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Tomar decisiones: no te fíes de ti mismo

Es de lógica decir que cuanto más racionales sean las decisiones que tomamos, más mejorará nuestra vida.

El problema es que muchas de las decisiones que hemos tomado en el pasado no estaban basadas en lógica sino en emociones. Decisiones que terminan volviendo para apuñalarte en la espalda.

La receta para tener una vida que sea un desastre no es otra cosa que… decisiones.

Porque todo es nuestra responsabilidad. Incluso lo que suceda externamente que no podemos controlar, si podemos decidir cómo nos sienta (aunque no sea fácil porque es necesario practicarlo, no sólo decirlo a nivel teórico).

Nuestra vida está compuesta de decisiones. Tomes la acción que tomes estás tomando la decisión de hacer algo. Incluso no hacer nada también es tomar una decisión.

Una única decisión puede cambiarnos la vida para siempre, y es por esto que los vendedores de humo de los anuncios de Instagram te quieren vender su curso como la panacea apelando que tienes que tomar la decisión de comprar y que esto te cambiará la vida.

No mienten… en lo de una decisión puede cambiar tu vida (seguramente sí mienten en que tengas que comprar su producto).

  • Estás a una decisión vista de beber y matarte con la moto.
  • Estás a una decisión vista de engañar a la mujer de tu vida con una desconocida por la noche.
  • Estás a una decisión vista de hacerle un comentario a tu hijo que le marcará de por vida.

Pero también estás a una decisión vista de multiplicar las ganancias de tu negocio y hacerte rico… o de destruirlo.

Si la vida es un videojuego y tenemos que ir conquistando el mapa, son las decisiones las que nos hacen ir (o no ir) por un camino u otro.

Situación en la que se debe elegir entre dos opciones

Lo que os explico hoy viene a raíz de haber estado tenido que elegir entre una opción u la otra durante muchas semanas (los miembros saben a lo que me refiero).

Y fijaros que la información de ambas opciones no había cambiado. Aún así…

En distintos días, me levantaba y había cambiado de opción. Entonces me preguntaba «¿va a ser esta mi decisión final?»

Que te pase esto queriendo tomar una decisión importante es muy mala señal. Es decir, si vas a ir cambiando de opción B a opción A de un día para otro, es un indicador de que vas a tomar una mala decisión.

Y aquí estoy hablando únicamente de las más transcendentes e importantes. Ya sea para tu vida o negocio.

  • ¿Con quien te casarás?
  • ¿En qué proyecto quieres trabajar?
  • ¿Dónde establecerás una base para vivir?

Son decisiones (casi) irreversibles y tendremos que lidiar con las consecuencias durante mucho (mucho) tiempo.

La toma de decisiones es menos lógica de lo que la mayoría piensa. Todo empieza en nuestra cabecita.

Pasos para tomar una decisión importante

Fue en el #322 que os expliqué por qué la motivación está sobrevalorada y nos tenemos que centrar en el entorno. ¿Y sabéis cuál es el secreto de tomar buenas decisiones? Lo mismo: el entorno.

El entorno en el que nos encontremos es el que dictará (no siempre pero en gran medida) la calidad de nuestras decisiones.

Identificar tus emociones

Ya sea porque tenemos mucha serotonina, mucha dopamina… el cóctel de emociones que tienes en la cabeza en ese momento, será quien tomará las riendas de tu toma de decisiones.

Porque los humanos somos… seres emocionales.

Podemos usar la lógica, pero quien lleva el volante es nuestra parte emocional (Mark Manson lo cuenta muy bien).

Lo que queremos es controlar la extensión en la que nuestras emociones controlan nuestras decisiones, por esto antes que nada tenemos que aceptar el gran peso que tiene la emocionalidad en la decisión que tienes que hacer.

Por esto el primer paso es entender cuándo estás siendo emocional.

  • Triste
  • Contento
  • Enfadado
  • Inseguro

Sea cuál sea en el estado emocional que te encuentras para tomar una decisión influenciará en lo que vayas a elegir, empezando por la velocidad.▼

Si no tuvieras ninguna emoción simplemente tirarías por la más lógica, pero como tu estado de ánimo es distinto en distintos días y momentos del día, es lo que te impide tomar una (buena) decisión.

Porque a los errores le encantan las decisiones rápidas.

Ser consciente de tus sesgos

Y a parte de las emociones lo que también tenemos que identificar son los sesgos que tenemos.

Como veis inicialmente lo que estamos haciendo para tomar una buena decisión no tiene nada que ver con las opciones en si, sino con identificarnos a nosotros.

Tenemos dos sesgos contra los que tenemos que luchar constantemente:

  • Sesgo de confirmación: que es cuando el cerebro te está dictando que ya tiene decidido al 100% como se siente en un tema porque así es como el cerebro se siente seguro y no quiere cambiar. Cuanto más tiempo hayas estado pensando una cosa, más difícil será que cambies de opinión. El cerebro lógico que está de copiloto en el coche que el cerebro emocional conduce, buscará razones lógicas para entregárselas al cerebro emocional mientras conduce (como en las carreras de coches que hay el tío ese al lado diciendo los caminos que vienen). El problema del sesgo de confirmación es que puedes cambiar o potenciar un argumento, pero esto no cambia la realidad.
  • Sesgo de convicción: que es el grado de convencido que estamos de algo. Cuanto más quieras un resultado más te sabotearás cegándote de razones lógicas, porque el sesgo de convicción está allí para proteger a tu ego. No a ti, ni a tus buenas decisiones… sino al ego.

