Quería documentar cómo lo hago para conseguir objetivos en la vida. De cualquier tipo.

De los artículos que he encontrado, ninguno plantea cómo conseguir metas de forma práctica. Todos hablan de inseguridades, de perseguir sueños y dan lecciones de cómo vivir.

Cada persona llega a una conclusión diferente sobre como vivir porque nuestras experiencias son distintas, pero todos queremos conseguir objetivos en la vida.

Así que he decidido escribir cómo establecer, planificar y redactar metas de modo práctico.

Conseguir objetivos en la vida

Para ponerme en situación siempre que trabajo hacia algo: como más simple, directo y honesto, mejor.

Esto es muy importante porque muchos mercados hacen dinero confundiendo a la gente.

¿Quiero perder peso? pues buena comida y ejercicio. Pero hay miles de revistas y productos alimenticios con montones de información para poder vendernos algo.

¿Quiero posicionar mi web arriba de Google? Ya lo expliqué: contenido y enlace. Lo otro que nos venden algunos falsos gurús es secundario y chupa mucho más tiempo y dinero que no produce resultados.

Conseguir objetivos en la vida es mucho más simple: planificar y ejecutar.

1. Establezo metas y objetivos personales

Si llego hasta el primer punto es porque sé que hacer. Quiero decir que se ha despertado algo en mi que me ha hecho preguntarme como conseguir objetivos en la vida.

En el caso que simplemente lleve un tiempo que no tengo una dirección o propósito concreto, me hago unas cuantas preguntas muy simples y concretas:

  1. qué quería ser de pequeño
  2. de quien estoy celoso
  3. como es mi día perfecto
  4. en qué sueño despierto
  5. qué me gustaría estar haciendo ahora mismo
  6. me hace sentirme intenso o apasionado…
  7. qué estoy haciendo cuando estoy en flow
  8. cuando leo una lista de cursos, hacia cuáles me inclino
  9. qué haría si tuviera tiempo y dinero de forma ilimitada
  10. hablando con otros, siempre quiero hablar de…
  11. me pone la piel de gallina…

Me lo apunto para tener perspectiva y poder mirar mis respuestas durante un rato.

Lo que hace las cuestiones que listo diferentes de otras, es que son muy personales. En ellas no se tienen en cuenta la opinión de los demás, van directamente a las emociones de cada uno.

Preguntarme lo qué me pone la piel de gallina o qué estoy haciendo cuando estoy en cierto estado emocional, ayudan a establecer metas y objetivos personales sea más fácil porque no están manchadas por el exterior.

2. Divido mis objetivos

En el punto dos es dónde he visto que la mayoría ya fallan. Los propósitos de año nuevo no llegan aquí y por esto el 90% de las personas que conozco no los cumplen.

Esto es debido a que:

  • perder peso
  • aprender un idioma
  • encontrar una novia
  • abrir un negocio online

Son objetivos vagos. Para tomar acción, lo que hago es dividir una meta. Lo hago constantemente y un reflejo de ello es lo qué hago ahora mismo o el diario 2018.

Cómo redactar un objetivo

Tiene que ser concreto.

Ejemplo claro para dividir un objetivo:

  1. Quiero: vivir de mi negocio online sin dedicarle muchas horas
  2. Objetivo -> abrir un negocio online que genere ingresos pasivos

Toca pasarlo todo a microtareas para poderlo manejar y tener unos objetivos claros.

  1. Objetivos trimestrales: cuarto trimestre: empezar a tener beneficios, tercer trimestre: llegar a mi audiencia objetivo, segundo trimestre: tener el negocio lanzado y operativo, primer trimestre: elegir el business, el público a la que me dirigiré y lanzar primer prototipo
  2. Objetivos mensuales: primer trimestre. Enero: elegir que tipo de negocio online quiero, buscar información al respecto, analizar audiencia. Febrero: hacerme con las herramientas que necesito, empezar prototipo, etc.
  3. Objetivos semanales: primera semana: elegir negocio online que quiero, etc.
  4. Acciones diarias: día 1: buscar información sobre X, etc.

