Lecciones de vida para reflexionar que nunca olvidaré. Los momentos que recuerdo más, son aquellos en los que tuve que superar un miedo o inseguridad bien arraigada a mi subconciente.

Lecciones de vida. ¿Qué he aprendido?

Estas son memorias que nunca olvidaré, porque experiencias buenas o malas me han enseñado lecciones de vida muy importantes pero también diferentes. De esas que no se pueden aprender leyendo, pero que se tienen que experimentar.

Parecer “guay” no equivale a pasarlo bien

Ya llevaba algunos años siendo uno de esos llamados “nómadas digitales”. Podía trabajar desde dónde quería y parecía que toda la comunidad se asentaba en Asia por periodos largos de tiempo. Casi que parecía como que era el paso natural a seguir simplemente porque todo el mundo lo hacía, pero no tuve en cuenta lo duro que podía ser. “Pues yo también me dije”. Encontré un billete barato de 100€ de Suecia a Bangkok. La gente parecía pensar que era famoso o algo. Se paraban en la calle y supermercados para mirarme. Los 50 grados que hacían que no dejara de sudar, la zona en la que estaba, el no poder comunicarme y ni siquiera saber qué comía, las ranas muertas en sl … Duré sólo una noche. Compré otro billete de 550€ de vuelta.

Vida menos balanceada

En 2014 me encerré en una vieja casa familiar y casi que no salí de ahí. Sólo podía pensar en mi negocio online y a poder vivir viajando. Dejé de salir de fiesta, de gastar en cosas ridículas y de pensar en nada más. En mi mente sólo había la idea de poder vivir emprendiendo con un negocio online como el que creé con mis web. Algo de lo que NYTimes también ha hablado aquí. Un buen resumen es el siguiente.

balance según NYtimes

Centrar todos mis esfuerzos en algo que me apasionó, hizo que pudiera tener el tipo de vida que siempre había soñado. Más tarde pude disfrutar del tiempo libre, amigos, chicas y viajes. Poner todo mi motivación, inspiración y energía en algo en concreto es lo que me marcó la diferencia y me hizo tener un propósito.

Apostar por lo deseo nunca llevará al arrepentimiento

Noté sudores fríos bajando por mis sobacos pero pulsé el botón de “pagar”. Con esta acción acababa de mandar todos mis ahorros a la empresa. Por lo que parece me iba a vivir a Canadá durante unos meses para hacer un intensivo de inglés y vivir con los otros estudiantes. Supongo que el día siguiente tenía que decírselo a mi jefe. Mi vida nunca llegó a ser la misma desde ese momento.

Lecciones de dinámicas sociales

Las dinámicas sociales son esas acciones en las que tengo que interactuar con una o varias personas más. Si estas personas son del sexo por el que me siento atraído, cuesta mucho más hacer lo que uno quiere hacer. Pero también es lo que lleva a lecciones e historias increíbles.

Decir que “sí” y crea historias inesperadas

Cuando estaba viviendo en Suecia hicimos “match” en Tinder. Hablamos durante una semana y me dijo que su amigo daba una fiesta de cumpleaños y me dijo si quería ir. En Nueva York. Nunca nos habíamos visto en persona pero le dije que “¿por qué no?”. Resulta que el amigo hacía el cumpleaños al mismo día que yo y había nacido al mismo año. El tío alquiló una limusina y rodamos por Nueva York durante 3 horas. Cuatro días más tarde estaba de vuelta a Suecia y casi que no creía lo que me había pasado. Como a Dí que Sí.

Abrazar esos 3 segundos del infierno

En Rumanía me pregunto “¿por qué no puedo estar borracho en una disco en vez de estar en este bonito parque a la luz del día?”. Casi vomito mariposas, pero me hice crecer un par de huevos y la intenté besar. Para mi sorpresa a Ioanna no le importó.

Hacer algo siempre es mejor que quedarse quieto

Estaba perdiendo mi pelo, era un hecho. Culpé a mi genética pero en un momento de valentía decidí dar lo mejor de sí. “Vale Pau, estás en Rumanía. Entrarás en frío a las primeras cinco chicas atractivas que veas y les pedirás su número sin parecer un pervertido. Después, para recordar este día, te afeitarás la cabeza y agujerarás las orejas para recordar este día”. Pocas veces he estado tan asustado, pero terminé entrando a 10.

El resultado no importa si me lo estoy pasando bien

Ella estaba estudiando en un banco de un parque de Rumanía. Un día bonito, soleado y ella se parecía a Fiona de Shameless. Me atreví y conectamos inmediatamente. Hablamos durante un par de horas bien buenas, caminamos por una slackline y quise besarla. Me giró la cara gritando “¡no, no! tengo novio…”. Sonreí más feliz que una perdiz porque me di cuenta que no me importó. Me había atrevido.

Dejar el ego de lado puede cambiar mi vida por completo

Habíamos convivido poco más de 2 semanas en el apartamento de Barcelona. Era su cumpleaños y me encontraba cara a cara con ella. Quería gritar. Tragué saliva para estrangular las ganas. Juegué el papel de chico confiado pero en mi interior estaba chillando. “I think… I like you”. Se sonrojó y me dijo que “gracias”. Una semana más tarde nos besamos en el mismo sitio dónde habíamos tenido esa conversación. Seis meses más tarde me mudé a su país de origen con ella.

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