El minimalismo siempre ha estado bajo observación crítica. Tirar cosas y aprender a deshacerse de lo que uno no necesita, esta libre de ser juzgado hasta que “me desprendo de demasiado“.

Como si hubiera tal cosa.

Casi siempre se puede tener menos cosas materiales, y para aquellos que lo hemos probado, es una experiencia que libera mucho.

Aprender a deshacerse de las cosas

Lo primero que determino antes de ponerme a tirar cosas, es preguntarme en qué pongo valor.

¿En lo que vale algo? ¿la estética? ¿los sentimientos? ¿su utilidad?

Teniendo esto claro, se hace mucho más fácil aprender a deshacerse de las cosas. Sin saber esto primero, si me pongo a desprenderme de objetos indiscriminadamente, lo más probable es que me arrepienta así que lo necesite.

Cierra los ojos. ¿Qué recuerdas?

Para la primera prueba de fuego va bien empezar por un extremo.

Si quiero tirar cosas, lo primero que hago es cerrar los ojos (o no mirar) e intentar decir de memoria aquellas cosas que tengo.

Lo hago unas cuantas veces y aquellas de las que no me he acordado apenas una sola vez, acostumbran a ser las que menos necesito o menor valor sentimental tienen.

Es uno de los mejores trucos para aprender a deshacerse de las cosas, y teniendo en cuenta que la memoria puede fallar, normalmente siempre me acuerdo de esas posesiones que utilizo casi a diario.

Son aquellas que casi seguro que necesito, aunque hay la opción de poder substituirla por algo que tenga dos funciones. Más adelante expando este concepto.

Voy a hacer la maleta…

Si me fuera de viaje a otro país, ¿qué pondría en la maleta?

En uno de estos viajes ya hice mi lista de cosas para viajar y al final terminé tirando todo lo otro.

Cuando me fui a viajar por Europa con una mochila de 10kg, me fue perfecto poner lo más importante en perspectiva. Tenía que hacer entrar la ropa de una semana. En este caso lo lavaría y secaría todo el domingo.

El resto se quedaron en casa y no me hicieron falta en ningún momento. Al volver me puse a tirar cosas y he tenido cero arrepentimiento.

Otra manera de hacerlo sin tener que ponerlo todo en una maleta específicamente, es hacer una packing party. Se trata de ponerlo todo en cajas e ir sacando cosas sólo cuando se necesite durante varias semanas.

Regla de la semana

Si cuando voy a tirar cosas me encuentro con algo que me hace dudar, me pregunto si lo he utilizado los últimos 7 días.

Podrían ser 30 días, pero si una posesión no ha sido utilizada durante una semana, es que no le doy un uso habitual. En un espacio de un mes caben bastantes usos de algo que he “necesitado” de forma ocasional, por esto, siete días son mejores que treinta.

Añade valor en vez de “ser bonito”

Al tirar cosas veo cosas que simplemente me parecen bonitas pero que no tienen ninguna utilidad real o significado emocional.

Al querer un estilo de vida para vivir con menos, ya se da por sentado que la utilidad se pone por encima de todo. Incluso por delante de las emociones.

Si una lámpara me recuerda a tal cosa, le hago una foto y lo empaqueto. Lo sacaré sólo si necesito la función por la que ha sido designada.

Tal vez tenga una taza que me gusta porque es roja. Me encanta este color pero no dejo que esta sea la única razón para mantener algo. Mejor me quedo aquella que Susana me regaló porque me recuerda a ella cada vez que bebo.

Nada de “por si acaso”

¿Cuántas chaquetas necesito? Si vivo en Barcelona es más que probable que con una (dos como mucho) pase.

La expresión de “por si acaso” es muy engañosa. Esta frase es la que me hace tener que tirar cosas al darme cuenta que han pasado meses y no lo he necesitado.

Puede parecer que no, pero la ropa es lo más peligroso para terminar comprando de forma compulsiva. La famosa mentira que nos decimos todos “necesito otros pantalones”.

