Mi opinión y resumen del libro: “Número Uno. Secretos para ser el mejor”.

Nota: 8/10

Opinión personal: lo leí en inglés (Peak) y creo que es de los mejores libros que he leído en términos de aprendizaje. Me mostró claramente que todo se puede aprender. Da un empuje motivador para los que tenemos ganas de volvernos maestros en algo específico.

Aquí va el resumen del libro “Número Uno. Secretos para ser el mejor”. De ahí están sacadas las lecciones más importantes. Lo son para mí, así que recomendaría comprarlo para que cada uno llegue a sus propias conclusiones y opiniones.

Resumen de “Número Uno. Secretos para ser el mejor”

Cualquier práctica que se repita durante un tiempo lleva a mejorarla. Nada más.

No existe tal cosa cómo talentos naturales o prodígios.

El autor pasa la mayoría del libro argumentando la “práctica continuada” y porqué el talento es un cuento chino. Desde mi humilde opinión, alguien puede empezar a cantar de maravilla sin a penas practicar, esto lo considero talento. Una característica natural y alucinante.

Anders dedica un capítulo entero a decir que no existe tal cosa como el talento. En esta parte no es que me alinee mucho con lo que dice, pero me ha ayudado a abrir la mente y a creer aún más en la práctica continuada y constante.

Si en una habilidad llego a un nivel que me parece satisfactorio, ahí es cuando dejo de mejorar. Incluso me volveré peor con el tiempo.

Sólo jugar a tenis para divertirme con amigos no me ayudará a mejorar demasiado, porque no me “aprieta” para sacar mi potencial en este deporte.

Como más automático sea mi desarrollo, menos aprendo.

Práctica “determinada”

Existen dos tipos de práctica:

  • ingenua: simplemente juego. Sólo bateo e intento tocar la pelota. Quiero ser políglota pero únicamente escucho las palabras de los idiomas e intento recordarlos. Lo único que hago es leer los problemas matemáticos e intentar resolverlos. Así es como la mayoría de personas “practican”.
  • determinada: centrada en conseguir objetivos bien definidos. Sin estas metas es imposible saber si el entreno o la práctica han tenido beneficios.

En esta última, también se aplican otras reglas:

  • no mejoraré demasiado sin dedicarle a cierta tarea atención total (para ello recomiendo Deep Work)
  • sin una evaluación exterior o propia, no puedo saber qué necesito mejorar o lo cerca que estoy de conseguir ciertas metas

Aprender desde otro ángulo

Lo ideal para pasar cualquier barrera es mirarlo desde otro ángulo. Por esto los servicios de coaching de cualquier tipo pueden ayudar mucho. Un claro ejemplo es bajando de peso, o con los idiomas.

Siempre he sido escéptico a este tipo de ayudas. Si estoy muy fuera del camino que estoy dispuesto a seguir, tal vez tenga sentido, pero de lo contrario, pienso que hay mucho trabajo que puedo hacer solo.

Prefiero los otros puntos que el autor menciona a continuación para darme cuenta qué es lo que me falta en cierta actividad.

  • bajar la velocidad para acordarme palabras comunes de forma más permanente
  • ir lo más rápido posible para ver lo rápido que puedo ir
  • cambiar el sistema durante un tiempo para encontrar algunos vacíos en mi manera de aprender que creía que iba tan bien

Es interesante ir cambiando los ángulos para seguir aprendiendo. Con rapidez y en un nuevo terreno. Si hago la misma distancia en el mismo sitio cada día, no estoy mejorando.

Sólo aprendo hasta que llego al punto de “suficiente”. En el momento que siento que soy lo bastante bueno, dejo de mejorar. Incluso con repeticiones.

Es una situación que puede llegar a nivel consciente o subconciente pero que es muy cierta.

Representaciones mentales

Mi habilidad en cualquier acción está basada en el número y calidad de “representaciones mentales” que tengo al respecto.

Por ejemplo, cuando los jugadores de ajedrez mejoran más, es estudiando y retándose a si mismos en partidas profesionales. Crean representaciones de otras jugadas en su cerebro. Algo que les ayuda mucho más que el simple hecho de “jugar más”.

