A veces uno se encuentra con uno de estos libros en blanco y no sabe lo que hacer con él. Me encantan las libretas y alguna vez he sentido que quiero escribir pero no sé qué. Por suerte, he desarrollado un hábito de utilizarlas como diario para escribir.

Ha sido de las cosas más terapéuticas y que más me han ayudado a avanzar en muchos aspectos.

Comentaré cuáles de los libros en blanco que hay compro, a dónde y qué escribo.

Comprar libros en blanco y diarios para escribir

Tal cómo explico en mi lista de cosas para viajar, siempre he comprado la misma libreta de papel reciclado, en la que he tomado apuntes, escrito y demás. Es la que siempre llevo encima y en la qué “confieso” todo lo que me pasa por la cabeza. Pero en casa de mis padres, a la que voy cada pocos meses, tengo uno de esos libros en blanco forrados que inspiran a escribir.

diarios para escribir

Libros en blanco
Tipo de diario uso yo (compro los de piel falsa) para mi rutina mañanera.

La compré a muy buen precio por internet en Amazon y siempre me llegan sin problemas cuando terminan llenos de palabras. Algún amigo los compra en otro sitio online en el que los precios son más baratos pero también tardan un poco más en llegar.

libros en blanco

Más diarios
Dónde han comprado algunos conocidos. Y sí. Ningún problema.

Esta es la encargada que se queda en casa, y a la que acudo cada mañana que me levanto. Lo uso como uno de esos diarios para escribir en forma de ritual que pasaré a explicar.

Por qué usar diarios para escribir

Es fácil imaginarse a nuestros héroes conquistando miedos e inseguridades con mentalidad de abundancia sin ningún tipo de duda cada mañana.

Claro que se trata de una ilusión. La gente en las portadas de las revistas tiene mañanas que preferirían esconderse debajo de ellas.

Hay rutinas que ayudan a poner las cosas en orden desde la primera hora de la mañana. Escribir un diario es una de ellas.

Escribir en uno de estos libros en blanco es una práctica diaria de meditación, casi de ceremonia. Como cuando uno hace te. Así que me compré uno de estos diarios para escribir que he mencionado.

La idea aquí no se trata de escribir para ser productivo. Tampoco para encontrar nuevas ideas o para esbozar algo que después quiera publicar. Aunque se les puede dar este uso tal como contaré más tarde, pero estas páginas están destinadas sólo para mi.

Escribir en libros en blancos como diarios para escribir, es de las mejores terapias que he encontrado. Parece mentira lo claro que salen algunos pensamientos en papel comparado con lo desordenados que estaban inicialmente en mi cabeza.

Mis razones para hacerlo

Siempre me he considerado bastante mal escritor. Y esto que he publicado algunos libros… Pero antes de empezar a escribir en libros en blanco aún lo era más. El caso es que aquí no se trata de escribir bien. Se trata de una herramienta genial que aporta muchos beneficios. Es el proceso que hace de esto una terapia en muchos sentidos.

Hay algunas razones a considerar para escribir.

Demostrar que he vivido

Cuando somos pequeños, todo es novedoso e interesante. El cerebro guarda montones de información y experiencias, por esto los niños son incansables. Por esto cuando somos pequeños los veranos parecen no acabar nunca, porque cada día es una aventura.

Cuando volvemos a la escuela a la escuela somos un poco más altos y también los compañeros. La profesora tiene algunos pelos grises de más y las voces de los niños suenan ligeramente más profundas.

Pero al crecer cada vez menos cosas nos emocionan. Nos tenemos que poner nuevos retos constantemente para que la vida valga la pena, pero el cerebro tiene menos ganas (y espacio) de almacenar nueva memoria.

Como resultado nos acordamos mucho menos de lo que hemos hecho, porque ya no sentimos que el mundo tenga ese aspecto de novela. No nos transmite lo mismo.

Es como cuando antes conducía cada día hacia al trabajo por la misma carretera y para hacer lo mismo. El primer día de trabajo estaba emocionado porque era una nueva experiencia, pero al cabo de 3 años todo era en piloto automático.