¿De verdad? Porque yo llevo usando sólo dos pantalones de toda la vida. Según un estudio (lo adjuntaré a las referencias) no lavar unos pantalones durante 450 días no tiene consecuencias higiénicas.

Para añadir más leña al fuego, según el principio de Pareto, usamos el 20% de nuestra ropa el 80% de las veces que nos vestimos.

armario al deshacerse de ropa

Armario minimalista después de tirar algo de ropa. Los colores “aburridos” son comunes porque así es más fácil combinar.

Es posible que este “por si acaso” nos haya hecho gastar mucho más de lo que necesitamos.

En mi casa siempre hemos tenido dos coches y os puedo asegurar que el segundo lo hemos usado 5 veces al mes como mucho.

Usar más tecnología

Me encanta leer, oler libros y sentarme a disfrutarlos con un buen te con leche de avena. Pero aprender a deshacerse de las cosas que no son necesarias también implica entender que, menos es más. En el caso de un Kindle esto es totalmente cierto.

Libros electrónicos infinitos. Es verdad que no voy a poder olerlos… ¿seguro?

Siempre hay la opción de ir a la biblioteca.

Lo sé.

No voy a tirar cosas para después tener que ir a un sitio expresamente, pero la idea es que se aprende a que estas sensaciones como el olor y tacto, se traducen a otras que son los que aporta el lector electrónico.

Si no quiero desprenderme del papel, siempre puedo limitar mi posesión a sólo un libro físico. Cuando lo termino, lo vendo (o doy) y adquiero otro. Todos sabemos aquel día de “por si quiero volver a leerlo” que nunca llega.

Otro ejemplo puede ser usar un teléfono en vez de una cámara mucho más tocha.

La tecnología cada vez se vuele más pequeña, pero la trampa es que se crean dispositivos que muchos no necesitan.

Yo trabajo con el portátil. Me había empezado a poner a la cabeza de que me haría falta una tablet para consumir información. Cuando estaba a punto de comprarla…

No lo hice. En vez de esto, me compré un móvil con una pantalla ligeramente más grande. Con él veo vídeos y trabajo en el portátil, de forma que no necesito un gadget intermedio y puedo tirar cosas similares.

Cosas con más de un uso

escaleras cajones

Hay cosas con las que se paga un poco más, y permite más de un tipo de uso.

Por ejemplo, un móvil con una buena cámara. Se paga más por este “lujo” pero esto hace que tirar cosas sea mucho más fácil, porque una cámara de fotos o vídeo ya no será necesaria.

Esto no sólo pasa con los gadgets. Al aprender a deshacerse de las cosas innecesarias, también se desarrolla un poco de creatividad. Algo que nunca viene mal.

Unas escaleras pueden ser unos cajones. Un reposapiés también puede almacenar libros o utilidades. O una funda para el móvil puede ser también una cartera si casi siempre se paga con tarjeta. Algo que ya se ha visto muchas veces pero a lo que se ha prestado poca atención.

Usar maletas para ropa de temporada

Resulta que siempre están vacías. Hay un cubo entero que se puede usar…

Un buen truco es poner en una maleta la ropa de una temporada que quede muy lejana. No me voy a poner a tirar cosas que se que necesitaré en invierno, pero puestos a guardar, lo pongo en una maleta vacía.

Con este truco se aprovecha el espaciome ahorro muebles dónde antes ponía chaquetas, pantalones y jerséis.

Calidad y no cantidad

Si tengo dos objetos que cumplen la misma función, pueda venderlas para comprarme sólo uno que sea más buena que ambas.

Antes tenía unos siete pantalones de esos de 20 euros del mercado que se van rompiendo cada pocos meses. Ahora sólo tengo dos de 50€ que llevan años en mi cajón y parecen nuevos.

Esto también se aplica a la comida. Ponerse a tirar cosas también es una buena idea para deshacerse de esa comida que no quiero comer más. Una buena nevera minimalista para ayudarme a estar más sano, quien lo diría.

