🧬 Blog de testosterona

Adiós al porno: malo para el cerebro (y la vida)
¿Por qué es malo ver pornografía?

Los de mi época seguramente tendréis unos primeros recuerdos sexuales similares a los míos.

Ibais a casa de un amigo o del vecino que te enseñaba el cajón secreto de su padre donde escondía su stash secreto: revistas Playboy, cintas de vídeo VHS picantonas, y si le iba la marcha hasta algún juguete.

Sus padres estaban fuera, así que poníais la cinta en uno de esos televisores más hinchados que lo hinchados que se te habían puesto los huevos sólo de ver la portada. El vídeo empezaba y no podías creer lo que veías: adultos sacándose la ropa. Eh. Y con un diálogo digno de un Oscar.

No como los de ahora que a una simplemente se le atasca la mano en la lavadora y tiene que venir el pintor a ayudarla. Sí. He dicho el pintor, porque el título de la película se titularía algo así como «un pintor con mucha brocha».

En esa época, después de 30 minutos de hablar por fin se ponían al tema y con tus amigos de pronto os venía una necesidad incontrolable de… poneros una almohada en el regazo.

Volvías a casa preguntándote si algún día fueras padre tú también tendrías un tesoro de estimulación similar.

Poco se imaginaba ese niño que al cumplir 20 años ya tendría ese escondite de excitación. De hecho lo tendrías público, en su bolsillo, las 24 horas del día listo para ser usado a la mínima señal de aburrimiento. Necesitando varios centenares de reencarnaciones para ser capaz de ver esa cantidad y variedad inconcebible de vídeos.

El problema es que la ciencia ha demostrado con decenas de estudios que esta sobreexposición a la pornografía afecta muy negativamente a la corteza prefrontal y a la materia gris de nuestro cerebro.

Motivos por los que es malo ver porno

  • Disminución progresiva de la satisfacción en las búsquedas de vídeo. O sea que cada vez van buscando estímulos más y más extremos para satisfacerse hasta llegar a confusión de orientación sexual (entraré en esto en un rato y fliparéis).
  • Hay más de 80 estudios que vinculan el consumo de porno con la disminución dramática de la satisfacción tanto sexual como personal en relaciones sentimentales.
  • Más de 50 estudios asocian mirar porno con problemas sexuales tipo disfunción eréctil o eyaculación precoz. En algunos de estos demuestran causalidad que significa que mirar porno era lo que causaba directamente estos problemas porque en el momento que los participantes dejaron usar pornografía, curaron esas disfunciones sexuales.
  • Reducción de la función cognitiva y problemas de salud mental según más de 85 estudios que asocian peor salud mental-emocional y peores resultados cognitivos a los que miran pr0n.

Será por esto que existe una teoría conspiranoica de esas que afirma que «son las élites de hombres alfa del mundo que difunden pornográfica para convertir al resto de hombres en beta, lavarles el cerebro (casi literalmente) y así disminuir la competencia de alfas».

¿Cuánto pr0n deberías ver según la evidencia? el episodio de hoy no te va a gustar… pero es necesario.

Consumo de pornografía

¿Sabéis cuánta gente busca porno? en el mismísimo segundo de escuchar esto hay más de 200.000 personas en PornHub.

  • Esto significa que hay unos 2,4 millones de personas en los 3 principales portales porno por minuto.
  • Más de un 28% de ordenadores se han usado en el lugar de trabajo para ver pornografía. Vamos que hasta hay un coste en la economía.
  • Con la inclusión de los smartphones los niños ven pornografía cada vez más y más jóvenes. Actualmente la media es que empiezan a los 8 años, lo que tiene un impacto brutal tanto para su desarrollo cerebral, como su educación sexual (neuronas espejo: imitar lo que ven).
  • Según un estudio de 2021, uno de cada 8 títulos de los vídeos son actos descriptivos de violencia sexual. Lo que tiene sentido si tenemos en cuenta los estudios anteriores: que para satisfacerse uno cada vez se termina buscando vídeos más extremos. En un rato veremos un trastornos que sale de esto y afecta a mucho más de los que os pensáis.

Efectos de la pornografía

Todos efectos dañinos de la pornografía, pensaba que no tenían ningún tipo de fundamento y tengo que confesar que al principio pensaba que eran organizaciones religiosas las que aseguraban sin fundamento que la pornografía era mala porque «es pecado» o algo por el estilo.

Cambié totalmente de opinión cuando vi docenas de estudios y evidencia científica respaldando lo malo que es el porno. Y quizás sean los religiosos que han pagado esto estudios, pero mientras estén bien hechos… no los podemos desechar.

Segregación de exceso de dopamina

Empezamos con la desventaja más obvia: el exceso de dopamina. La hormona del placer. Todos la conocemos porque los gurús de la mejora personal no dejan de hablar de ella. Sentimos esta hormona cuando estamos haciendo alguno de los fundamentales de supervivencia para el ser humano:

  • Comiendo un tipo de comida con mucha palatibilidad
  • Realizando actividades sexuales
  • Experimentando la amistad o el amor
  • Cuando experimentamos algo nuevo: un regalo, un coche nuevo, el nuevo iPhone, una película en el cine que teníamos ganas de ver…

Lo que muchos no entienden es que la dopamina está relacionada con la búsqueda de placer, no con el placer real en sí mismo. O sea que lo que nos provoca realmente es la anticipación del placer.

