Nunca se ha tratado de la típica adicción a internet en la que uno empieza a abrir vídeos de gatitos o a jugar al WoW, Lineage II, LoL o similar. Al contrario.

Lo que yo hacía era abrir pestañas sin parar, hacer cosas que parecían productivas, pero que en realidad no lo eran.

Si al cabo de una hora me preguntaba lo que había hecho, no me acordaba.

Si estudio un idioma, al cabo de unas horas recuerdo las nuevas palabras.

Si publico un artículo, al cabo de unas horas recuerdo cuál era la temática.

Pero muchos días no tenía ni idea del porqué había encendido el ordenador. Me levantaba muy pronto para “no procrastinar” con mi armadura de productividad puesta, pero después encendía el ordenador y…

El tiempo volaba, y por desgracia no lo hacía mi mente. Porque estaba enganchado a tareas innecesarias.

El problema con internet

El problema es que si tenemos abundancia en exceso de algún recurso no sabemos controlarla.

Una conexión no tienes límites. Mientras uno no tenga muchas obligaciones de peso como trabajo o familia, puede conectarse en un segundo (inmediatez) y hacer lo que le parezca durante horas.

Tener abundancia de un recurso que te da información ilimitada en cualquier momento, es un problema bastante gordo.

Simon Sinek lo comentaba en una de las mejores entrevistas que he escuchado. Y creo que el solo hecho de tener internet disponible, lo maximiza.

Me acuerdo cuando mi madre compró uno de esos modems. La adicción a internet ya empezó a apoderarse de mí, porque aunque no me podía conectar hasta las 6 de la tarde (era más barato), me pasaba 15 minutos delante del ordenador esperando que se hiciera la hora. Muriéndome por conectarme al Habbo Hotel.

Tengo acceso a cientos de horas por minuto en vídeo, datos, trucos en la cama y mucho más. Pero ya sabemos que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Mi problema

A grosso modo esto es lo que todo el mundo tiene a la palma de la mano. Pero ¿cuál es mi problema personal que me ha hecho tener una adicción a internet?

Por ilógico que suene, mi problema es que quiero ser productivo. Pero pensaba que necesitaba internet para serlo.

Si bien es cierto que me apasionan los negocios online, esto no quiere decir que tenga que estar conectado.

La mayoría de cosas que tengo que hacer en el portátil apenas necesitan de que esté conectado al Wifi. En serio. Si alguien mira a mi programación de lo que hago ahora mismo, se daría cuenta de que tengo que:

Vale, de vez en cuando tengo que comprobar alguna palabras de una lengua, o tengo que verificar información para escribir. Pero la mayoría de cosas las puedo hacer sin conexión.

Solución a la adicción a las redes sociales

Antes de pensar en sacar internet por completo, vale la pena pensar en cómo bloquear las redes sociales en las que uno se conecta más. Pero cada uno es un mundo. En la actualidad tengo Twitter, Facebook y YouTube. No le veo ningún tipo de utilidad real a instagram o snapchat más que el llamado postureo.

Facebook

Me encontraba haciendo scroll ilimitado en Facebook mirando la vida de personas que ni siquiera me interesaban. Por suerte tuve una muy buena idea. Mantuve su amistad para poder seguir mandándonos mensajes por Messenger, pero cancelé el Feed en el que veo las publicaciones.

Con esto al abrir Facebook veo la pantalla vacía. En serio, ni publicidad.

Lo bueno, es que puedo hacer de Facebook una herramienta productiva, porque algunos grupos son muy útiles. He encontrado apartamentos en otros países gracias a esto, he vendido y comprado cosas, he conocido chicas, amigos y mucho más.

Twitter

Twitter la he encontrado una de las redes sociales que puede ser más productivas. Si se usa correctamente.

Lo ideal en Twitter a parte de seguir sólo a quien publique cosas que me interesen de verdad, es que se pueden silenciar palabras.

El emprendedor Pieter Levels nos salió con Mute.life, en la que uno sólo tiene que pulsar un botón y se bloquean las palabras clave que llevan noticias más estúpidas e innecesarias a nuestro feed. Aunque por ahora está en inglés, pero las mías son bastante claras.

El problema sólo es cuando uno tiene una verdadera adicción a internet y las redes sociales. Encontrarme bajando hacia abajo acomulando información a mi cerebro que no usaré en la vida a mi favor, es lo que me saca de quicio.