Experiencias en vez de productos

Muchos (de los pocos) de los testimonios, amigos y familiares que han elegido tirar cosas y pasarse a vivir con pocohacen más viajes y prueban más actividades. Yo también soy uno de ellos. De hecho cuando empecé a pasarme a este estilo de vida es cuando probé muchos hobbies y nuevos retos.

La mentalidad del minimalista es precisamente priorizar las experiencias y servicios en vez de bienes materiales.

Aprender a deshacerse de las cosas es el primer paso para tener una vida más llena. Algo que en mi opinión debería ser siempre nuestra prioridad.

Cuando me vaya a morir no me acordaré del maldito bol de Ikea que no necesito, pero si de los países que he estado y las personas que he conocido.

Llevar a mi pareja a cenar nutre (literalmente) y enriquece mucho más que ahorrar para la pantalla de plasma.

No está mal comprar regalos para otros, pero aquí seguiría el mismo esquema que todo lo demás para tirar cosas. Sólo cosas útiles y experiencias. Mejor no pasarle la carga a los demás.

Tirar una cosa cada día

Tanto en casa de mis padre como en las que he sido invitado, hay montones de toallas. Un tipo de producto que dura años.

Lo mismo con las sábanas de la cama, cuando con un par (para cuando unas se están limpiando) tendríamos más que suficientes.

En casa mantenemos la misma temperatura. Grados arriba, grados abajo pero siempre con la misma ropa minimalista sea la estación del año que sea. La misma manta que uso para ver Netflix, la puedo usar para convertir mis sábanas en el vestido de invierno de mi cama cuando haga falta.

¿Para qué tener tantas?

Un buen truco para empezar a aprender a deshacerse de las cosas, es tirar una cada día. En algún momento se me hará imposible, y es en ese momento que me puedo plantear las otras razones para tirar cosas.

Por qué tirar cosas

Si un objeto lleva mucho tiempo en el mismo lugar, es seguramente porque no lo necesito y se acerca la hora de aprender a deshacerse de las cosas.

Cualquier persona con garaje o trastero sabe perfectamente la de burradas que se acaban almacenando para nada.

Bueno, sí que tienen una utilidad. Coleccionar polvo y que pesen mentalmente en la parte trasera de nuestra cabeza.

Las razones por las que tirar cosas se convierte en una actividad olvidada, es precisamente porque todo lo inútil se guarda fuera de nuestra vista.

Si lo guardo, no lo necesito

Una regla general que se tendría que aplicar en muchas casas para aprender a deshacerse de las cosas, es el de si lo guardo, no lo necesito.

Si hay una caja con un poco de polvo, es que lleva mucho tiempo ahí y toca tirarlo. Apostaría que no hace falta ni abrirla porque entonces empieza el “oooh, pero ¡esto no!”.

Al intentar hacer memoria del contenido seguro que no nos acordaríamos. Tan importante no será.

Si hace tiempo que hay que repararlo, es basura

A parte de actuar como trasteros, muchos garajes se han convertido en los quirófanos de la maquinaria. Algo se tiene que reparar pero puede esperar, pues se pone ahí.

Si lleva mucho tiempo esperando un transplante, apuesto por tirarlo porque señal que no lo he necesitado.

En nuestras generaciones acostumbramos a comprar algo nuevo en vez de intentar repararlo. Es uno de nuestros comportamiento sociales más odiosos porque solucionar el problema puede costar más barato. Muchas veces simplemente pasamos de hacerlo porque nos da palo pero sobretodo porque queremos un modelo nuevo.

Si algo se puede reparar, mejor hacerlo antes que ponernos a tirar cosas necesarias. Pero en el caso de tener 2 TV y una se estropea, se queda en el garaje esperando ser reparada… Es una buena señal de que no es necesaria. Toca aprender a deshacerse de las cosas que implican querer comprar nuevas.

Fuentes y referencias

  • Significado de una packing party (en inglés)
  • El chico que no lavó sus pantalones en 15 meses (en inglés)

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Tirar cosas (y aprender por fin a deshacerse de lo innecesario)
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