La filosofía minimalista es plantearme que puedo vivir con aquello que realmente necesito. Sin nada más.

Separar el “necesitar” de los conceptos de “querer” y “desear”, es un reto que no es fácil de superar.

Ya expliqué las razones de vivir con menos, junto con toda la tranquilidad mental y económica que empecé a adquirir gracias a tirar cosas que no necesitaba.

Palabras que hacen parecer este estilo de vida muy cuesta arriba. Asusta. Pero cuando lo paro a pensar veo que al fin y al cabo, la filosofía minimalista se basa en sacar el condimento y dejarlo todo en su estado más básico.

Entonces…

Qué es la filosofía minimalista

Si fuera una lista larga no se llamaría minimalismo. Por esto la he reducido en cinco puntos básicos y fáciles de explicar.

Tener unos objetivos claros y simples

La filosofía minimalista primeramente es deshacerse de lo que no importa, y posteriormente vivir con lo que sirve y llena.

Muchos piensan que simplificar la vida tiene que ver únicamente con posesiones materiales. Este es sólo la primera etapa. Una fase que ayuda a darse cuenta de que ir a lo simple, ayuda a centrarse mucho más en lo que se quiere.

Retar al materialismo

El capitalismo y los objetos no son malos. Lo que hace daño es comprar cosas de forma indiscriminada. He sido complice.

Es fácil verse envuelto en una espiral de shopping sin darse cuenta. La filosofía minimalista me incita a preguntarme si lo que estoy apunto de comprar me aportará algún valor real.

Retar al materialismo es casi sinónimo de retar a la sociedad, porque todos tenemos las manos llenas de consumismo.

Cuando ese amigo viene con una TV de plasma y un coche de 30.000€ al principio es difícil no quererlo. Pero cuando se tiene menos de forma voluntaria se hace muy fácil sacar una sonrisa. Todo ese dinero gastado, yo lo tengo ahorrado o invertido en negocios o experiencias.

Incluso con la idea de simplificar la vida, cada día compro servicios, comida, disfruto de hobbies o lo que me haga falta y desee.

Si me pusiera todo el día a navegar por un sin fin de catálogos online como hacía antes, me volvería a aparecer publicidad por todos lados. La filosofía minimalista en ámbitos que no son sólo los materiales, también simplifica la exposición al consumismo.

Tener más claro quien soy

Simplificar la vida me ha ayudado a pensar en el tipo de vida que llevo. Esas cosas que recordaré cuando me esté muriendo. Mis amigos, familia, círculos sociales, en qué trabajo, lo que pienso tomándome una ducha o caminando por la calle.

En todas estas situaciones partes de mi personalidad salen a la superficie. Somos seres de comportamientos complejos, esto lo tenemos claro. El problema surge cuando actuamos de una manera que no sea alinea con nuestra verdadera persona.

Esta forma de actuar acostumbra a venir dada por la imagen que quiero dar. Conozco muchos que ponen su valor como persona en las cosas que tienen.

Se definen a ellos mismos por el coche, la casa o la novia que tienen. Vale. Esta última no es una posesión material, pero me refiero a que la filosofía minimalista ayuda a salir de lo externo. Algo que pasaré a contar más abajo.

¿Cómo puede ayudar simplificar con algo así?

Y yo que sé.

Es broma.

Puede que tenga algo caro, pero lo poseo porque me da un uso. Puestos a necesitarlo, que haga bien su función. La idea es no prestar atención en su valor monetario de las cosas pero en su valor funcional.

Con esto en mente, suena tonto pensar que alguien pueda chulear de su coche por lo bien que gira en rotondas. Si nos los paramos a pensar más, la gente chulea de coche por lo caro y lujoso que es. Algo que no aporta ninguna funcionalidad.

Prestar más atención al interior que al exterior

Ha quedado claro que la filosofía minimalista se basa en lo funcional, pero también lo que tiene valor de verdad.

Una figurita me puede recordar a mi primo, pero sólo mis recuerdos importan, no dicha figura.

A ver como lo explico de otro modo… Si le saco una foto a este objeto, y después miro la foto, ¿verdad que me acordaré de mi primo?.

Entonces ¿por qué debería seguir con la figura?.

Vale con simplificar la vida de bienes materiales. ¿Qué tal si también lo hago con cuentas de instagram? Ya les tenía ganas a esos personajes que muestran orgullosos sus coches, viajes y modelos. Con esto es mucho más fácil hacer retrospección y preguntarme qué quiero.

Es mejor seguir a perfiles que me hagan aprender algo nuevo cada día. O bueno, en mi caso cuando tenía adicción a internet, me fue muy bien eliminar la mayoría de redes sociales.

Querer simplificar en todos los sentidos, me hizo darme cuenta del montón de mierda que tenía alrededor.

Entender qué me hace feliz

Y finalmente, cada una de las razones anteriores que constituyen la filosofía minimalista a mi entender, siempre vuelven al centro de todas nuestras vidas. A ser felices.