Nos motiva a anhelar cosas porque el cerebro cree que estas «cosas» serán beneficiosas para nosotros, reconfigurándolo para que queremos cada vez más y más.

En un entorno de supervivencia tiene sentido, porque si te atiborras de un montón de comida, el cerebro dirá «eh, esto nos mantiene vivos, te hago sentir bien para que busques más y mejor». Lo mismo cuando encuentras una cueva nueva en la selva, el cerebro está del rollo «eh, un nuevo lugar para cobijarnos, te hago sentir bien para que busques más y mejor».

Si no estuviéramos motivados hormonalmente cuando hay una novedad o un sentimiento que nos llena como el amor o la amistad, seríamos malditos robots.

El problema es que con la sociedad actual… hay una relación inversamente proporcional entre la abundancia de dopamina y escasez de estímulos reales. Esta es la palabra.

El cerebro se piensa que realmente está a punto de interactuar con estas mujeres y se prepara para tener hijos con ellas para pasar nuestra semilla. Y es normal: el impulso sexual es el motivador genético más efectivo que tenemos y que por lo tanto, la adicción a la porno de un Internet de alta velocidad es la adicción más compulsiva que nos podemos encontrar. No exageramos si decimos que incluso más que cualquier otra red social o incluso las drogas porque obra por los mismos mecanismos, pero multiplicados.

La inclusión constante de dopamina nos lleva a buscar más novedad constante y nos mantiene insatisfechos.

Con la pornografía, la dopamina es la que nos impulsa a buscar video tras videos y a no terminar ninguno, o a saltar a las partes más «interesantes», avanzando a la culminación. Vamos pasando vídeos y cada uno es un poquiiiito más extremo que el anterior.

Aparición de trastornos sexuales

Hasta el punto que las propias productoras admiten que la pornografía transgénero la hacen para audiencias heterosexuales.

Saben de buena mano que los hombres comenzarán a necesitar más y más estimulación y excitación de fuentes cada vez más extremas a medidas que avanza su consumo de pr0n (ver1, ver2).

¿Por qué sucede? pues porque el cerebro puede ser entrenado para encontrar absolutamente cualquier cosa excitante.

Los hombres hetereosexuales que van aumentando el nivel de lo que buscan en sus vídeos se empezarán a sentir perturbados consigo mismos. Lo confirmaba un estudio de 2016 con:

  • Hombres homosexuales viendo pornografía lésbica.
  • Con un 20,7% de hombres heterosexuales mirando porno gay de vez en cuando.
  • Y un 55% de hombres gay mirando pornografía heterosexual.

Este trastorno se le ha dado el nombre de «trastorno obsesivo-compulsivo de orientación sexual» y en estos estudios se ha visto que desaparece simplemente dejando de ver pornografía.

Si de pronto te ha venido una curiosidad sexual que antes no tenía, quizás no es que seas un griego de toga y orgías. Quizás en vez de experimentar con otros sexos, prueba de experimentar dejando de ver porno primero.

La pornografía daña el cerebro

Pensad que el consumo continuado de pornografía afecta al cerebro de forma sutil, provocando daños a la corteza prefrontal. ¿Qué es esto?

Digamos que la corteza prefrontal es la mesa, el escritorio del CEO de nuestro cerebro: el centro de control de operaciones. De aquí salen las órdenes de la directiva.

cerebro en pornografía

Se encarga de la fuerza de voluntad, evitando la gratificación instantánea para buscar gratificación a largo plazo (que acostumbra a venir a cambio de aguantar dolor al corto plazo y a controlar impulsos). También a analizar las consecuencia de antes de actuar: decir o hacer algo.

Dañar (o más bien dicho, recablear) la corteza prefrontal es lo que hace que busques esa placer instantáneo en vez de sacrificarte ahora, para recibir una recompensa largoplazista más tarde.

¿Tienes pensado ir al gimnasio, a correr, leer, estudiar, ducharte en agua fría, hacer algo que te habías propuesto? es la corteza prefrontal. ¿Haces algo y después de hacerlo te das cuenta que ha sido una tontería? es la corteza prefrontal.

Imagínate tenerla cada vez más dañada… esto es lo que hace ver pornografía online. Básicamente nuestro cerebro deja de funcionar a su máxima capacidad.

Causa disfunción eréctil

Si no te asusta lo que no puedes ver, lo que es probable que no veas en el futuro con relaciones reales es como se te levanta la minga, porque la relación entre pornografía y disfunción eréctil no es cosa de broma. He encontrado unos cuantos estudios (uno, dos) donde se ve claramente que ver porno, a largo plazo resta capacidad de mantener una erección con una pareja estable de la vida real.