Me ha servido filtrar las redes sociales de este modo, pero he ido un poco más allá porque no pienso que estaba haciendo todo lo que podía hacer.

Solución a mi adicción a internet

Lo mejor ha sido cortar el problema desde la raíz.

Sencillo es ir a cualquier sitio donde no haya internet. Una cafetería o no tener datos en casa. Pero por suerte o por desgracia cada vez hay más redes Wifi gratuitas, por lo que me he comprado una aplicación que me ha solucionado muchos dolores de cabeza para hacer lo que me he propuesto hacer.

Lo que me ha ayudado un montón ha sido este programa que bloquea los datos y no hay manera de desbloquearlo. Y lo bueno es que se pueden poner horarios de cancelación.

cancelar internet

Freedom
El mejor software de productividad que he probado y estoy usando actualmente.

Establezco un horario en concreto que voy a seguir al pie de la letra porque me fuerza a hacerlo. El único problema que le veo es que, se puede cancelar si el dispositivo no está conectado a internet.

Es decir que si abro rápido el portátil y aún no se me conecta al Wifi de forma automática, puedo cancelar el programa que no se activará hasta que lo tenga encendido. Suena muy de adicto, pero lo he hecho alguna vez…

Para mi me es mucho más fácil solucionar esta adicción a internet, que es bastante leve, simplemente con forzando a no conectarme.

Vivir sin internet en el móvil

Tengo un móvil sin datos.

Fue por ahí a finales de 2015 que decidí deshacerme de los datos en el móvil. Me pasaba la mayoría de trayectos en tren o bus respondiendo mensajes sin urgencia, o mirando vídeos de los sugeridos. De esos que tratan de temáticas que no tenía pensado mirar, pero como está con un buen título de clickbait y con un buen thumbnail, engancha.

En cenas, quedadas o reuniones hacía lo que hacen aún la mayoría de las personas con las que me socializo. Mirar el móvil sin parar para responder mensajes y todas estas mandangas. No me extraña que lo Millennials tengamos tantos problemas de atención y lo querramos todo ahora mismo.

Sacar los datos fue fácil, y me sorprendió lo rápido que me adapté a no estar conectado en todo momento. Además de que nunca tuve ningún problema de urgencia, aunque por los trabajos que hago y el hecho de tener libertad financiera sin clientes. Algo que ha influenciado a no tener que estar pendiente del email o a ser llamado las 24 horas del día.

Vivir sin internet en casa

No poner (o sacar) internet de casa ha sido una de las simples acciones más productivas que he podido hacer.

Cuando veo que necesito conectarme, lo apunto a una lista. Cuando toca trabajar de verdad y voy a la cafetería, miro la lista y voy haciendo lo que había anotado. De este modo aprovecho cada hora sin distraerme, porque sé que mi horario de conexión es limitado.

Depende de dónde he vivido he tenido que contratar internet (cosa que no he hecho), pero si ya venía incluido he usado el programa del que hablaba antes.

Lo mejor es establecer un umbral de tiempo en el que conectarme a internet. De este modo, aprovecho esas horas establecidas para ser realmente productivo y dedicarme a tachar las cosas de la lista anterior.

Con esto me aseguro de no empezar a abrir una pestaña tras otra que no me lleva a ningún sitio. Y aunque soy conciente que todas estas acciones pueden parecer radicales, me surge la pregunta ¿qué hacía la gente cuando internet aún no estaba en todos los hogares?

Por qué me vivir sin internet

No me di cuenta de que esta adicción a internet y a estar conectado en todo momento, había hecho que me perdiera pequeñas acciones de la vida que disfruto como un enano.

  • Ir en tren mirando por la ventana, con una libreta para apuntar ideas o cosas que quiero hacer.
  • Leer mucho más
  • Aventurarme en ideas y proyectos que siempre había querido empezar
  • Tener más tiempo para hacer ejercicio
  • Escribir más libros
  • Socializarme mejor
  • Tener tiempo para aprender más idiomas

De lo que he hablado anteriormente es lo que ha hecho que me planteara muchas cosas y que mi mente divague más. Esto es lo que he empezado a vivir poco a poco. Otra vez. Si quiero quedar, te llamo. Si quieres quedar, me llamas.

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Tenía adicción a internet y redes sociales… Así lo solucioné
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