Cuando no necesito lo último, lo mejor que mi vecino o la perfección para las chicas, puedo ser feliz con “lo suficiente”. Con menos y con lo que realmente necesito.

Es simple pero no ha sido fácil reconocer que relaciones, salud y crecimiento personal son más importantes que las propiedades.

Todos conocemos la teoría, pero como siempre las palabras se las lleva al viento. Las ideas no pasan al subconsciente hasta que se toma acción para una asimilación verdadera.

Beneficios de simplificar la vida

Al querer simplificar la vida lo primero que me encontré al abrazar la filosofía minimalista fue un puñado de resistencia.

Quería el nuevo iPhone pero no podía comprarlo. Deshacerme de la ropa y algunas posesiones también lo veía cuesta arriba, pero al cabo de un tiempo me di cuenta de que los beneficios eran muchos más que las partes negativas (que no existían, eran resistencias).

Espacio para lo que importa

La mejor analogía de este beneficio de la filosofía minimalista es imaginar un calendario. Si está libre de actividades, tendré espacio para añadir cosas que quiero hacer.

Ya había hablado de cómo organizar mi tiempo diario, pero hay dos tipos de calendarios. El que está lleno de patrañas que no llevan a ningún sitio, y los que tienen cosas concretas, con sentido e importancia.

Me fui a vivir por Europa con una mochila de 10kg. Me limité a poner electrónica para trabajar y ropa por una semana. Si lo limpiaba todo el domingo y el lunes ya me lo podía poner, ¿para qué necesitaba más?

Menos cosas, más experiencias

Si en vez de trabajar para llegar a la lista de la compra de regalos navideños, lo hiciera para esas vacaciones baratas a Grecia, tal vez podría disfrutar de más tiempo libre porque no necesitaría trabajar 45 horas la semana.

El nuevo iPhone cuesta 1.200€, las vacaciones con mi novia unos 300€. De lo primero no me acordaré, de lo segundo lo albergaré para siempre. ¿Entonces para qué he trabajado tanto?

Muchos nos hemos dicho la famosa mentira de: “he trabajado tanto que me merezco este capricho”.

Entonces ¿por qué trabajé tanto si al no hacerlo no necesitaría esta burrada?

Está claro que necesito un smartphone para sobrevivir el mundo digital, pero no hace falta que sea el último. Yo me compré uno de dos generaciones atrás que hace unas fotos de maravilla, lo encontré nuevo por 350€ y aún me ahorro 900€ al no tenerme que comprarme el último.

Me da para el viaje con la novia, otro con los amigos y uno con la familia.

Salud y hobbies

Con lo que he dicho anteriormente, me queda más tiempo para mi. Puedo gastarlo en hacer ejercicio y cocinar una receta sana.

Pero incluso se puede tener una filosofía minimalista con estos aspectos.

Cuando he hecho más progreso haciendo ejercicio ha sido en mi garaje con dos garrafas de 10 litros y una barra en la pared. Antes la excusa para no hacer deporte estaba ligada al gimnasio.

“Hoy está cerrado”. “Ahora habrá mucha gente y las máquinas estarán ocupadas”. “Me tocaría ir pero justo en este momento no me encuentro muy bien”. “Acabo de comer y después he quedado con quien sea”.

Simplificar la vida gracias a la filosofía minimalista me ha hecho ver cosas como esta. Hasta una suscripción al gimnasio es una venta de publicidad que siempre me he tragado con patatas.

Por si fuera poco elimino el factor bola de nieve, porque ya no hace falta que me compre la ropa de deporte. Ya no tengo que ir mono para las chicas con leggings. Como entreno solo y en privado, puedo ir en calzoncillos o con mi ropa normal.

No. No hace falta una máquinas sofisticada en un centro comercial para hacer gains. Esa suscripción de Crossfit también me la puede ahorrar haciéndolo en casa.

Ya comenté que puedo llevar esta filosofía a la nevera de mi casa. Menos alimentos pero más nutritivos. No mezclar tanto ayuda el estómago a asimilar mejor.

Menos estrés

Muchas de las acciones que he tomado en la vida han sido para encontrarme en una posición en la que pueda adquirir más para ser más.

Si me paro a pensar en lo que necesito, la lista es mucho menor que la que redacté de lo que he conseguido. Unos objetivos que me di cuenta de que era sólo palabrería para aumentar mi ego.

Mi lista de necesidades básicas se alinean con la filosofía minimalista:

  • Suelo dónde dormir
  • Comida
  • Bebida
  • Compañía
  • Algunas cosas que me hacen feliz a mi: sol, animales…

Si le empiezo añadir un coche, casa, tablet, estanterías, muebles, ropa y demás, termino que el apartamento lleno. Centro mis esfuerzos en actualizarlo al cabo de unos meses, en como hacer que todo tenga un estilo armónico, en repararlo (o cambiarlo) cuando se va deteriorando, etc.

Pero al querer simplificar la vida con la filosofía minimalista, me he dado cuenta que con sólo una mochila, puedo poner todas mis energías en lo que puedo controlar. Proyectos, personas y nuevos retos en vez de cosas.

