Vivir con menos cosas es una manera sana de alinear la mente. Tener a mano sólo lo básico me ha ayudado a sentirme mejor a muchos niveles.

El consumismo no es malo a menos que sea compulsivo, por esto he querido jubilar el “por si acaso” de mi vida.

En este escrito vengo a reflexionar porque dejar este hábito y ponerme a vivir con menos, me ha hecho un poco más feliz.

Todo lo que tengo

Me desprendí de la mayoría de mis cosas en un “plis plas”.

Todo lo que tengo es: Macbook, iPhone, Kindle, siete camisetas, dos pantalones, dos chaquetas, dos jerséis, una mochila y maleta, cosas del baño, cosas de deporte, cables y ropa interior.

Ya está, nada más.

Dándole el día libre y llevándola menos cargadita.

Muchos han preguntado, aquí esta mi lista de cosas al completo.

Vivir con menos cosas que la mayoría me produce una sensación de libertad increíble. Y no es sólo la sensación. De verdad lo es.

Si quiero lo meto todo en una maleta en menos de 30 minutos y me voy a la otra punta del mundo a escribir una publicación como esta.

No soy pobre. Tengo independencia financiera generando ingresos a través de internet, y me encanta vivir con poco.

Razones para vivir con menos cosas

Esto del minimalismo no es una tarea o deber, más bien un estilo de vida único, y cómo tal, cada persona lo experimentará de una forma distinta.

Una de los trucos que a mi me ha ido muy bien para entender por qué vivir con menos cosas, ha sido listar por qué hacerlo. Estas son mis 10 razones.

  1. Gastar menos
  2. Estresarme menos
  3. Ser más ecológicamente responsable
  4. Ahorrar tiempo
  5. Mejorar mi calidad de vida
  6. Tener mejor estilo
  7. Liberarme de comparaciones
  8. Dejar ir el pasado
  9. Centrarme en lo que importa
  10. Ser más feliz

Gastar menos

Querer vivir con menos quiere decir que gastaré menos. No habrá sesiones de shopping.

Aquí es cuando me pregunto “¿realmente lo necesito?”.

Cuando la respuesta es “no”, me ahorro unos euros que después puedo usar para gastarme en experiencias o más calidad para mis objetos.

A parte de esto, también me motiva a ir con cuidado con lo que tengo para no producir un exceso de gastos y residuos.

Estresarme menos

Ya llevo dos razones para vivir con poco que tienen la palabra “menos”. Buen indicativo del dicho “menos es más“.

Vivir con menos significa ir con menos estrés. El por qué, nadie lo ha sabido responder. Placebo o no, la verdad es que se siente.

Mi hipótesis es que por cada posesión, también se crea un recuerdo en la mente de que “tengo algo más”. Cuando se pierde la cuenta de esta lista porque hay demasiadas, viene el estrés porque este es el resultado no poder controlar una situación.

Ser más ecológicamente responsable

Cuanto menos consuma, menos contribuido al daño medioambiental. Centrándome sólo en los básicos, no voy a desechar materiales en pequeños lujos que de verdad no necesito.

Nunca he tenido coche porque siempre he podido coger el transporte público. Un servicio que siempre funcionará tanto si yo voy, como si no.

Así me ahorro gasolina, mantenimiento y hasta puedo leer en él porque tengo “chofer particular”.

Si en vez de un móvil y una cámara me compro sólo el móvil con una buena cámara, ahorro todos los metales y plásticos que me vendrían con este segundo aparato.

Ahorrar tiempo

vivir con pocos cubiertos

¿Por qué más de dos tenedores en una casa de dos personas?

Al vivir con menos, encuentro lo que busco más rápido. Hay menos posibilidad de desorden por lo tanto ahorro tiempo.

Limpiar y ordenar se convierten en tareas fáciles y rápidas. Algo que me hace tener más tiempo para otras cosas.

Si lo tengo todo controlado, también es más fácil darse cuenta de si he perdido algo antes de necesitarlo.

Mejorar mi calidad de vida

Recortar dinero al vivir con menos, me ayuda ahorrar o invertir con mejoras de mi calidad de vida.

Sí. Es probable que sólo tenga un par de pantalones largos, pero serán de máxima calidad, me durarán años, y me entrarán como ninguna otra prenda de ropa me ha entrado nunca.

Ahora cuando voy a comprar algo nuevo, discrimino un poco. Esto es debido a que acostumbro a poseer solo uno (de lo que sea).

Tal vez no voy a comprarme el último iPhone (este es el que tengo ahora), pero tal vez me haga con el de un par de generaciones atrás. Siempre que sea mejor que lo que hay de gama media hoy en día.

Una de las metas de vivir con menos, también es comprar menos. Por esto, si invierto en más calidad porque no compro cantidad, los objetos me duran más y por lo tanto compro menos.

Más no es mejor. De hecho mejor es mejor.