Nótese como sólo en los días tomo una acción concreta, mientras que conseguir objetivos en la vida divididos de forma semanales, mensuales, trimestrales o anuales son un dato que se puede medir para entender si he llegado a lograrlo o no.

3. Establezco un hábito

Tocaría ponerme manos a la obra, pero esta es la parte más difícil. No se puede tomar el volante si no se tiene gasolina.

Necesito definir hábitos para establecer metas y objetivos personales, y así asegurarme que haré lo que me toca hacer hoy.

Cuando era adolescente y empecé a trabajar en un almacén, tenía que levantarme a las cinco de la mañana. ¿Cuánto tiempo tardé en instaurar este nuevo hábito?

Un sólo día.

Joder, ¡es que si no, me despedían!

La pérdida de un trabajo importaba mucho más que quedarme tumbado en la cama. ¿Por qué no le damos el mismo peso a nuestros proyectos personales?

Fácil. Porque cuando nos proponemos hacer algo para nosotros, este hábito no cuenta con los tres factores básicos.

un hábito

Señal, rutina y recompensa = hábito.

 

Acostumbramos a deambular por el día con esa “tarea pendiente”, pero lo que me ha ido bien para resolver este problema es levantarme y saltar directamente a hacer lo que me toca.

Decirlo es mucho más fácil que hacerlo, y me costó lo suyo cambiar. Ahora ya es un hábito porque me entrené a hacerlo en su momento.

¿Cómo?

Estableciendo una rutina

Necesito rutina para tener un hábito, pero no puedo tener hábito sin rutina.

El truco esta en: mantener la señal y la rutina igual. La recompensa se puede ir a tomar por el culo.

Lo bueno de esto es que si soy capaz de tener esta rutina y en consecuencia un hábito, casi que no necesito fuerza de voluntad para conseguir objetivos en la vida.

Primero identifico en qué momento del día tengo más motivación e inspiración para hacer algo. Si organizando mi tiempo diario veo que mi horario es fijo debido a otras actividades, me tendré que ceñir al tiempo que tenga. Pero si tengo todo el día, tendré que ver si soy más propenso a tener energía por la mañana, tarde o noche.

De poco hubiera servido si mamá me hubiese dicho a primera hora del día que me acordara de lavarme los dientes esa noche, ¿no?

Para mostrarlo claramente, cuando estoy en casa de mis padres la cosa va así:

  1. me levanto de la cama
  2. hago café
  3. me siento con la taza delante del portátil

Si estoy en otro sitio y trabajo o estudio en un local, la cosa es similar:

  1. me levanto y me visto
  2. salgo por la puerta dirección cafetería
  3. pido café, me siento y abro el portátil

En ambos casos señal = rutina. Me tengo que levantar temprano de la cama de todos modos, lo que es mi indicador de que toca ponerme a hacer lo de siempre.

Mis prioridades y metas son cambiantes. Hay épocas en que mi deseo de ser políglota es enorme, otras en las que anhelo generar más ingresos pasivos y a veces quiero escribir un libro. Manteniendo esta rutina y señal casi siempre idéntica (menos cuando estoy de aeropuertos), el tipo objetivos en la vida no importa.

Es más importante desarrollar una rutina fija para crear el hábito de trabajo, que las metas mismas. Estas cambian con el tiempo a medida que evoluciono como persona.

Entendiendo los hábitos

Vale. ¿Cómo establezco el hábito dentro de la rutina?

Estoy sentado con el ordenador o libro, café en mano y me toca ponerme a escribir, trabajar o estudiar. ¿Qué demonios es esta resistencia que me hace ir a las redes sociales, o hacer cosas menos importantes?

Si encuentro un empleo, sé que me toca a ir para recibir el sueldo a final de mes. Si no voy, me quedo sin puesto y sin pasta.

Yendo al gimnasio, tengo presente que el cuerpo de mis sueños está a unos años luz, pero al cabo de unas semanas de levantar pesas ya me notaré diferente.

