La gran estafa
El sistema monetario actual

Después de ver las propiedades del dinero hemos entendido que lo que estamos usando en nuestro día a día no es dinero duro, pero fiduciario. Es decir, dinero que «sólo» se respalda por la confianza y el control de los gobiernos y que como la historia nos ha demostrado una y otra vez… tiene fecha de caducidad.

Además, este dinero fiduciario tiene otro secreto sucio. Lo veremos hoy, pero antes tendremos que entender un poco cómo funciona el circuito del dinero.

Y es que el dinero está integrado dentro de nuestro sistema monetario actual por motivos lógicos. No podríamos ver nuestra serie favorita en Netflix, mandar memes a nuestros amigos invisibles, hacer la compra del super o pedir un capuchino con leche de coco sin un medio de intercambio que funcionara.

El dinero es necesario para vivir en una sociedad avanzada como la nuestra. Esto lo sabemos. Aún así, al igual que el capitalismo, hay muchas direcciones que se puedan tomar.

Algunos caminos están más llenos de barro que otros, pero como estamos ya en el medio, se hace difícil salir. Por eso, hoy… vamos a desbancar el sistema monetario actual viendo aquellos caminos que desearíamos haber tomado en primera instancia.

¿La finalidad de poner en evidencia tanto el dinero falso que usamos como el funcionamiento de este en el sistema?

Pues obviamente que podamos proteger nuestro patrimonio personal. Aquel por el que hemos trabajado duro, pasado horas cada día y con el que nos hemos obligado a poner una alarma que nos levantara a primera hora de la mañana para ir a currar.

Cuando este sistema colapse, los que se hayan adelantado a los acontecimientos verán cómo el traspaso de riqueza más grande de toda la historia les beneficia, mientras ven a los demás volverse más pobres.

Hoy tocamos un poco más de teoría, para más adelante poder tomar acción.

Cómo funciona el sistema monetario

Nuestro sistema monetario actual es un Monstruo de Frankenstein que se sostiene por deuda, crecimiento insostenible y una inflación tan desmesurada como artificial.

Indagaremos en estos órganos podridos que se usan para aguantar a un sistema enfermo.

Y digo enfermo porque esto es exactamente lo que es. Un paciente terminal al que se le van administrando inyecciones para que aguante algunos años más.

Los bancos son la enfermera, la economía el paciente y la medicina inyectada es liquidez en forma de dinero. El problema es que estas inyecciones son cada vez menos efectivas porque el dinero va valiendo menos.

Creación de dinero

Nos ponemos las manos a la cabeza cuando vemos que los bancos centrales crean dinero de la nada con el clic de un botón cuando hay una crisis gorda cada década.

Ya vimos que durante la crisis de la pandemia la Reserva Federal inyectó 3 billones en la economía de EEUU, y en Europa hicimos lo mismo con 700.000 millones.

expansión cuantitativa

Pero atención porque aquí se pone de manifiesto el secreto sucio del dinero fiduciario. Que no sólo se basa en la confianza ciega entre Estados, bancos y ciudadanos… sino que este dinero fiduciario es en realidad deuda.

La palabra «confianza» se trata de «confiar» en que los bancos harán como los Lannister y pagarán sus deudas. Y es que estas monedas y billetes que usamos con símbolos de € o $ son en realidad «pagarés» de los bancos hacia nosotros los ciudadanos.

  • Cuando hay una expansión de billetes y monedas en realidad no es que se cree dinero como tal, pero más bien un «reconocimiento de deuda» entre los bancos centrales y los ciudadanos en forma de dinero fiduciario. Esto ya de por sí solo suena muy escandaloso… pero agarraros porque la realidad es que la mayoría del dinero fiduciario salido por arte de magia no se crea en estas expansiones que vemos en los medios, pero en el día a día de nuestra economía.
  • De hecho el 97% del dinero es creado en depósitos de nuestros bancos de toda la vida, que también son «reconocimiento de deuda», pero en este caso no del banco central pero entre el banco comercial del barrio y nosotros. Una deuda a la que los gobiernos prometen que intervendrán si algo va mal, pero la realidad es que a efectos prácticos poco podrían hacer.

¿Muchos datos de entrada? os lo traduzco al lenguaje ninja con una frase que entenderéis mejor:

El dinero fiduciario que usamos en nuestro día a día, no es dinero. Es deuda de los bancos hacia nosotros.

