haber hecho más.
Estoy harto de ver recomendaciones de Alex Hormozi. Un tío que hace como $100 millones al año, pero que sólo vive trabajando (dicho por él mismo).
No hace nada más que no sea trabajar.
Y no me malinterpretéis. Me encanta trabajar pero… ¿solo trabajar?
El mensaje de este señor y toda la cultura hustle es simple y a la vez cruel: si no eres exitoso, es porque no hiciste más.
Y como no hiciste más, no tuviste éxito y por lo tanto fallaste.
Detrás de esa narrativa, lo que no se muestra es la fatiga, la ansiedad y el vacío que deja perseguir una vida que quizá nunca quisimos en primera instancia
Muchos de esos gurús que predican la libertad financiera no viven en libertad.
Dependen de mantener el relato vivo, de venderte el curso, de repetir una fórmula que ni ellos entienden del todo.
Saben que tarde o temprano el ciclo se agota, y por eso prolongan la ilusión.
Ese es su trabajo.
Pero no todos tenemos las mismas condiciones.
Algunos dependemos de otros, otros dependen de nosotros.
Algunos aún están estudiando, construyendo, formándose. Y es necesario decirlo claro: si estáis en esa etapa, continua. No te preocupes porque la vida te dará espacio suficiente para hacer dinero más tarde.
Para mí, es como estar jugando una partida de ajedrez y cuando ya ha sido tu turno, vuelves a mover pieza una segunda vez.
Algo va a salir mal, porque así no es como funciona.
Más de lo mismo con la vida.
Porque la vida es una combinación perfecta de caos y linealidad.
Está hecha para que lleguen a ti etapas que no conocías y que tendrás que abrazar. Como capítulos inevitables…
Pero a la vez hay el caos de tropezarse, equivocarse y hasta de perder el tiempo.
Algo que miramos con malos ojos pero que en el fondo es totalmente necesario para poner orden mental, emocional y psicológico tanto al caos como a las etapas.
Quien intenta saltarse los pasos solo consigue vaciar de sentido el recorrido, y es por esto que quiero haceros una recomendación importante…
El arte de no hacer nada
Leeros o mirad un resumen en video o escuchad el audio antes de ir a dormir sobre la La sociedad del cansancio, de Byung-Chul Han.
Hablaba de una sociedad agotada por el exceso de positividad, donde la autoexigencia se ha convertido en la nueva forma de dominación.
El lema contemporáneo no es “puedes hacerlo”, sino “debes hacerlo”.
Si no lo haces, eres tú el problema.
Si no prosperas, es que no trabajas lo suficiente.
Y esa presión nos lleva al límite: no a la mansión de nuestros sueños, sino al agotamiento.
Nos venden la ilusión del progreso personal como cura universal, pero en realidad lo que cultivamos es frustración.
Vivimos en medio de un espejismo donde la promesa del éxito sustituye a la experiencia de vivir.
A veces, lo más sano es detenerse.
Apreciar lo que tenemos, sin confundirlo con conformismo.
Apreciar el simple hecho de estar vivos, de tener un momento de calma, incluso cuando parece que “no estamos haciendo nada”…
Cuando de hecho no lo estamos haciendo.
¿Y si el mayor logro quizá no sea producir más, sino disfrutar de lo inútil?
Hacer algo que no aporte absolutamente nada y, aun así, sentirnos vivos.
No puedo evitar recordar esa imagen/ilustración/comic de un perro y su dueño. Sentados en un lago mirando al horizonte.

En la ilustración se ve la nube de pensamiento del dueño. Como está pensando en su trabajo, relaciones, dinero y mil cosas más.
Pero también hay la nube de pensamiento del perro, y en esa nube se ilustra exactamente la misma ilustración que estamos viendo nosotros.
Para reflejar esa sensación de presencia en algo que podemos etiquetar de “inútil”.
Ese dueño adoptó un perro seguramente con la intención de estar menos solo que nunca y tener un compañero sin agendas.