Esta es una de mis peores pesadillas. Mirar hacia atrás y darse cuenta de que todo está borroso. El tiempo pasa de largo y no espera a nadie.

Por esto escribo en libros en blanco, para dejar algo documentado en los diarios para escribir. Lo hago para escribir cartas hacia mi futuro yo. Cuando me siento mejor conmigo mismo lo documento. Lo que visto, a qué personas tengo a mi alrededor, qué estoy haciendo, etc. Recreo y repito.

Congelar un momento de mi vida en el tiempo tiene mucho más poder de los que muchos piensan.

Que curioso ver que día a día nada cambia, pero mirando al pasado todo es diferente. C.S Lewis

Intentándome descubrir

A veces tengo esos días en los que me falta algo pero no estoy seguro de que se trata. Como digo, poner las cosas en uno de los diarios para escribir me ayuda a clarificarlo mucho más.

Y voy a ser sincero.

Poner estos pensamiento en tinta ayuda parcialmente, porque muchas veces no avanzo en el aspecto en cuestión. Pero me siento mucho mejor.

Sacándome cosas de la cabeza

Las páginas mañanera no tiene porque solucionar problemas. Algunos simplemente tenemos la necesidad de sacar cosas de la cabeza y los libros en blanco ayudan a dejar la mente también en blanco.

De lo contrario seguirán ahí ocupando espacio y girando sin parar durante el día cómo un salvapantallas.

Dejar todas las quejas que tengo en mis libros en blanco me ha ayudado a gemir menos en la vida real.

No hace falta decir que también escribo de lo que estoy agradecido.

Haber hecho algo de buena mañana

Un amigo lo primero que hace nada más levantarse es hacer la cama. Eso le da una sensación de haber hecho algo productivo y aunque tenga el día más perro, al menos habrá conseguido algo por pequeño que sea.

Escribir en libros en blanco es mi equivalente.

Ser consciente de mi vida

Había leído en uno de los libros de Tim Ferriss que compré en Nueva York, que lo que hacía durante las mañanas era:

  • Hacer la cama (ahora ya sé de dónde lo ha sacado mi amigo)
  • Meditar (lo hago por la noche)
  • Hacer 10 repeticiones de algo (ayuda a activar el cuerpo)
  • Preparar té (en mi caso café)
  • Escribir en sus libros en blanco

Y aquí lo que él escribe y lo que yo he adoptado últimamente.

Estoy agradecido por

  • Una relación de la cual estoy agradecido o que me ha ayudado
  • Una oportunidad que tendré hoy
  • Algo que me pasó ayer
  • Algo simple cerca de mí (la forma de una nube, el café que estoy bebiendo…)

Usar los diarios para escribir y plasmar o buscar las cosas buenas de buena mañana, ayudan a encarar el día mucho mejor.

¿Qué más escribir en los libros en blanco?

He dado un ejemplo de usar libros en blanco como diarios para escribir porque es como los he usado yo, pero hay otras cosas terapéuticas (o productivas) que se pueden hacer.