El banco nos debe pasta. Siempre.

Es como si un papel moneda o una cuenta del banco en vez de leerse «50 euros» pusiera «al que tenga este billete o depósito, el banco te debe 50 euros».

La mayor parte de esta deuda que llamamos dinero fiduciario, se hace a través de este proceso que ya os he comentado alguna vez pero que hay que volver a recordar porque nos quede tan inyectado en el cerebro como la FED inyecta dinero.

  • Imaginemos que tengo 100€ que pongo en el banco. Ahora ya sabemos que no es dinero, pero deuda. Una promesa de Nuestra Majestad las instituciones de que nos pagarán. De estos 100€ que ingreso, el banco sólo está obligado a mantener un 10% de este dinero, así que decide dejar el 90% a otro cliente.
  • Este billete está ahora en el banco y lo vemos en nuestra cuenta corriente. Aquí es cuando se pone la cosa interesante:
  • Lógicamente en mi cuenta seguiré viendo 100€ que podré sacar en cualquier momento, pero hay 90€ que se dejan a este otro cliente. Pero repetimos: seguimos viendo 100€ en la cuenta.
  • Si tanto yo como el otro cliente podemos sacar nuestros 100€ y 90€ respectivamente, significa que el banco acaba de crear 90€ de la nada.
  • Si por ejemplo el otro cliente se gasta los 90€ que ha pedido, este dinero puede que termine en otro banco donde este proceso de creación sin sentido se volverá a repetir. El banco se guardará 10% y creará 81€ que se dejarán a alguien.

Este proceso de multiplicar dinero digitalmente se llama «multiplicador monetario» y es otro intento para ocultar con un nombre técnico lo que realmente es: crear más dinero del aire.

Martin Wolf, un miembro de la Comisión Independiente de la Banca lo dijo claramente para el Financial Times que:

«La esencia del sistema monetario actual es la creación de dinero (salido de la nada), por los bancos privados con préstamos que normalmente no tienen pies ni cabeza.»

Creando el 97% del dinero fiduciario de esta manera, nos encontramos que en los últimos 40 años los bancos han ido incrementando el dinero circulando en la economía en una media de 11,5% por año.

Creación de deuda

Lógicamente si así es como se crea dinero, y el dinero es deuda, esto significa que la deuda se va multiplicando por igual… porque al fin y al cabo es lo mismo.

O sea que la creación de dinero = creación de deuda.

Normal que todos los países tengamos récord de deuda cada año que pasa. ¿Y quien va a pagar eso? Su madre seguro que no.

Tal vez la mía o la tuya.

deuda pública y bitcoin

La gracia es que esta estafa mundial está lejos de ser una teoría de conspiración, porque ha sido confirmada mil veces por organismos oficiales en sus webs y artículos.

Pues sí.

Todo este entramado es más público que los dramas que publica la revista Lecturas. Por ejemplo, el propio Banco de Inglaterra lo explicaba tal como os lo digo en un paper de 2014.

Bueno. Tal como os lo digo, no. Lógicamente con palabras mucho más técnicas porque como más capas de entendimientos metamos, menos gente se preocupará de meterse en estos temas y terminar entendiendo cómo funciona el sistema monetario actual.

Al fin y al cabo, es más sencillo sólo preocuparnos del número de billetes en nuestra cartera o la cantidad de número en las cuentas corrientes, y saber que esto nos sirve para pagar ¿no? ¿Cómo usa el colectivo que es nuestra sociedad esta deuda a la que llamamos dinero que sienta tan bien ver en las cuentas?

Crecimiento artificial

Con este dinero que hemos pedido prestado, la mayoría lo dirigimos a hipotecarnos y a invertir en los mercados financieros (la bolsa).

Hay una buena razón: beneficios.

Si se dejara para la economía real del día a día como negocios, ideas e innovación, dejar este dinero significaría asumir un alto riesgo pero con pocas posibilidades de que se devolviera el dinero.

¿Por qué?

Porque hay más posibilidades que las pequeñas empresas y los individuos que necesitan dinero no paguen sus deudas. Y si el único activo que termina teniendo una persona es una empresa sin valor, no hay demasiado beneficio asegurado para los bancos en dejar pasta a este tipo de perfiles.