Tener mejor estilo

Nunca he ido a la moda (tal vez algún día de casualidad), y no me pondré ahora a seguirla. Pero es cierto que las personas que se ponen a vivir con menos en sus hogares, sus áreas acaban teniendo un mejor look.

Sacar aquellas cosas que no pintan nada de mi habitación, mochila o hasta en el escritorio del ordenador, todo acaba pareciendo más agradable a la vista.

vivir con menos ropa

Con toda la ropa minimalista que me gusta (y de calidad), no hay muchos problemas a elegir. Además comprando colores básicos siempre es más fácil combinar.

Irónicamente el espacio y la simplicidad se aprecian más en nuestra sociedad. Damos por hecho que hay que comprar para que todo sea más bonito, pero cuando nos cansamos y nos ponemos a tirar cosas, entonces nos parece mucho mejor que antes.

Podría ser que en nuestra habitación no haga falta nada, y que nos falte a nosotros.

Liberarme de comparaciones

En nuestra cultura empezamos a acumular bienes materiales para ser apreciados por otros. Chulear un poco, vamos.

En este juego de posesiones, comparamos lo que tenemos con los demás.

Vivir con menos aporta esta serenidad de “ya no juego a esto”.  ¿Tienes un televisor 4k mega plano definitivo del cielo metalizado?

Pues yo no tengo ninguno.

vivir con menos muebles

Este japonés vive sin muebles casi. Yo aún no he llegado a este extremo porque voy de alquileres amueblados, pero creo que si tuviera mi apartamento, aún estaría más vacío…

Dejar el pasado atrás

Así lo decían Timón y Pumba.

Todos hemos caído en la trampa de tener cosas por razones sentimentales. Pero ¿por qué?

Mi memoria no está ligada a ese imán o figurín que compré en Suecia.

Dónde sí que me saltan los recuerdos es cuando enseño alguna foto a familia y amigos. Me ayuda a revivir experiencias, algo que un souvenir no puede hacer, porque está ligado a una compra sin sentimiento, y no a una experiencia.

Al vivir con menos, especialmente si me desprendo de esos regalos de mi ex, puedo dejar ir el pasado para centrarme más en el futuro.

Soy muy fan de la nostalgia, y aunque esta puede venir cuando veo un objeto, no es esa posesión que hace acordarme de cosas.

Si una figura que no uso me recuerda a una experiencia, siempre puedo tomar una foto para vivir con poco y dar la figura. Es una buena estrategia.

Centrarme en lo que importa

Totalmente culpable de haber navegado en tiendas online durante horas en épocas comerciales como Black Friday. Y en días que no tocaba comprar nada…

Al vivir con menos, me doy cuenta de que este tiempo suma mucho más de lo que me esperaba. De pronto puedo dedicarme a hobbies y actividades en los que antes parecía que no podía sacar tiempo de ningún sitio.

Muchos dicen el famoso “no tengo tiempo”. Todos tenemos la misma cantidad, el problema es cómo organizar mi tiempo diario. Aquí es dónde muchos fallamos.

Ser más feliz

En una discusión con mi novia me lo dijo tan fríamente. ¿Para qué tantas metas si no eres feliz? Y cuanta razón tuvo.

Si tengo tiempo, dinero (suficiente), libertad y confianza, voy a ser feliz.

Cuando voy a vivir con menos cosas y me puedo centrar en lo que me importa, mientras beneficio al medio ambiente, tengo más tiempo, y lo que hago se alinea con mis objetivos, entonces me doy cuenta de que puedo vivir como nunca lo había hecho.

Hacer estas pequeñas cosas como donar las ropa que nunca visto o reciclando libros y materiales que llevan meses en la estantería, es liberador.

¿Cómo vivir con poco?

Hay unos pasos bastante básicos y simples para llevar el minimalismo a la práctica. Si fueran complicados todo este movimiento no se llamaría así.

  1. Deshacerme de cosas innecesarias
  2. No comprarlas de nuevo
  3. Tener una lista de las cosas que poseo
  4. Cambiar mi mentalidad

Deshacerme de cosas innecesarias

Aprender a deshacerse de las cosas que no necesito es esencial, porque si empiezo con este estilo de vida es precisamente porque me siento sofocado.

Las estrategias para deshacerse de estos bienes es bastante simple con algunos trucos que explico, pero después es cuando llega lo difícil. Vivir con poco también es no volver a caer en la trampa de comprar.

No comprarlas de nuevo

Lo que hice yo fue un reto de 30 días que se terminó durando más de 1 año. Se trata de no comprar nada que no necesito.

No es muy original, pero si efectivo.

Tener en las manos algo que estoy apunto de adquirir pero pensar “me he propuesto X”, cambia completamente mi percepción y la cartera acaba quedando en el bolsillo.