La única causa que han podido ver estos estudios que solucionan esto es… «reseteándolo». Dejando de ver porno. Los sujetos volvían a tener erecciones normales al cabo de un tiempo (dependiendo de cuanto tiempo llevaran mirándolo de forma continuada).

Menos compromiso en pareja

Incluso se ha vinculado el consumo de la pornografía a cada vez menos y menos compromiso en parejas románticas. En un estudio de 2012 hicieron abstener a 20 sujetos de ver porno durante unas pocas semanas. Se hicieron 3 muestras distintas para comprar los resultados entre unos cuantos años y encontraron la siguiente relación directa:

A más consumo de porno, menos compromiso romántico en pareja.

No sé si tendrá algo que ver con el auge del poliamor/poligamia en los últimos años. No tiene por qué, pero ahí queda la duda.

auge poliamor

El auge de las búsquedas del término «poliamor» en Google Trends.

Y atención porque en este estudio se abstuvieron (sólo) durante 3 semanas. Me pregunto que hubiera pasado si hubieran dejado el porno durante 3 meses… o 3 años.

Aún así creo que la muestra tendría que haber sido más grande… como la evidencia que viene ahora.

Retrasa la gratificación instantánea

Y es que un paper mirando dos estudios longitudinales (ver) querían responder si había relación entre ver pornografía y el llamado «descuento por demora», que no es otra cosa que la capacidad de retrasar la gratificación inmediata por una recompensa más valiosa en el futuro (hola bitcoiners).

En un ejemplo es como si eliges 10€ ahora mismo, en vez de ser capaz de esperar unas semanas para obtener 20€.

En el primer estudio con gente de unos 20 años, pudieron concluir que cuanta más pornografía consumían los participantes, más preferían recompensas inmediatas en vez de sacrificarlas para recompensas mayores en el futuro.

Para validar esto los investigadores hicieron otro estudio en el que:

  • Un grupo se abstenía de ver porno durante 3 semanas.
  • El otro grupo se abstenía de su comida favorita durante 3 semanas.

Me parece una genialidad hacer el estudio de esta forma por parte de los investigadores porque así se aseguraban que 1) todos los sujetos participaban en una tarea de autocontrol, y 2) el uso del consumo de porno regular del segundo grupo no se veía afectado.

Además no se dijo a los participantes que el estudio era sobre el uso de porno sino que era un estudio de autocontrol, siendo elegidos al azar para abstenerse de «algo»:

¿Qué sucedió al final de las tres semanas? pues que los participantes que se habían abstenido de la pornografía, eligieron un mayor porcentaje de recompensas largoplacistas.

En otras palabras: el grupo que no vio porno durante 3 semanas mostró un mayor capacidad de retrasar la gratificación instantánea.

De estos estudios podemos sacar conclusiones muy interesantes:

  • No fue el ejercicio de autocontrol lo que aumento la capacidad de retrasar la gratificación, sino que reducir la pornografía fue la clave.
  • La pornografía online es un estímulo único. No podemos compararlo con el uso de redes sociales, por ejemplo, sino que el porno tiene una potencia y estímulo en si mismo que no se puede comparar.
  • El uso de porno online (incluso en personas que no consideran que tienen adicción) tiene efectos a largo plazo que lógicamente son negativos a nivel cerebral y se termina traduciéndose en malos hábitos.

Mejora las recompensas a largo plazo

¿Os acordáis del famoso experimento de «las nubes de azúcar» que hizo Stanford en 1972?

Ahí niños de 4-5 años se les dijo que si no se comían la nube de azúcar que se les presentaba mientras el investigador salía de la sala, serían recompensados con una segunda chuche cuando el señor regresara.

Años más tarde se hicieron tres estudios de seguimiento (uno, dos, tres) y pudieron comprobar que los niños que estaban dispuestos a retrasar la gratificación terminaron:

  • Puntuando más alto en aptitud
  • Tener niveles más bajos de adicciones y de probabilidad de obesidad
  • Mejor respuesta al estrés y habilidades sociales
  • Y mejor puntuación general en montones de métricas que usamos para medir el éxito para la vida

En estos estudios del porno lo pone todo un poco patas arriba porque el de Stanford apuntaba a la capacidad de retrasar la gratificación como característica inmutable, en cambio con esto vemos que puede cambiar, que es fluido hasta cierto punto.

Lo que me sorprende más es que ejercitar la fuerza de voluntad no es el factor clave en este caso, sino que fue el hecho de ver pornografía online que afectó a la capacidad de los sujetos de retrasar la gratificación.

O sea que ese retraso se debe en gran medida al comportamiento y los hábitos que se tienen más que una predisposición genética.

Recordemos que no se les pidió a los sujetos que se abstuvieran de la masturbación o sexo, sólo de la pornografía, y que además esta gente o se consideraban consumidores compulsivos o «adictos».

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Pau

Investigo, experimento y divulgo. Multipotencial con curiosidad intelectual "secuencial": mis pasiones e intereses van a épocas. Como una mamá pájaro, engullo información y la vomito en pedazos coherentes de contenido vía blog y podcast para otros ninjas de la vida.

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