Pero como hay una percepción de que tanto el valor de los inmuebles como la bolsa siempre va hacia arriba a largo plazo, toda la deuda se inyecta allí. Porque aunque terminemos no pudiendo pagar, el banco se quedará con un inmueble.

economia vs bolsa

Tenemos que recordar que los bancos no están reasignando dinero que hubieran usado en otros sitios, si no que lo están literalmente creando.

Antes decíamos que hay esos dos tipos de deuda convertidos en dinero: el de los bancos centrales y los comerciales. Pues bien, esta creación de los bancos comerciales puede estar completamente separada del dinero base de los bancos centrales, siempre y cuando los bancos comerciales dejen créditos que aumenten en valor.

Es una idea brillante porque el propio hecho de crear dinero para comprar casas o acciones de empresas incrementan su precio de modo que esta profecía autocumplida continuará hasta el infinito (y más allá). O eso se cree.

¿Y los ciudadanos de a pie?

Pues la mayoría no conoce como funciona el sistema monetario actual, pero lo que sí sabe es que algo que se llama «inflación» hace que cada año pierdan un 2-3% de poder de compra si dejan sus ahorros en el banco y por lo tanto… se ven obligados a mover ese dinero: a invertirlo.

Vamos, que nos vemos forzados a meter dinero en la bolsa o comprando activos que alimenten aún más al monstruo del sistema monetario actual.

De nuevo, acabamos de inyectar más liquidez.

¿Dónde?

Los más común son inmuebles o unos buenos fondos de bolsa indexados. Al fin y al cabo, estos dos vehículos de inversión al largo plazo siempre suben, ¿no?

combatiendo inflación

Sí. Siempre subirán. Siempre subirán mientras el sistema monetario actual siga funcionando. La pregunta es, ¿hasta cuándo?

Porque es muy fácil de ver que la bolsa sigue subiendo y que nos hacemos más ricos en papel. Lo que no es tan fácil de ver, es que esa expansión de dinero ha ido devaluando el valor de la divisas a una media del 11,5% anual.

Devaluación de divisa

Esa devaluación no es evidente porque todo el mundo funciona así.

Es decir, que el valor de las divisas fluctúan de forma independiente por eventos y noticias, pero en el backstage, todas van bajando de valor porque es la naturaleza del dinero fiduciario.

O para decirlo en lenguaje ninja, el papel volverá a su valor intrínseco: el del papel.

De hecho, si lo comparamos con el oro en los últimos 100 años, el dólar ha perdido el 99% de su valor. Sí, el dólar. La moneda que todo el mundo considera como «refugio».

Si este mal llamado refugio ha perdido ya casi la totalidad de su valor, imaginaros las otras divisas. Todas en el mismo tren dirección a estrellarse.

valor de divisas y oro

Pero no es evidente en nuestro día a día porque todos los países usan el mismo sistema. Pero como habíamos comentado, la historia nos ha enseñado que todas esas civilizaciones que usaron dinero fiduciario en algún momento, o bien tuvieron que adoptar un sistema monetario con dinero duro, o terminaron colapsando.

El imperio romano y su sistema monetario es un buen ejemplo.

Como conquistaron la mayor parte del mundo conocido, tenían que pagar esas guerras de algún modo. Los soldados no sacrificarán su vida de gratis…

Así que emperador tras emperador, empezaron a hacer su moneda, el Denario, cada vez menos valiosa.

Lógicamente, esta no era la intención, pero con la idea de pagar la guerra, su contenido de plata pura empezó a bajar. En la época de nuestro amigo Marco Aurelio el contenido de plata era ya sólo del 75% y 50 años más tarde ya sólo había un 5% de contenido de plata en esas monedas.

¿Qué hizo esto?

Una hiperinflación de cojones que llevó al colapso del imperio.

Por esto, entre los que conocen la historia del sistema monetario se usa la frase de:

«Todo dinero fiduciario tarde o temprano termina valiendo cero».

El miraje está con nosotros, porque todo parece crecer a ritmos históricos. Esta es nuestra fachada: crecimiento y beneficios.

Pero, ¿cómo se sostiene todo eso? Porque tenemos que el sistema monetario actual se sostiene con:

  • Creación de dinero
  • Deuda
  • Crecimiento artificial
  • Devaluación de divisa

Pilares del sistema monetario internacional actual

Pues el paciente enfermo se aguanta con unos órganos que lo van manteniendo con vida. Hasta que toque desconectarlo.

