Lo que llamo “armadura de productividad” son una serie de objetos y ambientes que me inspiran a pasar a la acción.

Buscando por internet sólo había artículos muy teóricos pero nada prácticos. Así es como yo soy productivo y transformo mis ideas en hechos.

Pasar a la acción (práctica)

Cuando se quiere pasar a la acción hay ese tipo de vaguería que crea resistencia para no empezar a trabajar o estudiar. Después hay otro tipo, en la que abro una pestaña durante un segundo y de pronto me he enganchado en YouTube mirando vídeos tontos durante 2 horas.

A ver pues que “armadura de productividad” he construido para combatir ambos casos.

Aquí para pasar a la acción lo que considero aquí es como empezar a hacerlo en primer lugar. Es de los momentos más duros. Estoy en la cama o el sofá, tal vez con amigos, y tengo presente que debería estudiar mis idiomas o escribir artículos para posicionar mis blogs

Mi mente lo sabe, pero mi cuerpo parece no reaccionar. Ahora tengo algunas herramientas que me ayudan a meterme, de una vez por todas, en lo que tengo que hacer.

Sonido de alarma y localización del móvil

En el pasado cuando era primera hora de la mañana me costaba horrores levantarme a esas horas que me propuse a mi mismo.

Es distinto si tengo un trabajo en el que sé que voy a ser despedido al no ir, pero teniendo libertad financiera tengo que forzarme a hacer cosas. Pasar a la acción pasa a ser una obligación impuesta por mi.

Afortunadamente encontré un buen truco que me empecé a aplicar cuando creé la empresa online. Gracias a esto empecé a levantarme a las 6 de la mañana y algunos días hasta las 5. Hice dos cosas:

  • Alarma adecuada. Me encontré un discurso motivacional llamado “Rise And Shine” y fue perfecto. Tres minutos de adrenalina pura que nunca me canso de escuchar. Me descargué el audio de Youtube a mp3 y me lo puse a mi teléfono.
  • Localización adecuada del móvil. Saber pasar a la acción también es una cuestión de sentido común. Dejo el móvil con la alarma programada lejos de mi cama. De este modo me fuerzo a levantarme mientras escucho el discurso motivacional. Ahí al lado pongo mis auriculares, para ponérmelos así que me levanto a parar la alarma y continuar escuchando el discurso.

Con esto de bien seguro que no me vuelvo a la cama a dormir.

Leyendo, escuchando y mirando

Si es en medio del día y no tengo suficiente energía para ir al gimnasio, estudiar idiomas o escribir, cojo un libro. El tema será sobre lo que me prometí que haría. Inspira y apasiona leer sobre algo que realmente me interesa, por lo que al cabo de 10 minutos ya tengo ganas de tomar acción.

¿Debería estar aprendiendo idiomas? Entonces abro un blog, podcast o vídeo de Luca, Steve, Vladimir, Richard o cualquier políglota que inspire. Hablan de las lenguas que hablan y hábitos diarios que usan, pero lo que realmente me interesa es esa semilla motivadora que me hará entender cómo pasar a la acción dándome ganas.

¿Debería estar expandiendo mi negocio online? Entonces abro mis hojas de excel, miro noticias o vídeos, escucho a Tim o leo un libro de crecimiento personal o criptomonedas.

¿Debería ir al gimnasio? Abro un vídeo narcisista en YouTube de ese chico con un cuerpo que se puede conseguir si me aplico.

¿Debería estar escribiendo? Leo algo que he escrito con anterioridad como el blog o mis ebooks. También libros de los autores que tanto admiro y a cuyos dedos de los pies quiero hacer un poco de sombra.

Cuando estoy inmerso en los mundos de mis pasiones, pasar a la acción es una cuestión de “qué demonios estoy haciendo”.

Seguir en acción

A veces estando en ese estado mental dejo que mis dedos se escapen y pulso en algún sitio en el que no debería. O cuando me tomo algunos minutos de descanso, mis pensamientos van donde no tienen que ir. Esos momentos no están tan mal porqué a veces tendré la mejor idea del mundo y tendré que apuntarla para no olvidarme. Sin embargo hay que saber pasar a la acción y aceptar que tengo que estar centrado en lo que me había propuesto.

Muchas personas cuentan las horas que están delante del ordenador como “trabajo”, pero lo único que importa es lo que realmente hago. Enviar emails puede ser algo relevante para mi actividad, o puede ser una pérdida de tiempo enorme.