  • Libros. Bueno, se llaman “libros en blanco” por alguna razón… Aunque ahora existan los portátiles, a mi me ha ido bastante bien empezar a escribir en papel, porque es una sensación que los dispositivos no pueden dar. El contacto de la tinta con el papel y el tener que sujetar la hoja es algo que no quiero perder.
  • Diario de sueños. Escribir las metas que uno tiene por muy tontas que parecen. Al fin y al cabo esto se tiene que escribir para uno mismo.
  • Diario de bocetos. Ojalá fuera una de esas personas naturales que dibujan bien sin mucho esfuerzo. Mi hermana ha tenido uno de estos y le ha servido para mejorar horrores.
  • Diario de acontecimientos. Estos se parece más a una agenda que a los diarios para escribir, pero sirve igualmente. Se escriben un par de frases cada mañana o noche sobre lo que uno piensa y que ha pasado en sus vidas. Similar a lo que escribo en mi sección de ahora mismo.
  • Controlador de tiempo. Antes era de esos que no podía dejar de procrastinar. Va bien tener algún lugar físico dónde escribir cómo para uno el tiempo, para después analizarlo detenidamente y por dónde se escapan los minutos.
  • Diario de idea. Me imagino que estoy organizando una mega fiesta. No es el caso porque no soy de estos, pero en el caso de que tenga que organizar un mega evento, los libros en blanco se pueden usar para organizar en papel la música, el presupuesto, la lista de invitados… Va mucho mejor que hacerlo por ordenador.
  • Diario de comida. Para escribir todo lo que como, si es vegano, con gluten, azúcar… Ya sea para controlar las calorías o el tipo de comida que uno consume.
  • Diario de jardín. Hay gente que es muy aficionada a las plantas, flores y demás. En caso de tener un montón se pueden usar los diarios para escribir para saber cuando le toca florecer una planta o cuando tiene que fumigarla, o cuando tendrá tomates frescos.
  • Diario de recuerdos. Yo tengo mis lecciones de vida, pero también se pueden usar los libros en blanco para hacer que los otros escriban recuerdos o poner alguna foto cómo si de un álbum se tratara.
  • Cosas que hacer antes de morir. Tengo mi lista en digital, pero tener diarios para escribir cerca ayuda a recordar las cosas que se tienen en mente. Así es más fácil poner fecha o planificar.
  • Diario de viaje. Esto es algo que lo vi a hacer a Jack Kerouac, uno de mis autores favoritos. En una película sobre su vida iba anotando todo lo que hacía en sus viajes en libros en blanco y así es cómo terminó publicando On The Road.

No hace falta decir que se pueden combinar los libros en blanco con distintos propósitos. Tener varios diarios para escribir distintas metas o ideas ayuda a ponerlo todo en orden.

Por qué escribir sobre mi vida

Parece que sea un gran narcisista. Si no estuviera escribiendo en libros en blanco también lo malo que me pasa, alguien podría decir que soy un chulo. Cada mes escribo lo que estoy haciendo en la sección de “ahora mismo” porque al igual que todo ser humano me da miedo morir.

Me da miedo de dejar absolutamente nada para la historia. No me refiero a hacer algo que cambie el mundo y sea recordado para siempre. Simplemente quiero dejar pruebas de que he existido y vivido en este mundo. Maneras de vera las cosas, eventos, emociones… Una cápsula del tiempo aunque sea en diarios para escribir.

No descarto documentar lo que estoy haciendo ahora en otro formato como el físico o audiovisual. Me haría gracia que mis futuros gran-gran-nietos supieran qué tipo de persona era. Supongo que por esto he empezado a publicar bastantes libros electrónicos pero también de tapa blanda.

Con todas las redes sociales que tenemos ya estamos documentando nuestra vida. Los usuarios dejan de manera despreocupada lo que piensan con fotos en instragram o 140 caracteres en Twitter. Yo también lo hago, sólo que me gusta más el proceso de escribir y controlarlo con un blog (aunque con este se puede ganar algo).

Soy bastante específico. Incluso publico lo que me gasto mensualmente ens mis archivos, a quien quiero votar o qué pienso de lo que sea. No me asusta compartirlo. ¿Por qué debería preocuparme que algunos desconocidos sepan lo que me gasto en comida? ¿a quién le importa?

Los visitantes pueden leerlo por pura curiosidad, pero realmente me ayuda a revisar mi vida. Antes lo hacía en un documento offline, pero lo que hago en este instante puede ser compartido y no me preocupa. Algo que no pasa cuando escribo en libros en blanco, que lo hago de una forma más personal.

Creo que ya estamos saliendo del estigma de que sólo los famosos tienen derecho a tener una biografía o pueden ser publicados. Con las herramientas de hoy en día, por qué no hacerlo yo mismo.

Algunos elementos privados nunca se harán públicos como por ejemplo a dejarlo plasmado en diarios para escribir. Aún así hay cosas que no tengo porque ocultarlas y me acerca a personas interesantes, recibiendo emails y quedando para hacer cafés que no serían posibles si no fueran por compartir.