En estos dos ejemplos muy comunes, la recompensa viene dada al cabo de poco. Treinta días como mínimo. El castigo también: me despiden o amonestan allí mismo.

Emprendiendo negocios o aprendiendo idiomas, la recompensa no es clara. Si me propongo conseguir objetivos en la vida que impliquen resultados menos visibles, los pasos a hacer también toman más tiempo.

Estas dos comparaciones son erróneas porque están enfocadas a gratificación instantánea. Mejor tomar por ejemplo hábitos que no aporta nada al momento.

Lavarme los dientes está incorporado en mi rutina desde hace años y me beneficia a largo plazo. Hubo un día en que mis padres decidieron que tenía que hacerlo, así que ellos mismos establecieron el hábito de recordármelo cada noche.

Pasó el tiempo y de pronto me lavaba los dientes antes de ir a dormir, aunque ya me lo habían dejado de decir.

¿Cuál es la diferencia de este hábito con el empleo o el gimnasio?

Estableciendo mi autoridad

La diferencia es que el último fue establecido por una fuerza mayor: mis padres.

Conseguir objetivos en la vida era algo que nunca me había preocupado, pero a Zeus pongo por testigo que si me quedaba sin Doraemon o Dragon Ball, el mundo se terminaba.

¿Como hago que mis decisiones tengan o sean esta fuerza mayor? ¿qué mis palabras sean tan poderosas como lo eran las de mis padres?

Demos la bienvenida a la motivación y a la confianza propia.

La primera tiene unas cuantas fórmulas 1 2 para identificarla fácilmente:

motivación =
(las probabilidades de éxito que creo que tengo)
multiplicado por
(valor que le pongo a mi meta)
el resultado dividido por el resultado de
(la facilidad con la que me distraigo)
multiplicado por
(lo lejos que parecen los resultados)

O de forma más simple: motivación = razones para continuar > razones para parar

conseguir objetivos en la vida

Acepto que muchas veces soy el de abajo.

Por parte de la confianza que tengo en mi mismo, no tiene nada que ver con mi manera chula y “confiada” de caminar, o las chicas desconocidas con las que me atrevo a hablar.

La confianza es lo verdadero que soy con lo que digo.

¿Digo que mañana me levantaré a las 5? cuando llegue el momento no necesitaré más que la alarma para hacerlo.

¿Me prometo hablarle a esa chica tan atractiva de la barra? las palpitaciones no evitarán que lo haga.

¿Quiero hablar chino fluido? me costará 15 años pero sé que llegaré a ello.

Esto es confianza.

Los ingredientes necesarios para conseguir objetivos en la vida están basados en la motivación y la confianza.

Por desgracia, no son fáciles de conseguir. Se obtienen de forma natural cuando ya me he demostrado que puedo conseguir lo que me propongo, así que necesito un empujón externo.

Estableciendo el hábito con ayuda externa

Uno de las cosas que encontré que me funcionaba para levantarme temprano, era poner la alarma muy lejos de la cama, con un discurso motivacional que una vez empezado era imposible de parar.

Una vez sentado en el ordenador o con el libro, bloqueo todos mis dispositivos con Freedom. Cada vez lo he usado menos porque el hábito se ha ido estableciendo.

Como se pueden poner horarios y no hay manera de pararlo, esta aplicación me ha servido para conseguir objetivos en la vida de manera externa.

Si necesito navegar y estar en el ordenador, uso algunas herramientas de marketing digital como Stylebot.

Ver la publicación práctica para pasar a la acción y no procrastinar.

4. Evaluo qué funciona y qué no

Reviso las metas cada una o dos semanas, para ver si todo está en la dirección correcta.

Este punto no requiero un análisis al detalle, pero he nombrado los domingo por la mañana mi momento de revisión. Considero lo que he conseguido (y lo que no) esa semana, y hago los ajustes adecuados para adaptarme para la que viene.