Lo que me separa de un experto en cualquier ámbito, son los años de práctica que le han hecho cambiar los circuitos neuronales del cerebro. Así puedon producir estas representaciones mentales especializadas.

Memoria increíble, reconocimiento de pautas, solución de problemas y todas estas habilidades que se necesitan para sobresalir en un campo concreto.

El principal propósito de entrenar algo, es desarrollar estas representaciones mentales.

Si quiero escribir un libro, necesito escribir bien. Para hacerlo necesito desarrollar estos mapas dentro de mi cabeza que me guíen durante mis esfuerzos. Seguidamente lo reviso y puedo evaluar si lo he hecho mejor o peor que las otras veces porque ya lo he hecho deliberadamente.

Así es como he interpretado yo este capítulo de “Número Uno. Secretos para ser el mejor”.

El patrón de oro

Resulta que la práctica deliberada es incluso mejor que entrenar con propósito. Sus principios son:

  1. El campo en el que se trabaja debe estar bien desarrollado. Los expertos de esta materia tienen que destacar claramente en ese campo sobre la gente que se acaba de “unir”. Si no hay competencia en esta habilidad, es difícil definir quien es mejor.
  2. La práctica deliberada requiere un profesor que pueda proveer con actividades designadas para que el estudiante mejore.
  3. Búsqueda del esfuerzo máximo. Que este experto me haga salir constantemente de la zona de confort.
  4. Las metas tienen que estar bien definidas. Un mal objetivo sería decir “mejora general”.
  5. Atención absoluta con la conciencia en acción. No puedo estar en piloto automático.
  6. Necesito retrospección y mejoras constantes, modificando mis esfuerzos en concepto de esta evaluación. Puede ser tanto interna como externa.
  7. Centrándome en construir y mejorando ciertas habilidades. Para hacerlo me ciño en los aspectos concretos.

Me ha hecho darme cuenta de que tal vez, en mi experimento de aprender francés desde cero, a veces no estoy tan centrado como querría y voy pasando frases.

Es un buen patrón sin duda, aunque la lista necesitaría estar un poco sintetizada para poderla tener más presente.

Así que:

Para mejorar en cualquier cosa: práctica deliberada.

Si estoy en un campo en que este tipo de entrenamiento es una opción, me tengo que aferrar a ella. En el caso de que no pueda, debería ceñirle el máximo que pueda. En estos casos la lista se reduce en:

  1. Identificar los expertos
  2. Comprender qué los hace tan buenos. Aquello que los hace diferentes y los entrenamientos que los ayudaron a conseguir estos resultados.
  3. Pensar mis propio entreno o práctica para que pueda obtener este tipo de mejoras.

Diez mil horas

La regla de las 10.000 horas se pierde muchas cosas en este sentido. Hacer algo sólo poniendo horas no ayuda a hacerse mejor.

Claro que el número de horas será relativo porque cada persona lo absorverá diferente. Entiendo que aplicando estos conceptos se absorbe más y por lo tanto uno se vuelve mejor.

Creo que las 10.000 horas de práctica aunque no sean deliberadas son buenas igualmente. Por ejemplo, tal vez no estudio un idioma activamente, pero si tengo exposición algo aprenderé.

Diría que son horas perdidas si no se ha hecho un trabajo activo al principio.

Práctica deliberada en el trabajo

Hay dos mitos a considerar para mejorar en algo:

  • Nuestras habilidades están limitadas por unas características genéticas
  • Si hago algo durante mucho tiempo, sin duda me volveré mejor
  • Sólo necesito esfuerzo para mejorar

Habilidad es más útil que conocimiento.

Se trata de lo que puedo hacer, y no lo que sé, que me diferencia.

Por desgracia nuestras escuelas se centran en el conocimiento. Es por este motivo que acostumbra a ser poco útil.

Es más fácil presentar datos a un grupo grande, que no preparar condiciones en las que individuos puedan desarrollar habilidades a través de práctica.

Deberíamos centrarnos en cómo enseñamos habilidades relevantes, y no en cómo presentamos conocimiento.