Me emociona pensar que estas cosas pueden ser leídas muchos años más tarde de haberse ido al otro barrio. Más me excita pensar que se puede publicar en formato papel.

Café, Wifi, hoja, escribir como un tipo loco… Es un buen ritual. Recomiendo probarlo.

Escribir para uno mismo es un arte perdido

Antes documentaba en libros en blanco y diarios para escribir mucho más a menudo. Me iba a pasear, apuntaba ideas, o mientras bebía un café tomaba notas. Incluso cuando hacía pesas más en serio. Aún tengo libretas con números y pesos.

Hoy en día tengo aplicaciones como Evernote en las que escribo cualquier cosa. y se sincroniza de manera automática tanto en el portátil como en el móvil.

No puedo evitar preguntarme si me he vuelto más vago o si mi proceso de documentación ha evolucionado.

Hay algo especial en no encender el móvil una hora antes de ir a dormir (o justo al levantarme). En su lugar abrir alguna de las libretas en blanco, con una vela y una taza de te. Al escribir mis pensamientos en papel y pluma (si, tengo una de esas), se crea una conexión que no existe picando teclas.

¿Hemos perdido este arte o está soñoliento?

Es importante documentar cosas

Sé que es una afición rara pero me encanta documentar cosas. Lo hacía en inglés y vi que había una audiencia española que quería leer lo que dejaba escrito en inglés.

Lo que me gusta de documentar cosas en libros en blanco o diarios para escribir, es que queda para la historia. Por minúsculo que sea. Una imagen puede transmitir emociones o ideas, pero nada puede ser tan específico como la escritura.

Documentar emociones, lugares, personas, cosas, eventos y hechos me gusta para mirarlo en el pasado. Los buenos diarios para escribir enlazan todas estas cosas en cierto momento de la historia. Algo que sobrevive las pruebas del tiempo es lo que he podido escribir en libros en blanco.

Entender mejor mi personalidad

Me acuerdo de pasar una época de negatividad durante un tiempo. Mirando algunos diarios de semanas anteriores estaba bastante claro de que iba a pasar. En esos momentos escribir era sólo algo para expresarme conmigo mismo. Algo que podía salir de mis dedos sin importar el tema o el motivo.

Documentarlo online implica que muchos de los lectores casuales sólo veían publicaciones negativas. Preguntaban el por qué.

Pues porque es un diario, no citas motivadoras. Los pensamientos salen sin filtro, igual que las cosas de la vida.

Escribir en libros en blanco como si fueran diarios, documentarlo todo es vital. No sólo me ha ayudado a entender ciertas lecciones de la vida más claramente, pero también a conocerme mejor. Y si además lo he publicado online, también he ayudado a los demás.

Acordarme de más

Es una sociedad que crea vidas estancadas en rutinas diarias, es fácil no acordarse ni siquiera de lo que se ha comido el día anterior. Aún menos lo que hicimos hace unas semanas.

Mirando atrás en mis documentos, puedo ver por ejemplo lo que he hecho cada mes del 2017 de una manera personal. Gracias a ponerme objetivos en mis libros en blanco, he podido documentar de manera electrónica lo que quiero para que mi audiencia se pueda sentir identificada.

A veces me pregunto “¿por qué no lo escribí?” cuando quiero acordarme de algo en concreto. Por ejemplo, me gustaría saber cuando fue la última vez que estuve resfriado. Es ese tipo de cosas que no pondría en las redes sociales por miedo a que me juzguen diciendo que escribo toda mi vida ahí. Algo que no pasa cuando lo dejo apuntado en los libros en blanco que uso como diarios para escribir. Porque son únicamente para mi.

Con esto también veo como cambio yo con el tiempo. Como lo hacen mis relaciones y me ayuda a situarlo todo en el tiempo.

Capturar píldoras de cuando las cosas eran mejor

Con todo el rollo que nos vende la prensa estadounidense, uno puede pensar que Afganistán es el peor país para visitar ahora mismo. Pero en los años 70 Afganistán era el lugar favorito para muchos hippies.