También lo hago en otros momentos del año de modo que la evaluación para conseguir objetivos en la vida acaba quedando:

  1. los domingos hago revisión semanal
  2. día 1 evalúo el mes anterior
  3. último día del trimestre reviso los 90 días pasados

Es flexible, pero la idea es dar entre un 5-10% del tiempo a comprobar que todo sigue como lo había planteado.

He visto muchos que dedican montones de herramientas y servicios de pago para controlar y ser “productivos”. La ironía.

5. Hago los cambios que necesito

No hay más que esto. Con las revisiones, hago girar las metas y los objetivos para adaptarme mejor. Para hacer los cambios que tocan, me pregunto:

  1. qué tal me fueron los objetivos de la semana pasada
  2. si se me pasó alguno, ¿qué fue mal?
  3. ¿cómo puedo evitar cometer este error de nuevo?
  4. si ha ido bien, ¿cómo continuo por este buen camino?
  5. preguntarme como puedo ser (aún) más efectivo

Siempre sigo las migas de uno de mis libros de crecimiento favoritos: “sólo una cosa“.

Qué podría hacer en 1 hora mañana, que me acercaría más a mi objetivo

Y consigo (o no) mis metas

A veces puedo conseguir objetivos en la vida, y en otros momentos simplemente fallo. Considero importante aceptar cuando no he llegado dónde quería.

Ahí es cuando aprendo de porque no he conseguido mis metas.

  • mala gestión del tiempo
  • tareas mal administradas o divididas
  • demasiada buena competencia
  • procrastinado

Creo que uno no puede quedarse aquí. Al fin y al cabo si me digo: “bueno, he gestionado mal el tiempo y mejor paso a otra cosa”, de poco me servirá para establecer próximos objetivos.

Al igual que en las micro-tareas cuando planeo algo, es primordial adentrarse para ver por qué he gestionado mal el tiempo, y cómo remediarlo.

Por qué es importante tener propósitos

Hemos tenido la suerte de nacer en el primer mundo. Esto se traduce en tener un plato y cama dónde dormir en el peor de los casos.

Incluso si las cosas van muy mal, siempre podremos tomar un trabajo que no nos guste menos, o alguien nos dará una mano porque tenemos círculos sociales.

¿Y?

Pues que lo tenemos todo en bandeja.

Algunas vidas serán más “chulas” que otras, pero la mayoría de personas que conocemos tienen las necesidades básicas cubiertas. Y no. No todo el mundo quiere libertad o independencia financiera.

Esto significa que lo tenemos “todo” menos una cosa: un propósito.

Ese “algo” que nos hace levantarnos por la mañana con ganas de comernos el mundo.

No digo que conseguir objetivos en la vida sea sinónimo de felicidad. Esto son palabras mayores y esta se tendría que tener en todo momento disfrutando de lo pequeño. Pero tener propósitos define hacia dónde nos movemos.

Mis propósitos

Siempre los listo de manera anual en: ahora mismo y los años anteriores. Pero los más grandes están listados en mi proyecto de vida (página principal).

Tenía una lista enorme de sueños por cumplir, pero parándomelo a pensar me di cuenta de conseguir objetivos en la vida no se trataba de tener una “vida guay”.

Cuando uno de los aviones en los que estoy volando tiene turbulencias siempre pienso en la muerte.

Soy así. He tomado montones de vuelos baratos y siempre los odio. Sé que no puedo hacer mucho, pero estos episodios me han ayudado a filtrar lo que quiero.

¿Para qué cojones quería ir a ese festival de música? Si voy bien, pero si no, estaré igual de bien. Lo que quiero de verdad acaban siendo cosas muy concretos que acaban formando mi día perfecto.

Simplifiquemos y vivamos más felices.

Fuentes y referencias

  1. Libro Número Uno de Anders Ericsson y Robert Pool
  2. Primera fórmula de motivación por Lesswrong en inglés (referencia 1)

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Conseguir objetivos en la vida (mi método práctico de 5 pasos)
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