Pero en algún momento perdió el sentido de por qué lo había adoptado.
Ahora sacarlo a pasear es una tarea que tiene que sacarse de encima.
¿Por el perro? Los tres mejores momentos del día.
Fijaros en una cosa..
La vida no siempre tiene que tener sentido
Siempre estoy haciendo analogías de la vida como un videojuego, y es porque me di cuenta de las horas y más horas que estaba pasando en el Lineage II.
Hay arte en distraerse, pero sin pasarse, claro.
Yo sin duda me estaba pasando.
Pero si digo que podemos sacar algo bueno de perder el tiempo es precisamente porque me di cuenta de todos los aprendizajes subconscientes que el Lineage II me había dado.
En las últimas semanas antes de dejar de jugar para siempre (al menos hasta el día de hoy), lo abría ya no para pasarme misiones de clases o luchar contra otros jugadores.
Era para ver el amanecer virtual, coger mi montura e irme por ahí, y ver paisajes que no tenían ningún motivo por existir pero que los desarrolladores habían puesto por ahí igualmente.
Sobretodo en el último par de años he estado haciendo exactamente lo mismo pero en mi vida real.
He estado caminando 18.000 pasos al día, ya no para sentirme productivo, sino por tener unas horas en las que no me preocupo por el móvil y lo que pasa dentro de las pantallas, pero sí en lo que pasa en mi mente.
A veces pienso en negocios o proyectos.
A veces en personas.
A veces en tonterías.
Da igual.
Ese aburrimiento termina siendo la fórmula del orden y la calma.
De coherencia y aclaración.
Seguro que os habéis encontrado que vais de vacaciones, o a la montaña/naturaleza, o ya ni algo tan “grande”, sino hasta esos micromomentos en la ducha donde se está tan bien.
En un lugar donde podéis desconectar…
Las mejores ideas o las más locas siempre vienen ahí.
No en la rutina de la eficiencia, sino en la pausa del ocio que viene la claridad en todos los ámbitos de nuestra vida.
Para mí los videojuegos eran refugio.
Mi rutina de mañana productiva con trabajo y café para mí es refugio.
Pero ya intenté de hacer toda mi vida así, y me encontré que también era refugio mi ocio.
El ir a caminar, ir a entrenar, quedar con gente…
No por evasión, sino por equilibrio.
No son la vida, pero tampoco lo contrario. Son ese espacio donde podemos ser sin rendir cuentas.
Obviamente, como todo exceso, el abuso no es sano. Pero aprender a estar sin producir, sin competir, sin rendir, es una forma profunda de salud mental bajo mi opinión…
Porque no todos partimos desde el mismo punto.
No todos tenemos las mismas oportunidades pero todos podemos encontrar belleza en lo cotidiano, en lo pequeño, en lo que no genera nada más que satisfacción…
Y paradójicamente ahí está la satisfacción.
Quizá este boletín llegue a pocos, y está bien.
Que llegue a quien tenga que llegar.
Si os encontráis en un momento de duda, si os sentís cansados de no llegar a lo prometido, recordad que a veces basta con existir. Con ser.
En pausa. Parados.
Jugando a hacer lo que sea que queremos hacer. O tumbados sin hacer nada (cuando digo nada, es nada).
Para mí no tiene sentido ni conformarme, pero tampoco castigarme.
Porque al final del día lo que importa es como manejamos nuestra expectativas, y nadie puede tener una expectativa tan baja, como aquel que no espera nada porque disfruta lo mínimo.
Es por esto que cuando creé la agenda de productividad no fue con evidencia científico para hacer más, más y más.
Sino para hacer mejor.
Para tener presente que dedicaré al menos la mitad de mi tiempo a hacer cosas que no son productivas como tal, por esto tengo que hacer que el tiempo que sí dedico a mi crecimiento de proyectos y negocio, valga lo máximo que pueda.