El ego es la imagen que tienes de ti y has estado construyendo esta imagen sobre tu persona durante tanto tiempo que tu cerebro no quiere destinar energía a cambiarla.

Es por esto que podemos ser racionales sobre los demás pero es más difícil serlo con nosotros.

De aquí la frase «consejos vendo que para mí no tengo».

Vemos a alguien tomar una mala decisión sentimental, personal o de negocio y pensamos «¿cómo c0ñ0 han tomado una decisión tan mala? ¿Que no ve que le han estado engañando o que esto no funcionará?»

La realidad es que esa persona… eres tú. Ellos también te miran a ti de esta forma, porque todos tenemos estos sesgos.▲

Así es como nuestra cabeza toma decisiones, pero si queremos empezando a barrer hacia casa y ponernos prácticos, hay formas de asegurarnos que tomamos una mejor decisión.

Haber dormido suficiente

Os va a sonar superfluo pero yo empiezo con una buena higiene del sueño. Porque una buena noche te da superpoderes en la vida real (#330).

El cerebro procesa la información lógica y emocional de una forma mucho más eficiente cuando ha descansado y ha tenido su 20-25% de sueño REM durante la noche.

Cuando tengo que tomar una decisión importante me aseguro de haber dormido muy bien.

Estoy hablando de que te levantas después de 8 horas y sientes que hacía mucho tiempo que no te levantabas tan fresco. Cuando reconozcas una mañana de estas, es un buen día para tomar una decisión.▼

No tomar decisiones con hambre

Otro hábito también es hacerlo con la barriga llena. Piensa como cuando vas al supermercado a comprar comida pero vas con mucha hambre.

Sabes que vas a terminar comprando algo de comida basura y es por esto que es mucho mejor idea ir a comprar con la barriga llena…

Con las decisiones es lo mismo: tómalas con la barriga llena.

Cuando estamos bien alimentados, nuestros niveles de dopamina y serotonina se elevan y te sientas mejor. Con más claridad mental.

Lógicamente no estoy hablando de comer un plato enorme de pasta o después de la cena de Navidad.

Cuando hablo de estar bien alimentado hago referencia a estar bien nutrido. No de la cantidad física de comida sino de la densidad nutricional.

Incluso de no estar inflamado.

Muchos podrían pensar que el combo perfecto es (si estás acostumbrado a ayunar), estar varios días sin comer porque entonces seguro que no estarás inflamado y dormirás como un bebé.

Tendrías la mente más ágil del mundo y esto tiene un contexto evolutivo. Si en la naturaleza llevas tiempo sin comer, es porque no estás consiguiendo caza, y si no estás consiguiendo caza el cerebro está más alerta que nunca para asegurarte que tienes las herramientas de alerta suficiente para cazar pronto.

Pero no estoy de acuerdo.

Vale que tendremos la mente muy ágil. Pero no lo queremos con claridad para cada detalle, porque las hormonas estresoras están elevadas.

¿Quieres la adrenalina y el cortisol elevados antes de tomar una decisión importante? No lo creo.

Quieres poder dirigir tu barco en un mar en calma.

Tu cuerpo interpreta el estrés (físico o emocional) de la misma forma porque es una respuesta del cortisol (la hormona del estrés), por esto tiene sentido que te hayas alimentado bien en las últimas horas.

Para no estar prestando tanta atención a cada mismisimo detalle, sino a la vista de pájaro. A la decisión desde una forma generalista.▲▼

Aléjate de tu día a día

Vista de pájaro. Zoom out.

Este es el mejor recurso en cualquier ámbito de nuestra vida. Pero en la toma de decisiones vernos a nosotros mismos de lejos es difícil por el tema de ego que comentaba. Aquí me refiero a alejarnos de las actividades del día a día.

No tienen porque ser vacaciones, pero alejándote del entorno, el espacio donde operas en tu día a día.

Estos espacios tienen pequeñas anclas porque allí es donde has tomado ciertas decisiones anteriores, o donde tienes ancladas ciertas emociones que están atadas allí. Pero en el momento de tomar una gran decisión todo este entorno no deja de ser otra cosa que ruido.

Cambiar de entorno o simplemente alejándote de las actividades que normalmente haces, nos permite tener el mínimo posible de influencias externas que puedan afectar a las emociones (o hasta a la lógica) de lo que tenemos que elegir.

No elegir desde la escasez

Una vez has creado este entorno, quieres tomar la decisión rodeado de un estado en el que no necesitas nada.

La definición de abundancia es tener todo lo que necesitas. O dicho de otra manera: no necesitar nada más. Tener suficiente.

Cuando tienes suficiente, no necesitarás que esta decisión te consiga nada más porque ya lo tienes todo.

Esto significa que si vas a tomar una decisión que al final del día (y visto por fuentes externas) sea racional, es que el resultado no te importe.

O más bien dicho, saber al 100% que tú, o tu negocio estará bien. No necesitar el resultado de esta decisión.▲▼

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Pau

Investigo, experimento y divulgo. Multipotencial con curiosidad intelectual "secuencial": mis pasiones e intereses van a épocas. Como una mamá pájaro, engullo información y la vomito en pedazos coherentes de contenido vía blog y podcast para otros ninjas de la vida.

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