Más libertad

A dos personas se les quema la casa. Una tiene 500 objetos y otra 50. ¿Quien ha tenido más perdidas?

Lo sé, que negativo soy.

A ver más ejemplos.

Una persona tiene que comprarse una camiseta nueva. Quien tardará a elegir y sufrirá más, el que tiene que elegir un color que quede bien a dos par de pantalones… ¿O el que tiene que comprar pensando en combinar con 30 prendas de ropa minimalista?

Con esto, tampoco necesito comprar el último smartphone, TV o patrañas que no necesito. Me siento inmune a la publicidad.

Más confianza

Personalmente puedo sentir la filosofía minimalista como un súperpoder. Paso por las tiendas pensando que sé algo que los demás no saben. Una técnica ninja que muchos pueden aprender con unas cuantas lecturas.

He dejado claro que no se basa sólo en objetos materiales. Dejar espacio para lo que tiene valor hace que no piense demasiado con cosas que no tienen importancia.

Creo que desde que empecé a simplificar la vida me tomo las cosas de una forma menos personal. Tengo menos miedo a fallar porque estoy mucho más centrado, confiando más en lo que estoy haciendo.

Hago más que tomo. Debe ser que me he dado cuenta de lo que realmente son 24 horas. Ocho para dormir como un rey sin preocupaciones, y el resto para vivir mejor.

Felicidad verdadera

Esto es con lo que más fallé. He sentido que quería mucho más de lo que tenía, y me vendía a mi mismo la idea que estaba siendo ambicioso.

Estaba siendo un desgraciado desagradecido que no apreciaba lo que tenía.

Después de conseguir la libertad financiera con algunos negocios pasivos, seguí por el mismo camino aunque ya había conseguido lo que me había propuesto.

Me encontré envuelto en una espiral de más. Más dinero, más cosas, más “éxito”, más chicas… Al final me di cuenta de que estaba intentando completar una lista que no termina nunca.

Siempre habrá más de lo que sea. No había ningún número en concreto. Había confundido la mentalidad de abundancia con un número en concreto, cuando en verdad ya hacía meses que había llegado a lo que quería.

Desde que reduje todo lo que poseo en una pequeña lista de cosas para viajar, también he intentado llevar la filosofía minimalista a simplificar la vida que ahora mismo llevo, aún más.

Esto se ha traducido a no querer el mejor sueldo de mis amigos. Sólo uno que me permita tener el perfecto balance para pagarme nuevas experiencias sin obviar el tiempo para mi y mis ambiciones. Tampoco me es necesario irme a la cama con el máximo número de chicas que pueda, pero disfrutar de la compañía de una. No me hace falta ir visitando países sin parar porque sé que no tengo suficientes vidas para verme todo el mundo.

Siempre habrá alguien que ha hecho más que yo.

Una vez acepté esto gracias a la filosofía minimalista, me di cuenta de podía dejarme de externalidades. Era hora de centrarme en mis inquietudes verdaderas.

Minimalismo y otras filosofías

Me hace gracia ver todas las cosas en común que tiene la filosofía estoica y minimalista. Una temática en la que me puse de lleno, poco después de decidir que tenía que aprender a deshacerme de las cosas que no necesitaba.

Sócrates dijo que la felicidad queda en la capacidad de disfrutar con menos, y no en buscar más.

El taoísmo también se basa en la creencia de que deberíamos estar contentos con lo que tenemos. Personas con pocos deseos y de acuerdo con sus sistemas de valores dominan el mundo.

Uno de mis libros favoritos siempre ha sido Walden de Thoreau. Un filósofo que ya lo dijo tres veces: “¡simplicidad, simplicidad, simplicidad! somos felices en proporción con las cosas que no necesitamos”.

simplificar la vida con Thoreau

Walden de Thoreau
Ha sido uno de mis libros favoritos desde que tenía 19 años.

Leonardo Da Vinci lo hacia público con su “la simplicidad es la máxima sofisticación”.

Lo más importante es que hoy en día estos personajes no son conocidos por su filosofía minimalista, sino porque la vivieron.

Thoreau escribió Walden cuando se fue a vivir a los bosques durante años, los cuadros de Da Vinci lo muestran y los estoicos se retaban cada día y vivían con sólo una pequeña bolsa con sus posesiones.

Simplificar la vida es sinónimo de acción. Una filosofía que no se piensa y posteriormente se deja ir por la boca, al contrario. Se basa en llevar una vida práctica con lo que se predica.

Comentarios, opiniones y valoración

Si quieres dar tu opinión sobre mi filosofía minimalista y simplificar la vida, lo puedes hacer a través de las redes sociales:

Filosofía minimalista (o por qué simplificar la vida)
5 (100%) 5 votes

¿Te ha gustado mucho? ❤

No hagas ninguna donación. Sé que tienes muchas ganas, pero hay una manera mejor de dar soporte al blog.

Preferiría que compraras cualquiera de mis libros que te parezcan interesantes y dejes una reseña verificada objetiva.

Parece una manera de dar soporte a lo que escribo más acorde con lo que hago, ¿no?