Vamos a indagar ahora no tanto en el paciente enfermo, pero en sus órganos para ver por qué está podrido. Empecemos con una cita.

Viviríamos en un mundo mucho mejor si más matrimonios estuvieran tan enamorados como lo están de endeudados. – Earl Wilson

El bueno de Earl Wilson nos soltó esta perla porque en su época el sistema monetario actual era igual que con el que funcionamos nosotros.

Un sistema y economía que se sostiene con uno de los pilares más embarazosos con el que lo podríamos fundamentar: la deuda.

Deuda del sistema financiero

Y es que vivimos en una economía del «pedir». Vamos, que para producir necesitamos crédito. Que nos dejen pasta para hacer cosas.

O dicho en lenguaje ninja: vivir por encima de nuestras posibilidades.

Aunque sí es verdad que la deuda en sí misma no es buena o mala, es como Marco Aurelio: es estoica. Es neutral. Digamos que el poder de la deuda como herramienta es igual al de la energía nuclear.

Si la usamos como es debido, nos produce energía para ser más productivos y vivir mejor. Por otro lado si la tratamos como a nuestra ex, se puede convertir en una arma de destrucción masiva.

En el sistema monetario actual nos encontramos que tenemos la opción de utilizar la deuda de estas dos maneras:

  • Uno: para financiar actividades que incrementen la productividad, la innovación y el crecimiento económico de la sociedad en general. Tal vez con subsidios a las pequeñas empresas para que se desarrollen o en la educación para el futuro, o…
  • Dos: estimular el consumo, animar a la especulación y en definitiva, a sentir la abundancia y el poder en nuestras venas que, como ya sabéis, todo humano sabe controlar muy bien.

Adivinad hacia cuál de estas dos opciones nuestros Estados acostumbran a gravitar más… exacto. La segunda.

Las economías basadas en deuda como la nuestra son como un pulmón. Hay una expansión y contracción que lleva a unos ciclos muy marcados. El crédito -la deuda- es el aire del pulmón.

ciclo de deuda

Cuando se deja dinero, el pulmón de la economía puede respirar de forma momentánea hasta que se queda sin aire y vuelve a necesitar que la deuda le inyecte pasta.

  • En esta inyección, el crédito da soporte al gasto y a la inversión.
  • Esto se convierte a más apoyo en salarios e incremento del precio de los activos.
  • Esta subida a su vez lleva a poder dejar aún más dinero y gastar más en productos y activos financieros.

En resumen, la deuda hace subir tanto el gasto como el ingreso por encima del crecimiento esperado «normal» de la economía. Aquí nos creamos esta falsa visión de «prosperidad».

Cerca del pico de este crecimiento sintético, nos encontramos con un problema de teoría y es que la deuda se basa en la expectativa de que esta subida en la producción seguirá de forma indefinida.

Eso de…

Mira lo que hemos crecido en las últimas décadas, la tendencia es a la alza y a una velocidad aún más rápida. Esto seguirá así.

Pero…

La deuda no puede crecer más rápido que el dinero y los salarios así que cuando se llega a un límite el proceso hace un buen backflip.

  • Bajan los precios de los activos.
  • Los que deben pasta tienen problemas en devolverla.
  • Los inversores nos asustamos o nos volvemos más cautelosos, lo que lleva a vender o como mínimo a no invertir.
  • Esto lleva a problemas de liquidez lo que significa que la gente intenta gastar mucho menos y se guarda el dinero.

Abrimos un nuevo círculo vicioso porque si yo dejo de comprar algo, este dinero que no he gastado sale de tu salario.

Es decir, si decido que hoy no voy al restaurante a cenar porque voy corto de dinero, es un cliente menos que te llevas a tu negocio de restauración. Y cuando esto se repite, bajan los salarios, sube el desempleo, los bancos estrujan más, lo que a su vez hace gastar menos y en definitiva, el hámster que lleva corriendo en la rueda a tal velocidad, ya no puede parar sin estrellarse.

Big Debt Crises (English Edition)
Para expandir más en esto recomiendo leer a Ray Dalio en Principles For Navigating Big Debt Crises. Un libro que ayuda a entender el por qué de los que hemos pasado por varias recesiones económicas.

Así que típicamente las crisis de deuda ocurren porque tanto el crédito como el coste de pedirlo sube más rápido que las rentas que son necesarias para servirlo.