Auriculares con cancelación de voz

En esta lista de mi “armadura de productividad” incluiría un ambiente más bien tranquilo. Por desgracia esto no es algo que pueda controlar en su totalidad, es por esto que compré estos auriculares con tecnología de cancelación de ruido en los que no oigo nada.

auriculares BoseSu tecnología juega un papel muy importante en mi manera de interactuar con el entorno cuando quiero pasar a la acción. Incluso los uso algunas veces para dormir.

¿Caros? Si. Pero considero que la inversión vale mucho la pena después de todas las horas ininterrumpidas que he tenido. Trabajar y estudiar ha sido mucho más fácil con ellos y si me se rompieran volvería a comprar los mismo.

Si escribo pongo cierta música sin voces. Si aprendo idiomas, lógicamente los necesitaré para los audios. También los uso sin ningún sonido externo solo para mitigar lo que oigo a mi alrededor.

Algo de beber

Normalmente un café, té o una lata de agua con gas. Probablemente porque he visto demasiado Silicon Valley, pero esos frikis siempre tienen sus bebidas energéticas al lado de su portátil.

En mi caso necesito algo para ir bebiendo mientras me pongo a trabajar. Puede ser lo que sea, pero me impongo un límite de dos cafés al día. Por este motivo ahora que trabajo más de dos sesiones al día me pongo agua con gas. El sonido de “pssssst” y el “glub” es algo que me pone en situación. No sé exactamente porque.

Nada de internet. Nunca

Esto puede parecer un poco extremista para pasar a la acción, pero de todo lo mencionado arriba, seguramente es el mejor consejo. Hace 3 años que tengo un móvil sin datos (sólo wifi). El hecho de no tener que ir constantemente respondiendo mensajes (si hay importante llamo), me deja tiempo para leer en los trayectos de tren. Escuchar un podcast, música o hablar con desconocidos.

También intento estudiar en cafeterías donde no tienen Wi-Fi. Si. A propósito. En caso de que vaya a algún sitio con internet, uso una aplicación para cancelar internet durante un periodo de tiempo determinado. O incluso algunas páginas web en concreto. Lo bueno es que no se puede cancelar la sesión.

Muchos ya sabemos pasar a la acción, el problema es que necesitamos un poco de fuerza bruta para hacerlo. Esa app es genial para ello porque se puede instalar tanto en el ordenador como en el teléfono.

La mayoría de las cosas en las que trabajo no requieren de internet. Puede que necesite un ordenador y que necesito colgar algo en un moment específico, pero para escribir o estudiar internet es lo peor.

Cuando estoy en una de esas sesiones sin conexión, tengo una pequeña libreta virtual. Si me viene una idea o recuerdo que tengo que hacer algo específico en la red, lo apunto para después. La mayoría de cosas que tengo que hacer en internet pueden esperar.

Si no me limitara la conexión, algo con lo que necesito 5 minutos para publicar, tal vez me tomaría 2 horas porque he acabando abriendo pestañas.

Controlando mi tiempo

Uno de los descubrimientos del año fue encontrar Timing. Una app que por ahora parece estar disponible sólo para Mac.

De modo totalmente pasivo me distribuye las cosas que he hecho en el portátil. Logicamente el primer día tengo que poner etiquetas y clasificar los programas y palabras clave según vaya haciendo. Pero desde el segundo día ya me dice cuantas horas he estado en el ordenador y cómo de productivo he sido.

clasificación de tareas

Pasar a la acción es algo que no se puede hacer a no ser que sepa a ciencia cierta cómo organizar mi tiempo diario. Y para sorpresa de muchos, para distribuir bien mis tareas, el primer paso es saber qué hago con mi día.

Para hacerlo todo aún más fácil, Timing muestra un horario de cada día.

horario productivo

Veo claramente cuando he sido más productivo (hay más color de una cosa), y cuando he procrastinado más. Las pequeñas rallas de colores indican que he abierto otras aplicaciones o mini-tareas. Algo que me puede interrumpir el momentum de trabajo.

Esto combinado con la aplicación Freedom es un coctel de productividad como pocos.

Y lo mejor de todo, es que no hay que dedicarle tiempo. Es decir, no es una tarea extra para controlar el tiempo, si no que ambas aplicaciones funcionan de fondo mientras hago trabajo y voy a pasar a la acción.

Desde que el primer día etiqueto los programas, carpetas, páginas web y etiquetas, en la barra superior me sale un porcentaje de lo productivo que estoy siendo en el día de hoy.

Gracias a esto veo que puedo pasar tranquilamente 10 horas delante de la pantalla, y que dos de estas pueden venir de Netflix.