Como Google aún no estaba en nuestras vidas, hay poca documentación de ese bello país. Seguramente muchos de los datos positivos estarán perdidos en libros en blanco de señores y señoras ya un poco mayores.

Me gustaría saber cuanto se ha documentado en diarios para escribir sobre lo bueno de ese país. Tal vez no sería el mejor país para vivir, pero seguro que queda lejos del miedo o como lo quiere pintar la prensa.

El pasado también importa

En la generación de los Millennials y de las redes sociales, nos encontramos comentarios como “noticia repetida”, o “ya lo dijeron el año pasado”. Los usuarios están sedientos de información fresca y lo más actual posible.

Vale que va bien para saber que tal están las visas de tal país, o a qué hora viene el próximo bus, o cuáles son las tarifas más baratas de ciertos vuelos…

Pero lo que parece que se queda atrás, son las experiencias de la gente. Emociones y pensamientos documentados en libros en blanco o diarios para escribir, tomando un segundo lugar en comparación con los últimos cuchicheos de la prensa rosa.

Todos queremos una buena lectura de vez en cuanto. No nos importa tanto la fecha pero los hechos y la crónica. El viaje, lo que se vivió, las lecciones, las emociones y los eventos que tomaron parte en la vida de ciertas personas.

Seguramente por este motivo los libros y novelas siguen ganando al contenido online para una buena inmersión de lectura.

Dejar mi marca en el mundo

Siempre que documento en los libros en blanco que tengo alrededor de mi habitación, pero también online, lo dejo todo documentado como si fuera una crónica de hoy en día.

Por si algún día cumplo los 100 años, y la gente me pregunto que hice de bueno en mi día, tal vez ya no los pueda dirigir a mi blog. Pero los podré enviar a mis diarios para escribir o dónde sea que se documente en ese entonces.

Aún hay otras cosas por las que uno puede querer documentar su vida ya sea en libros en blanco u en línea.

  • Para enseñar a los nietos
  • Para revivir recuerdos
  • Comparar el pasado con el presente
  • Es mi legado y huella.

Nada es lo suficientemente pequeño para impresionarme a mí mismo o tal vez hasta ayudar a otros.

¿Por qué NO documentar?

Me aterroriza pensar que un día estaré sentado en el porche de mi furgoneta o casa de madera y diré “he olvidado la pinta que tenía cuando era adolescente”.

Poder mirar fotos o los libros en blancos dónde documenté mi vida parece importante sólo para no arrepentirme.

Ojalá mi madre hubiera dejado que le sacara más fotos. Ojalá hubiera documentado como era la relación con mis hermanas. Ojalá hubiera documentado porque me sentí tan enfadado con esa persona que tuve que romper nuestra amistad. Ojalá hubiera sabido porque no me atreví a pedirle salir a esa chica.

Mi idea es tener diarios para escribir para deshacerme de este “ojalá hubiera”.

Tal vez algún día tenga nietos y me imaginan como yo imagino a mi padre cuando era joven por ejemplo.

Parece divertido pensar que tal vez en esa época era menos conservador. Que tal vez se preocupaba más de la moda o las discotecas dónde iban sus amigos, que de los estudios que quería que tuvieran sus hijos. Tal vez se preocupaba de si tenía suficiente pelo en la barba para parecer mayor. Tal vez intentaba sacarle algunos euros de la cartera del abuelo para salir a tomar una cerveza aunque no tuviera la edad. Tal vez se peleaba con la abuela por los mismos temas que hoy le hacen enfadarse conmigo. Tal vez se sentía menos triste de la vida que tiene y pensaba en un futuro lleno de promesas y sueños.

Tal vez esta es la magia de no documentar algo.

La ausencia y falta de escritos ya sea en libros en blanco u online. Algo que me ha dado la oportunidad de fantasear, y casi crear personalidad e historias de mis padres o personas a las que no me he atrevido preguntar.

Comentarios, opiniones y valoración

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Libros en blanco y diarios para escribir como ritual
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