Los bancos reaccionan bajando los intereses pero cuando hay una crisis de deuda realmente gorda, incluso esto deja de funcionar porque sabemos que no hay manera de que vayamos a devolverlo.

Está claro.

No vamos a pedir dinero por muy bajo que estén los intereses.

Ciclo de la deuda

Al igual que las muñecas rusas que sacan más matrioshkas pequeñitas de dentro, un ciclo de deuda es corto pero se agregará a una crisis financiera que será más larga en el futuro.

matrioshkas atrapadas

Esto sucede porque el pico y culo de cada uno de los ciclos pequeños va siendo más y más pronunciado en el ratio de deuda-renta que el último que hubo.

Es decir, cada vez, la pasta que tenemos que devolver se aleja más de los ingresos que tenemos, hasta que se llega a un punto de no retorno.

Como haciendo edging, los bancos centrales intentan ponerle parches. Por ejemplo, uno de los últimos recursos que hacen es bajar a tope los ratios de interés de los créditos que ayudaban a dejar dinero casi de gratis, para que pidamos pasta y la gastemos re-inyectándola en la economía.

Pero… se llega al punto de no retorno y esto deja de funcionar.

Las crisis que yo he vivido, por ejemplo la de las punto-com, la burbuja inmobiliaria o la crisis de la pandemia, han venido en periodos de casi una década, que es el tiempo que acostumbran a tardar en llegar los ciclos cortos.

Las muñecas rusas pequeñas.

Aún así, las realmente gordas que nos hacen plantear si el sistema monetario actual funciona, nos han llegado típicamente cada 50 y 80 años. Como más tiempo pasa, más incierto se vuelve estimar el periodo.

O sea, que puede ser perfectamente que haya generaciones que sólo hayan vivido crisis de ciclos cortos y no vivan ninguna recesión de las largas.

Esas que hacen cambiar el orden mundial de las cosas.

Por esto han saltado tanto las alarmas. Los tipos de interés están no sólo a cero, sino incluso llegando a intereses negativos en algunos países.

En estas crisis cortas, los bancos centrales nos dicen «ayudar» a reducir nuestras cargas monetarias (y emocionales) estimulando la economía. Pero los bancos, con la ayuda de los Estados son como esa chica que flirtea contigo pero después no termina haciendo nada.

Tú se lo cuentas a tus amigos como si ya estuviera hecho, pero después… nada. En este caso pasa lo mismo.

Los bancos centrales también son como un «microondas». Calientan, pero no cocinando.

Y es que como ya hemos visto, saltarse la propiedad de escasez del dinero e imprimirlo a tutiplén y crearlo de la nada en cada depósito bancario o crédito, hace que no se deje la recuperación orgánica de la economía, y se aplaza el problema, pero…

Pan para hoy, hambre para mañana.

Porque resulta que con esto creamos otro círculo de deuda cada vez más grande que el anterior, que se va repitiendo y acumulando para cuando venga el círculo grande… y nos explote en la cara.

Crecimiento insostenible

¿Cómo? Con un crecimiento insostenible como el que estamos viendo ahora, algo que ya vivimos no hace mucho y que siempre recorre el mismo camino.

Vamos a utilizar a Estados Unidos como punto de partida porque su economía es más del 60% de la economía mundial. ¿Y qué nos encontramos?

Que su Reserva Federal fija los tipos de interés. Controla la creación de dinero dejando dinero al gobierno de los Estados Unidos y los bancos.

Y nosotros, como ciudadanos, tampoco nos podemos excusar, porque pedimos crédito a tutiplén y terminamos haciendo como el tipo ese del anime de Inuyasha que tenía un agujero negro en la mano que lo chupaba todo. La historia más reciente nos lo explica:

  • Durante la década de los 90, la FED inyectó montones de pasta en la economía que alimentó la bolsa. Especialmente al monstruo de las «punto com» que ya sabéis como terminó eso: reventando.
  • En el 2000-2001 cuando el mercado cayó al abismo, a la dirección opuesta que el desempleo (que subió como la erección de un adolescente), indicaba el inicio de una corrección. Los reajustes en la economía implicaban dolores momentáneos para curar la herida. Como cuando nos ponemos alcohol en el corte.
  • Pero ese dolor temporal era inaceptable por los políticos y los bancos centrales, porque entonces quedan mal al corto plazo, así que decidieron manipular los tipos de interés para hacerlos más bajos. Esto hizo que dejar dinero fuera más barato, que más empresas invirtieran y se ablandara el desempleo.
  • Lo que realmente pasó no es que la economía se fuera haciendo cada vez más fuerte, porque no es que hubiera empresas produciendo cosas de valor, si no que como la deuda era tan barata con este tipo de intereses tan bajos, la inversión fue dirigida a la especulación de inmuebles. Eso en España lo sabemos bien también.
  • Subió el precio de los activos inmobiliarios y todo el mundo se iba haciendo rico en papel, lo que parecía que éramos imparables…
  • Hasta que en 2007-2008 esta burbuja también nos explotó en la cara.