No he podido evitar pensar en los idiomas cuando leía. Al principio me he dicho: no tiene sentido porque las lenguas son conocimientos y no habilidad.

Después me he dado cuenta que sería de gran utilidad tener la habilidad de saber descodificar una lengua para aprender a estudiar otras.

Práctica deliberada en el día a día

Encontrar un buen profesor para mejorar. A poder ser que sea privado porque pueda apuntar a mis carencias personales.

Aún así tengo que saber identificar cuando no puedo aprender nada más de ellos para poder pasar página.

También, estar activo. Si mi mente se sale por las ramas y me lo estoy pasando bien, es por que es posible que no esté mejorando.

Sea lo que sea que este haciendo, centrarme en ello. No repetir de forma pasiva.

En el caso de que no pueda encontrar un buen coach, se puede seguir el método que hizo Ben Franklin para mejorar su escritura:

  1. Encontrar un escritor al que respete
  2. Identificar su manera de poner palabras. Si quiero mejorar la estructura de mis frases, apuntaré las ideas que vea de ese autor. Una vez he olvidado la estructura, intentar recrear las frases por mi mismo con las ideas que tengo y finalmente, las compararé con las originales para ver si mejoro.
  3. Ver las piezas que “me hacen peor”. Seguidamente crear ejercicios para mejorar esos elementos. Por ejemplo Franklin, se dio cuenta de que su vocabulario era débil, así que empezó a escribir poemas para ser más creativo a la hora de elegir palabras.
  4. Lo mismo con el orden, cogiendo trozos y poniéndolos en pequeñas notas. Después mezclarlas e intentar ponerlas en el orden original y comparar.

Necesito encontrar una manera para ayudarme a empujarme a salir de la zona de confort.

tumbado en Zagreb

Cuando quería volverme mejor hablando con chicas, me ponía algunos nuevos retos para hacer en la calle y salir de esta área de comodidad.

Usar repeticiones para ver dónde están mis debilidades. Con esto me puedo centrar en mejorar estas áreas, probando distintos métodos y mejorando hasta que encuentre lo que funciona.

Para conseguir algo sin alguien externo, tengo que tener presente:

  • centrado
  • evaluación
  • reparación

Divido la habilidad en los componentes que puedo hacer repetidamente y analizo como de efectivos son. Determino en qué flaqueo e identifico maneras de dirigirlas hacia el camino correcto.

Saliendo del estancamiento

La mejor manera de salir del estancamiento es retar mi cuerpo y cabeza a nuevas maneras. Saber ver aquellos componentes de la habilidad que me tiran hacia atrás, para encontrar así una forma de apretarme en esos aspectos. Con esto puedo diseñar una técnica que se centre en mejorar una falta.

Manteniendo la motivación

Para seguir trabajando en algo, necesito que las razones para seguir motivado sean más (o más fuertes) que los motivos para dejarlo.

Puedo incrementar lo centrado que estoy y hacer decrecer la motivación, limitando mis prácticas a una hora. Si quiero hacer más, tengo la opción de tomar pequeños descansos.

Finalmente, puedo crear grupos para motivarnos mutuamente y seguir mejorando de forma conjunta.

Comentarios, opiniones y valoración

Si has leído el libro o tienes pensado hacerlo, podemos comentar lo que te ha parecido en las redes sociales:

Resumen del libro “Número Uno. Secretos para ser el mejor”
5 (100%) 3 votes

¿Te ha gustado mucho? ❤

¿Qué dices? ¿que quieres hacer una donación? pues gracias pero no hace falta. Y tampoco pongo publicidad, pero si te quieres implicar de algún modo:

  1. si vas a usar alguno de los mismos servicios que yo, pulsa mis enlaces con los que me gano una pequeña comisión sin que a ti te cueste nada extra
  2. contáctame por email con un mensaje ligado a una donación de $20 que al final del año destino al 100% a los animales
  3. compra uno de los libros que he publicado recopilando la información de lo que te interesa

Parece una manera de dar soporte a lo que escribo más acorde con lo que hago, ¿no?