Cómo paso el tiempo para pasar a la acción, es de esas cosas que especulamos pero no sabemos a ciencia cierta. Gracias a Timing App tengo datos concretos, y puedo ver si cumplo mi rutina diaria y que tengo algo semejante a una adicción a internet.

Glups.

Teoría para pasar a la acción

Creo que la primera parte es la más importante. Qué y cómo usar ciertas herramientas para llegar a algo.

Internet está lleno de libros y teorías, pero me moría por documentar las maneras en como salgo de la cama y voy directo a pasar a la acción.

Pero entender por qué hacerlo, también es una parte importante (aunque no tanto).

Acción directa VS acción indirecta

En vez de aglutinar listas estúpidas, voy a dar un concepto que he estado leyendo que me ha gustado mucho.

Para ponerlo claro que hacen para cada tipo de acción:

  • indirecta: rezar a los dioses que la situación mejore (rollo “El Secreto”)
  • directa: hacer lo que este en mis manos para que la situación cambie

La diferencia es bastante clara. En la primera realmente no se hace nada al respecto, pero en la directa se va a pasar a la acción de verdad.

Es más fácil verlo con ejemplos. Si uno de mis amigos de la infancia ha cambiado durante los años y ahora pasar rato con él es un poco tóxico, podría:

  1. seguir quedando con él, aguantándome porque nos conocemos desde pequeños y es lo que toca
  2. no quedar más porque no necesito negatividad que no aporta nada en mi vida

Lo mismo con un trabajo que no me gusta, una novia a la que ya no quiero, o una educación que ya no disfruto.

Tal vez mi idea es dejar ese empleo o pareja, cambiar mi manera de aprender o lo que sea. Pero de nuevo, con sólo tener una visión sin moverse no se llega a ningún sitio.

Las ideas por si solas no valen nada

Si fuera por mi, la primera lección que enseñaría en la escuela sería que las buenas ideas sin pasar a la acción no sirven para nada.

No sólo buenas ideas, pero intenciones u objetivos. Para qué querer innovar. Tal vez siempre he querido montar un establo con caballos porque sería lo que me haría feliz pero nunca hago el paso.

El problema es el mismo. No hacer nada. Da igual si es una idea innovadora o algo que ya está visto.

A nadie le importa si digo que voy a hacer algo, aunque sea una persona que normalmente lo haga. Es cuando se toma acción que la gente se sorprende porque pocos toman la vida por los huevos.

Por esto a la gente no le presta atención a las piedras. Pero aún así sigue habiendo personas que le gustan las piedras. Pero siguen sin servir para nada porque no se pueden utilizar.

Y hablando de piedras, algo igual de inútil son las ideas que se quedan en pequeños cuadernos o cerebros y no se pasan a la acción.

Porqué no hacemos nada

Es normal no querer hacer nada con esta idea. Mi bombilla da un poco de luz, pero no alumbra el camino. Estoy asustado, no sé que hacer.

Pero si me pongo a querer hacer algo en serio, esta fase es muy chula.

Al principio de crear algo, virtual o físico, todo es bonito. Hay ideas, fluidez, creatividad, sin riesgos o reglas.

Pero después de esta fase, toca ponerse manos a la obra y aquí es cuando muchos nos cagamos. Los errores son comunes:

  • Paso demasiado tiempo queriendo que la idea sea perfecta.
  • Tengo demasiadas distracciones y hilos sueltos que no puedo juntar.
  • Me aterra la ejecución e implementación.

Ojalá todo sea tan fácil para llegar a unos objetivos que pasar a la acción y que todo fuera una línea recta.

línea del éxito

Pero entonces es cuando la realidad me abofetea la cara y me despierto. Hay que hacer algo (si realmente lo quiero).

Tener claro lo que quiero

El primer paso de conseguir objetivos siempre es tener claro qué quiero. Apuesto a que es el más luchado porque con tanta información y oportunidades, uno no sabe que le gusta hacer, con qué es bueno, y con qué le gustaría pasarse horas y horas.

Para salir de este callejón me digo:

  • la mejor manera de terminar es no pasar a la acción y no hacer nada. Es lo más fácil para deprimirme. Cada humano debería tener al menos un interés que le haga levantarse de la cama emocionado de que la alarma ha sonado
  • ¿dónde quiero estar dentro de 10 años? me imagino el tipo de persona que seré, las cosas que estaré haciendo, la gente con la que quiero estar rodeado…

Por esto me ha ido tan bien escribir cuál es mi visión de un día perfecto. Ahora hace tiempo que no lo toco, pero de vez en cuando le hago una repasada para ver si lo que quiero se sigue alineando.

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Pasar a la acción y no procrastinar. Mi “armadura de productividad”
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