Pero de nuevo, no aprendemos de nuestros errores porque hemos seguido exactamente el mismo camino. Sólo que buscando nuevas maneras de especular, de endeudarnos y de dirigir todo esto.

Para ponerlo en perspectiva, en la actualidad:

  • La deuda corporativa está por encima de los 10 billones de dólares (trillones en su vocabulario). En porcentajes, estamos hablando de más de un 60% del PIB.
  • Un dato estremecedor es que la mayor parte de esta deuda es creada para dejársela a las empresas y que se compren a ellas mismas. ¿Qué significa esto? Pues que con el dinero, se compran sus propias acciones en la bolsa, de forma que, de manera artificial, incrementan el precio de sus acciones en vez de tenerlo en liquidez que les ayude con las inversiones para poder hacer más ventas y posteriores beneficios.
  • Más deudas disparadas son las del hogar, hipotecas y bueno, las demás que se han multiplicado varias veces comparado con la última crisis de 2008.

Cuando llegamos a una nueva recesión económica, si echamos la vista atrás nos encontramos que ahora la deuda está aún más disparada con un nuevo récord histórico.

No sólo por la creación automática de dinero como hemos visto, pero también porque nuestras culturas cada vez se acomodan más en el pedir.

¿Y qué hacemos? Más parches.

Hace nada comentábamos que una manera de aguantar el tirón de una crisis de las largas, es que los bancos centrales vayan bajando las tasas de interés poco a poco.

Burbuja tras burbuja, llega un momento en el que no hay más jabón y todo lo que había estado flotando, revienta y desaparece. Y aquí por desgracia nos encontramos con el problema de nuestros días.

Contrariamente a lo que muchos piensan, el Coronavirus no fue el causante de que la economía internacional colapsara. Más bien fue la chincheta que reventó la última burbuja evidente en la que flotábamos.

Inflación infinita

Y es que entre 2008 y 2015, la Reserva Federal de Estados Unidos, de los $900 mil millones creó más dinero de la nada hasta llegar a más de $4 billones con la santificada excusa de «salvar la economía».

Lo llamaron «expansión cuantitativa» aunque sólo es una palabra técnica y chula para ocultar sutilmente lo que realmente es: imprimir dinero, salvar a bancos y comprar deuda pública.

Pero esto no se puede hacer mucho tiempo, porque para decirlo de forma simple van aumentando los precios de los activos pero también van bajando los retornos esperados. Los inversores se encuentran que cada vez les compensa menos tomar riesgos por un retorno bajo, así que imprimir se va volviendo menos y menos efectivo en cada ciclo.

En este momento la única opción que tienen los Estados es «monetizar» la deuda para intentar compensar la falta de efectividad.

¿Cómo?

Haciendo que nuestro dinero no sea realmente dinero, pero deuda. Tal como hemos visto.

Pero si esto se va haciendo de manera prolongada, entonces todo dios se empieza a cuestionar si el dinero que usan retiene valor a lo largo del tiempo.

Esta impresión masiva funciona durante poco tiempo en la mayoría de países precisamente porque se deja de confiar en la divisa del país, pero por las razones equivocadas el mundo adoptó el dólar americano como falso valor refugio.

Por eso, hasta el día de hoy, EEUU se ha salido con la suya. Porque hasta ahora aquellos que dejan su dinero al gobierno americano como promesa de «deuda segura» saben que se les pagará.

O eso creen.

A día de hoy los bancos centrales sólo tienen dos opciones:

  • Dejar de imprimir, dejar que los intereses suban, que la economía siga su curse y haya un colapso más grande que la Gran Depresión de 1930, o…
  • Seguir imprimiendo para generar burbujas hasta quedarnos sin jabón. Es decir una devaluación increíble en las divisas fiduciarias y potencialmente, terminando con un nuevo sistema monetario.