Alguna vez he caído en hacerme con algo que no necesito, pero cuando me doy cuenta de que compro alguna cosa, y me deshago de esto al cabo de poco (porque estoy bien mentalizado), cuando me vuelvo a encontrar en la tienda con un objeto en las manos la percepción es diferente.

Más adelante pongo el desarrollo y las experiencias de este experimento para vivir con menos.

Lo importante sería evitar épocas de compras compulsivas. Durante BlackFriday o rebajas se ponen los precios muy abajo porque los comerciantes saben, que realmente no necesitamos esas cosas. Per la publicidad nos ha vendido tan bien el “por si acaso” durante años, que es difícil desprenderse del él.

Tener una lista de las cosas que poseo

Yo ya tengo mi lista de cosas que poseo desde hace tiempo.

Una buena señal es cuando no la toco desde hace tiempo, aunque cuando un gadget se me estropea es probable que avance una generación al comprar uno nuevo. Aún así, no compro lo último porque considero que el precio está demasiado inflado.

Tener esta lista me ayuda a vivir con menos porque soy consciente de lo que tengo.

Cambiar mi mentalidad

Es seguramente la más importante. Aprender a vivir con menos significa terminar con la mentalidad de “por si acaso” o “porque es bonito” y pasar a tener una filosofía minimalista.

El cerebro del minimalista piensa a lo práctico.

También puedo ser sentimental, pero precisamente por esto hay que entender que las emociones están dentro nuestro. No son las cosas que las activan, si no una imagen que lleva a un recuerdo.

Vivir con menos también significa aprender a sintetizar.

Tomar fotos de objetos y guardarlas en formato digital es mucho más cómodo que llevarlas por ahí.

No conozco a nadie que haga peregrinajes nocturnos para mirar y tocar estas cosas que albergan recuerdos. Lo que hacen es acordarse cuando lo ven de casualidad dentro de una caja.

Mantengo las cosas que he usado, no las que “puede que use”.

Usando algunos trucos

Hay personas que son verdaderamente compulsivas en sus compras. La siguiente lista me ha ido bien en el pasado para controlar mis hábitos. La idea sería no tener que necesitarla y que vivir con menos se convierta en un estilo de vida.

  • Diario de gastos. Desde mi diario de 2017 que he estado sumando cada mes lo que hago con todo. Esto me ayuda a saber en qué pongo más dinero de lo que debería. Los bancos móviles sin comisiones lo ponen todo muy fácil para hacer estadísticas de gastos mensuales por categorías. Siempre hay alguna que otra vez que pago en efectivo, pero no es a menudo así que no me sienta como una tarea pesada tener que contabilizarlo.
  • Usar efectivo. Es muy fácil dar la tarjeta porque aunque sabemos lo que estamos gastando, no somos conscientes de ello. Ahora siempre uso la de débito, pero cuando se me hacía complicado pagar mis gastos, ver el dinero que estaba pagando me hacía mucho más daño.
  • Hacer una lista de la compra. Si necesito unos pantalones y unos zapatos, quiero volver a casa con exactamente esos objetos. Con nada más. Vivir con menos significa controlar lo que compro en todo momento hasta que se vuelva una actividad subconsciente. Hacer una lista de la compra (no sólo de comida), me ayuda a ceñirme a ella.
  • Souvenirs de utilidad. Cuando visito otro país es muy fácil pensar en comprar pequeñas tonterías para traer de vuelta. Ser un minimalista significa pensar que lo que adquiero tiene un valor real. Ya sea utilitaria o sentimental, y resulta que estos regalitos de aeropuerto no tienen ninguno. Si quiero traer algo si o si, compro por ejemplo alguna cosa que se consuma porque comer tendremos que hacerlo igual. Si necesito una lámpara porque la de mi casa se ha roto, es probable que pueda aguantar un poco a mi próximo viaje para comprarla ahí. Puedo adquirirla en una pequeña tienda artesana en Grecia, así al menos tiene una pequeña historia detrás.

1 año sin comprar cosas que no necesito

Decidí poner este objetivo a mi lista de los nuevos retos porque el último Black Friday y las pasadas Navidades compré mucha mierda que realmente no necesitaba.

Esta tabla la iré rellenando durante este año y poniendo las conclusiones que voy sacando.

Importante tener en cuenta que aunque no gasto en cosas, si que lo hago con experiencias. Ir a comer fuera, al cine, hobbies y actividades en general no se incluyen en esta tabla. Quiero omitir pues la cantidad de objetos que tengo en las manos.

Cosas compradas Precio total
Enero  1x libro estoicismo 15,94€
Febrero

Con este reto pretendía dejarme claro que no se trata de no gastar. Es más bien de no gastar en cosas que realmente no necesito. No tengo ningún problema en los restaurantes, los viajes y todo lo demás. De las comidas y rutas me acuerdo, de los objetos no.

Fuentes y referencias

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Vivir con menos para “ser más”. Razones y ejercicios prácticos
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