Por eso no creo en diversificar mi inversiones, porque creo que sólo se pueda apostar por una de esas dos opciones.

Así que resumiendo…

Destapando la gran estafa

¿Qué podemos concluir de todo esto?

Pues que en nuestro sistema monetario actual no hay dinero. Sea donde sea el lugar en el que miramos, cada papel moneda o número en una cuenta bancaria no es dinero, pero deuda. Deuda de banco o gubernamental a la que se la ha colgado la etiqueta de «dinero».

La realidad es que nos transferimos deuda entre nosotros y nos vamos compensando mutuamente aunque nadie lo entienda de esta manera.

Los bancos no funcionan como intermediarios asignando recursos en formato de ahorro como se piensa.

De hecho ni siquiera «dejan» dinero, porque no tienen dinero para dejar.

El negocio real de los bancos es… crear deuda que se forma en el momento que alguien pide un préstamo. El dinero supuestamente utilizado para financiar un préstamo no es un activo preexistente que se «deja».

Qué va.

Se fabrica de la nada y aparece justo cuando lo pedimos. Por lo tanto, este dinero en forma de depósito en el banco, no es que sea dinero… sino que es deuda bancaria que sirve como instrumento del préstamo que se acaba de crear.

El verdadero negocio entonces reside en cambiar el nombre de la deuda del cliente a deuda bancaria en forma de depósito.

Y lógicamente nosotros nos lo tragamos con patatas porque entonces pasamos a jugar al negocio de compensación y pagos que nos crea la ilusión de que eso está funcionando como dinero.

Pero este juego no durará mucho tiempo más.

La solución teórica

La solución es clara: un cambio en el sistema monetario actual y de cómo se crea el dinero.

Si para comerciar usáramos un dinero escaso que no puede ser multiplicado o controlado por terceros como los bancos o gobiernos, y si al menos no se basara en la deuda, tal vez entonces podríamos regirnos a un capitalismo sin corromper con un sistema financiero que funciona.

Con esto la liquidez del dinero estaría disponible para ser desviada de un ciudadano a otro para que cada uno decida cómo manejar su capital. Un capital limitado en el mundo.

Sin la creación imaginaria de dinero para hacer subir artificialmente los precios de los activos, se haría necesario poner el foco de la energía en cómo dejar dinero que se tiene realmente para incrementar el valor de la economía real.

Claro que saldrían otro tipo de problemas. Por ejemplo dependiendo del tipo de dinero escaso que se usara, no se limitaría el poder del gobierno.

Por ejemplo en la época del patrón oro, el valor del dólar americano estaba ligado (y por lo tanto limitado) a las reservas de oro que Estados Unidos tenía en las cámaras acorazadas.

Pero claro, este tratado de Bretton Woods dejó de tener efectividad. ¿Por qué? porque la Reserva Federal empezó a imprimir más dólares sin tener el oro que los respaldaba.

Desde entonces hemos visto como el valor del dólar ha ido bajando mientras que el coste de la vida ha subido sin parar.

incremento precios

Si sólo hubiera algún tipo de dinero que no pudiera ser controlado y que al igual fuera escaso y seguro…

Pero tal vez hay alguna solución intermedia. La gente querrá bancos (o al menos intermediarios) para pedir préstamos sea cual sea el sistema monetario, lo que tenemos que intentar es que sea lo menos corrupto posible. Que cumpla a la ralla todas las propiedades del dinero, y que se utilice sin especulación ilimitada.

La solución práctica

Ahora bien, un cambio tan radical e importante nos tomará décadas. Pero os puedo asegurar que los que saben esto y se adelanten a los acontecimientos, verán cómo el valor de su patrimonio se multiplica a medida que los ciudadanos van perdiendo la confianza en el sistema actual.

La única solución a la estafa del sistema monetario actual, es adelantarse a los acontecimientos y transformar el dinero fiduciario (el dinero de deuda) a el valor refugio por excelencia.

Es decir: invertir en bitcoin de forma segura.

Estamos delante del mayor traspaso de riqueza de toda la historia de la humanidad.

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Pau Ninja

Investigo, experimento y divulgo. Multipotencial con curiosidad intelectual "secuencial": mis pasiones e intereses van a épocas. Como una mamá pájaro, engullo información y la vomito en pedazos coherentes de contenido vía blog y podcast para otros ninjas de la vida.

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